XIII Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

Ganador del Mes

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Manuel de la Peña Garrido 

Sombras alargadas -movedizas estalagmitas- danzando en la bóveda de la caverna. Diversidad de ocres en los trazos rupestres. En torno al fuego, reunión urgente del clan. Sacrificio ritual. Ancestral exigencia de responsabilidad. Condena sin juicio por comprometer la seguridad del grupo. Bruscamente, Hijo del Trueno interrumpió el preludio: - No podemos seguir aplicando la Regla Pétrea, heredada de tiempos oscuros. No somos una jauría de lobos. Antes de ejecutarlo, debemos escuchar los motivos de Bisonte Hosco. Desde hoy, un anciano defenderá a todo acusado. Ponderaremos cargos y descargos antes de imponer la pena. Ser más humanos nos ayudará a fortalecer nuestras familias. Los ecos del prehistórico alegato del abogado Alfa agitaron las entrañas de la peña. Y en la umbría pared de la cueva, la silueta de un hombre bravo y desarmado nos interroga eternamente.

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El más votado por la comunidad

Imagen de perfilALFA

Manuel de la Peña Garrido 

Sombras alargadas -movedizas estalagmitas- danzando en la bóveda de la caverna. Diversidad de ocres en los trazos rupestres. En torno al fuego, reunión urgente del clan. Sacrificio ritual. Ancestral exigencia de responsabilidad. Condena sin juicio por comprometer la seguridad del grupo. Bruscamente, Hijo del Trueno interrumpió el preludio: - No podemos seguir aplicando la Regla Pétrea, heredada de tiempos oscuros. No somos una jauría de lobos. Antes de ejecutarlo, debemos escuchar los motivos de Bisonte Hosco. Desde hoy, un anciano defenderá a todo acusado. Ponderaremos cargos y descargos antes de imponer la pena. Ser más humanos nos ayudará a fortalecer nuestras familias. Los ecos del prehistórico alegato del abogado Alfa agitaron las entrañas de la peña. Y en la umbría pared de la cueva, la silueta de un hombre bravo y desarmado nos interroga eternamente.

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Relatos seleccionados

  • Imagen de perfilVínculo irrompible

    Raquel Sánchez López 

    El desfile de banderas ha sido un éxito. La diversidad de competidores es abrumadora. Tras su pantalla de televisión, contempla orgulloso a sus compañeros.
    No le ha dado tiempo de fortalecer sus brazos para estar a la altura, pero no le importa aparcar los juegos olímpicos. Sabe con seguridad que su nuevo proyecto es más urgente, colmará de pleno sus expectativas, le alentará a fortalecer sus ganas de continuar.
    Sentado en su silla de ruedas, contempla la cancha de tenis de Tokio. Este año, Cisco aparcará su raqueta cerca de los registros de propiedades. La dejará al lado de la tabla de snowboard que cambió su destino para siempre. La guardará en el mismo despacho donde escribió su libro.
    Un nuevo aliento llena sus pulmones, ocupa todo su espacio. Abogado, deportista, y ahora ejercerá un nuevo papel: ser padre de su bebé, su vínculo irrompible, su siguiente reto, su responsabilidad.

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  • Imagen de perfilÚNICO

    ELENA BETHENCOURT 

    Vaga solo, sin rumbo, ajeno a su problema. Lejos, muy lejos, se celebran juicios para determinar de quién es la responsabilidad del desastre. Él no tiene ni idea de que los abogados de algunas asociaciones luchan para fortalecer de manera urgente la diversidad biológica. Tampoco sabe que otros defienden los derechos de las empresas. No le interesa quién va a ganar ni sabe que ya ha perdido.
    La mayor parte de la población, refugiada en la seguridad de sus hogares, no piensa en estas cosas. En realidad, él tampoco piensa, se limita a deambular por su hábitat en completa soledad. Ignora que hace tiempo que perdió la oportunidad de tener descendencia. Desconoce que ya es tarde, que con él muere su especie, que es el último ejemplar.

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  • Imagen de perfilSERVICIO 24 HORAS

    ANTONIO TORIBIOS GARCIA 

    La seguridad en el trabajo no es un tema baladí, como bien dijo el señor abogado con esa manera que tiene de hablar, que parece que se sabe el diccionario de memoria. Y mire usted que es un libro gordo, que digo yo que con menos palabras nos entenderíamos lo mismo, igual hasta mejor, y sin tener que cortar tantos arbolitos para papel. Que qué falta hace decir eso de “diversidad” para decir que cada uno es de su casa. Eso sí, lo urgente es saber la responsabilidad de cada cual. Porque, entiendo que hay que fortalecer el derecho a la “propiedad privada”, pero si a mí me contratan para poner la luz, yo qué sé si ese señor es o no el dueño. Que si era de una mafia, dicen. Yo solo sé que iba trajeado, y hablaba fino el tío, casi como usted.

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  • Imagen de perfilEllos no

    Miryam Teresita Acosta Martinez · Buenos Aires, Argentina 

    Comencé la carrera de abogacía con grandes ideales, quería un mundo más justo. Esperaba fortalecer las instituciones y defender la diversidad cultural y social.
    Creía que era urgente atender a las minorías y a los débiles pero la codicia me alcanzó a los pocos años de ejercer la profesión.
    Dejé a un lado los principios, sucumbí a la tentación de posicionarme en el mercado y olvidé la responsabilidad del cargo.
    Transé con los poderosos y mediáticos. Mientras ascendían mi fama y mi fortuna, cosechaba odio y antipatía en el pueblo pero ya nada importaba.
    Tenía hambre de riqueza y gloria, lo perdí todo tan pronto como lo gané. Un tiro por la espalda acabó con mi vida en pleno apogeo.
    Ahora van por mi familia, les pido compasión, seguridad y un proceso justo, ellos son inocentes.
    Grito, pido justicia, piedad... Mi voz desesperada se pierde en la oscuridad.

