Marta Trutxuelo García

Microrrelatos publicados

  • Educación

    La veo refunfuñar delante del libro. "¿Puedo encender el ordenador?", pregunta por enésima vez. "Termina esta página. Mira... ¡he descubierto un sistema innovador para aprender a leer!". Y digo impostando la voz: "La «m» con la «a»...". "¡Mamáaaa!, ¡que ya séeee!", protesta ella. Desde la experiencia y sabiduría que le otorgan sus seis años de edad, mi hija expone la situación de su colegio: la niña del pañuelo, Yashia, aún no sabe leer; tampoco Luismi, el vecino, porque durante el confinamiento no se conectaba a las clases online...
    "¿Por qué estudias, mami? ¡Ya eres mayor!", pregunta al verme retomar mis apuntes. Aunque es pequeña le explico el valor del aprendizaje y conceptos como equidad, inclusión... Sonrío. Pienso en mis oposiciones a jurista de prisiones, pienso en los reclusos, acaso con hijos llamados Yashia o Luismi, pienso en mi hija y recuerdo que la educación es un derecho, no un privilegio.

    | Septiembre 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 18

  • Distancia

    "¿Puedo llevar...? ¿Puedo llevar...?", recuerdo sus preguntas, idénticas como sus miradas implorantes. Aquel día, hace apenas un año, los gemelos llenaban en su habitación sendas maletas con juguetes, lápices y golosinas. "Dicen que son para los niños de la aldea", puntualizaste, orgullosa de la solidaridad defendida por nuestros pequeños diablillos. Sonreímos, enhebraste tus dedos en los míos y sentí el tintineo cálido de nuestros anillos.
    Hoy, la condena impuesta por la crisis sanitaria sólo consigue fortalecer nuestra alianza. "Este verano no necesitaremos maleta", explicamos a los niños. "Pero, ¿no vamos a ir a...?", protestan al unísono. Mi mujer y yo, sonriendo, nos sentamos con ellos frente al ordenador. Las nuevas tecnologías obran el milagro: la distancia no es ningún obstáculo para cooperar y ofrecer apoyo humanitario y jurídico.
    "¡Pero no es como el año pasado!", acusa uno de los gemelos, "Falta esto...", sentencia el otro mostrando sendas togas del armario.

    | Agosto 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 15

  • Plan Renove

    Hacía tiempo que no contábamos con una en el bufete pero este Plan Renove abre un nuevo horizonte profesional para ellas. Esta candidata, en concreto, se ajusta perfectamente al perfil: licenciatura en Derecho y acreditada experiencia en pleitos medioambientales (conservar la pesca, impacto de vertidos...), pero en su elección ha sido determinante el componente orgánico. La guerra al plástico fomentada por la promulgación de la nueva Ley de Residuos ha descartado a los demás aspirantes, androides, supeditados al problema de la obsolescencia programada y fuente inagotable de basura que colma vertederos y contamina el agua de nuestros océanos.
    Concluida la jornada, mientras el resto del personal pasamos a modo reposo, la nueva contratada toma su vehículo vintage de dos ruedas impulsado sin combustible.
    El beneficio es general: nuestro repositorio-bufete recibe las ayudas por la contratación y preservación de personas físicas, y la elegida ocupa el puesto denominado BK-RI@ de Abogacía.

    | Junio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 26

  • Brechas

    Mellizos... chica-chico... ¿diferentes? No tanto, pienso mientras ella aprieta mi mano y él los dientes ante las embestidas de sendas agujas.
    “¡Qué valiente!”… “No te quedará cicatriz, guapa...”… el eco de esas afirmaciones dibuja otra brecha similar a la que lucen mis hijos, que se abre todavía más cuando la monitora de la guardería más cercana a nuestro bufete ofrece una muñeca a mi hija, y al niño, un balón.
    —¿Lista para un par de casos?—y explico lo sucedido en urgencias y en la guardería a mi hermana melliza, que observa preocupada las vendas de los niños. — Merecen que les denuncie por discriminar por género y desigualdad de trato a tus sobrinos.
    —Hay brechas que no se cierran con un par de puntos, Jon. Pero soy positiva, siempre hay oportunidades para cambiar: hoy por fin un cliente me ha tratado como abogada, no como la secretaria de Leiva hermanos.

    | Marzo 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 40

  • El sol de los lunes

    María nos sonríe desde el cartel del pasillo del bufete. Hace un año llamó a nuestra puerta, nos tendió su mano regordeta y le ofrecimos las nuestras. Habían rechazado su inscripción en una oferta de trabajo debido a su discapacidad y demostramos que las bases del concurso eran discriminatorias. Ganamos el caso y ella, el examen. Cuando terminó aquel contrato, María volvió a visitarnos. Nuestro bufete, que se precia de promover la igualdad de oportunidades y adoptar medidas inclusivas en su política de empleo apostó por ella. María trabaja ahora en contabilidad; como dice ella, lo da todo por el crecimiento productivo del bufete; como lo dio todo cuando obtuvo el grado de administrativo. Es la imagen de la campaña de inserción laboral de personas con síndrome de Down: "Me encantan los lunes", reza la leyenda; "pero los viernes, también, ¡claro!", confesó María, sonriendo, antes de tomarse la fotografía.

