Marzo 2019 | Concursos de Microrrelatos | Microrrelatos Abogados

XI Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

Ganador del Mes

Imagen de perfilAPAGAD LA LUZ

Nicolás Montiel Puerta 

Mi nave se adentra en la atmósfera terrestre. Hace diez años que no vengo a la Tierra e, incumpliendo la máxima de no volver al lugar donde has sido feliz, me acerco a mi pasado. Soy el último, el único. Ya no queda nadie. Mi ponencia, que cierra el congreso, es un canto a la abogacía perdida, la que se daba exclusivamente entre humanos. Ellos no la entenderán; no usan togas, no sienten empatía, no se dan la mano. Hablaré ante ojos mecánicos, incapaces de parpadear o derramar una lágrima. No mencionaré las bondades de la capacidad transformadora de la innovación en una profesión hoy relegada a una base de datos interplanetaria; no aludiré esperanzado a un futuro que ya no me interesa. Voy a hablar de gente decente que conocí en lo que ahora me parece otra vida. Mi nombre es Jacinto, y mi número de colegiado es…

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El más votado por la comunidad

Imagen de perfilAmor 3.0

María Sergia Martín González- towanda 

Decidí asistir para empaparme de las últimas innovaciones tecnológicas; por mi vocación transformadora del Derecho y para dar aires de futuro al bufete. Además, este congreso prometía ser divertido algo que, a priori, parecía antípoda de la abogacía. Me senté en un lugar discreto junto a un joven que, ensimismado, observaba hologramas. «Junior», pensé. Al rozarse nuestros brazos, advertí una descarga. Un flechazo…. PericleX resultó ser un tipo cariñoso, cultísimo, excelente amante y dominaba la jurisprudencia mejor que yo misma. Éramos felices. Los problemas surgieron tras las últimas actualizaciones, cuando se empeñó en encender la vitrocerámica con fósforos o cuando, por celos, llegó a las manos con el robot de cocina... Algo fallaba. El técnico de urgencias fue demoledor. Dictaminó que el software instalado resultaba incompatible con su versión legal original. Era necesario intervenir, inmediatamente. Nos despedimos llorando, bebiéndonos los labios, mientras mi amor era reseteado a valores de fábrica.

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Relatos seleccionados

  • Imagen de perfilAMORES IMPOSIBLES

    Almudena Horcajo Sanz 

    Se conocieron en el último Congreso anual de la Abogacía. Lo suyo no fue un amor a primera vista, al contrario, sólo cruzaron miradas de desconfianza.
    En sus intervenciones, D. Futuro, moderno de los pies a la cabeza, hizo una defensa apasionada de Dña. Tecnología, demostró su labor transformadora y su eficiencia aportando pruebas como el expediente electrónico o las bases de datos digitales. En todo momento abogó por seguir invirtiendo en innovación. Por su parte D. Pasado, con un estilo más clásico, confesó que le apenaba despedirse de su compañero de fatigas D. Papel, y visiblemente emocionado, recordó que valores como la honestidad, la lealtad o la dignidad, entre otros muchos, deben acompañar siempre a los abogados.
    Después de varios encuentros un idilio entre ellos parece imposible, pero puede que sea el comienzo de una buena amistad.

     
  • Imagen de perfilDeshumanización togada

    José Vera Martín 

    - ¡Casi listo para el congreso! Las últimas pruebas de hardware y software auguraban todo un éxito y desde luego la innovación tecnológica que buscábamos para esta profesión. Años de esfuerzos, noches en vela, pero lo logramos. El futuro es nuestro y nadie podrá ponernos límites ni fronteras. ¡Los libros de historia se referirán a nosotros como la empresa transformadora de la justicia en el siglo XXI! Se acabaron los tiempos en que se buscaba entre cientos de abogados para elegir el mejor y más económico, ¡ahora un abogado en cada casa con el solo coste de la energía para las baterías, las actualizaciones del sistema y la descarga de jurisprudencia y legislación actualizada! Maravilloso.

    - Señor, abogacía.exe ha vuelto a dejar de funcionar, algo sigue fallando en el prototipo. No estará listo para el congreso.