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  • Imagen de perfilXenogénesis, ¿qué nos queda?

    Àlex Formentí 

    Después de llegar a casa mentalmente exprimido me tumbo en el sofá y consumo con desidia una película de Schwarzenegger.
    El cansancio me vence y en el televisor un tipo duro con gafas de sol es reemplazado por una noticia urgente: "¡Eureka! La ingeniería mecatrónica desarrolla un robot capaz de impartir justicia".
    ¿Cómo puede un cúmulo de cables asumir esa responsabilidad?
    Me vienen al recuerdo antiguas charlas con compañeros de la facultad: "Deberíamos fortalecer el espíritu crítico, este sistema de aprendizaje puramente memorístico elimina la diversidad de raciocinio y limita nuestra creatividad".

    En nuestro interior imperaba la entelequia que bebe de las películas hollywoodienses, un refugio indómito que garantizaba el éxito frente a cualquier intromisión. Pero ahora ni en ese subterfugio encontramos seguridad y un lego en derecho puede derrotar a abogados de élite. Gracias Suits...

    Me despierto sobresaltado. La película ha terminado, al menos la de la máquina aniquiladora.

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  • Imagen de perfilHoróscopos

    José Manuel Dorrego Sáenz 

    El juez acaba de dictar sentencia, condenando al acusado a la horca. El horóscopo del juez, que es Piscis, pronosticaba para hoy: “Tendrá una gran responsabilidad sobre sus hombros: sea ecuánime”. El horóscopo del abogado, que es Leo, era concluyente: “Es urgente que se replantee su vida: tal vez se ha equivocado de trabajo: hay diversidad de profesiones en las que sería más útil a la sociedad”. Sobre el cadalso y frente al reo, que es Capricornio, el verdugo, Sagitario, le ajusta la soga al cuello. De los sagitarios el horóscopo decía: “para fortalecer el vínculo con sus clientes, empatice más con ellos”. En cuanto al horóscopo del reo, las previsiones eran demoledoras: “seguro que ha tenido días mejores”. El verdugo da por fin una segunda vuelta con la soga en el cuello del reo mientras se dirige a él con un lacónico:
    —Tranquilo: es por su seguridad.

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  • Imagen de perfilEl tiempo vuela

    Carla Formentí · Barcelona 

    - Como abogada de la defensa creo que no es responsabilidad de la acusada la falta que se le imputa. Podemos y debemos ver este caso que nos incumbe como una forma de fortalecer los vínculos entre familiares y aceptar la diversidad que cada cual tiene en sus opiniones sobre el asunto que nos concierne. Constatamos que la situación actual no constituye ningún peligro urgente en la seguridad de los implicados, que no se trata de una querella objetiva, sino totalmente subjetiva. Y es por eso, señor Juez -papá- creo que no debería ordenar mi cuarto cada día antes de dormir, sino cada tres.

    - ¡Caray cómo crece la niña!

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  • Imagen de perfilInserción

    Mónica Llanos Jiménez 

    Viéndolo ahora tan centrado en el gimnasio tratando de fortalecer sus ausentes músculos cuesta reconocerlo.

    Aquella noche mi cliente parecía ir muy ciego. La diversidad de infracciones cometidas requería mi presencia urgente. Ignorando todas las normas de seguridad se saltó varios semáforos en rojo, pasó por encima de numerosos pasos de cebra a gran velocidad, fue esquivando coches a lo loco, bicicletas, autobuses, hasta que en una curva cerrada a la derecha se le fue la mano y se comió las ruedas delanteras de una fila de motos aparcadas para terminar dándose de bruces contra un árbol. Los daños fueron cuantiosos pero fue fácil de liberarle de cualquier tipo de responsabilidad. Aun así él quiere pagar su culpa e integrarse en la sociedad con todas sus consecuencias, derechos y obligaciones. Va a estar complicado. No hay más que verlo poniéndose “captchas”. Salta a la vista que es un robot.

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  • Imagen de perfilLa sangre del reo

    Natalia Anabela Sanz 

    Él conocía la diversidad humana. La había visto en la corte del emperador donde, con intrigas y traiciones, cada integrante trataba de fortalecer sus posiciones. Con seguridad, podía reconocer las bajezas de sus semejantes y eso le permitía anticiparse a sus conductas. Ese talento y su propia habilidad para intrigar apenas le había valido una gobernación en el rincón más gris del imperio. Una responsabilidad indigna de sus aspiraciones. Soñaba con regresar a la capital. Recorrer sus calles coloridas, ruidosas y sus noches lujuriosas. Pensaba en esto, mientras miraba con hastío el recinto colmado por los sacerdotes, ancianos, escribas; todos reclamando un veredicto urgente. Reconocía en cada uno de ellos la envidia y los celos que le provocaba el reo. No encontró ningún delito en su conducta y trató de salvarlo con argucias, pero fue inútil.
    Entonces, mandó a traer agua y se lavó las manos.

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  • Imagen de perfilEL PRIMER ESTRENO

    Aurora Roger Torlá 

    Llevo una toga azul celeste brillante. Es la primera vez que subo al estrado. El miedo escénico se apodera de mí. ¿Qué pensaría la Reina de Corazones?
    Temo tartamudear, quedarme en blanco, sufrir una lipotimia. Se me borran las palabras. No tengo seguridad. Es urgente fortalecer la confianza en que todo irá bien. Debo asumir la defensa de mi cliente, es mi responsabilidad.
    Para tranquilizarme rememoro el lugar en el que años atrás repasé zoología y botánica, un paraíso de diversidad: liebres, erizos, tortugas, setas, lirios, tulipanes...
    Ha sido un día de vértigo. Mi amigo espera para tomar té en una terraza. Una ráfaga de viento le arrebata el sombrero, que se escabulle, como un globo, entre las nubes. Su cabellera rojiza, imita una puesta de sol. Me viene a la memoria la imagen de "El grito", cuando me dice: ¡Qué preciosa es tu toga, es de color "azul Alicia!".