    | Febrero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 45

  • Sentido sostenible

    Era mi primera entrevista de trabajo. Con mi doble grado en Derecho y Ciencias Ambientales bajo el brazo entré en el bufete. Me coloqué al final del largo ciempiés de letrados y, como ellos, recibí un grueso expediente de manos de una secretaria y una consigna aún más aterradora: "Tiene 20 minutos para estudiarlo". Instancias particulares, informes periciales, pruebas documentales... cuando levanté mis ojos aún palpitantes por tanta diversidad de información me hallaba frente al temido tribunal de asociados: "¿Qué nos puede decir del expediente?" Una demanda por degradación de cauces fluviales, apenas recordó mi veloz lectura... Entonces toqué, miré el expediente y me guió otro sentido que enarboló una respuesta arriesgada: "Convendría eliminar estas carpetas de plástico, imprimir folios por ambas caras, eliminar copias..."
    Ningún otro candidato consideró las medidas para proteger el ecosistema del bufete, argumentaron los asociados para contratarme, y añadieron: la justicia sostenible comienza en casa.

    | Enero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 34

  • Expediente sobre el planeta

    Le recordó a aquel viejo expediente... en papel... ARJV tocó el documento, sorprendida, y comenzó a leerlo... Ese manifiesto de la judicatura declaraba que las vistas pasarían de rápidas a sumarísimas, para reducir el calentamiento producido por la superproducción de procedimientos del protocolo judicial. También mencionaba la interminable cohorte de secretarios, procuradores, pasantes, magistrados, jueces y abogados, residuo de un pasado individualista, que se reciclaría en un único protocolo de transmisión de datos denominado IURIS/UNIVERSIA/IP. Medidas drásticas para disminuir las emisiones nocivas generadas por casos inconclusos, sentencias arbitrarias y abusos de poder. Leyó el título del manifiesto: "Justicia sostenible" ¡No era una leyenda! Hubo una última iniciativa en aquel proceso que comenzó en 2019, con la Huelga Mundial por el Clima... Acabó el reinado del papel y gracias a los bosques la judicatura pudo respirar, suspiraron los metadatos de ARJV (Archivera-Replicante-Judicial-Virtual) mientras cerraba definitivamente el expediente "Sí hay PLANeta B".

    | Octubre 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 29

  • Rentas

    Lo admito... siempre he vivido de rentas. A falta de vocación definida, decidí estudiar Derecho, como mi hermano, para amortizar su inversión en manuales. Cuando éste murió en un accidente, además de sustituir el "hermanos" del letrero de nuestra firma de abogados por mi nombre de pila, sus clientes nutrieron mi cartera cuantitativa y cualitativamente. También heredé su secretaria y su costumbre de desaparecer dejando expedientes huérfanos sobre mi mesa. Así pues, esa noche pedí algo de la cocina del bar para hincar el diente a algo más sabroso que aquellos papeles... Tuve suerte, según el amable médico de urgencias la ingesta había sido moderada y la intoxicación, leve. Conforme masticaba aquella comida había leído en el expediente de mi hermano:"Gestionar demanda de afectados por listeriosis provocada por...". Mi reacción, también unánime: enarcar ambas cejas y escupir el resto de aquella carne mechada. Sí... gracias a las rentas, sigo vivo.

    | Septiembre 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 50

  • Capital asociado

    Aquella última jornada parecía no tener fin. Las palabras aparecían en la pantalla antes que en mi mente. ¿Antes? ¿Cómo era posible? Mi atónita mirada se columpió desde mis manos paralizadas por el estupor hasta el teclado del ordenador, que bailaba claqué con descarada autonomía. Parpadeé... sería cosa de mi cabeza… sí... el síntoma inequívoco de que la necesidad de vacaciones había alcanzado el nivel de urgencia extrema. “La donación íntegra del beneficio anual neto del bufete al asociado Luis Leiva se aprueba por unanimidad, sin apenas debatir”, leí en el documento escupido por la impresora, accionada también, por voluntad propia. Antes de sellar el documento se lo enseñé al socio fundador, que me admitió, entre las risas de mis compañeros: “Luis, es verdad, vamos a nombrarte asociado, pero creo que alguien te ha gastado una broma... eres tú el que aportará un capital… ¡pero de eso hablaremos en septiembre!”

