Javier Puchades Sanmartin

Microrrelatos publicados

  • CELEBRACIÓN

    Como abogado y albacea de doña Adelaida, nunca pensé disfrutar tanto con la lectura de su testamento. En mi despacho, todos brindaban por la difunta pensando en sus cuentas bancarias. Así, logró fortalecer la unidad familiar.

    Durante su enfermedad, tuve que defenderla ya que estos buitres interpusieron demandas solicitando su desconexión de la maquina que la mantenía con vida. Ella quería ver acabado su proyecto de saneamiento de agua en una aldea africana. Siempre le gustó cooperar en estas iniciativas. Nunca encontró el apoyo y la solidaridad de su familia.

    Al escuchar el destino de su fortuna, ninguno de sus parientes daba crédito. La finada decidió crear una fundación en alianza con diversas oenegés. Su fin: invertir en la consecución de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

    Entonces, y mientras alguno de los presentes necesitaba asistencia médica, alcé mi copa y brindé. La voluntad de doña Adelaida bien merecía una celebración.

    | Agosto 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 47

  • EL HOMBRE Y EL MAR

    Desde pequeño, Paco se enamoró del mar. Sería por sus lecturas infantiles o por aquella colección de postales marinas que le gustaba conservar en un manoseado álbum. Al cumplir los diez años, por fin, iría a la playa. Se compró artilugios de pesca y hasta un cubito de plástico para construir castillos de arena. Pero todo se truncó. A principios de verano falleció su padre. Fue como si un vertido ahogase su sueño. Pasaron los años. Estudió Derecho. Al licenciarse, dedicó todo el tiempo a su bufete. Entre pleitos, recursos, apelaciones, diligencias… se le esfumó la vida.

    Al jubilarse, se fue de viaje a la costa. Nada más apearse del autobús se dirigió a la playa atraído por el rumor de las olas. Quedó tan obnubilado por aquel manto turquesa que, sin darse cuenta, comenzó a introducirse en el agua. Con la emoción olvidó que no sabía nadar.

    | Junio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 38

  • CAMPANADAS A MUERTO

    Mi jefe siempre me dice: «Que los árboles no te impidan ver el bosque». Por ello, al ser el especialista en Derecho Medioambiental del bufete, me ordenó embarcar en el buque oceanográfico de la ONG MAR AZUL, de la cual el despacho gestionaba la denuncia contra varias navieras en su lucha por proteger los océanos. Debía obtener pruebas fehacientes para presentarlas en el juicio.

    Desde el barco observé un bello reflejo irisado meciéndose con las olas. Conforme nos aproximábamos, llamó mi atención la presencia de toda clase de fauna marina muerta. Además, comenzó a brotar un olor fétido insoportable. Acompañado todo por un sonido seco, provocado al golpear el agua contra aquella masa putrefacta, como si doblasen las campanas por el ecosistema marino. Nunca pensé que la catástrofe sería así. Un mar de plástico navega sobre los océanos que agonizan, y que amenaza con terminar con nuestra vida.

    | Mayo 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 51

  • LEY 3/2007

    Cuando me puse a trabajar para pagarme los estudios, descubrí que lo primero que tendría que aprender sería a discriminar entre los diferentes cafés que tomaban mis jefes. Había una desigualdad evidente de trato con mis compañeros por el hecho de ser mujer. Más que una brecha salarial, había una profunda sima. No aguantaba más tanto machismo, tanto dirigir con la bragueta. Me sacaba de quicio que en una mujer solo valorasen la amplitud de su escote y el largo de su falda. Yo merecía una oportunidad.

    Al tiempo que trabajaba, acabé la carrera de derecho. Tenía claro mi objetivo: cuando ejerciese como abogada, mi prioridad sería llevar a juicio a esta siniestra empresa. Hoy, cuando el juez ha emitido sentencia condenatoria por infracción grave de la ley 3/2007, he comprendido que siempre hay que pensar en positivo para alcanzar nuestros sueños.

    | Marzo 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 61

  • EL OLIVO

    Cuando aparecieron en mi despacho la señora Manuela y su nieta, nunca imaginé que su caso sería el más emocionante desde que empecé a ejercer como abogado medioambiental.

