juan perez morala

Microrrelatos publicados

  • ABOGADA COMO TÚ, MAMÁ

    Nerea estaba ya en segundo de educación secundaria. Si algo sorprendía a su madre, abogada penalista, era su afición a la lectura. Quizás porque le gustaba leer las grandes novelas juveniles, de Verne, Carroll, Dickens, etc, la niña descollaba en imaginación.

    Pero la cosa no quedaba ahí, porque lo más curioso es que se leía cuanta jurisprudencia penal caía en sus manos. Y a esto su madre no le hubiera dado valor, a no ser que, para asombro suyo, de algunos de sus casos más importantes, su hija se inspiraba para escribir pequeñas novelas. La chiquilla, con su sentido innovador, cambiaba los escenarios y los personajes; retocaba las tramas, y los desenlaces no siempre coincidían con el sentido de equidad y justicia del tribunal que sentenciaba.

    Una tarde, estando sentada en una terraza del madrileño parque del Retiro, la pequeña sorprendía a sus padres: “quiero ser abogada como tú, mamá”.

    | Septiembre 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 17

  • EL ORGULLO DE SER ABOGADO

    Se les veía por toda la geografía española, sobre todo por las ciudades grandes o cálidas, malviviendo con sus ventas ambulantes, en una paz interior nutrida de resignación, con la mirada lejos, circunspectos. Muchos, decepcionados a causa de su incierto futuro.

    La política migratoria parecía no ser muy eficaz. A mis colegas y a mí, nos parecía incomprensible relajar el control fronterizo, casi facilitar el acceso al territorio español, para luego dejar al inmigrante en la estacada, sin trabajo ni recursos.

    Un chico alto, de unos veinte años, Ahmed, de Mauritania, subió una mañana a mi despacho. Entró tímido y cauteloso, porque no sabía lo que le costaría la consulta. Le tranquilicé y le serví un café. Me miró con ojos nerviosos, luego se distendió, dejó de sudar y empezó a hablar más suelto.

    Cuando le expliqué qué hacer, sonrío largamente. Entonces, repentinamente, me embargó el orgullo de ser abogado.

    | Julio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 41

  • EL TIC TAC DEL ABOGADO

    La indemnidad de su cliente era el bien jurídico a proteger. Sus intervenciones letradas las asumía con esa intensidad que narran ciertas vidas ejemplares, cuando la celebración de los actos más sublimes de su ejercicio y vocación, produce en sus autores una aguda extenuación.

    A veces sentía que las interrelaciones socio profesionales de los diversos operadores jurídicos, no formaban precisamente un ecosistema armónico. Era cuando su estado de ánimo se exacerbaba en clave pesimista, y la profesión de la abogacía le situaba en medio de un espeso bosque, donde la fauna más depredadora se despertaba.

    Pero en su alma jurídica también habrían de brotar sentimientos optimistas, que contrarrestaban la autocrítica amarga y la dureza de ciertos aspectos profesionales.

    Cada mañana temprano, antes de ir a los juzgados, mientras se anudaba la corbata, imaginaba los platillos de una balanza y su sonrisa no los perdía de vista, hasta verlos bien equilibrados.

    | Mayo 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 33

  • TIZONA FRENTE A COLADA

    El fiscal jefe de esa Audiencia, ley y jurisprudencia corriendo por su sangre, abrió su cartera, miró a la abogada defensora y, con un rictus de sorpresa, arqueó su ceja izquierda, justo la que iba por libre en su lenguaje corporal. Era su forma refleja, instintiva, de decir que, si quería hacer, como era usual en él, un papel eficaz y brillante, esta vez debería gestionar su intervención procesal, con la cautela y la “lex artis” del mejor cirujano cardiovascular.

    Tenía enfrente a una profesional como la copa del ciprés de Silos, y tendría que esgrimir su mejor recital.

    La letrada era una “rara avis”. Sabía de alta cocina, podía recitar docenas de versos de la antología poética universal, esquiar en alta montaña, etc. Bordaba los juicios y éste prometía.

    Espadas jurídicas en alto. Pero el magistrado, en tono amable, ordenó desalojar la Sala. La primera audiencia no sería pública.

    | Septiembre 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 47

  • JUSTICIA EN SUS LÍMITES

    Los límites entre las fincas de dos parroquianos de Magaz de los Oteros, Graciano y Florencio, discurrían por una franja de tierra quebrada y abrupta. Quizás este hecho había dado lugar, desde siempre, a conflictos de linderos.

    Los lugareños, aunque no tuvieran vela en el asunto, no comprendían cómo, por un terreno yermo, habían llegado a las manos, después de una de sus célebres y festivas partidas de cartas.

    Graciano consideraba invadida su finca y se propuso el rescate. Removió mojones y colocó carteles intimidatorios a lo largo de su particular línea divisoria: “propiedad particular, no traspasar”.

    Florencio, en civilizada respuesta, acudió a la abogada. No hubo acuerdo y sí juicio. La resolución judicial vino a decretar la aplicación de la regla “rebus sic estantibus”; volver a la situación anterior.

