LOLA SANABRIA GARCÍA

Microrrelatos publicados

  • APRENDIZAJES

    Sobre la mesa de la sala que presido en el Juzgado, hay un florero con varas de lavanda. Me lleva de retorno, en el recuerdo, al lugar donde fui feliz. Cerraba los ojos para formular el deseo y aparecía mi padre a lo lejos, levantando polvareda en el camino. Antes de entrar en la casa, se paraba un momento y aspiraba el perfume de las flores. Decía que aquella maravilla era fruto de un pacto entre agua y tierra.
    Volvíamos del Juzgado. Por primera vez fui a ver cómo mi padre dictaba sentencia. Yo iba conectada con unos auriculares oyendo música y no oí su voz de alarma. Un volantazo esquivó al arce parado, imponente, en mitad de la carretera. «Presta atención a lo que estés haciendo. Tanto si juzgas un delito, como si conduces un coche. Son vidas que dependen de ti», dijo. Echo de menos a mi padre.

    | Septiembre 2023
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 9

  • CEGUERA

    Brillante, acostumbrado a ganar litigios complicados en el estrado y a machacar a sus contrincantes en las elecciones al Colegio de Abogados, se tenía a sí mismo como un esposo y padre afable y justo en los castigos y no aceptaba de buen grado su retirada. Pactar con él no había sido fácil. Podría recorrer la casa a pie de mar que siempre quiso alquilar su mujer, y él le negó, para las vacaciones; ver a las pequeñas dormir plácidamente; a las mayores con un bullicio alegre en la cocina; a su mujer, con los labios sujetando un ramillete de alfileres y una sonrisa, mientras metía la bastilla de la falda para la fiesta en la playa. Entendería por qué le supo raro su café y, entonces, solo entonces, aceptaría subir a la barca, acompañarme al otro lado y dejar a la familia vivir en paz, sin amenazas, ni golpes.

    | Junio 2023
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 3

  • IMPARABLES

    Legislar era importante para acabar con la enorme brecha social en igualdad de género; se podían conseguir avances importantes en los derechos de las mujeres. Pero no era suficiente. Debíamos seguir luchando en la calle. Durante toda la noche no pude conciliar el sueño. La Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual ponía el consentimiento en el centro. Me venía a la memoria, una y otra vez, lo que me había sucedido bien chiquita. Mi parálisis. El aliento acre de aquel malnacido. Me levanté hecha polvo, pero con energía suficiente para estar ahí, como abogada de guardia, y asistir a las compañeras que este 8M necesitaran mis servicios. Lloré de emoción cuando vías y plazas se inundaron con un imparable tsunami violeta. Y se me pasó de golpe todo el cansancio.

    | Marzo 2023
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 3

  • LA ESPERANZA

    Creí que con el tiempo la piel se me haría más gruesa, pero no ha sido así, la siento cada vez más fina. Me cuesta finalizar la batería de preguntas sin que se me quiebre la voz de puro dolor. Me avergüenza decir esto con una criatura reventada por dentro que no vierte ni una lágrima. Es especial, me digo. O tal vez la endureció la barbarie. La reforma de la ley de aborto, con sus nuevas cláusulas, hará posible que Saray, con trece años y un cuerpo y una mente sin haber llegado a su plenitud de maduración, no pase por un calvario. Yo conseguiré que caiga todo el peso de la justicia sobre su tío, un miserable depredador. Y ella tendrá futuro con toda una vida por delante.

    | Octubre 2022
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5

  • QUIEN ROBA A UN LADRÓN...

    Margarita está sentada bajo el panel luminoso donde van saliendo los vuelos; lo mira con atención mientras protege con sus manos el tesoro de su bolso. Llegará a su país para el aniversario de su marcha, huyendo de la pobreza. Vuelve con las manos rebosando amor, sí, pero también comida, juguetes, y golosinas para sus hijos. Atrás deja la denuncia de su empleador. ¿Espió al señor cuando abría la caja fuerte, para obtener la clave? ¿Dónde estaba el dinero? Acusar sin aportar pruebas, más cuando se trata de dinero negro, circunstancia de la que no había sido informado, lo único que podía traerle era problemas, le dijo su amigo el juez en su despacho antes de hacer público el sobreseimiento de la causa.
    Margarita suspira hondo y libera la rabia acumulada por tantas humillaciones y trabajo mal pagado cuando se levanta y camina hacia la puerta de embarque.

