X Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

Ganador del Mes

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Ángel Montoro Valverde 

Helado me quedé cuando ella me dejó por un gafapasta cultureta lector de Schopenhauer; ese prusiano para quien la vida era dolor o aburrimiento, alternativas que conmigo tenía de sobra. Buscando respuestas, asisto semanalmente a la consulta de mi cuñado, un “gurú emocional” con olor a incienso, que por trescientos euros la hora se dedica a sentenciar mis actos martirizándome con un glosario de frases como ”no eres héroe por lo que logras; sino por lo que superas”. El otro día, muy nervioso, requirió mis servicios como abogado ante una inspección tributaria que puso al descubierto su sociedad pantalla, amenazando seriamente su ingente fortuna. Solicité la suspensión cautelar de la deuda empleándome a fondo hasta lograr un acta de conformidad pagadera en cómodos plazos. Desde ese día está reforzando de verdad mi autoestima con un mantra que repite, cabizbajo, cuando me ve: “joder cuñao, joder, gracias”. Y no me cobra.

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El más votado por la comunidad

Imagen de perfilESTIMADO YO

Ángel Montoro Valverde 

Helado me quedé cuando ella me dejó por un gafapasta cultureta lector de Schopenhauer; ese prusiano para quien la vida era dolor o aburrimiento, alternativas que conmigo tenía de sobra. Buscando respuestas, asisto semanalmente a la consulta de mi cuñado, un “gurú emocional” con olor a incienso, que por trescientos euros la hora se dedica a sentenciar mis actos martirizándome con un glosario de frases como ”no eres héroe por lo que logras; sino por lo que superas”. El otro día, muy nervioso, requirió mis servicios como abogado ante una inspección tributaria que puso al descubierto su sociedad pantalla, amenazando seriamente su ingente fortuna. Solicité la suspensión cautelar de la deuda empleándome a fondo hasta lograr un acta de conformidad pagadera en cómodos plazos. Desde ese día está reforzando de verdad mi autoestima con un mantra que repite, cabizbajo, cuando me ve: “joder cuñao, joder, gracias”. Y no me cobra.

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Relatos seleccionados

  • Imagen de perfilHÉROE A VILLANO

    José Miguel Perlado Villafruela 

    Para interpretar el fallo del juez, largo y argumentado, era necesario disponer de un glosario de términos, que permitiera entender la sentencia.

    El que antes era un héroe a los ojos del público, pillado en paños menores con una preadolescente, pasaba las de Caín al no poder dar un paso sin una nube de fotógrafos y un enjambre de micrófonos alrededor.

    Sentenciar no iba a ser fácil, con la mitad del país de su lado, convencidos de que fue una trampa de los de siempre, y la otra mitad analizando cómo volver a instaurar la pena de muerte.

    La decisión del juez dejó helado al país: detrás de mil circunloquios el prohombre y la impúber obligados a casarse.

    Tras el escándalo mayúsculo, dos días de tertulias desatadas y, en general, atención mediática plena, el Supremo ordenó la suspensión cautelar de la sentencia y la imputación inmediata del juez trastornado.

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  • Imagen de perfilEl iurisconsultus

    MANUEL MACHARGO 

    Hubo una vez un ilustre abogado al que le gustaba usar los “latinajos”, y sin embargo no le gustaba este apodo, prefería hablar de un glosario de términos jurídicos escritos en latín. Decía que para sentenciar e impartir justicia, debería ser suficiente el derecho romano del que se hallaba enamorado. Mi abuelo era para mí el héroe del derecho encaminado a la justicia, yo lo veía vestido de pretor, con su túnica sobre el hombro, impartiendo justicia. Solicitaba siempre de forma cautelar la suspensión de condena, dado que al sentenciar los jueces se pueden equivocar y cometer una irreparable injusticia. Se quedó helado cuando le nombraron Hijo Predilecto de su ciudad natal. En el discurso se refirió, como no, al derecho romano y entonces comprendí que mi abuelo era más bien un “iurisconsultus”, así reza en su lápida por expreso deseo suyo.
    Deus, qui animae requiem eius

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  • Imagen de perfilEL ABOGADO DE SUPERMAN 2

    MANUEL MORENO BELLOSILLO 

    Es un pájaro, es un avión… no, es Superman!!! En este caso, su abogado. Superman es un héroe, sí, pero cómo lo deja todo. Cuando salva la ciudad de la amenaza de algún supervillano es habitual que se produzcan destrozos (informa Daily Planet). Pues bien, la siguiente revelación les va a dejar helados: sus superpoderes no lo libran de ser sujeto de un sinfín de reclamaciones.
    Y no es fácil ser el abogado de Superman, cada mes llegan decenas de demandadas que contestar, y yo no tengo superpoderes. La última del Ayuntamiento de Metropolis, una demanda millonaria reclamando tantos conceptos distintos que incluye hasta un glosario. Antes de sentenciar dictaron una medida cautelar obligándole a revelar su identidad secreta y Superman, cansado del egoísmo humano, abandonó este planeta y yo me quedé sin mi mejor cliente. Sospecho que todo ha sido un plan maquinado por el maquiavélico Lex Luthor.

