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PILAR ALEJOS MARTINEZ 

Me atreví a dar aquel paso, aun a riesgo de equivocarme. Lo había ido postergando durante años para que no fuera tan visible mi dolor. A pesar del tiempo transcurrido, nunca sanaron mis heridas. Por eso, cuando recibí la llamada de aquel abogado, supe que la vida me brindaba otra oportunidad. Me personé en su bufete, con más dudas que certezas. Aunque mi incertidumbre se disipó al reconocer un pequeño fragmento de tejido que se encontraba sobre su mesa. Mi corazón dio un vuelco. No tenía ninguna duda de que pertenecía a la camisa que vestía mi marido el día que desapareció. Jamás volví a verlo. El letrado representaba a la persona que arriesgó su vida para preservar el destino y la identidad de otros.
Gracias a él y a la justicia, cicatrizaron mis heridas. Mi marido recuperó el honor cuando, tras abrir aquella fosa, la memoria venció al olvido.

 

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47 comentarios

  • Un tema candente y no exento de controversia. Hay quien piensa que el pasado no debe removerse, mientras que otros están convencidos de que las heridas han de cerrarse bien y no en falso; los familiares de víctimas y represaliados pueden hacer borrón y cuenta nueva, permitir que el olvido se imponga, o dejar las cosas bien atadas en lo posible, con justicia, aunque sea a posteriori, por ellos mismos y por el legado de quienes les precedieron. Tu abogado ha contribuido a cerrar un poco tanto y tan largo sufrimiento.
    Un abrazo y suerte, Pilar

     
  • Relato duro y contundente el tuyo, Pilar. Este mes has tocado un tema que, tanto a los de un bando como a los del otro, afecta a muchísimas personas por lo que hicieron o dejaron de hacer otras que les precedieron en un tiempo que, al parecer, no esta lo suficientemente lejano como para haberlo olvidado. Y que seguramente no podremos darlo por zanjado hasta que no se abran esas zanjas y cunetas que tantísimo dolor provocaron a muchos.
    Enhorabuena por tu escritura tan correcta y hermosa y, sobre todo, por tu valentía.
    Un fuerte abrazo y mi incondicional voto.

     
  • Pilar, un relato escrito con tu habitual maestría y que me ha encantado.
    Tratas un tema que no hay que olvidar, ya que aún quedan, por desgracia, demasiados desaparecidos en nuestras cunetas.
    Un beso y mucha suerte.

     
  • Hola, Pilar:
    Enhorabuena por ganar el voto del público casi siempre que te seleccionan y publican el microrrelato. Es increíble el elevadísimo número de votos que sueles recibir.
    Entiendo que tienes muchos seguidores y te felicito por ello. Según las bases del concurso, nada tengo que objetar al respecto. No obstante, la discrepancia entre los votos que recibes y los comentarios que se te efectúan resulta llamativa, en mi modesta opinión. En cualquier caso, como ya he dicho, tal circunstancia no incumple norma alguna de este concurso.
    A título personal, sin embargo, competir contigo (y con otros que también poseen una increíble capacidad para captar votos), supone una constante frustración que te reconozco muy infantil por mi parte, pero es que creo que esto no va de movilizar a amigos y familiares para que le voten a uno, sino de generar una comunidad literaria en la que únicamente los participantes en el concurso plasmen sus comentarios y gustos. En fin, es lo que creo.
    Por otro lado, no voy a obviar tus méritos literarios, que son muchos, y te hago constar expresamente que te he leído (y votado) algunos micros realmente buenos.
    Deseándote sinceramente todo lo mejor, recibe un saludo.

     
    1. Hola, Nicolás. Agradezco mucho tu comentario, así me das la oportunidad de responder a tus dudas. Hace tiempo que echo de menos tu valoración de mis micros. He ganado varias veces, pero jamás le he pedido el voto a nadie. Publico en mi blog y en las RRSS mi relato, como hacen todos los demás. Si la persona que me vota no desea dejar ningún comentario, yo no tengo la culpa. Lo mismo le ocurre a los demás participantes. Votan libremente, no porque yo capte el voto de nadie. Siento mucho tu frustración, pero no puedes culparme por ello. También existe un jurado. Las normas del concurso son las que son y las dicta la organización.
      He estado ausente desde el viernes y hoy me encuentro que han cambiado las cosas porque me han votado. ¿Y yo qué culpa tengo?
      Te aprecio mucho, Nicolás. Te agradeceré que en el futuro no te dejes influenciar por comentarios maliciosos. Si me preguntas, te aclararé cualquier duda que tengas.
      Mis mejores deseos para ti. Besos apretados, aunque a otros les moleste,