    | Agosto 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 28

  • Vista rápida

    Me enamoré del Derecho por sus vistas… sí… la previa, la oral, pero, sobre todo, por la vista rápida. Asimilé el estudio de sus fuentes –consuetudinarias y otras normas-- con el sistema de "vista rápida", extrayendo sólo los conceptos clave. Obtuve el título sin problemas y al ejercer la abogacía descubrí la otra acepción de vista rápida como juicio sumario, que me ha permitido trabajar en múltiples casos, especializándome en testamentos. Entre mis mayores logros ha estado minimizar la cuantía del impuesto de sucesiones a lo que cuesta regar un cactus. Aunque, al representar a tantos clientes alguno tenía que resultar algo desfavorecido. Sí... lo confieso... mi método tiene... fisuras...pequeños agujeros como el de la prenda que reclama mi último cliente, beneficiario del testamento que redacté: ¿quién iba a pensar que su padre escondería las joyas familiares en el mísero calcetín que escapó al análisis de mi vista rápida?

    | Julio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 41

  • Batallas

    Visto para sentencia: silencio en mi mirada, lágrimas en la suya. Caminé hacia el bufete arrastrando mi maletín, cargado de culpabilidad. "¡Es una injusticia!", había protestado él al contarle que había perdido el caso, que la hermana de su compañero de clase sería repatriada, al ser mayor de edad y no conseguir un contrato de trabajo. "¿Qué podemos hacer?", imploraba. Al llegar al bufete abrí el maletín y encontré un papel: "No han llegado en patera pero son nuestros vecinos, merecen un rescate...", seguí leyendo las llamativas letras escritas por mi hijo. Levanté la vista y volví a decretar el lema que presidía el cartel de mi despacho: "Cada uno debe librar las batallas a su alcance". Mientras encendía las velas en la cena comenté con mi familia la propuesta de nuestro hijo: "Necesitamos contratar a alguien para ayudarnos en las tareas de casa... ¿Se te ocurre alguien, hijo?"

    | Junio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 22

  • Premio Startup Abogacía 2099: Proyecto Ruiseñor

    El epílogo del proyecto, sublime y la elección de la imagen, acertada: la dama de la justicia con su balanza hundida en la arena ha atrapado la atención del jurado. Recuerda a "El planeta de los Simios", pero mejora con esta adaptación al mundo del Derecho. Tras la visión del apocalipsis de la justicia lo último que esperaba el respetable es ver a un mito de la abogacía traspasar la pantalla y menos, tomar la palabra: "A las puertas del siglo XXII el declive de nuestra profesión exige una transformación radical, con soluciones eficientes. Optamos a este prestigioso premio sembrando un desafío: crear una conciencia legal artificial inspirada en los mejores abogados de todos los tiempos. Sólo soy la imagen de esta startup, una semilla, pero abogo por incorporar a nuestra aplicación otras experiencias judiciales, reales o ficticias... ¿por qué matar a un ruiseñor?", defiende el holograma de Atticus Finch.

    | Abril 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 18

  • De abogado a abogada

    Sin duda, el 9 era su número. La pasantía forjó su carácter y, bajo los auspicios del sugerente año 69, comenzó su romance con la judicatura, relación que pronto cumpliría sus bodas de oro. No necesitaba taparse los ojos con una venda para recordar, nítidos, los casos que se columpiaban entre uno y otro lado de la balanza. Procesos sencillos y complicados. Buenos y malos momentos. Como la vida misma. Y ahora debía condensar toda esa vida en 45 minutos, como en una de sus píldoras matutinas. Así lo hizo, preparó su ponencia. Aquel 9 de mayo, el decano del colegio de abogados de Valladolid acomodó sus noventa años sobre la cama del hospital, se ajustó la toga, y de abogado a abogada, dictó a su nieta, futura promesa del Derecho, un tweet: Innovación tecnológica al servicio de una profesión transformadora, primera ponencia por videoconferencia, Congreso de la Abogacía 2019.

    | Marzo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 18

  • La crisis de los cuarenta

    6 de la mañana, del día 6… mi aniversario, y ya estoy levantada. Asida a la vigilia gracias a una taza de café, leo, a sorbitos, los expedientes que pasarán por mi bufete esta semana. Aún sigue sin resolverse la demanda de Juan por incumplimiento de contrato; Nadine todavía no ha recibido respuesta de la oficina del refugiado; una notificación de Stop Desahucios comunica el plazo para paralizar la ejecución de una hipoteca; ¡Vaya! una fotografía del tío Luis en la manifestación por unas pensiones dignas... Enciendo el ordenador y me abofetea un titular: "Un niño demanda a sus padres por traerle a este mundo miserable". ¿Qué ocurre con los derechos de la ciudadanía? ¿Están sufriendo -como yo- la crisis de los cuarenta? Pero recordé que las crisis son una oportunidad para renovarse… Y que no es casualidad que una abogada haya nacido bajo la misma estrella que la Constitución.