    Lo llamativo fue el inciso final de la aplaudida Sentencia: “y retomen la cordura de su partida de tute dominical”.

    | Junio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 48

  • ATERRIZAJE JURÍDICO-CONGRESUAL

    El joven abogado, en pura expresión colegial, al recibir la invitación para el “XII Congreso Nacional de la Abogacía 2019”, pasó de pensativo a interpelado, porque ni siquiera sabía si tendría futuro profesional. Pensó en esas aeronaves que en el crítico momento de su aproximación a la pista, frustran la toma por seguridad.

    Llevaba unos años ejerciendo y aún no se reconocía como jurista. Pero el anuncio congresual tuvo la virtud de provocarle una profunda reflexión. Presentía que era urgente la innovación de sus planes y medios, lograr un punto de inflexión.

    Y esa filosofía transformadora le llevó a una osada pretensión: “presentaré una propuesta sobre la inmigración”. Le obsesionaba el equilibrio entre identidad nacional y los derechos del desarraigado.

    Su adrenalina se disparó, empezaba a mal dormir, a tener pesadillas en clave de ponencias. Pero la noria del atrevimiento creativo había empezado a girar. Sólo pensaba en aterrizar seguro.

    | Marzo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 24

  • NEURONAS JURÍDICAS DE VERANO

    Querida colega en la cotidianidad de lo jurídico: te escribo este correo desde mi insólito despacho, instalado en una tumbona de alquiler y a la vera del chiringuito más concurrido de la playa. Es la estrambótica forma, entre cautelar y previsora, de ahuyentar mi síndrome de abstinencia estival.

    Hemos pasado un curso devanando nuestras mentes, compartiendo triunfos y derrotas; sintiendo inquietos, palpitantes, nuestros corazones, desde la consulta inicial hasta el momento en que el sabio sentenciar de nuestros jueces, alienta nuestro optimismo o deja helada nuestra esperanza.

    Y ahora, no es que me sienta un héroe del “ius currante”, esclavo de la demanda o de su contestación, del informe final, y de la dúplica y réplica si las hubiera, ¡no! Es que todo ese cotidiano glosario de actos procesales ha hecho caverna en mis neuronas de verano y no hay agua que lo diluya.
    Pero, disculpa, ¡se acerca un cliente…!

    | Agosto 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 33

  • "DEBILIDADES LETRADAS"

    Por cualquier baremo que le midiera un experto psicólogo, el cliente que aquí evoco tenía una estimable inteligencia. Desde su primera consulta ya me dio muestras de su sensatez y claridad de ideas al confiarme su divorcio, poniendo especial énfasis en procurar la custodia compartida de su pequeña Irene. Sus puntos de vista, el ritmo acompasado de sus expresiones, sus convicciones y razones, avalaban también su demanda.

    Creo que ni yerro ni me columpio al decir que además tenía un estimable bagaje jurídico, lo que me obligaba a hilar cauto y fino.

    Un día empecé a sentir cierto complejo de abogado vicario, cuestionándome si debía pedirle opinión en cada trámite procesal. Sí, estaba algo agobiado. Sólo lo superé al asumir que “agobiado” y “abogado” resuenan en cercana frecuencia y sinonimia.

    Confío qué esta confidencialidad no traspase nunca las puertas de mi Ilustre Colegio, ni las de mis menos ilustres compañeros.

    | Marzo 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 70

  • CORAZON DE ABOGADO

    Como abogado se me remueven los Convenios Internacionales. Como persona se me hacen de papel las alambradas de mi alma. Una “Save ONG”, muestra a un niño tercermundista, con una mirada serena, perdida e insufrible, en el momento en que su brazo izquierdo es asaetado por la inyección de una vacuna. Mira a la aguja, y sin mover un solo músculo, sin parpadear siquiera, encaja el pinchazo expresando que no siente absolutamente nada, porque su dolor sistémico es de un grado y naturaleza infinitamente mayor. Tremenda escena. Mientras un niño del mundo privilegiado lloraría hasta la extenuación rodeado de mimos, en el desheredado se congelan abruptamente las emociones. Yo no sé si es un niño de las últimas oleadas de refugiados, pero sé que sus ojos abismales de campo abierto y mirada infinita de mar sin horizonte, sin sonrisa y sin juguetes, hoy clama en el corazón de muchos abogados.

    | Junio 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 60

  • DEFENSA CUESTIONABLE

    Era un abogado de tipo genérico, generalista si se quiere, que prestaba asentimiento a defender cualquier causa y persona, por odiosa que fuera. Pero le repugnaba que lo que no había lavado el Ebro lo tuviera que lavar su pequeño Andarax almeriense. Valoraba la ética profesional y la dignidad del derecho político, por lo que detestaba la intromisión, en su tierra y en su mar, de un extraño personaje que, llegado subrepticiamente al lugar, no abominaba de ligar taimadamente su incoherencia y traición de ayer, con el hecho actual de ser nominado para primer diputado de un partido ocasional. No, no era trigo limpio desde la renuncia de todo cuanto prometió mientras disfrutó de honores y buen sueldo. Y ahora pretendía representar a ciudadanos ajenos, por tierra y por mar, pero nunca más por Aire. El generalista se asomó al Mediterráneo y se preguntó: “¿defendería yo a un ser así?”.

    | Mayo 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 60