PILAR ALEJOS MARTINEZ

Microrrelatos publicados

  • UNA JUSTICIA DE LOCOS

    Supe que a mi mejor amigo le ocurría algo raro cuando, mientras conversábamos, empezó a perder el hilo de sus ideas y a divagar sin control. Poco a poco su salud mental se agravó. Tratar con él era una verdadera locura. Estaba tranquilo y en paz, pero, de repente, se volvía iracundo y hablaba en un idioma extraño que nadie entendía. Como si tuviera doble personalidad. Me tenía muy preocupada. Le diagnosticaron «envenenamiento por mercurio». Toda una vida fabricando sombreros para la realeza en condiciones precarias, ahora, le pasaba factura.

    Optó por la solución más eficaz. Aunque era demasiado tarde para él, quiso facilitar las cosas a las generaciones futuras. Me pidió que me hiciera cargo de su causa contra los explotadores. En cuanto tuve acceso a toda la información, demandé a los culpables esperando justicia. Enloqueció de contento al escuchar la sentencia ejemplar que dictó la Reina de Corazones.

    | Julio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 70

  • GIGANTES DE MAR

    Nacer bajo el influjo de la luna y de las mareas me predispuso para ser un hombre de agua. Crecer en un pueblo costero, que vivía de la pesca, me enseñó cómo cuidar el mar para conservar su riqueza. Pero llegó el turismo. Cuando descubrí aquel vertido ilegal y que mi playa se asfixiaba, decidí pasar a la acción. Me uní a los ecologistas y luché con las manos desnudas a lomos de un mar de plástico herido de muerte, aunque antes estaba lleno de vida. Arriesgué todo para salvarlo, pero la lucha era desigual. Comprendí que para vencer a los gigantes necesitaba algo más poderoso: convertirme en el mejor abogado especialista en Derecho Ambiental y combatirlos cara a cara.
    Ahora, libro mis batallas en los tribunales armado con la ley y la justicia. Como David contra Goliat, no les temo ni me dejo engañar por sus cantos de sirena.

    | Junio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 47

  • EQUIDAD

    Siempre supe que era un abogado muy especial, por eso, monté mi propio bufete. Sabía que, dadas mis características, nadie me ofrecería un empleo. Para sus intereses, promover acciones legales a favor de la igualdad y del uso de un lenguaje inclusivo podía ser muy poco productivo. Sin embargo, era imprescindible para mi crecimiento personal.

    Jamás olvidaré el caso de mi primera cliente, Daniela. Durante años, preparó oposiciones para la Administración del Estado. Superó todas las pruebas con calificaciones excelentes, pero la eliminaron en el reconocimiento médico. Alegaron que le sobraba un cromosoma. Nada decía al respecto la convocatoria. Aunque parecía una lucha desigual, David contra Goliat, recurrimos su decisión ante la Jurisdicción Contencioso-administrativa. Durante el juicio, demostramos que la capacidad no depende de un cálculo genético y la sentencia nos fue favorable.

    Desde entonces, luchar por un mundo más justo le ha dado alas a mi silla de ruedas.

    | Febrero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 80

  • JUSTICIA SOSTENIBLE

    Al revisar el correo del bufete, llamó mi atención un sobre verde chillón. La palabra «URGENTE», en rojo y en mayúscula, destacaba en la parte delantera. Venía sin remitente. Eso aumentó mi curiosidad y lo abrí de inmediato. Contenía una carta solicitando que la representase para luchar por el cumplimiento de los «Objetivos de Desarrollo Sostenible», necesarios para vivir en diversidad y conseguir un futuro mejor. Eran desafíos globales, tales como la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación ambiental, la prosperidad y la paz. Tendría que proteger el ecosistema; promover una educación de calidad para todos los niños; levantar la voz contra la discriminación; solicitar medidas urgentes para combatir el cambio climático, etcétera.
    Me conmovieron tanto sus palabras que se convirtió en mi cliente cuando descubrí que se llamaba Violeta. Había decidido escribirme a mí, en lugar de a los Reyes Magos, porque no necesitaba regalos, sino justicia.

    | Enero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 115

  • SENTENCIA FIRME

    Años al servicio del bufete y aquella era la primera vez que se sentía asustado. Había trabajado en miles de demandas, recursos y acuerdos, sin cometer un error. Sabía que los perpetrados los últimos días eran un claro síntoma de que algo extraño le pasaba. Intentó ocultar su problema trabajando en equipo con normalidad, mano a mano, en la defensa de los clientes ante los juzgados. Pronto se celebraría la reunión anual de socios, donde solían debatir los problemas y tomar decisiones sobre altas y bajas. Si se enteraban de su situación, estaba perdido.

    Cuando empezaron a faltar letras en los documentos, le echó la culpa al teclado. Pero no tuvo excusa el día que descubrieron que, en lugar de cobrar el importe de la factura de un cliente, había realizado una donación.