       
    2. Hola, Nicolás. Agradezco mucho tu comentario, así me das la oportunidad de responder a tus dudas. Hace tiempo que echo de menos tu valoración de mis micros. He ganado varias veces, pero jamás le he pedido el voto a nadie. Publico en mi blog y en las RRSS mi relato, como hacen todos los demás. Si la persona que me vota no desea dejar ningún comentario, yo no tengo la culpa. Lo mismo le ocurre a los demás participantes. Votan libremente, no porque yo capte el voto de nadie. Siento mucho tu frustración, pero no puedes culparme por ello. También existe un jurado. Las normas del concurso son las que son y las dicta la organización.
      He estado ausente desde el viernes y hoy me encuentro que han cambiado las cosas porque me han votado. ¿Y yo qué culpa tengo?
      Te aprecio mucho, Nicolás. Te agradeceré que en el futuro no te dejes influenciar por comentarios maliciosos. Si me preguntas, te aclararé cualquier duda que tengas.
      Mis mejores deseos para ti. Besos apretados, aunque a otros les moleste,

       
      1. Hola Pilar:

        Te escribo por la valentía que ha tenido Nicolás en expresar su parecer. Yo también pienso que se trata de (corto y pego a Nicolás) “generar una comunidad literaria en la que únicamente los participantes en el concurso plasmen sus comentarios y gustos”. Ya de por sí me parece una corruptela, en la que yo participé muchísimas veces, votar a alguien porque te ha votado. Es entendible como un gesto de agradecimiento y, además, siempre es posible la sorpresa. Pero la pesca masiva en aguas ajenas al concurso no me gusta, por muy legal que sea.
        También dejé de presentarme, lo reconozco, porque no me sale contar historias de abogados que salvan ballenas y reciclan el plástico (se supone que lo hemos de hacer todos) Conozco compañeros que un día van con el banco y otro con el desahuciado, que asisten a chorizos, que ganan pleitos a la administración… pero aún no he dado con ninguno (seguramente por ser de provincias) que se dedique a los ODS.
        Dices que lo cuelgas en RSS y la gente te vota. Y te preguntas “¿y yo qué culpa tengo?” Creo humildemente que la tienes. Si ves que esos votos adulteran el espíritu, prueba a publicar tus relatos cuando ya el voto no cuenta. Efectivamente nadie te puede exigir eso, y puedes seguir como hasta ahora. No eres la única que lo hace y nadie te lo podrá reprochar …pero no me gusta.
        Saludos

         
        1. Ángel, yo no pido el voto, solo hago pública la selección de mi relato. Como todo el mundo. Demasiado sabes que para votar hay que registrarse. El concurso tiene sus normas. ¿Cómo puedes afirmar que los votos recibidos adulteran el espíritu si no sabemos quién ha votado, ya que muchos no dejan comentario? Eso es mucho suponer.
          Como creo que este debate no nos corresponde, sino que es potestad de la organización, agradezco mucho conocer tu opinión, pero ya no voy a volver a pronunciarme más sobre este tema.
          Besos.

           
        2. Ángel, yo no pido el voto, solo hago pública la selección de mi relato. Como todo el mundo. Demasiado sabes que para votar hay que registrarse. El concurso tiene sus normas. ¿Cómo puedes afirmar que los votos recibidos adulteran el espíritu si no sabemos quién ha votado, ya que muchos no dejan comentario? Eso es mucho suponer.
          Como creo que este debate no nos corresponde, sino que es potestad de la organización, agradezco mucho conocer tu opinión, pero ya no voy a volver a pronunciarme más sobre este tema.
          Besos.

           
    3. Toda la razón, Nicolás. Llamativa y sospechosa la discrepancia entre comentarios y votos, así como el hecho de ser siempre la más votada, incluso en votación anual. Concretamente, 13 veces de 14 en las últimas ediciones. Rompiendo estadísticas. Esta mujer tiene más amigos que Roberto Carlos en su canción, obra milagros o simplemente hace trampa. Juzguen ustedes mismos.