    Me mostraron la fotografía de un solitario olivo, junto a una carretera. Me explicaron que lo habían intentado todo para salvarlo y que yo era su última esperanza. En unas semanas, comenzaban las obras de la autopista A-39, que acabarían con él. Les dije que sería difícil demostrar que era un ecosistema sostenible. Tampoco podía jugar la baza de la diversidad de flora. Era solo un olivo, ni siquiera centenario. Lo único probado era la degradación del paisaje. Les indiqué que necesitaba una razón de peso para poderlo proteger, y así, pleitear contra la mayor constructora del país. Con la emoción, la señora Manuela no podía hablar. Entonces, su nieta me dio la respuesta: «Bajo ese olivo está enterrado mi abuelo».

    | Enero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 108

  • EJECUCIÓN PERFECTA

    Al aprobar la selectividad, mi padre me llamó a su despacho. Me senté rodeado de cientos de tomos de Aranzadi y bajo la atenta mirada de los retratos del bisabuelo y del abuelo. Ambos habían sido miembros del Tribunal Supremo. Sumido en aquella atmósfera jurídica, papá comenzó su alegato. No íbamos a debatir. Estaba todo sentenciado, sin recurso de apelación posible. Dijo que no podía defraudar a mis antepasados, que habían hecho donación de su vida al derecho.

    Al salir, tenía la decisión tomada. De forma anual, durante mis estudios, iba a demostrarles que era capaz. No podía exhibir ningún síntoma de flaqueza.

    Llegó el día señalado. Descubrí que el negro no me sentaba mal. En la sala estaba presente toda la familia. Según me iba acercando al estrado cesaron los cuchicheos. Me senté, puse mis manos sobre el teclado y comencé mi primer concierto como solista de piano.

    | Agosto 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 56

  • BEST SELLER

    Me ilusionaba representar al famoso autor de novela negra, Gonzalo González, aunque, no entendía cómo un abogado especialista en Derecho Consuetudinario podría ayudarle. Tal vez, saliese desfavorecido con mi asesoramiento. Me dijo que tenía problemas con su último libro. Este se basaba en una reiteración de historias, y él creía que lo que se repite por costumbre se convierte en ley. Me explicó que para escribirlo habían colaborado de forma altruista amigos, admiradores y desconocidos. Que al acabar el trabajo con cada uno de ellos se deshizo de todo, incluso, del cactus que le regalo su mayor fan, que también aparecía en el texto. Continuó: «El problema surgió cuando la policía, al registrar mi casa, encontró un calcetín con sangre junto a la caldera del sótano». Entonces, me sobresalté y pregunté: «Pero ¿cómo se titula la novela?». Sonriendo, me respondió: «35 ASESINATOS NARRADOS POR SU AUTOR (basada en hechos reales)».

    | Julio 2019
     Finalista
     Votos recibidos por la Comunidad: 60

  • ROBINSON CRUSOE

    Desde que nos instalamos en este paradisíaco lugar, los otros socios del despacho solo se dedican a la vida contemplativa. Todos los asuntos recaen sobre mí. Sean o no de mi competencia. Debo realizar un exhaustivo análisis de cada caso antes de tomar cualquier decisión. Ahora mismo, estudio uno relacionado con el derecho marítimo. Hoy tengo que comunicar a los compañeros que nuestro último recurso ha vuelto a ser desestimado. Deberemos comenzar el proceso, de nuevo, si queremos salir de esta situación. Antes de empezar, extraigo de una urna el nombre de cada uno, para ver como los sitúo bajo la palmera. Cuando los acomodo, tomo la palabra, como siempre, y les indico que la botella que lancé hace unos días, con otro mensaje de socorro, ha sido devuelta por el oleaje. Así ha pasado con todas desde que el avión del bufete se estrelló en esta isla desierta.