    - Porras, ¿tan difícil es sustituir a un abogado por una máquina? Eso parece...

     
  • Imagen de perfilPabellón alto

    Miguel Ángel Arana Martínez 

    Maldito sea el día en que acepté la propuesta de mi Decano. Me comprometí a acudir al V Congreso Nacional de Innovación Jurídica, en representación de mi Colegio. Me planté en Madrid la víspera, sin tener nada preparado. Habría tiempo antes de la conferencia.
    Salí a dar una vuelta rápida tras la cena, pero el asunto se acabó liando. Desperté en el hotel por la mañana, con la cabeza embotada y el tiempo justo: en diez minutos estaba prevista mi intervención. Salí a la carrera y entré como un zopenco en la sala, donde estaba preparado el atril y el micrófono. Improvisé:
    "Ga abogacía debe plagtar caga al futuro, gomos la güerza transformadora gue va a gambiar la gusticia". Silencio sepulcral. Opté por escabullirme rápido. Creí que mi vergüenza era insuperable hasta que vi los titulares del día siguiente:
    "Abogado borracho irrumpe en una convención de dentistas"

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  • Imagen de perfilPOR SUPUESTO, ABOGACÍA

    Isidoro Sánchez Torres 

    —¿Qué habéis elegido? —preguntó Marta. Acababan de salir de la reunión sobre orientación profesional y estaba ansiosa por saber a qué se dedicarían sus compañeros.

    —Políticas —respondió César—. Quiero cambiar el mundo y es en el Congreso donde se toman las decisiones que lo hacen posible. ¿Y tú?

    Antes de que Marta pudiera contestar intervino Gema.

    —Yo seré bióloga. Genetista, para más señas. Creo que es la profesión realmente transformadora.

    —¡Bah! —atajó Ana con un gesto de la mano—. La profesión del futuro está en la informática, en las redes.

    —Siento discrepar —puntualizó Jorge—, pero yo apuesto por la innovación. He marcado ingeniería.

    Finalmente se giraron hacia Marta, que se había quedado con la palabra en la boca desde el principio, y la interrogaron con la mirada.

    —Todo eso también—dijo—: Transformar el mundo, innovar, mejorar el futuro.

    —¿Y…? —exclamaron al unísono.

    —Abogacía, por supuesto.

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  • Imagen de perfilREGALO INESPERADO

    Francisco Reyes Minagorre 

    He de confesar que me quedé de piedra cuando mi novio me regaló por mi treinta cumpleaños la inscripción al “Congreso Nacional de la Abogacía”. “Pero este hombre no se ha dado cuenta que estoy obsesionada con los folletos turísticos de Punta Cana, que no paro de ver bikinis y que mato por una pulsera todo incluido” pensaba internamente mientras le daba las gracias. Afortunadamente, después de una auto-terapia intensa, de repasar mis libros de Rafael Santandreu y de muchos kleenex, comprendí que Punta Cana sólo me aseguraba un bronceado perecedero y, por el contrario, la asistencia al Congreso era una estupenda inversión de futuro. Tener la oportunidad de conocer de primera mano la nueva abogacía transformadora con sus innovaciones era, sin duda, un regalo lleno de amor y más aun cuando mi chico también se inscribió como acompañante y reservó la suite imperial “¡con jacuzzi!".

     
  • Imagen de perfilMENTE VOLADORA

    luis pablo herrero pintanel 

    Tras varios años intensos de ejercicio de la abogacía, por fin me encontraba en la playa paradisíaca de mis sueños. Fue una gran experiencia acudir el mes anterior al congreso de innovación tecnológica donde presentaban revolucionarias novedades, disponibles para su venta.
    Allí exhibían desde una impresora con un novedoso software que reproducía todos los órganos vitales del cuerpo humano para su reemplazo, pasando por un vehículo de última generación, cuyas baterías se cargaban con oxígeno, hasta una pequeña lente, que procesaba los pensamientos transportándote hasta el futuro que se imaginase.
    Esta última invención me pareció de gran utilidad por poder ser transformadora de momentos de tedio en situaciones de placer.
    Como ya llevaba rato al sol, me levanté y puse rumbo al chiringuito para regalarme un buen combinado acompañado de algunas exquisiteces que ofrecían.
    “…Muchas gracias Sr Fiscal…” Dijo Su Señoría. “…Letrado, para conclusiones…”
    -Upss!!.. fuera lentilla. Con la venia..