    La sentencia que dictaron fue inapelable. Alegaron que sufría de obsolescencia antes de desconectarlo de la red.

    | Agosto 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 48

  • ORGULLO Y PREJUICIO

    Representar a alguien en un proceso de divorcio no es fácil, pero jamás imaginé semejante final cuando mi cliente se presentó un día en mi bufete.

    Había contraído matrimonio en régimen de gananciales. Aunque su situación económica era acomodada y la de ella era muy precaria, no quiso hacerlo en separación de bienes. Estaban tan enamorados que pensó que su amor sería garantía suficiente. Tras la boda, a ella le cambió la voz y el aspecto. Dejó de ser cariñosa y su comportamiento se tornó frío y cruel. Se mostraba distante y, de manera unilateral, decidió que durmiesen en habitaciones separadas. Impuso sus propias normas hasta el extremo de convertirlas en derecho consuetudinario. Después, sustituyó la cerradura y lo dejó en la calle.

    Cuando solicité el reparto correspondiente de sus bienes para que mi cliente no resultase desfavorecido, lo máximo que le pude conseguir fue un cactus y un calcetín.

    | Julio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 73

  • INTERESES OCULTOS

    A punto de cerrar el despacho, recibí un mensaje muy preocupante de la viuda de D. Manuel, socio fundador del bufete fallecido hacía un mes. Necesitaba hablar conmigo con urgencia por un tema confidencial. Para actuar con mayor discreción, decidí atenderla en su domicilio. Cuando llegué, la encontré llorando desconsolada. Pensé que se debía a que no llevaba muy bien el reciente duelo, pero me equivocaba.

    Me explicó que, desde hacía años, asistía con regularidad a la consulta de una adivinadora para que le predijese el futuro antes de decidir dónde invertir su fortuna personal. Desde el fallecimiento de D. Manuel, había dejado de hacerlo. Un día, mientras le hablaba con la urna de sus cenizas entre las manos, él le contestó y empezó a comunicar con ella a diario facilitándole un análisis completo del mercado bursátil.

    Al prescindir de sus servicios, la pitonisa la había demandado por competencia desleal.

    | Mayo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 45

  • EL HILO DE ARIADNA

    Acabo de reincorporarme al bufete tras una larga convalecencia. Lo he pasado tan mal porque no lo vi venir. Pero, desde que he dejado de conjugar el verbo amar, me siento mucho más fuerte para coger nuestro caso por los cuernos. Ya no me podrás hacer más daño. He bloqueado nuestras cuentas bancarias como medida cautelar. Además, con las pruebas que obran en mi poder, solicitaré la custodia de los niños. Y no me resultará muy difícil repudiar al juez que lleva nuestro divorcio, en cuanto presente las fotografías tan comprometidas que os hicieron juntos.

    Sé que, por fin, he encontrado “El hilo de Ariadna”, aunque me sentiría más victorioso si hubiera sido capaz de contestar algo cuando tu buzón de voz me ha dicho que dejase mi mensaje después de oír la señal.

    | Septiembre 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 31

  • ENEMIGO PÚBLICO NÚMERO UNO

    Aquella noche, en la soledad de mi bufete, me quedé helado al proceder a la lectura del extenso glosario de cargos que pesaban sobre mi defendido, cuyo caso me había sido adjudicado por el turno de oficio. La parte contraria solicitaba que se tomaran algunas medidas de manera cautelar hasta que, una vez celebrado el juicio, se pudiese sentenciar al acusado.

    Por más que busqué una buena estrategia de defensa que lo exonerase de los cargos, no pude encontrarla. Consulté con otros letrados, incluso, pedí consejo a mis profesores de la universidad sin obtener ningún resultado positivo.

    Había transgredido en un momento tantas leyes que parecía el enemigo público número uno. Aunque todo lo hizo desinteresadamente y con la única intención de salvar la vida a aquellos refugiados que flotaban a la deriva, son malos tiempos para ser un héroe.

    | Agosto 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 22

  • RECUPERACIÓN EMOCIONAL

    María admiraba orgullosa la orla sobre la pared de su reluciente despacho. La lista de honorarios dispuesta sobre la mesa esperaba a que el primer cliente entrara en su modesto bufete. Había decidido arriesgarse a ejercer por su cuenta, dada la escasez de ofertas recibidas desde que terminó la carrera.

    Sintió un sobresalto cuando sonó el timbre de la puerta. Al abrir, el corazón le latía golpeando el pecho. Se encontró frente a una anciana de cuerpo cansado y ojos enrojecidos. Sentadas una junto a la otra, logró tranquilizarla. Solo entonces se atrevió a hablar. Le contó sus años de lucha, tras mucho investigar, para obtener la licencia que le permitiese remover la arena, en la linde del cementerio. Había descubierto que allí fusilaron a su padre.

    Ahora, con la Ley de la Memoria Histórica en las manos y su ayuda, al fin, sus restos descansan en paz.

    | Junio 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5