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  • Imagen de perfilInexorable

    Alexander Antonio Reyes Dales 

    Hace 50 años, un hombre parecido a mí estuvo sentado en este mismo juzgado representando a un grupo que entablaba una demanda en contra de esta multinacional por discriminación y despidos injustificados por su diversidad sexual. Después de una causa de varios años no logró que asumieran su responsabilidad y se jubiló. Lo urgente le dió paso a la necesidad de fortalecer permanentemente a un movimiento que iba creciendo como un alud.Hace 20 años, otro letrado, también parecido a mí, intento lo mismo, pero con otros demandantes. El resultado fue el mismo. Ahora yo, al igual que mi abuelo y mi padre enfilo mis armas en contra de esta empresa. Tengan la seguridad de que tarde o temprano los doblegaremos, aunque nos tome otra generación lograrlo.

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  • Imagen de perfilIN SITU

    Germán Michoa Pinilla 

    Cuando el biólogo, que lucía un sospechoso bronceado playero, atestiguó con total seguridad que no existía diversidad importante de flora y fauna en el bosque en el que pretendían construir el campo de golf me quedé pasmado. Había sido responsabilidad mía llevarlo a declarar para fortalecer nuestra postura sobre la importancia de la biodiversidad del lugar y de repente declara aquello. Los abogados de la constructora sonreían como hienas acorralando a su presa. Sabía que necesitaba de manera urgente un plan B por la mirada que me lanzó aquel pálido juez. Ahora, esperando la sentencia, la parte contraria está a punto de hacer la ola al ver entrar al juez radiante de felicidad y con un moreno espectacular. Yo los miro con cara de póker. Estoy satisfecho con mi trabajo. Sé lo feliz que ha sido ese hombre con sus hijos durante esta última semana de acampada en nuestro bosque.

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  • Imagen de perfilSecreto de confesión

    Ander Balzategi Juldain 

    Entró en mi despacho precipitadamente. Se sentó ante mí inquieto, con el gesto urgente, y me dijo que además de escucharlo debía proteger su identidad. Me reveló que había vivido casi toda su vida de incógnito, oculto tras un nombre falso pero que ya no podía aguantar más la carga. Se sentía con la obligación de redimirse y miraba hacia la puerta, como si una muchedumbre de fantasmas lo persiguiese.
    Había sido el encargado de la seguridad en un campo de concentración nazi, confesó por fin. Se excusó diciendo que nada de lo acontecido fue bajo su responsabilidad. Vivían engañados, la diversidad era enemiga de la raza pura y ésta debía fortalecerse. Fue espeluznante, gimió, y sus ojos brillaron con los desgarros de la culpa.
    Luego añadió:
    - Ahora que te has hecho abogado puedo contártelo, porque esto es como contárselo a un cura, ¿verdad?
    -Sí, abuelo- contesté apenado.

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  • Imagen de perfilVUELTA A LOS ORÍGENES

    Alberto Ferran Royo 

    Cuando tuvo el título de Derecho en sus manos organizó el regreso a su pueblo natal, aquella pequeña aldea del norte. Los años de facultad en la gran ciudad habían sido una etapa importante y enriquecedora, especialmente por la diversidad de gentes e ideas con las que había convivido. Sin embargo, sentía la urgente necesidad de abandonar aquella urbe que nunca había hecho suya y volver a sus orígenes para iniciar su andadura profesional. De alguna manera, sentía la responsabilidad de ejercer en aquel medio rural en el que sus padres y abuelos también habían trabajado, aunque de otra forma. Como todo joven graduado tenía algunas dudas, pero también la seguridad de que su pasión era el derecho del medio ambiente y que, al final, lo más importante para él era preservar y fortalecer el lugar y la forma de vida que le habían visto nacer.

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  • Imagen de perfilEl reencuentro

    Lidia Ramallo Sánchez 

    Entro de nuevo en la sala diez años después. Ya no tengo miedo. Por fin sé con seguridad que no fue mi culpa. Me siento flotar, elevarme sobre ese monstruo que me mira fijamente desde el banquillo de los acusados. Esta vez no podrá conmigo. Desde la tribuna aguanto su mirada sin pestañear. La toga es mi coraza y me hace fortalecer. Una gran responsabilidad recae sobre mis hombros, pero estoy preparada para asumirla. Diversidad de mujeres esperan de forma urgente su turno para declarar contra él. También aprendieron a no tener miedo. Como jueza, ahora es mi turno para emitir el fallo. Declaro al acusado culpable. Algunos pueden creer que me mueve la venganza ante el hombre que hace años abusó de mí. Nada más lejos de la realidad. Es simplemente justicia.

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  • Imagen de perfilEl día que nació este concurso

    Mar López Salmerón 

    Su vocación frustrada era ser escritor por lo que durante sus años de ejercicio de la abogacía había volcado su creatividad en la diversidad de escritos presentados en los juzgados.

    Desde una solicitud de medidas urgentes hasta una demanda de noventa folios; todos estaban pulcramente redactados y, siempre que lo permitieran los hechos, narrados de forma que sorprendiesen al lector. Se preguntó que habría sido del trabajo de toda su vida.

    La respuesta fue devastadora. Una insípida Junta de Expurgo había determinado que no servían ni como patrimonio histórico por su valor literario y que debían ser enajenados para su posterior reciclaje como papel de uso común.