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  • Imagen de perfilAbogado ramoniano

    Vicente Luis Montalt Morán 

    El glosario de la carrera no incluía la greguería como término jurídico. Sin embargo doy fe de la utilidad de este recurso en la confección de escritos forenses. Durante mucho tiempo le saqué partido y quisiera hoy romper una lanza por ello. Decía por ejemplo; "El adelanto del invierno es la medida cautelar del calendario". "Sentenciar en caliente es pegarle al crío por echar harina en el lavaplatos". Sobre la defraudación de fluido eléctrico: "Es peor helarse comiendo que comer helado". O sobre el delito contra la salud pública: "Lo mismo da un papel de héroe que una papelina de heroína". O también: "El fiscal es el acusica de la clase". En este punto me expedientaron. Me pasé de la raya y ahora me limito a escribir demandas como Pérez Reverte (salvando las distancias).
    Palabra de ramoniano.

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  • Imagen de perfilEN PROMOCIÓN

    Yolanda Nava Miguélez 

    “Ponga una héroe en su vida” rezaba la publicidad que me encontré en el buzón a principio de verano, entre las cartas del banco y el catálogo de helados; iba a echarlo a la basura, pero llamó mi atención el glosario que enumeraba las lindezas de sus poderes por una módica cuota. Decidí probar y, como medida cautelar, opté por la opción de “prueba sin compromiso durante un mes”. Estoy más que satisfecha. Ha resuelto los pleitos con mi ex, ha logrado que agilicen mis trámites con la devolución de la cláusula suelo de mi casa y, aunque no lleva un vistoso traje aerodinámico como me gustaría sino túnica negra y bonete, me atrevo a sentenciar que se quedará mucho tiempo conmigo.

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  • Imagen de perfilRelatividad

    Guillermo Sancho Hernández 

    Más allá de la legendaria Orión, la Justicia está a punto de sentenciar.

    Junto al glosario digital está la resolución. La Magistrada la lee: cadena perpetua; sin posibilidad de suspensión cautelar.

    El público grita, al sentirse libre del yugo del sanguinario dictador. El abogado de la acusación es abrazado, como un héroe.

    Pero el cruel tirano, recién abatido por la Ley, sonríe de manera inquietante. No parece preocupado. Y es que guarda una última carta, agazapada en el interior de su túnica inconsútil. Con un gesto helado, en apariencia insignificante, se lleva la mano al pecho y acciona el detonador de una recóndita bomba nuclear. La explosión atómica destruye el planeta, proyectando su luz póstuma hacia el universo.

    Unos años después, en la Tierra, un estudiante de derecho, en la víspera del último examen de la carrera, deposita sueños y esperanzas en esa estrella fugaz que ilumina el firmamento.

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  • Imagen de perfilProbidad

    FCO JAVIER HDEZ RODERO 

    No puedo remediar una sonrisa cuando rememoro vívido el recuerdo de quién soñó con ser un héroe, escapando de la cotidianidad deshaciendo entuertos bajo la premisa de quien defiende honor y verdad y por qué no, también justicia.
    Y con mis diez años, apenas un suspiro, observo impertérrito cuán helado se queda el malo ante la exhibición de mis dotes de bushido.
    Pero con el devenir de los años y todo un glosario de aprendizaje para sentenciar a los injustos, terminé con conformarme con que a falta de una capa roja brillante, bien vale una toga no menos lustrosa. Por qué no?
    Aunque a veces el héroe tenga que conformarse con obtener la cautelar en espera de mejores dichas.

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  • Imagen de perfilJuicio paralelo

    Vicente Campillo Pereda 

    Siempre había sido considerado por sus allegados lo más parecido a un héroe en su profesión. Aunque la abogacía no sea, a priori, una profesión peligrosa, desde que anunció su defensa por un supuesto violador pudo comprobar cómo se había convertido en un enemigo para sus seres queridos. Ellos podían sentenciar un juicio sobre su persona y obligarle a cumplir una pena que creía no merecer. Intentó pedir la cautelar a su mujer, pero su voz parecía un fantasma que no merecía credibilidad...como si sus palabras estuviesen destinadas al glosario de un libro maldito.

    Salió a la calle para tomar el aire. Observó cómo las miradas de los transeúntes eran balas directas a su conciencia. No fue el frío de la noche lo que le dejó helado, sino el conflicto interior que surgió ante la beligerancia ética. Tras unos minutos dudando, supo que haría lo correcto.