    | Octubre 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 28

  • Los intocables

    Otra vez arrinconado al fondo de la sala. Un paria. Un intocable. ¡Maldito oficio! Decidido a dar un giro a la situación, me acerqué al grupo: “Soy abogado”, me presenté. Mi verbo fluido se columpiaba entre casos ficticios, alegaciones supuestas y sentencias increíbles. En un alarde de intrepidez cité el juicio más mediático de la actualidad. Craso error. Un contertuliano presentó a otro abogado que participó en dicho proceso. “Le recuerdo: ministerio fiscal”, confirmó éste. Contestar un tímido “sí” y huir victorioso fue todo uno. Ya en el ropero, nos volvimos a encontrar: yo, con mi gabardina, sin sombrero de ala ancha y sin el carisma de Elliot Ness, arrepentido de repudiar mi profesión, de dejar en convalecencia mi oficio de inspector de hacienda; y el abogado, que aseveraba: “Estoy harto de que se me ningunee en actos sociales; gracias por no delatarme”, mientras recogía el frac y el maletín.

    | Septiembre 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 45

  • Abogado estival

    El tiempo apremiaba. La súplica dibujada en el rostro de mi cliente me acuciaba. Así funcionaba mi mente, curtida en el oficio a golpe de juicio rápido, por lo que me lié la toga a la cabeza y me zambullí entre la multitud. Como medida cautelar usé mi capacidad para identificar sólo lo primordial y así hallé la información pertinente. El glosario explicativo era infinito pero mi poder de lectura rápida fue crucial para sentenciar de igual o más acelerada manera, si cabe
    - ¡Mi héroe! Has encontrado mi favorito, aplaudió mi mujer cuando le llevé su helado preferido tras abandonar el abarrotado local del centro de Manhattan.
    Otro cliente satisfecho... un buen abogado no descansa ni en verano.

    | Agosto 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 16

  • El cuento de los tres acusados

    Por fin acabaría con ellos, con los tres. Se les acusaba de incumplir la ordenanza urbanística y de un delito de lesiones. El fiscal presentó las pruebas: un caldero de agua hirviendo, testigo del intento de tortura, y la credencial del colegio de arquitectos del demandante. Cuando les llamó a declarar, los tres acusados juraron que les habían echado de sus casas, a lo que el arquitecto- demandante alegó que desalojó por precaución las viviendas de paja y madera, y que al tratar de inspeccionar la de piedra entró por la chimenea y cayó al caldero, sufriendo graves quemaduras. Los acusados decían que actuaron en defensa propia, reivindicaban su condición de víctimas de acoso y engaño de un depredador. Según la sentencia los tres cerditos costearían una nueva Inspección Técnica de Edificios (ITE) y la factura del hospital del arquitecto. Bajo la toga de fiscal, el lobo relamía su victoria.

    | Julio 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 18

  • El Salvaje Mundo de la Ley

    Decían que resultaba perfecto para adentrarse en el mundo judicial, la mejor práctica para un recién licenciado. Me hicieron pasar a la sala de audiencias sin proporcionarme la pertinente toga, hecho que me sorprendió, máxime cuando me invitaron a sentarme entre el público. Primero se personó el fiscal mostrando un anillo como prueba crucial, después la defensa decidió abogar por la duda razonable y, seguidamente, desfilaron los testigos. La veracidad del juicio fue incuestionable hasta que el juez pronunció: "Visto para senten..., senten...", y martilleó su cabeza, que, entre chispazos, cayó sobre la mesa. Censuraré los exabruptos emitidos —en otro idioma— por el diseñador de los "androides-magistrados-anfitriones", para centrarme en la protesta que enarbolé agitando el albarán acreditativo de mi entrada como "letrado-visitante". Salvo esos desajustes, la recreación resulta perfecta para interactuar con el mundo judicial; de hecho, he interpuesto una demanda contra la multinacional propietaria del parque temático LEXWORLD.

    | Junio 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 23

  • El cuento de la abogada

    Desde hace un rato me sigue como un perrito faldero. Lleva una libreta y, lápiz en mano, mi hija es la viva imagen de la expectación. Comienza el bombardeo de preguntas: "¿Todas las sentencias son justas?" Y debatimos sobre el reciente fallo que reduce una violación a un simple abuso. "¿La justicia es igual para todos?" Y comentamos la grabación que muestra cómo unas cremas aparecieron en el bolso de una representante pública sin pasar por la caja del supermercado. "¿En los juicios siempre se dice la verdad?" Entre los infinitos ejemplos hoy, primero de mayo, sólo recuerdo eufemismos como apelar a la imposibilidad de renovación de contratos para amparar despidos improcedentes. "¿Crees en la justicia?", es su última pregunta. Y llega el momento de sentenciar: cuando mi hija me lee su redacción sobre lo que significa ser abogada me recuerda por qué aún quiero, pese a todo, seguir siéndolo.