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  • Imagen de perfilHomenaje a José Pedro Pérez-LLorca

    Jose Maria Bento San Roman 

    El maestro añora su ayer. El crujir de la tarima, su teléfono de cable, su foto del Congreso, la puntualidad de su abnegada secretaria. El maestro ha presenciado la fuerza transformadora de la innovación tecnológica, que ha arrasado inexorablemente con Olivettis, faxes y fotocopiadoras. Ni siquiera reconoce ya el trabajo de sus abogados. Nadie cita jurisconsultos romanos ni penalistas alemanes. Los escritos son sintéticos y salen ya firmados con precisión robótica. Nadie manda cartas y las reuniones son cosa del pasado. Todo es electrónico, instantáneo, fugaz. Dicen que más eficiente, más moderno. El maestro aprecia la modernidad, pero sigue sin gustarle ese futuro. La vieja abogacía quizás no tenga ya sentido aquí. El maestro saluda a dos jóvenes de traje entallado y barba hípster. Y se pierde en el gentío anónimo mientras les oye comentar: “Ese es un padre de la Constitución. Lo vi en un documental de Netflix”.

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  • Imagen de perfilGUERRA FRÍA

    Eva María Algar García 

    En la cápsula de acceso al Congreso Supremo, escaneo el código QR de acreditación para teletransportarme a mi asiento. La grada bulle. El resultado de la votación de hoy, será determinante para los miembros de la abogacía. Las leyes deben regular las relaciones jurídicas entabladas con androides; no se puede obviar la realidad por más tiempo.
    El murmullo y la iluminación disminuyen al unísono, cuando en el centro de la sala irrumpe el imponente holograma del Presidente. Destacando la extraordinaria versatilidad de los robots, asevera que ha llegado a su límite la innovación del hombre, quien debe aceptar la capacidad transformadora de la inteligencia artificial en la sociedad, tan ostensible en el ámbito jurídico.
    Queda aprobada por unanimidad la supresión del código CAPTCHA en las contrataciones, y el otorgamiento a los androides de personalidad y capacidad de obrar plenas.
    El futuro es nuestro. Si fuera humano, lloraría como un niño.

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  • Imagen de perfilATERRIZAJE JURÍDICO-CONGRESUAL

    juan perez morala 

    El joven abogado, en pura expresión colegial, al recibir la invitación para el “XII Congreso Nacional de la Abogacía 2019”, pasó de pensativo a interpelado, porque ni siquiera sabía si tendría futuro profesional. Pensó en esas aeronaves que en el crítico momento de su aproximación a la pista, frustran la toma por seguridad.

    Llevaba unos años ejerciendo y aún no se reconocía como jurista. Pero el anuncio congresual tuvo la virtud de provocarle una profunda reflexión. Presentía que era urgente la innovación de sus planes y medios, lograr un punto de inflexión.

    Y esa filosofía transformadora le llevó a una osada pretensión: “presentaré una propuesta sobre la inmigración”. Le obsesionaba el equilibrio entre identidad nacional y los derechos del desarraigado.

    Su adrenalina se disparó, empezaba a mal dormir, a tener pesadillas en clave de ponencias. Pero la noria del atrevimiento creativo había empezado a girar. Sólo pensaba en aterrizar seguro.

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  • Imagen de perfilILETRADO

    Margarita del Brezo 

    Desde que me apunté al XII Congreso de la Abogacía Transformadora, me siento una persona nueva, como sin estrenar. Lo malo es que con eso de que ahora soy futuro y ayer fui presente, no sé dónde diantres he dejado mi pasado, con lo lleno de recuerdos que lo tenía. Me he acercado a la Feria Tecnológica a preguntar y me han dicho que si hubiera abierto antes las puertas de mi despacho a la innovación podría haber hecho una copia de seguridad, pero de nada sirve ya lamentarse y muy amablemente me están buscando una solución eficiente y productiva. Mientras la encuentran, voy a tomarme una píldora de 45 minutos de estas que reparten por aquí porque tanta evolución empieza a levantarme dolor de cabeza. Con el tal Networking si eso hablaré mañana, a ver si la fama es merecida y consigue que afiance la relación con mi mujer.