    | Junio 2022
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 6

  • UN LUGAR DONDE VIVIR

    Me tocó a mí inscribir a Elvira. Amaneció con luz ceniza y manto lluvioso. Parado a la entrada, sin paraguas ni ganas de dar el paso para cruzar la puerta, la miré. Temblaba. Tenía las zapatillas empapadas. El pelo chorreando. El vestido pegado a su cuerpo desamparado. Me quité la chaqueta y se la puse por los hombros. Me miró y esbozó una tibia sonrisa. Gracias, dijo. ¿Gracias? Mamá había muerto. Las dos se cuidaban. Y el pronunciamiento desde el principio de Azucena, que de flor solo tenía el nombre, favorable a la incapacitación judicial por enfermedad mental y el ingreso en un centro, como la mejor opción, acabó por convencerme. Aquello era un asilo. No era sitio para ella. Me agaché a recoger la maleta, agarré del brazo a Elvira y volvimos al coche. ¿A dónde vamos, Ángel?, preguntó mi hermana. A casa, respondí mientras le acariciaba la cara.

    | Mayo 2022
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5

  • HUIDAS

    Hace calor. Ni una brisa ligera que mueva las ramas y traiga el olor del jazmín y el cardamomo, el del sudor del animal en la carrera. Pero el legado de mi pueblo pone alas en mis pies. Rememoro. Ella se mueve como gacela bajo el baobab. El ritmo lo lleva dentro. Echamos los malos espíritus entre danzas y besos.
    Ya estoy cerca. Lo conseguiré. Sobrevivir para empezar una nueva vida. Ese es el plan. Estudiar abogacía. Halima y Ajani. Los dos juntos para defender a nuestra gente. El dulce olor a sangre derramándose en la tierra se acerca. Él lucha por alcanzarme, aun herido. Yo por ponerme a salvo en nuestra aldea.

    | Abril 2022
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 6

  • QUIEN A HIERRO MATA

    Después del desestimatorio del recurso presentado por su abogado no pudo evitar la cárcel. Solicitó la de reciente construcción, bajo su mandato. Ahora se arrepentía de no haber ordenado celdas más espaciosas. Las comisiones de unos y otros hicieron que la constructora abaratara costes. Había sala con wifi pero acceso restringido a internet. Claro que empatizar, con sobre bajo cuerda, con el director del centro le había allanado muchos caminos. Tenía trato preferente en todo. En nada, estaría en la calle, pensaba satisfecho mientras miraba desde la ventana el valle, cauce de río o algo así, dijeron los ecologistas, siempre dando guerra.
    Y entonces comenzó a moverse la cama, la mesilla, el sillón… un rumor que fue creciendo hasta convertirse en bramido. El edificio, construido sobre arenisca y con materiales de bajísima calidad, cayó hasta convertirse en un montón de ladrillos que escupía polvo al cielo.

    | Febrero 2022
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2

  • CASANOVA

    Jadeaba cuando asomó la cabeza de detrás de la mesa de su despacho. Era visible que estaba roja de puro sofoco. El pelo, una nube algodonada y rosa, le caía alborotado sobre los hombros. El fiscal pidió perdón antes de retroceder unos pasos y salir. El amante dejó también su escondite. Había conseguido preservar su identidad ante la mirada del intruso. Ella sonrió complacida. Miró el reloj. Había prisa. Él la ayudó a vestirse y alisó el tejido de su toga con la mano. Le pasó los brazos por las axilas y la abrazó. Se aseguró de que no hubiera riesgo y el freno estuviera echado antes de sentarla en la silla de ruedas, luego salió por la puerta de atrás y ocupó su lugar junto a su abogado. A la señora jueza la llevaron a la sala y dio comienzo al juicio por robo de corazones contra el acusado.