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  • Imagen de perfilClara llamada

    Calamanda Nevado Cerro 

    Daba los primeros pasos en el ejercicio de su profesión y quería repasar su recurrente glosario antes del juicio. Mientras mecía a su bebé le recitó en voz alta: Me pagan por sentenciar, pero el veredicto, como los melones, si maduran mucho se pasan. El Derecho no es una ciencia exacta y el Ilustrísimo, la toga y el mazo no dotan de infalibilidad. Ni mis dictámenes pasarán a la historia.
    Hijo, sentencia viene de sentimiento; no olvido que soy humano, un empleado público con un trabajo artesanal; sin reparos en cambiar un proyecto si advierto error o enfoque más justo y correcto. Oye, tampoco soy un héroe para tener contentas a todas las partes.
    Escúchame bien; libro cerrado no saca letrado y un abogado listo te hace creer lo que nunca has visto. Te quedaste helado con mi medida cautelar, ehhh…
    ¡Cómo, ahora lloras! Recursos protestas y pataletas las justas.

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  • Imagen de perfilCerrado por Vacaciones

    Felipe Gutierrez Blazquez 

    Miraba y no veía. No sabía si por causa del calor o la fatiga. Sintió ganas de tomar un helado, de café, para refrescar y despejar, se dijo. No acababa de digerir el glosario técnico con el que los forenses se empeñaban en describir el estado del cadáver, además no se ponían de acuerdo entre ellos mientras la temperatura no paraba de ascender. Estaba claro, el presunto culpable con las ropas manchadas de carmesí profundo recibiría la medida cautelar del juez de guardia sin pestañear, prisión incondicional, seguro. Sentenciar sería para otro juez, al que intentar presentar el caso de la manera menos trágica, si eso fuera posible. Un reto para un abogado recién entrado en el turno de oficio, un primer asunto, prometedor, estremecedor, un desafío.
    Otro héroe más de un verano abrasador, que debería haber colgado el cartel de “cerrado por vacaciones” en la ciudad.

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  • Imagen de perfilJUICIO RÁPIDO

    ELENA BETHENCOURT 

    Estando en la cama con la mujer del juez lo oigo llegar a casa, cojo mis cosas y me voy al frío balcón como medida cautelar, pero me suena el móvil y me descubre. Dice que si estoy ahí y desnudo, ve solo dos posibilidades: o soy un héroe y entonces tengo que saltar o soy el amante de su esposa y me va a juzgar ahí mismo.
    Empiezo a llorar y me dice burlón que me deja ir si defino palabra por palabra el delito de adulterio tal y como aparece en el antiguo Código Penal. Dispongo de media hora mientras piensa a qué me va a sentenciar.
    No he llamado a la policía porque si mi mujer se entera me mata. Por eso te llamo a ti, a ver si tienes un código penal de esos, un glosario o lo que sea porque me estoy quedando helado.

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  • Imagen de perfilYo defiendo a un vampiro

    Jorge Luis González Castro 

    Mi cliente es un vampiro de largos colmillos, helado aliento y peculiar acento extranjero. Parece emergido de un glosario de criaturas infernales. Le iban a sentenciar por chuparle la sangre a un candidato presidencial corrupto. No sé si fue su magnetismo seductor o que el juez estaba harto de la deshonestidad imperante, lo cierto es que le absolvieron, convirtiéndose en una especie de héroe de las tinieblas. El éxito fue breve porque el político literalmente se levantó de la tumba y con la atención mediática ganó las elecciones, persiguiendo implacablemente a sus antiguos enemigos. Por eso, mi cliente ha solicitado una medida cautelar para evitar la deportación a Transilvania, mientras que el juez de la causa protesta en las calles debido a que le aumentaron, por decreto, la edad de jubilación. Yo, por mi parte, llevo siempre un crucifijo en el bolsillo y una estaca debajo de la toga.

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  • Imagen de perfilTras la toga

    Javier Sánchez Bernal 

    El abogado solicitó que la guarda cautelar de los hijos correspondiera a su padre, pero el juez continuaba renuente a sentenciar en su favor. Todo parecía indicar que aquel proceso de divorcio sería largo, complejo y encarnizado. Los padres del chico, cada uno a un lado del estrado, ni siquiera se miraban a la cara. Al salir de la sala de vistas cerró los ojos y se recordó: “rendirte nunca fue una palabra en tu glosario”. ¿Qué podía hacer para cumplir las expectativas de su cliente? Se perdió entre los pasillos del Juzgado, dispuesto a volver a su despacho de la calle Alcalá, cuando fue testigo de una escena que lo dejó helado: aquel niño, el verdadero perjudicado por la necia disputa de sus progenitores, consolaba a su padre, recordándolo cuánto lo quería, mientras abrazaba a su madre. Aquel pequeño era el único héroe en aquella guerra absurda.