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  • Imagen de perfilPretérito perfecto

    Juan Manuel Chica Cruz 

    El organizador del congreso en vísperas de la inauguración respiraba cariacontecido por una apps, Just&Lex Free, el súmmum de la Justicia 5 G, dijeron sus creadores. Se introducían los datos de las partes, jurisprudencia y la maquinita proyectaba un holograma con la figura del juez o una jueza, (según configuración) emitiendo veredicto. Aseguraron que pasaba la prueba de Turing judicial: La aplicación dictaba sentencias sin forma de distinguir si lo hacía un juez de carne y toga o la máquina. Eso sí – advertieron- era demo y la opción “Carga de la prueba” estaba por pulir en la modalidad Penal y Civil. Afortunadamente la conferencia de apertura “Innovación en vocablos jurídicos latinos” le hizo reparar en la fuerza transformadora del “onus probandi”. Mejor invertir la prueba de la carga y cargarse la prueba (Versión Beta) o a los creadores mismos con martillo judicial. Eso o el futuro de la abogacía.

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  • Imagen de perfilLos de antes

    María Carmen Caamaño López 

    Volvimos a vernos veinte años después, en aquel congreso de abogacía al que te habían invitado como ponente. Ya no tenías melena y todos te decían “señor” con un tono de admiración. Desde el estrado nos hablabas de innovación, del mundo digital y de la fuerza transformadora del futuro. Sin embargo, desde el palco de asistentes, yo sólo pensaba en el pasado, en aquellos años juntos en la universidad, en tu sueño de ser cantante y el mío de convertirme en escritora. De tu boca salían palabras pero yo escuchaba canciones. Las de Silvio Rodríguez. Las de Joaquín Sabina. Las de antes. Mi mano fingía tomar notas en un cuaderno aunque en realidad hilaba un poema que bien podría ser la letra de tu música. Al final el público aplaudió con ganas y yo, al igual que tú, me puse en pie e hice una reverencia para dar las gracias.

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  • Imagen de perfilHackathon: el maratón que actualizó mi mente

    Yván Borjes Hernández 

    Nunca imaginé que un abogado obsoleto como yo podría ser actualizado. Pero sucedió en el Congreso de la Abogacía. Unos colegas me habían prácticamente obligado a inscribirme en un concurso llamado Hackathon. Para mí era un maratón realmente: en menos de 20 horas debíamos —en un trabajo de equipo que reunía programadores, diseñadores y letrados— crear una aplicación móvil que ayudara a mejorar el acceso a la justicia para los inmigrantes. Arrancamos contra el reloj. Trabajo rápido e intenso, ensayo y error y cero descansos consumieron las horas en un segundo. Concluido el tiempo, nuestra App afortunadamente estaba lista y, la presentamos al jurado: The Inmigrants Savior. Fue una experiencia extenuante, pero transformadora. Comprendí hacia donde se dirige el futuro de mi profesión y el papel activo que puedo desempeñar en la configuración de innovaciones tecnológicas que optimicen el sector legal. Además ¡nos ganamos el premio a la mejor aplicación!

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  • Imagen de perfilLA MUJER QUIERE ALAS

    Javier Puchades Sanmartin 

    Hoy me he levantado con una sensación rara, como si tuviese cientos de mariposas revoloteando en mi interior. Pese a mi juventud y mi corta carrera en la abogacía, me voy a dirigir al Congreso para defender una idea transformadora y revolucionaria. Para que en el futuro nadie, hombre o mujer, pueda dudar que en el pasado ninguna persona luchó por sus derechos y por conseguir una innovación plena. Que nada nos ha sido regalado.

    Hoy es 1 de octubre de 1931 y mi nombre es Clara.