       
  • Pilar, has escrito un relato extraordinario. Tratas un tema que por mucho tiempo que pase sigue produciendo dolor ya que es una herida sin cerrar. Cuantas personas hay en las cunetas esperando, como indica tu título, que recobren el honor, un honor que nunca debieron de perder por pensar distinto.
    Me ha gustado mucho tu relato por la valentía del tema tratado y por la excelencia de tu escritura.
    Te dejo mi voto y miles de besos apretados.

     
  • Hola, Pilar:
    Te sigo hace mucho tiempo a través de las redes sociales y nunca he puesto en duda la calidad de tu forma de escribir; sin embargo, sí me empezó a llamar la atención que ganaseis siempre los mismo el voto del público, sobre todo con tanta diferencia.
    Yo también dudo de la veracidad de «tantos» votos, y no solo en ti, eh. Y me explico:
    – Al igual que tú, publico en mi blog y en RRSS el micro cuando sale seleccionado, tengo más de mil seguidores en Facebook y más de dos mil en twitter, y ni de cerca me acerco a vuestras cifras.
    – Dos meses me he visto involucrada en una votación cuanto menos rara, porque de la noche a la mañana me vi con un montón de votos que, así lo interpreté yo, inflaba mi contador para disimular el aumento de otros.
    – Y, sobre todo, por «las guerras» que hemos observado a las 23:55 h del último día del mes para hacerse con el primer puesto. Eso sí que no es creíble. Yo no me imagino a ninguno de mis seguidores esperando despiertos frente al ordenador para llevarme en volandas a la cima con sus votaciones de última hora.

    Es una pena porque, como ya te he dicho, no lo necesitas, como no lo necesitaban otras (y otros) antes que tú, ni los de ahora tampoco, y porque esto es un concurso y aquí hay gente buena en todos los sentidos y se trata de disfrutar y, de paso, aprender.

    Ojalá podamos recuperar el «buen rollo» y dejar que sea la calidad de las historias y el gusto de los lectores, que es muy variado, el que decida.
    Un abrazo

     
  • Fernando Pascual Bravo ha publicado una actualización hace 7 horas

    Sin querer estrar en polémicas,resalto que hace ya varios años que critiqué las reglas de selección, voto y calificación de los relatos. Pero nadie se dió por aludido y la «organización demostró, sin palabras» que no le gustaban las críticas a sus métodos y decisiones. Sigo participando cada mes con más entusiasmo, porque opté por navegar y guardar la ropa. Ahora vuelve a resonar una queja sobre la valoración de los relatos. Espero que se estudie y mejora la forma de seleccionar los mejores relatos. Ganaremos todos haciendo más claras y trasparentes las reglas y normas de este bello concurso. ¡Ánimo!, que es una gran plataforma de amistad, apertura del colectivo a la sociedad, escuela de buenos escritores y refugio de muchos jubilados que así nos sentimos unidos al «yo hegemónico» de que habla Tabucchi

     
  • Votos, los justos

    Al hilo de los comentarios en torno a las prácticas “sospechosas” respecto a la votación popular, comparto los comentarios de mis compañeros y añadiría, en clara alusión a la jerga jurídica, que el ascenso desproporcionado y reiterado a la cima del podio casi cada mes por parte de ciertas personas, asimismo coincidentes, entre las que te encuentras, ha suscitado en mí, como en otros participantes una “duda razonable” acerca de la manipulación, en interés particular, de las normas del concurso. Ni soy abogada ni soy quién para acusar a nadie… pero, como he dicho, las dudas son más que razonables… Junto con otros compañeros, hemos puesto en conocimiento de la organización del concurso nuestro descontento y disgusto por esta situación, solicitándoles se elimine el voto popular o bien se controle de alguna manera para que no se desvirtúe.
    Llevo concursando en este espacio desde sus inicios y no siempre he tenido la suerte de ser seleccionada y sólo en un par de ocasiones he resultado galardonada; de hecho, a pesar de serlo he continuado presentándome por el simple (o gran, mejor dicho) hecho de practicar y por el gusto de escribir y de leer a los demás, y de paso, aprender y disfrutar con la literatura. Los últimos tiempos he dejado de comentar a muchos compañeros, grandes hacedores de grandes relatos, por evitar esa exigencia de reciprocidad en los votos… y también, lo digo alto y claro, por el disgusto de haber sufrido en mis cuentos la “desvotación” en el caso de no ajustarse a la aludida reciprocidad… y además, lo confieso, por el poco o nulo valor que otorgo a la votación del público por esta dinámica sospechosa en la que hemos reparado tantos concursantes.
    En fin… allá cada uno con su conciencia, la mía se ha debatido estos días entre el silencio cómplice (por mi carácter tiendo a evitar el enfrentamiento) y la expresión de mi opinión solitaria pero solidaria con mis compañeros.
    Y no me gusta… como no me gusta lo que pasa en este concurso, ni tener que llegar a denunciarlo públicamente.