    | Octubre 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 25

  • CHAPOTEOS INFANTILES EN AGUAS DULCES

    La fuente era lugar de alborozo, resbalones, caídas al pilón y risas infantiles. Hasta que conocimos la historia de los cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York y le cogimos canguelo al colector de la pared lateral de bajada a los caños. Pasábamos delante con los ojos cerrados en un gesto de si no lo veo no existe.
    Excepto Mario, el niño más triste del pueblo. Iba con el burro y sus aguaderas de esparto a llenar los cántaros al atardecer y pasaba sin miedo al desagüe.
    Cuando Mario desapareció hubo un silencio de alquitrán, con cuchicheos de adultos sobre el padre.
    El día de los difuntos descubrimos una nueva tumba en el cementerio. Aprendimos que los monstruos no viven en las alcantarillas.
    Decidí que cuando fuera mayor mi empleo consistiría en defender a la población más vulnerable para erradicar la violencia de sus vidas. Oportunidades no iban a faltarme.

    | Junio 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 15

  • PERDIDOS

    Como abogada, asesoro a familias desfavorecidas para que, al renovar sus contratos de alquiler, consigan un precio asequible a sus escasos medios económicos, pero también existen otras alternativas para canalizar mi energía al servicio de los más vulnerables.
    Una vez al mes me doy una vuelta por el barrio donde las ratas campan a su libre albedrío, hay cortes continuos de luz y agua corriente y las calles se convierten en un barrizal cuando llueve. Deambulo entre las chabolas con la mochila abierta y los bocadillos mostrando su envoltura plateada. Uno tras otro se los van llevando las manos infantiles hambrientas de pan y abrigo. Cuando la noche cae en el desierto de oscuridad, es hora de regresar. A veces sin nada. Otras, escucho la voz que me llama mamá. Una mano pequeña se agarra a la mía de manera natural y no se suelta hasta que llegamos a casa.

    | Abril 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • DE ÁNGELES Y DEMONIOS

    No he conocido a nadie más resiliente que tú, con excepción de Lucía. Siempre ponías el cuerpo para evitar un desahucio. Defendías un derecho constitucional aunque no supieras de leyes. Pan y techo, niña, pan y techo. Fuiste mi faro para elegir profesión y ponerla al servicio de los desposeídos por la avaricia. Pero hoy me siento derrotada. Construir una vivienda con material urbano: trozos de madera, bancos rotos, donde guarecerse de la lluvia y los amaneceres de hielo en esta ciudad deshumanizada, fue la prioridad de Lucía. Cualquier cosa le valía. Todo provisional hasta que yo consiguiera ganar el juicio contra el fondo buitre que la dejó en la calle con sus hijos. Anoche unos desalmados prendieron fuego a la chabola que ardió, con ellos dentro. Atrancaron la puerta por fuera. Una tea siniestra iluminando un cielo negro como hollín. Ahora los tienes de vecinos. Cuídalos bien, abuela.

    | Marzo 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 9

  • UN GRANO DE CENTENO

    'A menos que enseñemos a los niños la Paz, alguien más les enseñará la Violencia' (Colman McCarthy).
    El guiso se hace en la cazuela. Samuel quiere cooperar. Le pido el orégano. Abre la puerta del armarito, coloca en fila los botecitos de especias y los pone a pelear. Busco instintivamente la alianza en mi dedo. La perdí con Antoine, lo mismo que mi trabajo como abogada especialista en derecho internacional. Ayudar a ONG a rescatar a los niños de un infierno. Ese era el trato. No implicarme personalmente. Pero la solidaridad y el apoyo no siempre los protegía a todos. A aquel niño no pude dejarlo atrás. Un caso difícil, mucho. Tenía la mirada dura de los que les han arrancado la infancia de cuajo. Se aferraba al fusil. Sacarlo de allí y fortalecer el músculo del amor se convirtió en mi prioridad y el mayor reto de mi vida.

    | Agosto 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 11

  • APLAZAMIENTO

    Si yo iba a la cocina, tú te quedabas en el salón. Si entraba en el cuarto de baño, tú te afeitabas en el aseo. Mientras yo dormía, tú descolgabas del tendedero la mascarilla, cogías la lista común y hacías la compra. Si yo veía las noticias en la televisión, tú oías en la radio que aún no había vacuna para el coronavirus. Propagación era la palabra maldita mil veces escuchada. Necesitaba calor humano. Y allí estabas tú. Comenzamos a buscarnos. A dejar una mano sobre el aparador para que el otro la rozara al pasar. A sentarnos juntos en el sofá. A volver a compartir la cama. A querernos. Cuando juntos vencimos la pandemia y se acabó el confinamiento, fuimos de la mano al despacho del abogado, rompimos los papeles del divorcio y los lanzamos al aire. Fueron cayendo como copos de nieve hasta desaparecer de nuestras vidas.