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  • Imagen de perfilEl encuentro

    Jorge Luis González Castro 

    Aprovechando una reciente innovación tecnológica, el abogado Manuel se teletransportó veintiséis años al futuro. Atrás quedó sufriendo su esposa embarazada. Casi sin vida llegó al Congreso de Abogacía, un joven de corbata azul disertaba en la tribuna. Su tesis era fresca y transformadora: «Los retos legales del viaje en el tiempo». La semejanza entre ambos era innegable. Durante el receso Manuel le invitó a un café. «¿Nos conocemos?», preguntó el joven. «Llevas la profesión en el ADN», dijo Manuel. «Supongo que sí», opinó el joven. «Hermosa corbata», observó Manuel adivinando la respuesta. «La favorita de papá; murió enfermo sin conocerme», contestó el joven. «Lo siento, por favor besa a tu madre, dile que eres como soñé», suspiró Manuel desapareciendo. El joven quedó desconcertado. De regreso al pasado, Manuel lloró de felicidad antes de morir. Por una extraña razón el amor eclipsa a la muerte, el derecho y el tiempo.

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  • Imagen de perfilMIS INICIOS. UNA HISTORIA REAL

    Ángel Montoro Valverde 

    Abandonado al calor placentero y placentario de mi butaca, la primera ponencia del congreso “abogacía transformadora, futuro e innovación: las nuevas tecnologías” me trasladó, en un cerrar y cerrar de ojos, al ya lejano pasado de mi primer asunto: un interdicto perdido en primera instancia. Esperé impaciente a que el fax evacuase seis interminables metros de papel térmico saltándome los fundamentos para leer directamente el fallo: “Se estima íntegramente el recurso…con condena en costas a la parte apelada”.
    Me sentí abogado completo. Convertí el raído sillón del escritorio en trono real desde donde divisar complacido los dos con setenta metros cúbicos de mi despacho. Era inmensamente feliz; como cuando gané un millón de euros con la publicación de mi tesis “Código Justinianeo: precursor de Lexnet”, como cuando me impusieron la Cruz de San Raimundo de Peñafort, como cuando ligué con Naomi Campbell, como cuando mi Aleti ganó la Champions.

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  • Imagen de perfilYo, voy

    Leopoldo San Martín Nemesio 

    Durante los días 30 y 31 de febrero del presente año tendrá lugar el enésimo Congreso de la Abogacía donde se tratarán los temas más relevantes con respecto a la innovación que está suponiendo en el sector la implantación de las nuevas sedes judiciales en todo el territorio.
    Se abordarán temas tan importantes y necesarios para poder afrontar con éxito la transformadora visión del ejercicio del Abogado como, por ejemplo:
    *Modos de saludar; dar los buenos días; estrechar la mano; sonreír.
    *Aprender a hablar (y sobre todo a escuchar), tanto en persona como por teléfono.
    *Se dará un curso práctico de escritura y se sorteará una colección de cuadernos Rubio entre los asistentes.
    No te quedes obsoleto, empieza a adaptarte y envía tu solicitud manuscrita por correo. Te recordamos que podrás encontrar los sellos necesarios en los estancos y tiendas especializadas.
    El trato personal es el futuro.

    Contamos contigo.

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  • Imagen de perfilLA FLOR DE COLERIDGE

    MANUEL MORENO BELLOSILLO 

    Como soy un abogado previsor y atento a las nuevas tecnologías, este año participé como ponente en el Congreso de la Abogacía sobre las Innovaciones Transformadoras del Sector Legal. Durante el transcurso de mi ponencia advertí que un hombre viejo y de aspecto extrañamente familiar me observaba. Al finalizar se acercó y sin preámbulos me dijo: «No me reconoces. Soy un viajero del tiempo y vengo para advertirte que en el futuro no habrá jueces, ni abogados, ni procuradores…, la justicia la impartirán computadoras a través de algoritmos y todas esas profesiones desaparecerán si no se transforman». Obviamente el viejo sufría algún tipo de demencia, pero no quise contrariarlo. Le tendí la mano para despedirme y aprovechó para entregarme su tarjeta que, sin mirarla, guardé en el bolsillo. Cuando llegué a casa y vacié los bolsillos, descubrí que la tarjeta del viejo era en realidad mi ajado carné de colegiado.