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  • Imagen de perfilAfar

    Marta Fontán Baselga 

    Me encontraba en Asaita, en la región desértica de Afar, en el noreste de Etiopía. No era mi primera misión como cooperante, pero el calor asfixiante y las duras condiciones en las que vivíamos, hacían que todo pareciera imposible.
    Las mujeres, extremadamente delgadas y con desnutrición severa, la mayoría, eran mis héroes. Día tras día, encontraban la manera de darles algo que comer a sus hijos.
    Alguien, erróneamente, debió sentenciar que era médico. Me quedé helada cuando vi a tantas mujeres agolpadas, con niños famélicos a sus espaldas, esperando pacientemente su turno para que les atendiera. Comprendí que en ausencia de personal sanitario ni local ni extranjero, solo me quedaba tomar dos medidas cautelares: consultar los términos desnutrición y cólera en el glosario del libro de medicina tropical y rezar a todos los dioses de mis nuevos pacientes para no acabar en un juicio.

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  • Imagen de perfilOda a los héroes

    Clara Téllez de la Fuente 

    Nuestro héroe no descansa: para él no existe un agosto inhábil. Teclea y teclea mientras se le derrite sobre la ya marchita Ley 30/92 su pequeño consuelo en forma de helado de vainilla. ¡Ay, por qué no se habrá hecho civilista...!

    Nuestro héroe vela por todos: mayores y pequeños, lucha por sus clientes pero les instruye en el respeto al interés público. ¡Ay, quién fuera fiscalista...!

    Nuestro héroe puede con todo: ayer anuló la incoación de un expediente sancionador, hoy redacta una solicitud de suspensión cautelar de un acto administrativo, pero mañana revisará cada pequeño resquicio de un pliego de prescripciones técnicas sin echar mano de glosario alguno que le ayude a entender aquél extraño idioma. ¡Ay, si se hubiera hecho penalista...!

    Quisiera sentenciar y sólo puede recurrir: ¡pedalea, pedalea, letrado del Derecho Administrativo, hasta el final de la vía administrativa y más allá!

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  • Imagen de perfilMEDIDA CAUTELAR

    ISABEL FRAILE SANCHEZ 

    “Sentenciar no es cosa fácil”, le había oído decir en más de una ocasión sin lograr entenderlo muy bien. El día que le vi en el juzgado actuando con aquella solemnidad se convirtió en mi héroe. Cada noche sentado en el borde de mi cama me leía un glosario de leyes, argumentos, sanciones… No pocas veces era yo el que cerraba el libro de Derecho y suavemente le dejaba caer a mi lado. Entonces, sin hacer ruido para no despertarle, bajaba de la cama, me ponía su toga y en voz baja interpretaba sus gestos y recitaba sus palabras paseando por el salón hasta que acababa el helado de chocolate. La mañana que cogió la toga y miró sorprendido la mancha oscura, yo me hice el distraído mientras pensaba en como plantear mi defensa para adelantarme a la aplicación de su medida cautelar.

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  • Imagen de perfilDIARIO DE UN PRESO

    Piedad Pàrraga Torres 

    Sin ser un héroe mi letrado,
    ni capa ni espada esgrimir,
    sólo armado con su toga,
    desde el principio veló por mi.

    Pertrechado con sus leyes,
    ningún glosario le faltó,
    y aunque hubiese sido cautelar,
    su triunfo la audiencia esperó.

    Enmudecido quedé en la sala,
    helado hasta los huesos,
    no me dieron la razón,
    no apoyaron mis argumentos.

    Ni siquiera las masas,
    con su ignorancia y su histrionismo,
    lograron mi absolución.
    Caída libre hacia el abismo.

    ¿En qué erró mi letrado?,
    ¿qué fallo cometí?,
    ¿una elección equivocada?.
    Yo tenía un porvenir.

    Ninguna decepción cabe,
    aunque ya en prisión me encuentre,
    vivo sin pensar en el mañana,
    tan sólo en el instante siguiente.

    Acostumbrado a esta intimidad,
    ¿quién puede leerte ya?,
    me apetece confesar,
    y ¡qué solaz al sentenciar!,
    yo culpable siempre fui,
    no hubo dudas,
    disparé a matar.

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  • Imagen de perfilAbogado y vidente

    Lita Rivas Folgar 

    Un glosario de despropósitos me han llevado a una situación delicada. En un año he perdido mi empleo, con cincuenta años y sin indemnización ni finiquito. Y por si fuera poco, aún estoy pagando el piso, en el que vivo. Mi destino se prepara para sentenciar un porvenir muy incierto. Así que he decidido consultar mi caso con un abogado, para recurrir mi despido, pero el tipo también se dedica a predecir el futuro, y sesiones de Reyki, entre otras actividades similares, situación que me ha dejado helado. Sin embargo, el problema radica en dilucidar, en qué porcentaje reparte sus tareas como abogado y vidente. Así que, como medida cautelar indagué en su trayectoria profesional y descubrí que aceptaba casos difíciles y poco remunerados, y solía ganarlos, así que, a mi entender, es todo un héroe. Como vidente, me ha vaticinado que recuperaría mi empleo y, como abogado... así fue.

