XIII Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

El más votado por la comunidad

Imagen de perfilLO DE SIEMPRE

Eva María Algar García 

En mi primer día en el bufete, decenas de miradas disimuladas me escanean de arriba a abajo. Sé que mi melena rubia natural y mi porte son llamativos, pero me molesta que me juzguen solo por mi aspecto. Como no tengo otra alternativa, centro toda mi energía en aparentar tranquilidad, aunque sé perfectamente lo que dirán de mí. Ellas, mientras cuchichean mostrando muecas despectivas, comentan que parezco tonta, que soy una trepa o una pelandusca, que he de renovar mi vestuario y que nunca pisaré una sala de vistas. Ellos, con sus sonrisas burlonas, dirán exactamente lo mismo, pero añadiendo que soy asequible y una apuesta sobre quién me llevará primero a la cama... Hasta que terminen de cincelar mi nombre en la placa que adorna la puerta del despacho del Director. Entonces, todos palidecerán para, acto seguido, ofrecerme, luciendo una amplia sonrisa, un café con croissants. Lo de siempre.

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Relatos seleccionados

  • Imagen de perfilUN MUNDO MEJOR

    Almudena Horcajo Sanz 

    Siempre nos tuvimos el uno al otro, pero el maldito virus se lo ha llevado y, aquí estoy más sola que la una. Aunque mi vida ha quedado muy averiada, no contemplo otra alternativa que la de seguir adelante. Arreglaré lo que pueda, esta vez, no contrataré a Pepe Gotera y Otilio, sino a profesionales. Primero buscaré a un buen abogado para que me asesore, no me apetece que esos pedorros de mis sobrinos, que pasan olímpicamente de mí, hereden ni un solo euro. Eso sí, para que vean que no soy rencorosa, quiero dejarles un mundo mejor. Voy a dedicar toda mi energía y mis ahorros a cuidar nuestro Planeta. Mi fundación investigará el hidrógeno verde y, además, me fijaré objetivos asequibles como no renovar tan a menudo el armario, o alimentarme de manera natural.
    Como el movimiento se demuestra andando, salgo, ahora mismo, a comprarme un coche eléctrico

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  • Imagen de perfilPequeños naufragios de la ley

    Esperanza Tirado Jiménez 

    Con la sentencia recién dictada golpeándole las sienes, sentía que ya no le quedaba alternativa.

    Su carrera, centrada en defender el medioambiente, había empezado con ciertos éxitos aplaudidos entre la profesión. Pero ahora parecía zozobrar. Como si su cuerpo fuera un pequeño Titanic hundiéndose sin energía ante un escollo infranqueable: El de la última ley urbanística, que permitía a una gran multinacional de la construcción convertir un espacio natural, protegido y defendido por diferentes organizaciones con uñas y dientes, en un terreno enladrillado, asequible para ‘ecourbanitas’; que hipotecarían sus ideales por encima del hábitat de los originarios habitantes de la zona, cuyo futuro era amenazado de muerte por el cemento.

    Borrando esa derrota de la tabla que aún la mantenía a flote, en su mente empezó a sonar una nueva melodía, que le impulsaba a renovar un compromiso laboral más ecológico. Esta vez no abandonaría el barco.

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  • Imagen de perfilMolinos de viento

    Maria Navedo Saurina 

    Conocí a Antonio cuando le presenté la oferta de mis clientes para la construcción de la nueva planta. Él acababa de renovar su cargo como alcalde y le interesaba encontrar alternativas energéticas que respetaran el entorno natural. Tras aceptar nuestra propuesta se ha tenido que enfrentar a las demandas de los ecologistas, acusado de favorecer los intereses de los inversores. No conseguía conciliar el sueño porque la paralización de las obras supuso un freno para los proyectos programados.
    Sin embargo el juez ha archivado la causa al comprobar que nuestra empresa cuenta con todas las licencias, lo que permitirá que el parque eólico suministre energía a precios asequibles a toda la comarca. Esta mañana me ha comunicado que los primeros aerogeneradores han empezado a funcionar y que al contemplarlos ha sentido un efecto tranquilizador, casi hipnótico. Hoy ambos podremos descansar confiando en la fuerza del viento.