    El enfado se convirtió en indignación y sintió la responsabilidad de crear un concurso que buscase fortalecer la creación literaria a través de los microrrelatos para que sus compañeros de profesión siempre tuvieran la seguridad de que su creatividad era valorada.

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  • Imagen de perfilLA MÁQUINA DE LA VERDAD O QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO

    MANUEL MORENO BELLOSILLO 

    La noticia de la invención de la máquina de la verdad definitiva, un sofisticado artefacto capaz de leer las mentes, suscitó diversidad de opiniones en la comunidad jurídica, reabriendo el rancio debate entre los que abogaban por la seguridad y los que abogaban por los derechos fundamentales. Los primeros apoyaban su implantación urgente en los juzgados para fortalecer el sistema procesal y los segundos estaban en contra pues su utilización suponía una fragrante infracción del derecho a la intimidad, derecho que precisamente era responsabilidad de las instituciones preservar.
    La presentación del invento al público levantó mucha expectación. Hubo políticos, canapés, científicos, emparedados, periodistas, vinos, juristas… El dicharachero presentador del evento alzó la tela descubriendo la máquina y provocando un gran “ooooooooooooooooooooooooh” en toda la concurrencia. Pero cuando el ocurrente presentador pidió que alguien del amable público subiera a probar el infalible invento, nadie, absolutamente nadie, se ofreció voluntario.

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  • Imagen de perfilMALDITAS VENTANAS

    Maribel Romero Soler 

    Todas las mañanas acude a la Oficina de Atención a la Diversidad. Es abogada. Carácter fuerte. Transmite seguridad. Desde mi puesto de guarda jurado adivino que para ella vivir es urgente. Se le nota. Cómo sube las escaleras, atiende el móvil o saluda a los clientes. Es un torbellino.
    Me encantaría fortalecer nuestra relación de amistad. Hoy podría haberle preguntado qué le pasa en el ojo. El izquierdo. El que cubre con más maquillaje de lo normal y, sin embargo, no oculta un hematoma.
    Protejo esta oficina, pero desde que la conozco pienso que su bienestar es también responsabilidad mía. «Me he dado un golpe con la ventana», va diciendo antes de que nadie le pregunte. Y lo que yo veo es a una mujer asustada que pide ayuda. Y se la voy a dar. No consentiré que ni una sola ventana le roce.

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  • Imagen de perfilVistas al mar

    Maria Navedo Saurina 

    Hoy hemos convocado reunión urgente en el despacho. Isabel llega la primera. Ella representa a la plataforma de afectados que paralizó la construcción de un complejo que amenazaba la diversidad biológica de la zona. Con el auge del sector turístico muchos optaron por vender y marcharse; pero otros no quisieron dejar sus casas, ni siquiera cuando empezaron a languidecer a la sombra de las nuevas torres de hormigón. Después de una larga batalla legal, la sentencia, con sólidos fundamentos, viene a fortalecer los argumentos esgrimidos en nuestra demanda: calificaciones urbanísticas ilegales, responsabilidad de las Administraciones, desalojos… Nuestras miradas cómplices se cruzan con la seguridad de haber obtenido un gran éxito. Pero todavía nos queda el último paso: algunos de aquellos edificios continúan en pie y para que el fallo adquiera todo su sentido es preciso obtener una orden de derribo que despeje la salida al mar que tanto anhelamos.

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  • Imagen de perfilPRECISIÓN

    Javier Puchades Sanmartin 

    Desde que aquella mañana abandoné los juzgados, estaba dándole vueltas a lo mismo. Lo tenía claro, no iba a consultar con más colegas. Era mi responsabilidad y este asunto lo tenía que solucionar yo solo. En otras ocasiones, había errado, pero ahora debía fortalecer la seguridad en mí mismo y volverlo a intentar. Para ello, me encerré en mi despacho. Desconecté el teléfono. No deseaba que nada ni nadie me perturbase. Ante la diversidad de opciones debía de elegir la más adecuada. No era una acción urgente, pero cuanto antes la llevase a cabo, mejor. Entonces, me situé frente a ella, tomé los documentos entre mis manos, de nuevo, y los apreté con fuerza. Visualicé cada movimiento y con determinación lancé aquel amasijo de papeles dentro de la papelera.

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  • Imagen de perfilBucle

    Sergio Capitán Herraiz 

    Muchos le decían que su trabajo de vigilante de seguridad debía ser de lo más aburrido y rutinario y que debía esforzarse en encontrar otra cosa de manera urgente.
    Manuel sonreía, mientras recordaba que era la mejor forma que tenía de costearse los estudios de abogacía y que entre ronda y ronda sacaba algo de tiempo para repasar sus apuntes.
    Años después, tiene un puesto de responsabilidad en un prestigioso despacho. Entre sus cometidos está el fortalecer las colaboraciones con una gran diversidad de profesionales de distintas ramas del derecho.
    Hoy, al acabar la jornada laboral, se ha despedido del guardia jurado. Éste, ruborizado, ha escondido el código civil que tenía abierto en la mesa de la garita.
    Y Manuel ha sonreído, recordando.

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  • Imagen de perfilAbogade, abogade…

    Nieves Prieto Lavin 

    Verano 2021. Un paisano organiza en la plaza un cine de verano para fortalecer lazos en la comunidad estival del pueblo. Al parecer se ha estrenado un remake de El cabo del miedo. Dudo de si acudir. Querría avanzar en una demanda sobre derecho al honor del primer cliente que ha acudido a mi despacho de género no binario. Pero, bah, es agosto. No es urgente. Lexnet no abre hasta septiembre. Avanza la peli con magnífica fotografía y diálogos renovados. Y llega la famosa frase: el sustituto de De Niro susurra de manera inquietante: “Abogado, abogada, abogadeeee…”. Abochornado pero reflexivo con los tiempos que vivimos, más consciente que nunca de mi responsabilidad, abandono la butaca y vuelvo a mi despacho de verano a proseguir con el borrador de la demanda. El trabajo por la diversidad requiere ante todo compromiso profesional. Y con seguridad les digo que todo lo demás sobra.