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  • Imagen de perfilDe abogado a abogada

    Marta Trutxuelo García 

    Sin duda, el 9 era su número. La pasantía forjó su carácter y, bajo los auspicios del sugerente año 69, comenzó su romance con la judicatura, relación que pronto cumpliría sus bodas de oro. No necesitaba taparse los ojos con una venda para recordar, nítidos, los casos que se columpiaban entre uno y otro lado de la balanza. Procesos sencillos y complicados. Buenos y malos momentos. Como la vida misma. Y ahora debía condensar toda esa vida en 45 minutos, como en una de sus píldoras matutinas. Así lo hizo, preparó su ponencia. Aquel 9 de mayo, el decano del colegio de abogados de Valladolid acomodó sus noventa años sobre la cama del hospital, se ajustó la toga, y de abogado a abogada, dictó a su nieta, futura promesa del Derecho, un tweet: Innovación tecnológica al servicio de una profesión transformadora, primera ponencia por videoconferencia, Congreso de la Abogacía 2019.

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  • Imagen de perfilNunca es tarde

    Alvaro Abad San Epifanio 

    No habíamos coincidido en veintidós años, desde la última fiesta en la universidad. Cubata en mano, nos besábamos prometiéndonos un futuro encuentro en una fecha que los dos olvidaríamos con la inevitable resaca. Por tradición, estaba obligada a encasillarme en la abogacía. Él, exhalando humo de hierba, prometía crear una corriente transformadora del pensamiento destructivo del hombre.
    Nos topamos, de frente, en la entrada al congreso de Derecho Ambiental. Dudé: aquellas rastas se habían convertido en incipientes canas bien peinadas, pero la identificación que colgaba de su cuello no dejaba lugar a dudas. Cruzamos las miradas, pero sin el arrojo necesario para abrir la boca.
    Durante el posterior vino español se acercó y dejó a mi lado un folleto que anunciaba una próxima convención sobre alguna innovación legal, y desapareció. La fecha del acto estaba rodeada en rojo, y a su lado había escrito: “La nuestra. No la olvides”.

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  • Imagen de perfilAmor 3.0

    María Sergia Martín González- towanda 

    Decidí asistir para empaparme de las últimas innovaciones tecnológicas; por mi vocación transformadora del Derecho y para dar aires de futuro al bufete. Además, este congreso prometía ser divertido algo que, a priori, parecía antípoda de la abogacía. Me senté en un lugar discreto junto a un joven que, ensimismado, observaba hologramas. «Junior», pensé. Al rozarse nuestros brazos, advertí una descarga. Un flechazo….

    PericleX resultó ser un tipo cariñoso, cultísimo, excelente amante y dominaba la jurisprudencia mejor que yo misma. Éramos felices. Los problemas surgieron tras las últimas actualizaciones, cuando se empeñó en encender la vitrocerámica con fósforos o cuando, por celos, llegó a las manos con el robot de cocina... Algo fallaba.

    El técnico de urgencias fue demoledor. Dictaminó que el software instalado resultaba incompatible con su versión legal original. Era necesario intervenir, inmediatamente. Nos despedimos llorando, bebiéndonos los labios, mientras mi amor era reseteado a valores de fábrica.

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  • Imagen de perfilDe Copacabana a Cincinnati

    Ander Balzategi Juldain 

    Recuerdo el XXII congreso en Copacabana. Le presentaron como el no va más de la innovación. Subió al estrado con movimientos ortopédicos, se oían incluso los rozamientos de sus elementos mecánicos. Para ser el paradigma de una sociedad transformadora nos dejó escépticos y bastante fríos, y no tardamos en vaticinar un futuro distópico si la abogacía optaba por ese camino. Luego habló. Su conocimiento enciclopédico, la interacción en tiempo real con el conferenciante y su empatía nos generaron ciertas incertidumbres.
    Me da gracia recordarlo. Hoy, en el XXX congreso de Cincinnati, me suben a mí al estrado. Doy una charla sin apenas público sobre la historia de la abogacía en el siglo XX. Ni siquiera sé para qué se congregan estos androides si lo saben todo, como no sea para hacer mofa de esta última reliquia de carne y hueso.