    | Mayo 2018
     Finalista
     Votos recibidos por la Comunidad: 42

  • El cuento de la criada

    Querida, las campanadas de medianoche vuelven a marcar el plazo, esta vez para solucionar tu caso. Pero primero ordenaré tu expediente: la noche de autos abandonaste tu puesto de trabajo para acudir al baile. Los testimonios de los asistentes coinciden en la fascinación que causó tu llegada, con tu elegante caminar; suscriben que tu baile con el príncipe basculó entre una excesiva intimidad y acoso en demasía; todos concluyen que a medianoche tu huida apresurada y accidentada causó algo más que la pérdida de tu zapato de cristal. Y como pruebas: el susodicho calzado, un edicto emplazando a las jóvenes a probárselo y otro bando que te acusa de traición por rechazar al príncipe. Y aquí está el documento mágico, fírmalo y formarás parte del programa de protección de testigos. Querida Cenicienta; yo, tu “aboghada” madrina lucharé por ti: ¿para qué dejaste de ser una criada?... ¿Para convertirte en otra?

    | Abril 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 16

  • La gran final

    Tras el martillazo sobre la mesa el plató enmudece.
    —Habéis deliberado sobre los cinco hechos. Aspirantes a letrados, presentad vuestras conclusiones —ordena la megafonía.
    "Sobre un columpio, en presencia de un vicario, cantaron su unión, refrendada en una partitura. En base a la prueba documental A —partitura resquebrajada—, testimonio oficial de su enlace, estimo que el caso trata de.... ¡una demanda de divorcio!", asevera el primero.
    "En un divorcio... ¿cuál es el objeto de discordia de la pareja?: los bienes...y la guarda de terceros. Este caso se centra en... ¡la custodia por el columpio!", concluye el otro.
    Con el triunfo brillando en sus sonrisas de dientecitos metálicos, los pequeños concursantes reciben, ex aequo, sendas mini-togas.
    "El baremo de exigencia asciende al ritmo de la audiencia del concurso. Argumentar un caso con cinco datos. ¡Qué gran cantera de abogados... o de cuentistas!", musita tras su sentencia el juez de Masterlex junior.

    | Marzo 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 63

  • El retrato

    ¿Quién sería la mujer del retrato? Uno de tantos enigmas perdido entre sus útiles de pintura. Intenso y seductor, como las pinceladas de sus óleos, mi tío huía de la preocupación de cuestiones legales, para refugiarse en el estudio donde trabajaba sin fatiga. Yo era su única sobrina, la virtual heredera de su ingente obra. Tenemos tiempo, abogada, me dijo con una sonrisa ambarina tras la sombra de sus ochenta velas. Apoyada en la repisa de la chimenea donde descansa su urna tiemblo al leer los documentos que bailan entre mis manos: abintestato, herencia, litigar... ¿Quién tiene el valor de cuestionar mis derechos? Mi mirada se columpia entre la portadora del documento y la protagonista del cuadro que preside la estancia. El retrato, convertido en espejo frente a la joven, refrenda lo que el certificado de nacimiento declara. Descubrir el secreto de mi tío conlleva un precio... y una pérdida.

    | Febrero 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 35

  • Conciliación

    Cierra de un portazo el coche y con el maletín en una mano y yo en la otra, corremos hacia la entrada.
    “La ley nos dice que todos somos iguales, pero el propio lenguaje marca la diferencia: el género es masculino, la barrera, femenino. Debemos superar los obstáculos para lograr la igualdad y aprovechar las oportunidades para conciliar vida familiar y laboral.”
    La directora del cole nos mira con cara de doble interrogante.
    “Quiero decir... sin ningún género de dudas puedo afirmar que todos los niños son iguales. Pero a algunos les cuesta conciliar el sueño y más reconciliarse con la vigilia; además, la barrera del peaje estaba estropeada y… Sí, señora directora, llegamos tarde, pero déme otra oportunidad, ¡déjele hacer el examen a mi hija!”.
    “¡Mira que soltarle el alegato que había preparado para el juicio!”, dice mi madre antes de desearme suerte y correr hacia el juzgado.

    | Octubre 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 16

  • Duda relativa a...