     
  • Yo quiero pedir disculpas a Pilar, en primer lugar, por utilizar este espacio suyo para seguir con este debate. Pero me gustaría decir, a tenor de lo que comenta Margarita, que yo mismo he visto cómo mi microrrelato subía sospechosamente el número de votos en muy poquito tiempo. Fue el mes de octubre del pasado 2020, hace justo un año. Y creo recordar que mi micro estaba en «contienda» con uno de Nicolás Montiel, al que me suele gustar mucho leer, por cierto. En ese sentido, quiero romper una lanza a favor de Pilar, o de la duda, al menos, porque sé, y lo sé de primera mano, que a veces con estas votaciones ocurren cosas extrañas.

    Y dicho esto, siempre habrá quien utilice artimañas feas en este tipo de concursos. Creo que este mes lo estamos viendo más clarito que nunca. Es grotesco. Y es verdad, da rabia. Pero allá ellos. Nadie va a ganar el respeto y el cariño de los lectores de esta página por tener muchos votos. Y tampoco ganará el premio por ello. Para mí la calidad habitual de los relatos de Pilar está fuera de toda duda y eso es lo que quiero valorar. Saludos.

     
    1. Buenos días, Pablo:
      Habida cuenta de que me mencionas en este hilo, me tomo la licencia de hacer algunas consideraciones a tu comentario: Está claro que en las votaciones, y a todos nos ha pasado, ocurren cosas extrañas (a mí incluso me han quitado votos en más de una ocasión). Respecto del mes de octubre del año pasado, si no lo he mirado mal, tú obtuviste el premio del voto del público con treinta y tantos votos, y un número proporcionado de comentarios a tu micro. Tal resultado no me parece en absoluto sospechoso. Pero lo que aquí hemos puesto de manifiesto es precisamente esa desproporción entre el número de votos escandalosamente llamativo que algunos concursantes son capaces de captar y los escasos comentarios (algunos provenientes de perfiles cuando menos sospechosos) que reciben. Y por tal motivo hemos solicitado a la organización que tome medidas modificando las bases del concurso (por ejemplo, que sólo puedan votar los que participen con un relato, sea seleccionado o no). Entendemos que es una manera de preservar el espíritu y la finalidad de este concurso.
      No estoy de acuerdo contigo en que sea este mes cuando las artimañas se hayan manifestado de forma más clara, esto viene de lejos (que yo recuerde en algún que otro mes el ganador del público ha rondado los 120 votos). Y sí, a mi también me parece grotesca la situación generada. Ganar el premio del público por amistad o reciprocidad, a mi juicio, le priva de todo valor.
      Por otro lado, ya puestos, podemos cuestionar también el criterio de selección del jurado, que muchas veces antepone panfletos sin calidad alguna a otros relatos de mayor enjundia literaria. Puedo entender que los criterios del jurado, como los de todos nosotros, sean subjetivos, pero siempre deberían respetar ciertos límites objetivos.
      Por último, esto no va de criticar la calidad literaria de Pilar ni de ningún otro concursante, pero convendrás conmigo en que la utlización de las RRSS para obtener el favor del público está fuera de lugar en un foro como éste.
      Por cierto, a mí también me suelen gustar tus relatos, y creo que tú y yo nos hemos votado en alguna ocasión, sin reciprocidades mutuas, como debe ser.
      Un saludo.

       
  • Hola, Pilar.

    Me uno al resto de comentarios que vienes recibiendo durante estos días. Quizás, puedas pensar (tú o algún otro concursante) que no soy la más indicada para hacer observaciones al respecto, puesto que yo también he sido la más votada hasta en 10 ocasiones. Pueden parecer muchas, y lo son, pero también llevo participando 8 años en el concurso con fidelidad absoluta.