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  • Imagen de perfilLAW VENTURA, ABOGADO DE MASCOTAS

    Francisco Javier García Ballesteros 

    He ejercido de abogado de una ingente diversidad de animales. Aún recuerdo la seguridad con la que defendí a aquella piraña que, en su ambición de sabiduría, engulló todos los libros de Derecho de un ilustre compañero. Aquellos casos no hacían más que fortalecer mi sentido de la responsabilidad para con la fauna del planeta, alimentar mi desprecio por el ser humano y la pérdida paulatina de cordura por cada asunto. En mitad de agosto, tuve una visión surrealista en forma de coleóptero humanoide. Decía llamarse Gregorio y que había sido injustamente despedido de su trabajo. Cuando se fue, había llegado a la conclusión de que debía acudir de forma urgente a un psiquiatra: los escarabajos no hablan…

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  • Imagen de perfilSentencia firme

    María Carmen Caamaño López 

    “¿Vendrías conmigo al fin del mundo?”, me preguntó titubeante. Dejé de respirar y respondí que sí con toda la seguridad de mi juventud.

    Enseguida empezó a preparar las oposiciones y yo me puse de camarera para pagar el alquiler. Al llegar a casa le escuchaba repasar sus temas y me dormía envuelta en aquella diversidad de palabras ininteligibles que algún día serían su profesión. Le preparaba unos desayunos principescos. “Tienes que fortalecer también el cuerpo”, le decía. Él sonreía arrebolado y volvía a recitar sus discursos sobre responsabilidad, costas, apelación…
    Superó dos exámenes, pero el tiempo se paró en algún punto indefinido y el aire se volvió denso. Los años me hicieron vieja. A él lo hicieron juez y con un orgullo maternal me fui sin decir nada.

    A veces viene a verme a la cafetería. Su mirada es urgente, pero calla. El café, solo y amargo, ratifica nuestra sentencia.

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  • Imagen de perfilEL LETRADO ANTONIO. EPÍLOGO.

    SANTIAGO MESSA POULLET 

    Había llegado el momento de colgar la toga.
    El Colegio le tributaba un homenaje por una vida entregada al ejercicio de la abogacía con un acto de reconocimiento profesional y personal en el salón de actos del paseo de la Farola. El aforo, repleto de sus exclusivos y dignos clientes que en algún momento de su vida precisaron al letrado. En primera fila, diversidad: Rosario con sus mejores galas, junto a Salvador…y tantos más, que aclamaron ruidosamente a su docto amigo. En pleno acto sonó el móvil del letrado Antonio que descolgó en un confuso ejercicio de responsabilidad.
    Tras colgar se dirigió con seguridad a los presentes:
    - Lo siento, es urgente, una patera cargadita está doblando la bocana del puerto, hay que asistirlos y es mi último turno de guardia. Otro día lo terminamos.

    Y el letrado Antonio, ovacionado, salió en busca de fortalecer y dignificar nuevos clientes.

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  • Imagen de perfilLA IMPORTANCIA DE VESTIR BIEN

    Belén Sáenz Montero 

    Una pasada urgente del peine sin mirarme al espejo. Esquivar después mi imagen en el ascensor y, mientras camino, fortalecer mi espejismo de seguridad concentrándome en las nubes para no deprimirme con el reflejo que devuelven los escaparates. Todo esto de la diversidad, de la responsabilidad moral de aceptarnos está muy bien, pero cuesta un mundo si eres un tipo del montón, casi diría que contrahecho. Para mí, que tengo el orgullo de ser abogado, la solución llega en el juzgado, cuando me pongo la toga. Oigan, es como si fuera la capa de un mago. De camino a la sala me contemplo en el pulido mármol del suelo, en las bruñidas puertas de los despachos. Y soy tan alto como Atticus Finch; sagaz como el obeso defensor de Testigo de Cargo. Hay días que me siento un apuesto Tom Cruise o, incluso, el Paul Newman maduro de Veredicto Final.

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  • Imagen de perfilFUTURO NEGRO

    Margarita del Brezo 

    Tal y como están las cosas, pensé que era mi responsabilidad como abogado tomar cartas en el asunto, y de manera urgente además. Le esgrimí primero el argumento de que había que fortalecer su seguridad. Ni se inmutó. Pasé entonces a explicarle que ante la diversidad de colores existentes en el panorama político y social: rojo, azul, morado, verde, naranja,… con esa pinta era un blanco fácil. «Hasta arcoíris hay», terminé exhausto y con tono de súplica mi larga exposición en un último intento de hacerla reaccionar mientras, al gesticular, la brocha mojada en pintura rosa fosforito que sostenía en mi mano me salpicó el traje. Y lo conseguí. Posó la balanza sobre la mesa, se atusó la melena y, ajustándose la venda de los ojos, me miró y respondió solemne que no, que Ella ha sido, es y será siempre transparente. Ahora me encargo del mantenimiento de los juzgados.

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  • Imagen de perfilDefensa contra la ceguera

    Gabriel Pérez Martínez 

    Me han asignado un recluso por el turno de oficio. Cumple condena tras dar una brutal paliza a un subsahariano por la única razón de no ser blanco. Ahora, mantiene que ama la diversidad, no obstante, hace una semana, en el gimnasio de la cárcel, le partió las dos piernas a un magrebí que según un funcionario de seguridad solo le preguntó la hora. Mi cliente sufrió desprendimientos de retina tras resbalar cuando huía de la escena del crimen y golpearse ambos ojos contra una barra de pesas. Tuvieron que operarlo de manera urgente, pero los médicos sostienen que recobrará la visión en unos días. A mí me toca representarlo; es mi responsabilidad. Y creo que ser abogado de alguien con quien no comparto nada, me puede fortalecer, también, como persona. A ver cómo reacciona cuando se recupere y descubra mis raíces nigerianas.