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  • Imagen de perfilPromesas

    Nuria Chicote 

    El día en que su hermano pequeño murió de cáncer, Malena decidió matricularse en la facultad de Derecho. Juró llevar a juicio al hombre que había incumplido su promesa electoral.
    El lema de la campaña había sido: “La energía natural: una alternativa asequible para nuestro planeta”, y el país entero votó entusiasmado, convirtiendo al hombre en presidente. Pero nada más renovar el cargo, su gobierno permitió la construcción de una central nuclear junto a la casa de los padres de Malena.
    Poco después, el mismo viento que se había llevado las palabras del político le devolvió su promesa rota en forma de nube tóxica. El hermano de Malena tosía sin cesar mientras eran evacuados por los servicios de emergencia.
    Cuando nadie parecía recordar aquello, la noticia estalló en los periódicos: una acusación particular había conseguido llevar ante los tribunales al expresidente.
    Malena, investida con su toga, haría al fin justicia.

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  • Imagen de perfilDE VOCACIÓN: ABOGADO

    Miguel Ángel García Rodríguez 

    Como es natural en algunos adolescentes cuya arrolladora energía no se sabe canalizar bien, tomé la alternativa equivocada, me rodeé de compañías poco recomendables e hice cosas de las que me arrepentiré siempre.
    Tras haber estado varias veces en comisaría y haber recibido varias multas, llegó el día en que me tuve que ver delante de un juez.
    Con la desesperación de a quien le queda una última bala, mis padres contrataron a un asequible pero excelente abogado para que llevara mi causa.
    Lejos de ser el primero de los juicios que me llevarían a la cárcel, aquel voluntarioso abogado no sólo logró salvarme de prisión, sino ser un ejemplo y renovar el resto de mi vida.
    Hoy día soy yo el abogado y acabo de recibir a unos padres desesperados por su hijo. No tienen dinero suficiente para contratarme, pero ni ellos ni su hijo lo sabrán nunca.

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  • Imagen de perfilRECIÉN PINTADO

    Rosalía Guerrero Jordán 

    Me costó demasiado tiempo decidirme, y a punto estuve de retirar la denuncia al conocer a mi abogado de oficio. Era un señor hastiado de la vida y carente de empatía hacia mi caso. Confieso que casi me derrumbé.
    Por suerte, en la asociación me recomendaron una alternativa asequible para la acusación particular. Se trataba de una joven con el pelo violeta, que compensaba su inexperiencia con la energía y la vehemencia propia de la juventud.
    La contundencia con que presentaba las pruebas y la solidez de sus argumentos hacía palidecer al mismísimo fiscal. Era cuestión de tiempo que surgiera una amistad entre nosotras de manera natural.
    Hoy, después de perder parte de mi juventud entre golpes y humillaciones, hemos comenzado a pintar las paredes de nuestro nuevo hogar.
    No se me ocurre mejor manera de renovar mi vida que hacerlo a su lado.

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  • Imagen de perfilBatería inagotable.

    Guillermo Portillo Guzmán 

    Tras más de doce años litigando en los diferentes tribunales nacionales sin haber obtenido la beneplácita victoria que provocase la satisfacción, tanto de mi cliente, como mía, no me quedó otra alternativa que presentar recurso ante el Tribunal Internacional de La Haya.
    De un lado, mi modesto título de graduado en Derecho especializado en agravios medioambientales. Del otro, despachos al completo representando a industrias químicas, petroleras, de automoción, suministradoras de energía y fabricantes de baterías.
    Se enjuiciaba la legalidad del carácter internacional de la patente de la batería inagotable que había inventado mi defendido, y que hasta el momento, no se le permitía fabricar.
    Aquello haría asequible a todo el mundo una energía que no se necesitaba renovar, protegiendo así al espacio natural.
    Nos habían ofrecido una cifra inimaginable por no comparecer, tan enorme, que me temblaron las piernas. Mi cliente la rechazó.
    Diez días después, se publicó la sentencia.