    | Mayo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 37

  • LA MUJER QUIERE ALAS

    Hoy me he levantado con una sensación rara, como si tuviese cientos de mariposas revoloteando en mi interior. Pese a mi juventud y mi corta carrera en la abogacía, me voy a dirigir al Congreso para defender una idea transformadora y revolucionaria. Para que en el futuro nadie, hombre o mujer, pueda dudar que en el pasado ninguna persona luchó por sus derechos y por conseguir una innovación plena. Que nada nos ha sido regalado.

    Hoy es 1 de octubre de 1931 y mi nombre es Clara.

    | Marzo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 22

  • TARDE DE TORMENTA

    No podía conciliar el sueño. Desde que aquella mujer entró en mi bufete y me habló del pleito interpuesto por la aseguradora del seguro de vida de su marido. Todo se centraba en un artículo de la comunidad de bienes que habían constituido al casarse, un punto de la póliza y el hecho causante de la muerte. Le rogué que me narrase lo sucedido.

    Me dijo que aquella tarde, escuchó un ruido seco que confundió con un trueno de la tormenta. Después, fue al comedor y observó cómo el viento empujaba las cortinas sobre el rostro de su marido. Él permanecía en su sillón, junto al balcón, sin mostrar el más mínimo gesto. Solo una mancha roja en su camisa, que aumentaba poco a poco de tamaño, rompía el tono gris de la tarde.

    A sus pies, su hijo jugueteaba entre sus manos con una pistola, todavía humeante.

    | Febrero 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 31

  • LA HUÉRFANA ABANDONADA

    Nunca había visto un caso así en toda mi carrera profesional como abogado especializado en encontrar personas desaparecidas. Cuando entró en mi despacho, su aspecto representaba más de cuarenta años. La vida la había tratado mal. Lo primero que me llamó la atención fue su nombre: Constitución. ¿A qué padres se les pudo ocurrir?

    Entre lágrimas, me dijo que necesitaba mi ayuda, que como cualquier miembro de la ciudadanía tenía sus derechos. Sin poder casi articular palabra, me comentó que siempre le habían contado que tenía varios padres. ¿Cómo era eso posible? ¿Acaso su progenitora era una prostituta o, tal vez, fue víctima de una violación grupal? ¿Qué misterio escondía esta mujer? Precisamente eso hizo que aceptara su caso.

    Me comprometí con ella que antes de su próximo aniversario, en diciembre, resolvería su enigma. ¿Por qué la historia siempre ocultó la identidad de su madre?

    | Octubre 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 17

  • PRUEBA DE CARGO

    Cuando preparo los juicios, tengo un amplio glosario de términos adecuados para cada caso que llevo entre manos. Pero, si las víctimas son niños, debo tomar las máximas precauciones con el lenguaje, ya que puedes pasar de héroe a villano por el uso de un vocablo inadecuado.

    Aquella mañana de agosto, la situación se complicó más dado que el damnificado era mi hijo Daniel. Entre sollozos, me contó que el asaltante se abalanzó sobre él nada más lo vio y le arrebató lo que portaba entre sus manos sin darle tiempo a reaccionar. Debía de tener cuidado, ya que en ocasiones los niños exageran sus percepciones. Como medida cautelar logré encerrar al presunto agresor. Tenía que obtener pruebas irrefutables de que ese era el autor del delito perpetrado.

    Finalmente, pude sentenciar al culpable sin ninguna duda. Encontré restos de helado de vainilla en el hocico de nuestro perro Picapleitos.

    | Agosto 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 17

  • DESESPERACIÓN

    Aquella mañana, me encontraba realizando unas gestiones en el colegio de abogados, cuando vibró mi móvil. Era María Gómez, una testigo crucial en el caso de unos clientes que se habían visto estafados por las clínicas nutricionistas “Silueta Ideal”. Aquel mensaje era un grito desesperado. Literalmente ponía: “No aguanto más. Ya no puedo soportar esta tortura. Tengo que poner fin a esto.”