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  • Imagen de perfilJuicios de valor

    Maria Navedo Saurina 

    La ola de calor me pilló en el juzgado instruyendo los últimos expedientes de mi carrera junto a Elisa, mi leal colaboradora; ella hacía todo más fácil, desde la adopción de una medida cautelar a la redacción del auto más complejo. Siempre me amó en secreto pero nunca nos confesamos estas emociones. Cuando anuncié a mis hijos que este verano no les acompañaría a la costa, tuve que oír todo un glosario de reproches que me dejaron helado “eres ya mayor, papá...por respeto a la memoria de mamá”. Después de una vida dedicada a administrar justicia creía tener derecho a un juicio más justo. Está claro que ya pasaron los tiempos en que era su héroe y que éste será mi último caso para sentenciar: tras la primera pesada, la balanza se inclina hacia el lado del corazón, el que me dice que sea feliz junto a ella.

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  • Imagen de perfilNuevas competencias

    laura pilato rodríguez 

    La gente se apiñaba delante de la oficina de recursos humanos.
    Intenté entrar pero un hombre me increpó:
    - "Póngase a la cola".
    Era mi primer día de trabajo y no quería ponerme a sentenciar, pero aquellos exaltados con su glosario de proclamas, no me lo ponían fácil.
    Como medida cautelar llamé a la calma.
    -"Calma?, gritó una mujer. Yo tengo tres bocas que alimentar, que voy hacer si me despiden?
    - Nadie habló de despidos.- Dije en tono conciliador.
    - No sea ingenuo, para eso han contratado al nuevo abogado, para echarnos a la calle.
    Me quedé helado, esa era mi labor, un despido masivo.
    Entré en la oficina y al instante presenté mi dimisión.
    Al salir, repartí tarjetas de visita entre el gentío allí reunido,y me fuí a mi casa,cual héroe victorioso, seguro de que como abogado laboralista no me iba a faltar trabajo.

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  • Imagen de perfilSuperLex

    Daniel Aznar Alonso 

    Nadie conocía la verdadera identidad de “SuperLex”. Decía ser abogado y se presentaba a los juicios con una toga a modo de capa y una máscara, como con aspecto de héroe de cómic. Con su glosario rimbombante de tecnicismos jurídicos, dejaba a todos helados. Los jueces, como aturdidos, no tenían más remedio que sentenciar siempre a favor de su causa. Unos hablaban de superpoderes, otros, de magia negra. Eso no gustaba en el mundo jurídico. Decidieron combatirle y le acusaron de intrusismo. El juez instructor, reconocido antisuperlexista, no pudo hacer frente a sus superpoderes y procesarle como le hubiera gustado, pero sí que pudo aplicar una medida cautelar excepcional: embargar su toga y su máscara. Al quitársela, todos los presentes se reconocieron en su rostro. El juez, asustado, le devolvió las prendas.

    Hoy, SuperLex sigue ganando juicios, pero se trata como una anomalía del sistema jurídico y así se asume.

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  • Imagen de perfilNEURONAS JURÍDICAS DE VERANO

    juan perez morala 

    Querida colega en la cotidianidad de lo jurídico: te escribo este correo desde mi insólito despacho, instalado en una tumbona de alquiler y a la vera del chiringuito más concurrido de la playa. Es la estrambótica forma, entre cautelar y previsora, de ahuyentar mi síndrome de abstinencia estival.

    Hemos pasado un curso devanando nuestras mentes, compartiendo triunfos y derrotas; sintiendo inquietos, palpitantes, nuestros corazones, desde la consulta inicial hasta el momento en que el sabio sentenciar de nuestros jueces, alienta nuestro optimismo o deja helada nuestra esperanza.

    Y ahora, no es que me sienta un héroe del “ius currante”, esclavo de la demanda o de su contestación, del informe final, y de la dúplica y réplica si las hubiera, ¡no! Es que todo ese cotidiano glosario de actos procesales ha hecho caverna en mis neuronas de verano y no hay agua que lo diluya.
    Pero, disculpa, ¡se acerca un cliente…!

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  • Imagen de perfilReality show

    Vanesa Granada 

    Primero pasé el casting de delicuentes, al que se presentaron miles de maleantes. Los doce seleccionados éramos un glosario del mal: ladrones, malversadores, traficantes... Nos encerraron en una casa con celdas, y emitían nuestra convivencia en directo por televisión e internet las 24 horas. Cada uno de nosotros teníamos un abogado que nos defendía en los debates para que nos ganáramos a la opinión pública y nos salvasen de volver a la cárcel con una cautelar, si conseguíamos ser el delincuente favorito de la semana. El juez, según el porcentaje de votos de la audiencia, debía sentenciar y considerar culpable al menos votado. Salí vencedor del programa y me declararon inocente del robo al banco que cometí a punta de pistola. Parecía un héroe, incluso me hicieron un club de fans. Pero, ahora soy tan famoso que me persiguen las cámaras hasta cuando intento robar un helado en el parque.