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  • Imagen de perfilMadryn

    Silvana Miriam Vilella 

    De este lado del ring, los directivos de GIGDAL. Del otro, el abogaducho. El ring es, en realidad, la sala de un Tribunal; GIGDAL, una sigla que significa “Gigante del Aluminio” y “el abogaducho”, el apelativo con el que sus directivos nombran al defensor de las víctimas.
    La ciudad se llama Puerto Madryn y tiene fama de paraíso natural. Cada septiembre se llena de turistas que buscan ver danzar a la ballena franca.
    Cuando la Audiencia empiece, el defensor dirá que doscientos empleados del Gigante han muerto de cáncer. Usará términos como brea y contaminación y otros más técnicos como hidrocarburos policíclicos aromáticos. Los directivos contestarán que la energía que usan es limpia y asequible. Que son la única alternativa de trabajo en el lugar. Propondrán renovar los acuerdos y poner precio a los muertos.
    Mientras tanto, afuera, los turistas seguirán aplaudiendo, extasiados, la belleza del mundo.

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  • Imagen de perfilLa voz de la verdad

    JESÚS LLOP PUIG 

    Soy de natural inquisitivo. Cuando me topo con algo que no entiendo del todo (o no entiendo en absoluto) aplico toda mi energía a desbrozar el camino hasta llegar a una explicación convincente. Probablemente fue esa característica la que me condujo al desempeño de la abogacía.
    No hace mucho llegó a mis manos un caso en el que tuve ocasión de ejercitar mi curiosidad innata. Mi representado parecía sincero; su relato, también. El problema era que la otra parte presentaba una versión alternativa que ofrecía igual verosimilitud.
    Intenté renovar mi arsenal argumentativo mediante la lectura de novelas de detectives; repasé manuales de Derecho penal; llegué a estudiar lo más asequible del viejo Aristóteles.
    Nada pude hacer. Frente al motor carbonizado del coche de mi cliente –que era de gasolina- la defensa aportó un único testimonio, de voz apenas humana pero persuasiva:
    —Ha elegido usted gasóleo A.

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  • Imagen de perfilDe raíces y derechos.

    Santiago Javier Gozálvez Perera · las Palmas de Gran Canaria 

    Temis tenía los nervios a flor de piel al cruzar las puertas de la facultad. Supuso que era natural. Llevaba años sin pisar un sitio así, con aquella energía pura y única. Había olvidado ese sentimiento, casi extinto en su mente, en el que jóvenes promesas entraban en la Universidad para buscar una alternativa frente a un mundo que cambiaba con celeridad abrumadora. No sería fácil, muchos se quedarían por el camino, pero los que perdurasen, podrían significar la diferencia. Para Temis era tiempo de evolucionar. Todo seguía en su sitio, poco había cambiado, salvo el aspecto de los estudiantes, la corteza, el exterior, pero no sus rostros de ilusión. Sería asequible cosechar una idea en sus cerebros. Era su trabajo regar las mentes de aquellos estudiantes y renovar la siguiente generación. Su aula, libre de humos, estaba lista.
    -Buenos días, alumnos. Bienvenidos a teoría del derecho medioambiental.

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  • Imagen de perfilPERDIDOS

    LOLA SANABRIA GARCÍA 

    Como abogada, asesoro a familias desfavorecidas para que, al renovar sus contratos de alquiler, consigan un precio asequible a sus escasos medios económicos, pero también existen otras alternativas para canalizar mi energía al servicio de los más vulnerables.
    Una vez al mes me doy una vuelta por el barrio donde las ratas campan a su libre albedrío, hay cortes continuos de luz y agua corriente y las calles se convierten en un barrizal cuando llueve. Deambulo entre las chabolas con la mochila abierta y los bocadillos mostrando su envoltura plateada. Uno tras otro se los van llevando las manos infantiles hambrientas de pan y abrigo. Cuando la noche cae en el desierto de oscuridad, es hora de regresar. A veces sin nada. Otras, escucho la voz que me llama mamá. Una mano pequeña se agarra a la mía de manera natural y no se suelta hasta que llegamos a casa.

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  • Imagen de perfilEL BAILE DE LOS PATOS

    MANUEL MONEDERO GUTIERREZ 

    - ¿Otra vez con la bromita del pato, Daniel?
    - No mamá, es una mascarilla y tú también debes ponértela.
    - Está bien, si no queda otra alternativa, ¡bailaremos como dos patos!
    - A tus años, ¡de dónde sacarás tanta energía!
    - Es natural hijo, ya me conoces… Venga, agárrame fuerte y cuéntame otra de tus batallitas.