    Tal vez, en esta ocasión, se veía con el agua al cuello y podía cometer cualquier locura. Necesitaba que fuese a declarar al juzgado que aquel método de adelgazamiento era un engaño.

    Me dirigí a su domicilio. Al no contestar al timbre, solicité al portero que abriese la puerta y que llamase al 112. Entré. La busqué. La encontré en la cocina y le grité: ¡No lo hagas!

    Mantenía fuertemente cogido entre sus manos, frente a su boca, el último trozo de pastel de chocolate, dispuesta a comérselo.

    | Julio 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 18

  • CARTAS MARCADAS

    El juez del juzgado de lo social nº 17, harto de tanta palabrería, mandó callar al abogado y refirió: Letrado Martínez, deje de exponer majaderías. Como sabe usted, son hechos probados que su cliente cogió un papel de su bolsillo, lo hizo añicos y lo lanzó sobre su público enardecido. Después, mirando al infinito, proclamó: ¡Jamás volveré a pasar hambre! Luego, descendió de su mesa entre vítores de la turba, se dirigió al despacho del jefe de RR.HH. y lo roció con crema de afeitar al grito de: ¡Que te den!

    Pese a lo expuesto, me solicita sentenciar la reincorporación y posterior renovación del actor de los hechos, alegando enajenación mental transitoria. Porque, al descubrir que en lugar de la carta de despido había roto el boleto premiado, suplicó perdón de rodillas. ¿Cree que soy tonto?

    Aconsejo a su cliente que en la próxima ocasión juegue con las cartas marcadas.

    | Mayo 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 15

  • EXPEDIENTE 666

    El caso que me ocupa lleva un ritmo lento, como dicen: con la Iglesia hemos topado. No creo que falte a mi deontología profesional si les resumo la declaración de mi cliente, así podrán dar un mejor baremo de los hechos juzgados.

    En un orfanato, bajo la custodia de una orden religiosa, residía mi representado. Una tarde, el vicario de la institución se le acercó en el recreo diciéndole que al anochecer pasaría por su habitación. Él saltó de forma impetuosa del columpio, con tan mala fortuna, que el asiento impactó contra el cura. Su rostro se inunda de lágrimas al evocar aquellas noches cuando, amparados por la oscuridad, yacían sotanas levantadas sobre cuerpos inocentes.

    Mi cliente fue expulsado. Después rehízo su vida, estudió derecho y ejerce la abogacía. Hoy solo necesita que le pidan perdón para recuperar su infancia perdida.

    Queda indicarles la identidad de mi representado: soy yo.

    | Marzo 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • EL SECRETO MEJOR GUARDADO

    La muerte de tía Tere supuso una gran pérdida. Sus sobrinos acudieron como buitres para escuchar la lectura del testamento al despacho del abogado Gutiérrez, que actuaba como albacea. La herencia era muy apetitosa. Todos estaban dispuestos a litigar sin fatiga para obtener el mejor botín.

    El abogado fue detallando la asignación del legado de la finada: Cuarenta millones de euros divididos en cuatro partes iguales. El ajuar doméstico y joyas para Anacleta y Anastasia. El palacio y terrenos adyacentes, libres de cargas, en condominio para Remigio y Segismundo.

    La cara de los herederos era todo un poema, no parecían felices con lo adjudicado. El albacea prosiguió: Mi bien de más valor, motivo de vuestras únicas visitas cada primer domingo de mes, dispuse en mis últimas voluntades que fuese introducido en mi ataúd e incinerado conmigo para llevármelo al otro mundo. Así, nunca sabréis la receta de mis famosísimas croquetas.

    | Febrero 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 10

  • EL GRAN ALFREDO

    Alfredo era un soñador, pero su padre le obligó a estudiar derecho con el firme propósito de continuar con el bufete familiar. Cuando se licenció su carrera fue meteórica, parecía el hombre bala. Sus juicios se podrían definir como el mayor espectáculo del mundo. Era un malabarista de la palabra, un funambulista entre lo lícito o no. Buscaba el más difícil todavía, los casos complicados. Cualquier sospechoso en sus manos era una hermanita de la caridad.