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  • Imagen de perfilNUEVOS HORIZONTES

    Rosalía Guerrero Jordán 

    Para fortalecer los lazos con mi nueva comunidad decidí asumir la defensa de sus intereses. Lo primero y más urgente fue aprenderme su legislación. También la diversidad de sus usos y costumbres, bastante diferentes a lo que yo estaba acostumbrado.
    Confieso que al principio me miraron con desconfianza. Sin embargo, no me importó: era mi responsabilidad como abogado, y además no soy alguien que se amilane fácilmente.
    Imagino que mi peculiar aspecto no les trasmitía la seguridad que se espera en un profesional. Después de todo, no les culpo: era el primer terrícola que veían.

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  • Imagen de perfilLibertad

    Marian Briceño 

    Fuiste casi con toda seguridad la primera abogada que denunció los abusos laborales en los tribunales durante el régimen chileno. Una y otra vez chocabas con un muro de indiferencia y silencio en una época en la que la diversidad de género solo parecía una utopía. Querías cambiar las cosas, tú sola y de forma urgente. Desde entonces te perseguían, te amenazaban y por pura responsabilidad hacia nuestra familia te tuviste que amoldar a lo que te mandaban como abogada laboralista hasta que llegara la ansiada libertad. Un día desapareciste, te esfumaste sin más. A partir de ese momento estoy tratando de fortalecer mi mermado espíritu y desde lo muy largo y lo poco ancho del territorio chileno te estoy buscando, solo para decirte que por fin esta libertad ha llegado.

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  • Imagen de perfilRIPPER

    LUIS DAVID SAN JUAN PAJARES 

    —Todo, lo ha confesado todo sin ahorrarse ningún detalle. ¡Es una pesadilla!

    —Está bien. Admitamos que es él. ¿Y qué podemos hacer nosotros?

    —¡Procesarlo inmediatamente! Nada hay más urgente. ¿No os dais cuenta? Es una cuestión de seguridad ciudadana, un acto de responsabilidad por nuestra parte.

    —Imposible. Todo aquello prescribió hace mucho tiempo. Ahora es un anciano. Antes de incoar una causa como esa, habría que cotejar las distintas legislaciones implicadas, fortalecer nuestro ordenamiento jurídico… No hay nada que hacer.

    La diversidad de opiniones había llevado a los abogados y juristas de la fiscalía a un punto de máxima tensión. Las posturas eran irreconciliables. Al final, se impusieron los partidarios del garantismo. Unas horas después de dejarlo en libertad, media docena de cadáveres despiadadamente mutilados evidenciaron el irreparable error que habían cometido. En todos ellos, un papel con el mismo nombre: Jack el Destripador. El monstruo había vuelto.

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  • Imagen de perfilGran Circo Mundial

    José Ignacio Rodríguez García 

    El hombre más fuerte del mundo se sentaba en el banquillo de los acusados. Sus enormes glúteos, que logró fortalecer con mancuernas, apenas se mantenían sobre él. Se le acusaba de aplastar al enano del circo, punto que él negaba. “¡Era mi amigo!”, sollozaba. Tras él, diversidad de criaturas presenciaban el juicio: la mujer barbuda se enjugaba las lágrimas, los trapecistas parecían rezar, el funambulista desprovisto de esa característica seguridad en sí mismo. A pesar del brillante alegato del abogado, las pruebas eran concluyentes. ¡Se había visto al acusado abandonar la escena del crimen! Con un afectado gesto de responsabilidad, el juez descargó el mazo. ¡CULPABLE! Los artistas protestaron airadamente mientras los alguaciles se llevaban al reo. El juez también abandonó la sala de modo urgente, momento en el cual se quitó la careta. Bajo la toga, taimado, acechaba Giacomo Mascherati, maestro del disfraz. Dios, cómo odiaba a ese enano.

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  • Imagen de perfilCambio de rumbo

    Ana María Abad García 

    La crisis de los cuarenta nos sobrevino a mi marido y a mí, abogados de éxito y prestigio, de manera ciertamente insospechada: un buen día llegó a nuestros oídos la penosa situación en que se encontraba el Parque Natural que solíamos visitar de recién casados.
    Tras una urgente deliberación, concluimos que era nuestra responsabilidad hacernos cargo, y cambiamos la seguridad de nuestra profesión por la diversidad de especies vegetales y animales que requerían de nuestros servicios altruistas, ya que no jurídicos.
    Desde entonces vivimos aislados de pleitos y litigios, vigilando el ramoneo de los ciervos, los correteos de las ardillas y el vuelo de las águilas.
    Y cuando me da por añorar las confrontaciones con el fiscal, voy en busca de un viejo lobo gris con una pata rota que se le da un aire, y mantengo con él un soliloquio que me ayuda a fortalecer mi decisión.

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  • Imagen de perfilPaternidad

    María Gil Sierra 

    Siempre tuve la seguridad de que el amor necesita raíces para desarrollarse. Hasta que vi a Marisa. Fue en la clase inaugural de nuestro primer año de Derecho. Su mirada diáfana revolvió mi corazón y corrí a sentarme junto a ella. Después de tres lustros, formamos una familia feliz. Además de luchar en el bufete por la diversidad sexual, compartimos cuatro hijos maravillosos. Y eso ayuda a fortalecer nuestra relación, aunque ella prefiera salir de compras con las chicas, mientras yo disfruto más echando un partido con los dos pequeños en el parque. El equilibrio perfecto. Por eso tengo miedo. No quiero destrozar algo tan mágico. Pero es urgente que asuma mi responsabilidad y que hable con los niños sobre lo que me ocurre. No sé cómo reaccionarán cuando se enteren de que van a dejar de tener dos mamás. Marisa, para animarme, ya ha empezado a nombrarme en masculino.