    | Abril 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • EN CASA

    Te lo dije, te dije que me pasaba a la competencia. Mejores condiciones laborales en el nuevo bufete de abogados. Pero no quisiste creerme. Decías que no daba la talla. Me asignaron aquel caso tan importante y fue mi gran victoria. No lo supiste encajar y, a mi pesar, tuve que dejar nuestra casa. A bocajarro, así me abordaste, a la salida del ambulatorio, mientras me ocupaba de contener con un algodón la sangre tras la extracción para un análisis. Comunicar conmigo a través de mensajes al móvil era imposible. Te los escupía, dijiste. Ahora afirmas que estoy en casa. Pero aquí no puedo ni rebullirme, mezclada con todas aquellas brillantes colegas desaparecidas. Sí, claro, reconozco la repisa de la chimenea sobre la que nos tienes metidas en esta urna, adornando el salón, pero esto no es vida. O muerte. Lo que sea, Alberto, lo que sea.

    | Mayo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • ES LEYENDA

    Doña Carmen, fiscal muy eficiente, acababa de ver como los responsables de apalear a una vagabunda se habían ido de rositas por falta de pruebas. «¡Esto lo arreglo yo!», dijo para sus adentros la mujer de la limpieza, aceptando el desafío.
    Salió a la calle y preguntó por una cabina telefónica al señor de la ONCE. «Tire derecho por esta calle, tuerza luego a la izquierda, y cuando llegue a una plaza con una fuente con amorcillo que mea pis artificial, pregunte». Demasiado lío para la transformación. Pidió al hombre que se echara a un lado y entró y salió del kiosco en un pispás. Subida a un banco, tomó impulso y voló con su capa morada ondeando al viento. Ni callejero, ni nada, con su súper visión localizaría a los malhechores y les daría un escarmiento, como a los acosadores de metro. Por algo la llamaban la feminista justiciera.

    | Abril 2019
     Participante

  • TEDIO

    Él era mi héroe, un fotoperiodista de prestigio. Pero, en su situación de confinamiento obligado, se aburría y no paraba de incordiar. Entre su enfermera y yo decidimos procurarle una distracción. Le aclaro que fue una medida cautelar para que no acabara cazando moscas. Se hizo con todo un glosario de términos y definiciones de criminología. Al principio nos hacía gracia verlo de día y de noche espiando con su cámara a través de la ventana. Luego comenzó a preocuparnos con sus deducciones y órdenes de registros. Decidimos contarle la verdad, señoría. Quedamos en el apartamento. No podíamos saber que había decidido sentenciar a muerte al que creía un asesino. Y ya fue mala suerte que Raymond entrara el primero. A Stella y a mí, nos dejó heladas cuando le disparó a quemarropa. Ni tiempo para explicarle a Jeff que todo había sido un montaje de película.

    | Agosto 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2

  • LA CARNE

    Sabía de sus compras de anillos y otros abalorios, por albaranes que guardaba como trofeos. Dudó aquella vez, cuando la denuncia de una ONG lo subió al estrado. Abogar por su inocencia, tras ver a la niña, balbuciendo palabras en otro idioma, con arroyuelos corriendo por su carita sucia, le costó una noche de insomnio, pero lo superó con la lectura de la Biblia y la mordaza invisible. El pastor fue absuelto y defendió el castigo del pecado con vehemencia desde su púlpito. No lo comprendía, pero ella no era nadie para censurar a un hombre de Dios. Ella era su humilde servidora. Pero hoy, cuando ha visto el cuerpo magullado de su pequeña, no ha vacilado. Y no ha sido ella quien le ha asestado el golpe fatal en la nuca, ha sido su Señor quien ha llamado a su vera a uno de sus hijos descarriados.