    Y se la cuento. Susurrada al oído. Asequible a su ancianidad. Y bailamos. Eternizando el momento que se nos va de las manos. Y la improviso. Una nueva batalla judicial de la que salgo airoso en imaginarios Tribunales. Retirada en aquel geriátrico procuro así renovar la ilusión de la otrora brillante penalista, fantaseando el hijo letrado que siempre anheló.

    Días después… toda su vida en una maleta y sobre ella una cuidada libreta. La abro y hojeo perplejo mis susurradas historias manuscritas con exquisita caligrafía. Y su última dedicatoria: “orgullosa de mi charcutero”.

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  • Imagen de perfilDeporte sostenible

    Lourdes Piqueras · Albacete 

    Profesión: abogada. Estatus: estresada. Pueden pensar que es algo natural, pues por todos es conocido que los letrados podemos llegar a pasar por 3 juzgados en una misma mañana (a veces con kilómetros de distancia entre ellos) cargando expedientes, toga, tablet, portátil. Añadiendo ahora mascarillas, gel hidroalcohólico y el casco de la bicicleta. Sí, leen bien, casco de bicicleta.
    No es que sea una gran deportista, tampoco necesito quemar energía o calorías. Pero un día, un cliente con el que tenía una reunión apareció con algo plegado bajo el brazo. Era grande, pero parecía liviano y yo, curiosa, le pregunté "¿eso qué es?" a lo que respondió "es la bicicleta del futuro". Me habló de materiales sostenibles, de alternativa limpia para el medio ambiente, de ser un transporte asequible. Venía a que le entregara la minuta de honorarios y acabó "entregándomela" él a mí. Yo, que ahorraba para renovar el coche.

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  • Imagen de perfilEL REGRESO

    Ana Isabel Velasco Ortiz 

    Enhebra mi brazo. Paseamos. Es una rutina que, a veces, queda interrumpida cuando escuchamos palabras que se me antojan pura magia. Cerca, la manifestación discurre a ritmo de megafonía. ¡Nucleares no! ¡Energía natural!
    Lo miro, sus pupilas recobran la luz perdida. Acelera el paso y nos unimos a los manifestantes. Vuelve al pasado. Retorna el abogado entusiasta que fue y me dice de algún caso ante los tribunales.
    -A la empresa química no le quedó otra alternativa que renovar el sistema productivo. El juez sentenció que la salud de los trabajadores y los preceptos ecológicos primaban sobre cualquier consideración pecuniaria.
    Sonríe satisfecho y por un instante fugaz, le siento asequible, cercano. La pasión de su vida, defender el medio ambiente, le regresa de la nada. Es como si la enfermedad del olvido no le ocupase corazón y entendimiento, como si nunca se hubiera ido.

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  • Imagen de perfilPasillos

    Carolina Navarro Diestre 

    Me gusta el sabor amargo de las togas. También roo con fruición las sentencias de divorcio y no niego cierto placer natural al mordisquear los sumarios previos, pero de todo el Palacio de Justicia mi parte favorita son los pasillos. En los pasillos tiene lugar la acción. Quizá luego en la sala judicial se escenifique una representación, pero en los pasillos es donde se reciben las llamadas importantes, donde se ofrecen tratos salomónicos, donde los seres humanos firman sus destinos. Los pasillos también ofrecen la alternativa de un sándwich rápido, por eso siempre están llenos de migas. A mí me gusta salir de noche, ¡y ñam!, hartarme a comer. Luego me escondo en algún archivo asequible e intento dormir. No resulta sencillo renovar fuerzas con los humanos dando gritos, ¡cuánto mejor ser un roedor! A ellos pertenecen las horas llenas de energía, a nosotras esta oscuridad llena de tesoros.

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  • Imagen de perfilDESPACHO ZEN Y ZOOM

    Juan Manuel Chica Cruz 

    Siempre pensé que mi socio era demasiado tacaño -ahorrativo decía él - hasta que, con el confinamiento y del modo más natural, confirmó mi creencia proponiéndome que con la nueva normalidad deberíamos renovar buscando una alternativa más asequible al despacho. Así fue que nos trasladamos a otro lugar, prescindiendo hasta de la fotocopiadora que consumía mucha energía. - Ahora todo escaneado y a la nube. Nuestro despacho virtual y estilo zen y las reuniones con clientes todas por videoconferencia en plataformas gratuitas -decía mi socio que para terminar de convencerme me mostró fondos de pantalla para reuniones online muy elegantes. Mientras dure la pandemia no está mal -pensé-. El problema será cuando las mascarillas queden en un mal recuerdo y los clientes quieran venir al estupendo despacho que sin filtros y fondos quedará en una mesa camilla con faldillas en invierno y desnuda en verano sobre fondo blanco de pared.