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  • Imagen de perfilLAS AMISTADES PELIGROSAS

    LUIS ALFONSO ZULOAGA JIMÉNEZ 

    Tourette me jodió la vida. Maldito gilipollas malparido. Las malas compañías pueden tirar por la borda una carrera prometedora. Por eso me guardé mucho de advertir a mis colegas aquella tormentosa relación. Por eso acabaron cesándome en el Colegio como medida cautelar…
    ¿Cómo un héroe para los jóvenes abogados puede tornar en villano en un decir amén? Un suceso terrible y decenas de titulares se encargaron de sentenciar tan insólita conducta: "Un conocido letrado catalán arremete en Sala contra el Alto Tribunal". En efecto, me dieron la venia para formular conclusiones y vomité una sarta de exabruptos que dejó helado hasta al más sordo de los magistrados. ¡Ay, Tourette! ¿Por qué cojones te cruzaste en mi camino?
    El forense se tomó a risa mi irrefrenable tendencia al agravio. Es más, pocos especialistas incluirían, aun en el glosario de sus manuales, mi desdichada coprolalia. ¡Que les den morcilla a esos cabrones!

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  • Imagen de perfilTEDIO

    LOLA SANABRIA GARCÍA 

    Él era mi héroe, un fotoperiodista de prestigio. Pero, en su situación de confinamiento obligado, se aburría y no paraba de incordiar. Entre su enfermera y yo decidimos procurarle una distracción. Le aclaro que fue una medida cautelar para que no acabara cazando moscas. Se hizo con todo un glosario de términos y definiciones de criminología. Al principio nos hacía gracia verlo de día y de noche espiando con su cámara a través de la ventana. Luego comenzó a preocuparnos con sus deducciones y órdenes de registros. Decidimos contarle la verdad, señoría. Quedamos en el apartamento. No podíamos saber que había decidido sentenciar a muerte al que creía un asesino. Y ya fue mala suerte que Raymond entrara el primero. A Stella y a mí, nos dejó heladas cuando le disparó a quemarropa. Ni tiempo para explicarle a Jeff que todo había sido un montaje de película.

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  • Imagen de perfilAbogado estival

    Marta Trutxuelo García 

    El tiempo apremiaba. La súplica dibujada en el rostro de mi cliente me acuciaba. Así funcionaba mi mente, curtida en el oficio a golpe de juicio rápido, por lo que me lié la toga a la cabeza y me zambullí entre la multitud. Como medida cautelar usé mi capacidad para identificar sólo lo primordial y así hallé la información pertinente. El glosario explicativo era infinito pero mi poder de lectura rápida fue crucial para sentenciar de igual o más acelerada manera, si cabe
    - ¡Mi héroe! Has encontrado mi favorito, aplaudió mi mujer cuando le llevé su helado preferido tras abandonar el abarrotado local del centro de Manhattan.
    Otro cliente satisfecho... un buen abogado no descansa ni en verano.

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  • Imagen de perfilMi primera demanda

    María Sergia Martín González- towanda 

    Todavía lo recuerdo. Tenía doce años y estaba hastiada de hologramas, héroes diseñados informáticamente y amigos virtuales. Yo quería adoptar un abuelo. De carne y hueso.

    Estos parientes escaseaban y los que quedaban permanecían recluidos en granjas, como medida cautelar para que no estorbasen. Durante una excursión temática me fijé en uno. Era un tipo singular, ataviado de manera estrafalaria…, pero sentí algo emocionante cuando, de mi oreja, sacó un helado.

    Aunque mis padres me reprobaron, me mantuve inflexible e inicié la demanda de adopción. Leí. Elaboré un glosario jurídico, garabateé decenas de folios de colores y la presenté. Consumido el plazo legal, la jueza resolvió sentenciar a nuestro favor. Ese día comenzó la verdadera magia.

    Han pasado varios lustros desde aquello y aunque al abuelo ahora le cuesta caminar, continúa esperándome a la puerta de los juzgados, vestido de caballero andante con un helado en la mano. Como entonces.