    Cuando llegué al lugar de los hechos mi mente de leguleyo se puso a trabajar a toda máquina. Las pruebas no daban lugar a dudas, quizá a una duda razonable, a una duda relativa... relativa al desarrollo de los hechos. Un vistazo rápido y concluí que estaba rodeado de sospechosos: uno escondía la mirada y el otro me la sostenía descaradamente. Los llevé a otra estancia, fuera de la escena del crimen, pero ninguno estaba dispuesto a confesar, así que resultaba imprescindible someter a los presuntos implicados a un careo. Las acusaciones volaban como un boomerang y decidí poner un mediador; y, seducidos por una tarta de chocolate, confirmé lo ocurrido: que la cristalera yacía en el salón víctima del fuego cruzado (balón) entre mi hijo mayor (autor gol) y el pequeño (portero), y que yo debía buscar en la guía telefónica a alguien para repararla... o poner una red.

    | Septiembre 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 31

  • La sentencia

    Ojalá esto acabara ya. Ojalá yo fuera el árbitro; yo, que ostento el récord de emisión de sentencias en breve plazo, el "juez sumarísimo"; pero, yo, soy el encausado. El ministerio fiscal despliega su dialéctica para acusarme de mil negligencias: incumplimiento de plazos, inexactitudes en el trámite, fallos de protocolo... Pero los defensores capean, ágiles, el temporal de acusaciones, esgrimiendo sus argumentos para quitar hierro a tales calumnias. Todos los juicios en los que participé desfilan ante mí, como un ciempiés, en una interminable letanía que me sumerge en un profundo sopor. ¡Visto para sentencia!, me despierta un golpe seco. El ujier me indica que recoja mis pertenencias: mi reloj parado, y un neceser con un cepillo de dientes y mucha incertidumbre. Me dirijo lentamente hacia una luz celestial en un eterno pasillo bajo un calor endiablado. Camino y cavilo... cavilo camino a mi sentencia final... ¿paraíso o infierno?

    | Agosto 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 15

  • Dar la talla

    ¡Deber cumplido!, pienso al bajar del estrado, y sonrío al recordar que fue un incumplimiento lo que me trajo hasta aquí. Desde pequeño quise volar alto: mi gran anhelo era mantener el orden y garantizar la seguridad, pero se vio frustrado por una pequeñez que me dejó a un palmo de lograr mi sueño. Había preparado las oposiciones a conciencia: aprendí de memoria toda la legislación, incluso la ordenanza contra vagos y maleantes que, aunque en desuso, tanto me fascinaba. Dominaba al dedillo todos los casos prácticos. En fin, que mi grado de preparación era muy alto. Pero incumplí un requisito... no di la talla... no alcancé la altura por poco, aunque sí llegué a culminar otro presunto nivel, el jurídico: estudié Derecho y cumplí mi sueño de defender el orden y la justicia, pero sin necesidad de ser guardia municipal, y aunque lo haga subido a un taburete.

    | Julio 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 29

  • En blanco y negro

    Las manecillas del reloj de la sala de espera jugaban a hacer malabares, mientras mi compañero de estancia escondía la mirada. La situación era inédita, un meneo al sistema judicial sin precedentes, que nadie sabía cómo solventar; en la revisión médica nos habían inoculado un virus muy contagioso y había que evitar que la pandemia afectara a toda la judicatura: todos los vacunados habían incurrido en graves faltas. ¿Casualidad? Quizás, pero los abogados implicados mostraban problemas de comprensión, físicos... Frente a mí, el magistrado que, como yo, acudía al médico para comprobar los efectos de la vacuna, me comentó: ojalá no afecte al "DAN", afirmó. "ADN", rectifiqué. Dislexia, afirmé para mis adentros. Soy optimista, veo mi futuro tan verde como la pradera de ese cuadro, concreté. Nadie se percatará de mi daltonismo, pensé satisfecho, mientras él asentía y sonreía socarronamente frente a la imagen enmarcada de... el "Gernika" de Picasso.

    | Mayo 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 47

  • Abogado del Tiempo

    XVIII... XX. Abrí la puerta del bufete y comencé a deshilvanar el argumentario para justificar el retraso en el inicio del juicio, alegando la ineptitud del estúpido becario que me habían endosado como pasante. Atendería al caso que había que litigar a la mayor celeridad y... Mi interlocutor dio media vuelta y ¡albricias! percatéme de su vestimenta.
    Y principié mi relato... Me dispuse a desentrañar las bienaventuras de mis pareceres para enmendar la demora en el preludio del pleito, arguyendo a dicha tardanza la necedad del mentecato aprendiz que me habían endilgado como meritorio. Escrutaría la controversia que había que litigar con la mayor premura y...
    Al salir comprobé el número que presidía la hoja: X X, y entonces vi el palito que yacía en el suelo. Bueno, lenguaje pelín engolado para ser decimonónico. Nunca me fijo en el orden correlativo de puertas y siglos. ¡Que soy Abogado del Tiempo!