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  • Imagen de perfilReset

    Carolina Navarro Diestre 

    La mente del anciano es una colección de postales. Aunque le cuesta enfocar, diversidad de imágenes acuden como un delirio. ¿Por qué las remembranzas se presentan siempre con esa pátina sepia de las películas antiguas? ¿Por qué los recuerdos acontecen reproducciones borrosas? La máquina a la que está conectado emite un zumbido y el anciano rememora su infancia entre los panizos de Zaragoza, sus años universitarios en la Facultad de Derecho, su trabajo como abogado. Siente orgullo al repasar la responsabilidad con que ejerció su profesión, todas las veces que defendió a los más débiles en el turno de oficio. El mundo de las leyes fue su mundo, sus alegatos consiguieron fortalecer la armadura de su existencia.
    De su boca sale un suspiro quejumbroso, la muerte emite un mandato urgente. El anciano está preparado, repetiría su vida tal y como la vivió. Entonces, con seguridad, pulsa el botón de recomenzar.

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  • Imagen de perfilJuicios, los justos

    Marta Trutxuelo García 

    Era el último y tal condición implicaba conseguir un lugar destacado en la posteridad y, por ello, aquel juicio debía desarrollarse en condiciones de seguridad óptimas. La responsabilidad del personal de la sala era máxima: la diversidad cultural y la gran afluencia de participantes, condicionada por la tipología de proceso, hacían asimismo urgente fortalecer las medidas de control. Los cuatro jinetes, como convivientes, se consideraron "burbuja", y se sentaron juntos; Sat & As, recién llegado del Averno, echaba humo por llevar mascarilla; los representantes de las naciones mantenían el metro y medio de distancia, mirándose con recelo. Y en ese momento llegó Él, se sentó en el estrado, se aplicó gel hidroalcohólico en las manos, tomó el martillo y... tosió. Dos pruebas PCR COVID-19 después, todos los asistentes a la vista fueron confinados. "¡Bendita pandemia! Por fin se celebraría el Juicio Final", pensó Pedro, el bedel, mientras cerraba las puertas.

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  • Imagen de perfilEl conserje

    Miguel Ángel Moreno Cañizares 

    Un día más, el conserje me ha puesto a prueba. Suele abordarme por las mañanas, justo cuando salgo hacia el despacho, y adoptando un semblante de no haber roto un plato, me saluda. “Buenos días, señor Castro, qué tal le va”. A continuación, suelta la pregunta en la seguridad de que obtendrá respuesta. Creo que considera que tengo la responsabilidad de contestarle y tal vez sea cierto. Me plantea cuestiones de toda índole, tengan o no relación con el Derecho, mi profesión. Le da igual. Es evidente que desea fortalecer nuestra relación, como si tratara de involucrarme en su vida.
    Hoy le he sugerido que tenía una reunión urgente y no podía atenderle. Sin embargo, persiguiéndome hasta el coche, me ha soltado a bote pronto qué me parece la diversidad. Por descontado, le he dicho que soy un firme defensor de ella. Su sonrisa me ha intrigado. A ver mañana.

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  • Imagen de perfilAbogado hasta el final.

    Ana Isabel Rodríguez Vázquez 

    De mi despacho al hospital hay 15 minutos y diversidad de proyectos de futuro.
    Eso, en el camino de ida, antes de que me informen de forma urgente del resultado de las pruebas.
    En el de vuelta, el tiempo parece detenerse, recordando el momento del diagnóstico.
    - Fase avanzada. 12 meses.
    El doctor ni siquiera trató de fortalecer mis esperanzas, su seguridad fue aplastante.
    No siento el suelo bajo los pies. Un zumbido en la cabeza me aísla del ruido del tráfico.
    El año próximo pensaba jubilarme, disfrutar de mis nietos, viajar...
    El frenazo de un coche me devuelve a la realidad, y pienso en mis últimos clientes . Un grupo de jóvenes afectados por un despido improcedente, que necesitan recuperar sus empleos.
    Ellos confían en mí, es mi responsabilidad.
    Soy abogado, el deber me llama.

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  • Imagen de perfilDOCE HOMBRES SIN PIEDAD

    Guillermo Portillo Guzmán 

    La diversidad de profesiones, estilos de vida y niveles culturales de aquellos doce hombres tan dispares entre sí no representaba a priori un impedimento para que, con absoluta seguridad, tomasen su decisión personal con plena responsabilidad y justicia.
    Tras un larguísimo juicio en el que la aportación de dudas más que razonables por parte de la acusación les hizo fortalecer la sensación de autoría hacia el presunto culpable, se retiraron a deliberar en una sala incomunicada del exterior, donde, tras una votación secreta y anónima, once votaron en contra y uno a favor.
    Ante la unanimidad requerida para el fallo, se solicitó al disidente que expusiese sus motivos de forma razonada y urgente, pues quedaban solo dos días para finalizar el año.
    Cuarenta y ocho horas después, recibí una llamada que cambió drásticamente el rumbo de mi vida...
    Había ganado el concurso de relatos de la Abogacía Española de 2021.