    Todo acabó aquella noche que, tras una larga sobremesa en una fiesta, acudió al juzgado de guardia. Se presentó disfrazado de payaso y con alguna copa de más. El juez le llamó al estrado para indicarle que se cambiase. Él se negó y roció a su señoría con el agua que salía del floripondio que portaba en su solapa.

    Hoy es feliz, en sus tarjetas de visita pone: “El Gran Alfredo, Artista de Circo”.

    | Enero 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 6

  • PUBLICIDAD ENGAÑOSA

    Necesitaba a alguien para reparar aquel desaguisado. Profesionales que preguntasen lo imprescindible e hiciesen el trabajo rápido. Busqué en la guía y allí los encontré, DEP-LIMPIEZAS ESPECIALES ESCENARIOS TRAUMÁTICOS. Hablé con ellos, les contraté, les pagué y si te he visto no me acuerdo.

    Al cabo de unos meses recibí una llamada de comisaría, debía acudir en compañía de mi abogado. Iba a realizarse un careo con la encargada de la empresa de limpieza.

    Allí estábamos, frente a frente, cuando el detective me preguntó:

    —Sra. Gutiérrez ¿Es cierto que usted encargó a DEP-LIMPIEZAS ESPECIALES matar a su marido?

    Yo controlando los nervios contesté:

    —Solo hice caso de su publicidad, que decía: no trate de hacerlo usted mismo, déjelo en nuestras manos profesionales, eliminamos todo. Pero sobre todo me llamó la atención su último punto: para otro tipo de limpiezas, no dude en contratarnos. Y eso hice.

    | Septiembre 2017
     Finalista
     Votos recibidos por la Comunidad: 6

  • HOYO EN UNO

    Cuando llegué a “Manuel Gutiérrez & Hijos y Asociados” me aseguraron que de forma temporal estaría a prueba. Pero, si tal como ponía mi currículum, cumplía las expectativas, pronto sería socio.
    Para codearme con la élite del despacho acepté su invitación a jugar al golf. No tenía ni idea, pero no debía de ser difícil darle a la pelotita. Acudí a la mejor tienda de deportes y me agencié con todo lo necesario, incluso un neceser para las cosas de aseo. El club tenía sauna y masaje.
    Ha pasado un mes desde aquel día. Lo maldigo. Todos mis sueños salieron volando junto con mi hierro 9 cuando intenté darle a mi primera bola, con tan mala fortuna, que se estrelló en la cabeza de D. Manuel.
    Ahora el bufete se llama Hijos de Gutiérrez & Asociados. Yo estoy encausado por homicidio y no soporto el calor de esta celda.

    | Agosto 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 9

  • PANTONE 188C

    En el caso de mi cliente todo era circunstancial. Era circunstancial que estuviese fichado como maleante juvenil.

    Que tuviese varias denuncias por incumplimiento de la orden de alejamiento. Nadie podía afirmar con seguridad haberlo visto allí, la noche de autos.

    Que apareciesen sus huellas en el taburete con el cual destrozaron la cabeza de su exmujer. Era su casa, era su cocina, era el lugar donde él se había sentado a cenar mil noches.

    Que encontrasen aquella mancha roja en la lengüeta de una de sus impolutas zapatillas blancas. Él juraba que se correspondía con un colorante utilizado en su último trabajo como diseñador gráfico.

    Pero desde que aquel punto rojo dio positivo al luminol, las circunstancias cambiaron. Y cuando se confirmaron las pruebas de ADN con la sangre de la víctima, en ese instante pasé a defender a un presunto culpable de asesinato en primer grado.

    | Julio 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 9