    En mi haber, te diré que nunca he llegado a la final por ser la más votada y que siempre ha sido tras ganar una mensual (ya van unas cuantas), convirtiéndome así en la eterna finalista hasta en seis ocasiones.

    En mi debe, reconozco que muchos de los votos recibidos eran de amigos (de aquí y de fuera) a los que desde distintos grupos de whatsapp, facebook y mi propio blog personal he animado a leer y comentar (claro, y votar). No lo prohíben las bases como dices a Nicolás, pero terminé entendiendo que puede resultar frustrante para otros microrrelatistas que no tengan la misma capacidad de captación. Y eso, por mi parte, lo lamento.

    Ganar el voto popular no es más que un empujoncito para el ego sin mayor trascendencia. Lo que importa es lo que le dictamine el jurado. Punto.

    Hay cosas que chirrían muchísimo y no resultan creíbles:

    -Los perfiles creados con minutos de diferencia. Perfiles sin trabajar, hechos para la ocasión y a la carrera para lograr que distintos marcadores suban como la espuma. Hasta más de 110 votos, incluso. En mi opinión solo se debería dejar votar un máximo de 2 veces desde la misma IP, o votar con DNI… para evitar este tipo de cosas.

    -Los «combates» entre púgiles con nocturnidad para hacerse con la victoria y asegurarse estar en la final han sido realmente vergonzosos. (Me puso Elizabeth sobre la pista y, casi, la ignoré. Perdón y gracias).

    -Repetición de palabras en comentarios (no palabras comunes, sino palabras que ni siquiera recoge la RAE dan que sospechar).

    Poco más puedo decir, creo que el tema del desarrollo sostenible está agotado para mí desde hace varios meses y que, entre todos, debemos cuidar esta comunidad maravillosa.

    Un saludo.

     
  • Yo, ni tengo blog, ni tengo Twitter, ni cuelgo en Facebook mis relatos, ni falta que me hace. Pero dicen que «cuando el río suena, agua lleva»… A buen entendedor…
    Y como ha dicho muy acertada y juiciosamente Marta, hay dudas más que razonables para pensar mal. Respeto tu respuesta que la gente puede votar lo que desee, pero sabes perfectamente que a esa gente se la manipula e incita fácilmente hacia el favorecimiento de los intereses personales a través de las insulsas y estúpidas redes sociales que, al parecer, solo sirven para esto. Y tú no lo necesitas, y te lo digo con el corazón y el cerebro en las manos. Escribes maravillosamente bien. En fin, por desgracia, cuando se genera una duda, somos tan crueles y legales al mismo tiempo, que el perdón no suele llegar a tiempo, prevaleciendo casi siempre el escarnio público en la picota.
    Lo siento mucho, de verdad Pilar, créeme que lo siento.

     
  • Yo me pasaba por estas páginas para votar los relatos que gustan (que, como es habitual, son muchos, porque el nivel de gran parte de los seleccionados es alto). Y me he encontrado con esta polémica.

    Me sucede como a María Sergia. Y tengo que medir mis palabras. Lo cierto es que en el mes de marzo, cuando tú y yo obtuvimos tantos votos y ganamos ex aequo el premio del público (aunque la organización me lo diera a mí con el privilegio -el único en la actualidad- de que sea publicado por derecho en el microlibrito), yo estaba ingresado en el Hospital Isabel Zendal, con oxígeno, y no estaba para “luchas fratricidas” ni nada por el estilo. Por otra parte, yo he sufrido maniobras extrañas, con retiradas de votos y subidas repentinas.

    En todo caso, estoy de acuerdo, y así lo pido también a la organización (pero no me hará caso, como no lo hizo a mi deseo de ser miembro del jurado con promesa de abstención en algunos supuestos) en que se restrinja la legitimación para votar solo a las personas que envíen relatos.

    Dicho esto, recupero mi intención de votarte, Pilar,
    porque me gusta tu micro, que trata el asunto sin banderías -como ha escrito Guillermo, ambos bandos cometieron verdaderas tropelías-: y aunque yo no esté concursando ni este mes ni el anterior (es cierto que actuamos como los países en Eurovisión, votándonos unos a otros).