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  • Imagen de perfilBOLETÍN INFORMATIVO TOKYO 2020

    JUAN ANTONIO TRILLO LÓPEZ 

    A continuación ofrecemos un balance urgente de la actuación de nuestros representantes en la jornada olímpica de hoy. Indudablemente, destaca el oro obtenido en juicio sobre hierba gracias a un decisivo recurso por la mismísima escuadra en los minutos finales. Gran actuación también de las letradas de apelación sincronizada, bronce tras una rutina realizada con enorme seguridad en la piscina Sinagua. Peor fueron las cosas en demanda rítmica donde faltó coordinación y diversidad de elementos en la ejecución procedimental. Pero el mayor descalabro tuvo lugar en el velódromo Harakiri donde nuestro equipo de civilistas en pista no ha tenido su día sufriendo una querella tras otra. En breve comenzará la gran final de ley playa que será afrontada por nuestra pareja con la responsabilidad de defender el oro logrado en Río aunque para ello deberá mejorar en ataque y fortalecer la defensa de lanzamientos y faltas muy graves. Seguiremos informando.

    +28

     
  • Imagen de perfilLa hija de la abogada

    Adriana López Lomeña 

    Aquella semana se notaba la falta de diversidad en nuestras conversaciones.
    -Lo puedo decir con seguridad, le tienes manía.
    -No es eso, solo desearía que le revocaran el fallo y le compulsaran copias…
    -Ves, por cosas así pensaba que os llevarías bien. Ella también era abogada, y de las buenas.
    En el fondo tenía razón, no la aguantaba. Yo para ella solo era un jurista de tres al cuarto que no había escuchado la palabra responsabilidad en su vida.
    -Ella me odia.
    -Sabes que no. Hay que acabar con esta tontería de forma urgente, es la única manera de que podáis fortalecer lazos.
    No pude evitar reírme.
    -Llegó a decir que yo no podría darte un matrimonio feliz, solo arreglarte los papeles para un divorcio perfecto.
    -Cariño, me da igual como te pongas. Mañana cenamos en casa de mi madre y no hay más que hablar.

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  • Imagen de perfilUN HOMBRE DE TRISTE FIGURA

    ZIGOR EGUIA LEJARDI 

    Un hombre de triste figura, seco de carnes, enjuto de rostro y cuyo amor por la diversidad humana, especialmente por los más necesitados, le llevó a fortalecer su sentido de la justicia hasta el punto de convertirse en un adalid de las causas perdidas, hallábase ahora tendido sobre la hierba bajo un molino de viento de un parque eólico, con horquilla en mano a modo de lanza.

    Acercósele, con seguridad, un hombre bajito y rechoncho, cuando éste giró su cabeza mostrándole su arrugado rostro, adornado con bigotes grandes y caídos; y consciente de su falta de responsabilidad le dijo:

    - Querido Sancho, mi fiel escudero, debo confesarte lo ciego que he estado; veía gigantes donde se alzaba el progreso.

    - Lamento decirle que no soy Sancho, sino el abogado de la compañía dueña de estas instalaciones, que usted ha estado atacando; por lo que vengo a entregarle esta citación urgente.

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  • Imagen de perfilVEINTIUNO

    MANUEL MONEDERO GUTIERREZ 

    Entro en la ciudad judicial. Prisas, estrés, nervios… tal como lo imaginé. Ya en la sala de togas la administrativa me pide acreditación, por seguridad dice... Intercambiamos carnet por toga.

    Me la pongo con parsimonia. Cierro los ojos. Me abrazo. Solo yo sé lo que me ha costado; como a todos, imagino. Rompe el momento la susodicha que sale a achucharme. No hacía falta, pienso.

    Me ubico en la sala. Los abogados contrarios dialogan con el Juez. Consulta urgente al Colegio de Abogados. Aprovecho así para repasar y fortalecer mi discurso. La multinacional es poderosa pero asumí la responsabilidad del caso.

    Se acaba el juicio. Los mismos letrados que me cuestionaban, parecen ahora felicitarme. Hablan de diversidad y no sé qué más. Se llama "condescendencia" que asumo resignado.

    Meses después, titulares en prensa. No sé si por uno u otro motivo: “Abogado con síndrome de Down gana juicio por emisiones”.

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  • Imagen de perfilÚLTIMO DÍA DE JULIO

    DARÍO GUTIÉRREZ 

    Último día de Julio. Mañana llegan las vacaciones. Todo resulta urgente, sin descanso, no se admiten esperas. Diversidad de asuntos y trámites: demandas, correos electrónicos, llamadas telefónicas.

    Igual cada año, parece que el mundo fuera a terminarse. No hay lugar para las lamentaciones. Responsabilidad, profesionalidad, son los lemas. La rendición y el abandono no son opciones. Fortalecer la seguridad y confianza en uno mismo es fundamental.

    Las 19:30h. Vuelvo a mirar el reloj, casi lo he conseguido, cada vez falta menos para que termine la jornada. Sudor frío en la nuca, palpitaciones.

    Son quince minutos nada más para llegar a la meta, y de repente, sin aviso y sin esperarlo, suena el teléfono.

    Soy yo, al otro lado de la línea se identifica alguien; tengo que comparecer al Juzgado mañana como investigado en un Juicio Rápido y necesito tu ayuda.

    Y así es cómo terminan mis vacaciones antes de empezar.

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  • Imagen de perfilCONTICINIO

    Nicolás Montiel Puerta 

    Cuando las luces se apagan y las puertas se cierran, ella se quita la venda de los ojos, deja caer la espada y la balanza y, de paso, la túnica, y deambula desnuda por su palacio. Bajo sus pies descalzos siente una frialdad aliviadora, que le calma el dolor de cabeza que la diversidad de las voces de abogados, procuradores, acusados, víctimas, demandantes y demandados le perpetúan día tras día. Todos la invocan con carácter urgente, buscando la seguridad que se le presume, para fortalecer sus postulados y pretensiones. Pero ella está cansada, y el reflejo que el espejo del vestíbulo le devuelve agudiza las arrugas que la responsabilidad, el paso del tiempo y la vileza de los hombres han perpetrado en su rostro.
    Antes de acostarse, en acto de contrición, lamenta sus errores y se duerme pensando que es imperfectamente inmortal.

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