    | Abril 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 28

  • Otra oportunidad

    Contempló la estancia tapizada de libros, aquella magnífica biblioteca: su prisión. Había sido condenada al privilegio de disfrutar del saber de los eruditos. ¿Condena o quizás oportunidad? Había estudiado Derecho, la única condición que le impusieron sus padres a cambio de satisfacer todos sus caprichos. La niña mimada que lo conseguía todo, incluso lo que no podía tener. Se tocó la muñeca, podía haber sido peor, pero sabía que habían perdido la confianza en ella. Un descuido, un olvido, un despiste. Así lo definió ella, a pesar de conocer el alcance legal de su acción, pero así se lo hizo entender al juez. Volvió a mirarse la muñeca y suspiró con una sonrisa socarrona; el capricho de robar un collar le llevó a lucir aquel brazalete electrónico; arresto domiciliario por hurto, por ser la primera vez; tenía 70 días para reflexionar entre aquellos libros. Otra oportunidad.

    | Febrero 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 10

  • Justicia equilibrada

    Era su último día. El asociado más longevo y ecuánime del bufete se jubilaba. Adalid de la discrección y la moderación, el homenajeado, ataviado con su característica toga, recibió el regalo con el que le obsequió la empresa: una balanza de oro flanqueada por dos grandes cestas repletas de presentes navideños. “¡Qué decepción!”, recriminó el viejo letrado ante el asombro de la audiencia; “los turrones y el cava no perduran en la memoria. Menos mal que algunos compañeros han pensado en algo sin fecha de caducidad”, añadió el magistrado guiñando un ojo al sector más joven del bufete. De una patada mandó a hacer puñetas las cestas y el recién jubilado procedió a abrirse la toga emulando con su gesto a Superman: “Pero gracias por la balanza, así siempre recordaré lo importante que es la justicia”, dijo mostrando el tatuaje de la diosa Temis en su torso.

    | Enero 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5

  • El regalito

    Cuando llegó al bufete encontró una gran caja en la entrada. Su dolor de espalda le persuadió de moverla y se limitó a tomar la nota pegada en la tapa. Empapada por la lluvia, la tinta estaba tan desvaída como las palabras que consiguió leer: " regalito"... "hacerte daño"... y, firmado, "J...". Pasó una mano temblorosa por su frente y aflojó el nudo de la corbata. En el control de seguridad le confirmaron que era un aparato electrónico. Aquellas palabras martilleaban la mente del juez... Recordó que hizo testificar a aquel poderoso magnate, Jonás, pero la inadmisión a trámite del caso le eximía... O ¿quizá fuera el fallo del juicio por la tarjetas falsificadas?, estaba implicado aquel pez gordo, Jaime... El sonido del teléfono le sobresaltó.
    —Cariño, ¿te ha gustado el ultrasonidos? ¿Y la nota? Escrita por tu hijo... solito: "Un regalito para no hacerte daño en la espalda. Jorgito".

    | Octubre 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 32

  • Juzgado de playa

    —Zeñor nuez… —comienza la defensa.

    —Su señoría, señor juez —corrige la acusación.

    —Esperen, letrados, voy a colocarme la toga —tercia él, cubriéndose con una toalla.

    —Zu zeñoría... nuez —puntualiza el defensor—ha zucedido un indecente…

    —Incidente —corrige la fiscalía.

    —¡Pero yo zoy inocente! — justifica la defensa enarbolando una cartilla escolar y escondiendo una carpeta.

    —Señor nuez, digo señoría, el acusado ha actuado con alevosía, allanamiento y nocturnidad: esperó a que me durmiera bajo la sombrilla (¡hacía un sol de justicia!), cogió las llaves de casa y vació la cajita de monedas para comprar esa carpeta de Pokémon.

    —¡Silencio en la playa! —interrumpe el juez. Y mirando a ambos, sentencia:—¡Condenados a dos días sin helado. Tú, querida, por incumplimiento de contrato (le prometimos un regalo por aprobar el curso), y tú, hijo, por hurto menor! —La justicia no descansa ni en verano —suspira el señor nuez toallado, digo... juez togado.

    | Agosto 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 40

  • Olvido

    Como tantas noches, él apenas ha pegado ojo. Sentado frente a su viejo escritorio de caoba, observa el expediente judicial: informes, fotos, gráficos... su vista recorre de este a oeste la amplitud de aquella superficie, aquella mesa cubierta de no menos abundantes pruebas. Conoce uno a uno cada elemento de aquel caso, su mente pasea por aquella imagen panorámica jalonada por esos hechos analizados una y mil veces. Se atusa el cabello cano... debe adoptar otra actitud... observar los hechos desde otro punto de vista... dejar que pase ese nubarrón que se cierne sobre su memoria como un eclipse...
    —¿Es usted la nueva secretaria? Prepáreme la toga, hoy tengo juicio.
    Como tantos días, a ella le apena que su marido haya olvidado que es un abogado ya jubilado... pero a ella también le gustaría olvidar que él no recuerda que es su esposa.