    | Junio 2018
     Participante

  • EMOCIONES

    Sobrevivió al escorbuto, al calor asfixiante, a la escasez de agua y al temporal que acabó con media tripulación y parte del pasaje del barco en el que viajaba. Nada consiguió doblegar su voluntad de hierro. Ya en tierra americana, compró un rancho y se casó con una mujer a la que adoraba. Ejercía como juez, sin que emoción alguna alterara su imparcialidad a la hora de dictar sentencia, hasta el día en que asaltaron la diligencia. Cuando el juez vio el neceser ensangrentado de su amada en manos del ayudante del sheriff, hizo caso omiso del llanto y los gritos del muchacho proclamando su inocencia, y mandó al encausado a la horca. Desde entonces su vida es un infierno. Piensa que tal vez se equivocó e imagina al verdadero asesino acariciando la cabeza de un hijo de la misma edad que tendría, si viviera, el que esperaba su esposa.

    | Agosto 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2

  • HABILIDADES

    La concurrencia recibió al juez Emilio de la Rosa con un murmullo jocoso y alguna risa sofocada. «Nada que te delate ante la mirada inquisitiva de este magistrado», le había aconsejado su abogado. El acusado estaba en la sala con cara de cartón piedra. Ni una transparencia de su verdadero yo. Sin embargo, la torpeza del traspié, el desaliño y el gesto bobalicón del juez, le hicieron bajar la guardia. ¡Pero si era un payaso! Abrió la boca en una fea mueca despectiva que dejó al descubierto la dentadura podrida, y en sus ojos brotó la fiereza del depredador que había molido a palos al indigente del cajero del banco. Emilio de la Rosa había visto suficiente. Despegó de su toga la piruleta con forma de corazón que le cogió a su hija, recompuso el gesto y, mientras comenzaba el juicio, pensó que actualizar sus técnicas había dado excelentes resultados.

    | Marzo 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 28

  • PARA SIEMPRE

    Desde pequeño le gustaban los bichos. Pero en el instante en que vio a Patricia en la biblioteca, inclinada sobre un libro de Derecho, decidió cambiar el estudio de los insectos por el de las leyes. Ella se hizo juez. Él, abogado. Fue un privilegio tener una vida basada en la confianza mutua. Trabajar juntos. Se entendían con un solo gesto. Pero el paso del tiempo hizo su función devastadora y los distanció.
    Él ahora no reconoce a esa señora empeñada en meterle una cucharada de sopa en la boca. Y no le emocionó verla llorar cuando enganchó el collar con los dedos, regalo de sus bodas de oro, y lo rompió. Todo cae en el olvido. Sin embargo, ha vuelto a mirar con interés a los gusanos de seda, a las arañas atrapando moscas y a las tijeretas en el jardín. Hace días que Patricia comparte su afición.

    | Febrero 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • PLACERES

    Elías guardaba en la memoria la historia gráfica del rey Salomón y las dos mujeres que reclamaban la maternidad de un niño. Su sabiduría consiguió adoptar la decisión más justa. Cuando fuera mayor, como no podía ser rey, sería abogado. Después llegó el eclipse total y se fundió en negro la panorámica del mundo que lo rodeaba. Entonces su madre le dijo que la Justicia era ciega y Elías retomó su vocación. Lo contrataban mucho para la defensa de familiares de víctimas de viudas negras. Ganaba siempre porque no sucumbía a los encantos visuales de las féminas. Hasta aquel día en que la mujer se introdujo con él en el ascensor y, cogiéndole las manos, las guio por las curvas de su cuerpo. La Justicia será ciega, pero conserva el gusto, el oído, el olfato, y sobre todo, el tacto, dicen que murmuró satisfecho, cuando perdió su primer caso.

    | Julio 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • FRUTA PODRIDA

    Era un experto en derecho procesal. Brillante en la exposición e implacable en sus conclusiones, llevaba los juicios con gran maestría. Sobre su mesa se amontonaban los informes, para desesperación de aquellos que asistían impotentes a sus larguísimas exhortaciones, ante un tribunal rendido de antemano a su discurso de disco rayado. Para él cualquier atenuante era zarandaja, pecata minuta, trampantojo que zancadilleaba la independencia de la justicia. Y así, lo mismo mandaba al Infierno a un ladrón de un supermercado, que a un asesino. Pero aquel aspirante a Lucifer, querubín rubio que sonreía inocente y angelical, le robó el alma. Pasó de fiscal a defensor y juez y le abrió las puertas del Cielo. Desde entonces, un espeso manto de nubes ensangrentadas cubren la Tierra, y los niños se echan a perder sin ángeles que los orienten y los guíen.

    | Marzo 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 3