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  • Imagen de perfilAmor a primera vista

    María Carmen Caamaño López 

    Su señoría tenía una elegancia natural. Entró en la sala flotando como una geisha y bajo la toga asomaron sus piececitos, envueltos en unas sandalias iguales que las de Cenicienta.

    Me reprochó mis escarceos delincuenciales con excesiva energía. Se notaba que me había cogido cariño. Ya iba siendo hora. Me había costado varios arrestos, noches en comisaría y algún juicio rápido, pero yo sabía que lo nuestro merecía la pena. Fingió que se enfadaba cuando le dije que no me dejaba alternativa y que todo iría mejor si dejara de rechazarme. Estallaron algunas risas. Mi abogado puso los ojos en blanco y ella venga a dar mazazos y a pedir orden. Qué mujer. “No asequible”. “Fuera de mis posibilidades”. Eso decían todos. Qué sabrán.

    Al final me cayeron tres meses. El tiempo justo para renovar mis fuerzas y volver a intentarlo. Si es que está a punto. Se le nota.

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  • Imagen de perfilDeseos, los justos

    Marta Trutxuelo García 

    Asombrado, le observé entrar al bufete a bordo de una alfombra voladora. Mi nuevo cliente, Al-Adino, quería interponer una demanda contra la empresa "Deseos cumplidos", con la que mantenía un contrato que ésta había quebrantado en dos de sus tres cláusulas. Según la primera, Al-Adino solicitó renovar su energía vital mediante una alternativa natural y asequible, y el gerente de la empresa, Gen i Os, respondió ofreciéndole un multivitamínico de marca blanca. El segundo servicio anulaba el primero, provocando en mi cliente grave agotamiento físico y monetario. Al-Adino, abatido, depositó sobre mi mesa el objeto que materializaba su contrato, una lámpara polvorienta. Tras limpiarla vi reflejarse al unísono mi sonrisa y la de Gen i Os sobre la superficie brillante. Al-Adino aceptó mi consejo: amparándose en la tercera cláusula, traspasaría a mi bufete, "Las mil & una demandas", la gestión del contrato con "Deseos cumplidos". Justicia... tan mágica como maravillosa.

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  • Imagen de perfilPENA DE MUERTE

    Margarita del Brezo 

    Como es natural, me declaré inocente, pero la parte contraria alegó que las pruebas obraban en mi contra y me condenaron sin que mi abogado, un tipo abstruso al que contraté por ser el más asequible, hiciera nada por evitarlo. Puso mucho empeño, eso sí, en convencerme de que la mejor alternativa en estos casos perdidos era sin duda la silla eléctrica. Y tenía razón. Horas antes de mi ejecución hubo un corte en el suministro de luz porque se llevaron los cables de cobre del tendido y tuvieron que posponerla. La vez siguiente saltaron los plomos al accionar la palanca; luego que si al renovar la potencia resultó insuficiente; que si un rayo cayó en el generador. El caso es que años después no han logrado acabar conmigo y hay quien empieza a creer que igual las energías renovables somos lo que el mundo necesita para mantenerse con vida.

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  • Imagen de perfilMESTIZAJE

    Ana Isabel Rodríguez Vázquez 

    Desde que los viajes a Marte se han vuelto mas asequibles, mi mujer visita con asiduidad el planeta vecino.
    Mientras yo consumo mis días en interminables procesos por delitos cibernéticos, ella busca a 55 millones de kilómetros una alternativa a los combustibles fósiles.
    Sus investigaciones han dado resultado y trabaja en el desarrollo de una materia cósmica capaz de producir energía limpia.
    Ahora que estamos esperando nuestro primer hijo, insiste en la importancia de renovar hábitos saludables y conservar el patrimonio natural para sus futuros moradores.
    El parto se ha adelantado. Corro emocionado hacia el hospital, donde un doctor con aire circunspecto me acompaña a la sala de neonatos.
    Al otro lado del cristal, le observo caminar entre los bebés que descansan en sus incubadoras.
    -¡ Me lo temía! Su mano inquisidora señala una escuálida criatura con la piel verde y unos enormes ojos saltones.