    | Julio 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 42

  • Alegato cavernícola

    ¡Adiós, vida mía! Aceptaré la sentencia que me habéis impuesto, que me lanzáis como piedras talladas con vuestro desprecio. Tu defensa ha esgrimido unos argumentos irrefutables y certeros como el más afilado de los arpones. Algo ha cambiado, como cambian las lunas, como cambió con el fuego… entramos en una nueva era. Estos nuevos tiempos me obligan a una única salida: la renuncia. Es cierto, yo no podré ofrecerte un asentamiento estable, tan sólo una vida nómada. Nunca podré poner trigo en tu mesa, pero jamás te faltará un trozo de carne que llevarte a la boca. Y que sepas que yo no pretendía simplemente ligar contigo, como denota el gesto de asentimiento del jefe de tu clan en su sentencia; soy un hombre, en genérico, tanto como los que te defienden con sus palabras pulidas, y aunque no acepte los cambios del Neolítico, recuerda que tampoco soy un neandertal.

    | Mayo 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5

  • Fuera de plazo

    —¿Qué ocurre? ¿No estás satisfecho con el veredicto?—el abogado escruta la reacción de su hijo. —Enséñame el documento con la solicitud. Una, dos, tres y cuatro peticiones. Y como resultado… cero—el abogado encuentra un mohín de disgusto en el rostro de su vástago.
    —Pero no habías visto... ¡esto! Así tendremos dónde apuntar el plazo de vencimiento de la oferta. Para más seguridad, hoy, seis de enero, enviaremos la solicitud —afirma el letrado jugando con el calendario del bufete, único regalo bajo el huérfano árbol de Navidad.
    —No pasa nada, cariño —interviene la madre—, esto es parte de un nuevo plan: los regalos están bajo otro árbol de otra casa, nuestra nueva casa —y ella toma entre sus brazos a su hijo ante la mirada atónita del abogado, que musita “listo para sentencia: condenado por no haber mandado en plazo la carta a los reyes magos”.

    | Enero 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5

  • Exilios

    Las ráfagas de personas que recorren de este a oeste la pantalla del televisor obligan al letrado a permanecer prisionero en su cómodo sillón. Maletas que transportan toda una vida, con billete sólo de ida. La frontera como primer destino, el asilo como eventual refugio. El abogado se incorpora con lentitud, cargando sobre sus hombros la responsabilidad que decidió llevar hace años. Se aproxima a su mesa de trabajo y toma entre sus manos una fotografía antigua: un niño, una maleta. La guerra se revela en instantáneas similares, hace 70 años o hace cinco minutos. El abogado toma su maletín y se dirige a la Oficina de Asilo y Refugio. Recuerda por qué decidió estudiar Derecho: "Hemos hecho lo que ustedes habrían hecho en nuestro lugar", resuenan en su mente las palabras de los padrinos que acogieron a su padre cuando estuvo exiliado en Francia durante la guerra civil.

    | Octubre 2015
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2

  • Anatomía de un magistrado

    Al marcar aquella casilla mi vida daría un giro radical, suponía la expulsión de ese virus que mi familia consideraba la vocación que me hubiera apartado de nuestra estirpe de letrados. Durante la carrera hice análisis de cada pieza del esqueleto formado por el corpus judicial a través del estudio de interminables tratados sobre leyes. Obtuve el título de doctor y comencé a atender las consultas de mis clientes: diseccionaba cada informe, mis argumentaciones eran incisivas como un bisturí, todos los culpables sufrían la amputación de parte de su libertad... Apelar a mis diagnósticos era una operación insalubre para los letrados, tanto como descifrar los escritos de mi puño y letra. Desde que me recibí en la especialidad de juez adjunto, visto una toga blanca en honor a mi extirpada vocación, y en mi juzgado esterilizado, cierro todas mis intervenciones con un sonoro: "Hora de la sentencia...".

    | Junio 2015
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 7

  • ¿Casualidad o causalidad?

    Ella cierra la puerta de la academia y con ella años de estudio cuyo fruto atesora en su carpeta. Él da carpetazo al informe de cuentas de su bufete y cruza la calle para dirigirse a su otra actividad, ayudar en una ONG. Ella camina cabizbaja, él corre sin mirar al frente. Dibujos y documentos forman un mosaico sobre la acera. Disculpas y papeles, papeles y disculpas. En su casa, ella encuentra una oferta de empleo de un bufete entre un diseño publicitario para una marca de pan y un paisaje marino. En el bufete, él reordena el informe y descubre el programa de una exposición de arte. Ella llama y él abre la puerta. Ella le entrega el documento en el que se solicita un “retratista de la verdad” para juicios y él le pregunta cómo puede colaborar su ONG en la exposición de “Retratos verdaderos”. ¿Casualidad o causalidad?

    | Abril 2015
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 1