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  • Imagen de perfilLA CONFESIÓN

    JUAN LOZANO GARROTE 

    Cuando aquel juez acudió a la parroquia para confesarse, el viejo cura rural tuvo que abrir el glosario de penas y penitencias. “Me acuso de soberbia, padre, en mi vida he admitido un recurso de reposición”, señaló contrito el magistrado. El cura se estremeció ante la confesión y un aire helado le recorrió el espinazo. Superado el impacto inicial, quiso tirar de misericordia antes de sentenciar: “¿Al menos habrá usted dictado alguna medida cautelar?”. “Sí, padre, pero muy pocas a instancia de parte”, resopló con crudeza su señoría. El párroco, pensando que aquello tenía difícil perdón, quiso ser el héroe de aquella alma herida, y preguntó: “¿Cuántos reconocimientos judiciales has practicado, hijo mío?”. “Ninguno, padre, ninguno”.
    Al poco rato, el juez marchó tembloroso. La penitencia para curar su soberbia había sido dictar una nulidad de actuaciones.

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  • Imagen de perfilPRUEBA DE CARGO

    Javier Puchades Sanmartin 

    Cuando preparo los juicios, tengo un amplio glosario de términos adecuados para cada caso que llevo entre manos. Pero, si las víctimas son niños, debo tomar las máximas precauciones con el lenguaje, ya que puedes pasar de héroe a villano por el uso de un vocablo inadecuado.

    Aquella mañana de agosto, la situación se complicó más dado que el damnificado era mi hijo Daniel. Entre sollozos, me contó que el asaltante se abalanzó sobre él nada más lo vio y le arrebató lo que portaba entre sus manos sin darle tiempo a reaccionar. Debía de tener cuidado, ya que en ocasiones los niños exageran sus percepciones. Como medida cautelar logré encerrar al presunto agresor. Tenía que obtener pruebas irrefutables de que ese era el autor del delito perpetrado.

    Finalmente, pude sentenciar al culpable sin ninguna duda. Encontré restos de helado de vainilla en el hocico de nuestro perro Picapleitos.

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  • Imagen de perfilOkupas

    Ana Isabel Rodríguez Vázquez 

    Después de memorizar el glosario de plantas venenosas y reptiles peligrosos, cedí a la petición de mi familia de pasar un fin de semana en la montaña.
    Ya de regreso,y cuál héroe dispuesto a exhibir sus heridas de guerra, me encuentro con un grupo de okupas instalados en mi casa.
    De nada sirvió sentenciar sobre derechos y títulos de propiedad, acabamos desplegando la tienda y acampando en el jardín.
    A cierta distancia de la vivienda,eso sí, por recomendación de mi abogado, y como medida cautelar para no molestar a los nuevos moradores.
    De momento mi mujer cocina en un hornillo de gas,y las duchas con la manguera de riego nos dejan helados.
    Pero lo peor es que los niños arman tal alboroto, que esta mañana los okupas nos ofrecieron dinero para que nos vayamos.

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  • Imagen de perfilYo… somos muchos.

    Alvaro Abad San Epifanio 

    Angustiado, el confundido abogado decidía encerrarse en su apartamento, bajar las persianas y repasar todos sus libros. Se quedaba helado al comprobar su olvido en abundantes temas, así que devoraba los textos consultando frecuentemente cada dilatado glosario. A su término, solicitó convencido una medida cautelar: máximo alejamiento para el presunto sicario que le acechaba. El único juez que así lo podía sentenciar la aceptó, y desde entonces fue su héroe.
    Sin embargo, resultó insuficiente y el asesino continuó merodeándolo. Imposible detenerlo.
    Alguien llamó a la policía. Tras la puerta del apartamento, cerrada desde dentro, esperaban cuatro muertos: el juez, el sicario, su víctima y el abogado, pero tan sólo un cadáver, una pistola y un casquillo.
    Después de repasar los extensos informes del difunto letrado, el psicólogo forense dictaminó que el suicidio derivaba de un extraordinario desorden de personalidad múltiple acompañado de esquizofrenia y alucinaciones.
    Nadie acudió al funeral.

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  • Imagen de perfilENEMIGO PÚBLICO NÚMERO UNO

    PILAR ALEJOS MARTINEZ 

    Aquella noche, en la soledad de mi bufete, me quedé helado al proceder a la lectura del extenso glosario de cargos que pesaban sobre mi defendido, cuyo caso me había sido adjudicado por el turno de oficio. La parte contraria solicitaba que se tomaran algunas medidas de manera cautelar hasta que, una vez celebrado el juicio, se pudiese sentenciar al acusado.

    Por más que busqué una buena estrategia de defensa que lo exonerase de los cargos, no pude encontrarla. Consulté con otros letrados, incluso, pedí consejo a mis profesores de la universidad sin obtener ningún resultado positivo.

    Había transgredido en un momento tantas leyes que parecía el enemigo público número uno. Aunque todo lo hizo desinteresadamente y con la única intención de salvar la vida a aquellos refugiados que flotaban a la deriva, son malos tiempos para ser un héroe.