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  • Imagen de perfilAndroid_Reo 2.0

    Esperanza Tirado Jiménez 

    “No espere al futuro. Llegará y se irá antes de que se de cuenta”.

    Con ese lema en mente los asistentes entraban algo recelosos al congreso. Stands llenos de macropantallas con anuncios luminosos, en los que aparecían robots actuando en todo tipo de funciones legales, llenaban sus ojos.

    Algunos temían que tanta innovación en el mundo de la abogacía les mandara a las colas del paro. Los más románticos se seguían apegando al eco que dejaba en la sala el mazo de madera al ser golpeado. A otros se les hacía imposible imaginar a uno de esos aparatos metálicos revestido de toga, con mirada láser de pega, dictando sentencia.

    Pocos se atrevían a expresar en voz alta una idea loca. Quizás se vería más clara toda la sinergia transformadora ofrecida si en el evento se incluyeran androides, desviados sus circuitos de su función legal, haciendo las veces de reo.

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  • Imagen de perfil¿FUTURO?, ¿PRESENTE?

    Fernando Pascual Bravo 

    “… LOS PROFESIONALES DE LA ABOGACÍA APOSTAMOS POR UNA MODIFICACIÓN GENÉTICA QUE AFECTARÁ A LOS RENDIMIENTOS PERSONALES Y DE LOS DESPACHOS.
    EN BREVE PODREMOS CONTAR CON MÁS Y MAYORES NEURONAS, GRACIAS A LA ACCIÓN TRANSFORMADORA DE LAS RESPECTIVAS CÉLULAS CEREBRALES Y AL APORTE DEL IMPLANTE EN NUESTROS TORRENTES SANGUÍNEOS DE NANOBOTS AUTÓNOMOS, AUTO-REPLICANTES Y TELEDIRIGIDOS.
    ESTA INNOVACIÓN ES YA POSIBLE GRACIAS AL AVANCE DE LA NANOTECNOLOGÍA.
    LOS ROBOTS NANOSCÓPICOS, DEL TAMAÑO DE UN ÁTOMO, INJERTADOS EN NUESTRO CUERPO, VIAJARÁN AUTÓNOMAMENTE MULTIPLICÁNDOSE Y AUTO-PROGRAMÁNDOSE PARA QUE SUS PORTADORES ENCAREN, CADA DÍA Y MÁS EFICAZMENTE, MILES DE INFORMES, ASESORAMIENTOS O PLEITOS.
    ESTÁ CIENTÍFICAMENTE PROBADO QUE ESTA AYUDA GENÉTICA, TECNOLÓGICA Y BIOQUÍMICA ECONOMIZA TIEMPO Y OPTIMIZA ESFUERZOS. LA NANOROBÓTICA ES EL FUTURO……………?”
    No pude seguir leyendo. Asustado y compungido acudí a la Secretaría del XII Congreso Nacional que se celebraba en Valladolid y entregué los papeles que, sin duda, había extraviado algún ponente.

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  • Imagen de perfil2039

    VICTORIANO AYLLON CALIZ 

    Hay que ver cómo pasa el tiempo. ¡Es increíble! ¡Ya 2039! Se va uno a la cama, tan tranquilo, y cuando despiertas el futuro te ha atrapado. Sin apenas darte cuenta. La fuerza transformadora del tiempo te arrastra inexorable. Por eso hay que estar atentos, ponerse las pilas, nadie te va a esperar. Mañana salgo de viaje. El Congreso de la Abogacía se celebra este año en Varsovia. Recuerdo que hace poco nos parecía impensable una Europa unida. Ya digo, te acuestas una noche y amaneces en otro día. Todo empezó con la innovación. Se fue haciendo grande esa palabra. A principios de siglo era un concepto más, una palabra del montón. Luego fue creciendo y asentándose, y se adentro en nuestras cabezas y en nuestro aliento. Sí, quizá fue eso. Pusimos atención y percibimos que estaba en nuestras manos. Innovar o regresar al pasado.

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