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  • Imagen de perfilDIVORCIO ON HOLIDAYS

    JUAN CARLOS MONTERDE GARCĺA 

    Algunos amigos me habían advertido del trauma que puede suponer una separación. En casa de los abuelos la ley del divorcio fue desde el 81 un tema tabú. Por eso, intenté con mi mujer que el caso lo llevara una abogada de confianza. Siempre he considerado a los letrados personas con grandes recursos. Quizás si hubiera sido otro abogado, no me hubiera atrevido a pedirle un glosario para entender el convenio regulador y otros extremos. Así, pude comprender la medida cautelar del Juzgado antes de sentenciar. La guarda y custodia de la niña quedó a cargo de la madre.

    Este año decidimos que nuestra hija pasara las vacaciones conmigo en la playa. Se me saltó una lágrima cuando la niña me pidió un helado. Al comprárselo me dijo que era su héroe Mr. Increíble. Sorry, creo francamente que eso me aplacó tras ser estafado por la agencia de viajes.

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  • Imagen de perfilÚNICO TESTIGO

    Eva María Algar García 

    La luna bruñía el cobre de sus mejillas para disfrazarse de sol poniente, tiñendo el mar con una estela bermellón. Desde la orilla, multitud de curiosos que acudieron a contemplar el espectáculo, la fotografiaban como si de una actriz famosa se tratara.
    Todos menos Damián, un abogado cincuentón con un nutrido glosario de errores procesales a su espalda, que trasmutaron su fama de héroe del bufete a villano consumado y lo abocaron a una merecida suspensión cautelar en el ejercicio de la profesión.
    Ahora defendía lo indefendible; mafiosos de poca monta, violadores y yonquis eran sus clientes habituales. Hasta esa noche. Su cuerpo inerte y helado yacía en la playa. Algún despechado lo hubo de sentenciar a muerte abonando su factura con balas al contado.
    Damián no tuvo suerte en la vida, ni siquiera al final. A la luna, único testigo de su vil asesinato, nadie la llamaría a declarar…

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  • Imagen de perfilMI ÚNICA FORMA DE DORMIR

    Esteban Torres Sagra 

    De niño fui pastor en las montañas, en las montañas heladas de León. Ganado ovino que, de forma cautelar, le adjudicaron a mi bastarda madre tras reconocerla un hacendado en su lecho de muerte. Pero mi héroe no era Miguel Hernández, sino Echanove en Turno de Oficio, y por eso me propuse ser abogado como él, entre otras cosas -obsesionado como estaba con el Derecho- porque mi única forma de dormir era recitar un glosario de artículos del Código Penal hasta caer rendido. Años después lo conseguí, aunque sólo a medias: me licencié por la UNED, sin embargo el insomnio sigue torturándome las madrugadas. Cada vez más a menudo, al sentenciar un juez, deseo abandonarlo todo y volver al monte. Me sigue costando conciliar el sueño y ahora quiero ser pastor, entre otras cosas -obsesionado como estoy con las montañas- porque mi única forma de dormir es contar ovejas.

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  • Imagen de perfilHuida

    Lorenzo David Rubio Martínez 

    El abogado que representaba a la H había fracasado. El juez del diccionario de la Real Academia Española (RAE), por mucho que la defensa demostró que la letra se podía comunicar por gestos como cualquier otra grafía, dictaminó que la H no emitía ningún sonido y no se merecía tener fonema propio y, por ende, ni se dignó a sentenciar la cautelar. Así, hastiadas, "Helado", "Héroe", "Aherrojar", "Hispanohablante"...; una tras otra, todo el glosario de palabras de la H del vocabulario de la lengua española que abarrotaban la sala, abandonaron sus asientos con las maletas en sus manos en dirección al helipuerto. El destino: Hawai. Allí les permitirían sonar de modo parecido a las jotas españolas. Pronto el magistrado se arrepintió de la sentencia, cuando comprobó que todos los vocablos con H habían desaparecido del diccionario de la RAE.

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  • Imagen de perfilUn cadáver en el río

    Irene Gil Cruz 

    Era la tercera vez que le visitaba desde que le había sido impuesta la prisión preventiva como medida cautelar. Sentía cierto desasosiego por no haber logrado sonsacarle una palabra hasta aquel momento. Lo único que conocía del crimen, además de la víctima, era que él lo había cometido. Me temía que iba a ser un caso difícil de defender y fácil de sentenciar.

    En aquella cárcel sombría y de ambiente helado, hoy tampoco hablaría. Sin embargo, me entregó una novela que culminaba con el asesinato de un héroe a un villano. Fue más tarde, inmerso en la lectura, cuando entendí que aquel libro de tapa dura, desgastado por el uso y el paso del tiempo, desvelaría todos los misterios. Había tres palabras subrayadas en todo el texto: en el glosario, ballesta; en el capítulo VII, Río Miño.

    Inmediatamente alerté a fiscalía y, en pocas horas, mis temores se confirmaron.

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