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  • Imagen de perfilA TIENTAS

    Isabel Forteza Castaño 

    María estaba en esa línea que separa la niñez de la adolescencia. De mayor quería ser abogada, defender los derechos de los refugiados y luchar contra el racismo y la xenofobia.
    Aquel día su semblante se ensombreció cuando entró en la cocina y descubrió el nuevo frigorífico que había comprado. La decepción inundó su rostro y alimentó el sonoro portazo envuelto en sollozos. No comprendía por qué no podíamos permitirnos viajar hasta Argelia para conocer en persona a su amiga saharahui, pero sí invertir dinero en la compra de otra nevera.
    —-Renovar los electrodomésticos es una buena alternativa para ahorrar luz y que la factura sea más asequible —le expliqué. Así, el próximo verano podremos acoger en casa a Zahira.
    Su cara se iluminó con una gran sonrisa.
    Ahora, mientras espera ese ansiado momento, emplea su energía natural en perfeccionar el braile para seguir escribiendo a su amiga.

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  • Imagen de perfilGenio y figura

    laura pilato rodríguez 

    Entro en la residencia de la mano de mi nieta.
    El edificio está situado en un apacible entorno natural, y a una distancia asequible para las visitas.
    Sé que no tiene otra alternativa, pero no puede evitar sentirse culpable.
    - " Estaré bien, cariño"- le digo tratando de insuflarle un poco de energía.
    El ambiente del interior me recuerda los días bulliciosos en el juzgado. El personal desbordado, las protestas de los internos, y el desorden de formularios e impresos sobre la mesa del director. ¡Menudo caos!
    Las paredes están pidiendo una mano de pintura, y habría que renovar el mobiliario, las cortinas...
    Nos despedimos en la puerta. Ella prolongando el abrazo para esconder las lágrimas; mientras yo le susurro :
    -Cuando vengas a verme, tráeme la toga y el mazo. Alguien tiene que poner orden en esta casa de locos.

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  • Imagen de perfilLa promesa

    Laura Sotelo 

    "Apostamos por la energía ecológica".
    Así rezaba el titular que pretendía renovar la confianza del pueblo en una empresa sospechosa de contaminar nuestras aguas.
    Estaba en mi último año de Derecho cuando despidieron a mi madre por alertar de un vertido de residuos tóxicos.
    Una víctima asequible que sirvió para callar bocas y continuar mermando la riqueza natural de la zona.
    La toxicidad de las aguas destruyó la única alternativa de supervivencia para muchas familias. Pero los hechos no pudieron ser probados y la empresa continuó con su actividad.
    Después de muchos años recopilando testimonios e informes, tengo las pruebas necesarias para demandarles por daños medioambientales y delito contra la salud pública.
    Se lo prometí a mi madre, y aunque ya no está para verlo cumpliré mi promesa.

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  • Imagen de perfilAlea jacta est

    Juan Antonio Suárez Merino 

    Acababa de salir de la cárcel y tenía que renovar mi antiguo revólver. Jamás había entrado en la "dark web" hasta ese momento . Mientras estuve en prisión me habían hablado de ella. Y ahora por fin estaba dentro, en aquel mundo oscuro y prohibido. Me encontraba frente a la pantalla de mi pc, de forma tan natural, intentando comprar una nueva pistola, que tuviera un precio asequible para ejecutar mi plan. Ya no quedaba otra alternativa, ni había marcha atrás posible. Iba a emplear toda mi energía en matar al abogado que no había sabido defenderme y que por su culpa me habían condenado a 3 años de prisión por
    un delito que no cometí. Elegí una Glock 17 C semiautomática con silenciador incorporado. Me serviría para consumar mi venganza. No podía fallar. Mañana será el día. A la salida del juzgado. La suerte está echada.

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  • Imagen de perfilLO DE SIEMPRE

    Eva María Algar García 

    En mi primer día en el bufete, decenas de miradas disimuladas me escanean de arriba a abajo. Sé que mi melena rubia natural y mi porte son llamativos, pero me molesta que me juzguen solo por mi aspecto. Como no tengo otra alternativa, centro toda mi energía en aparentar tranquilidad, aunque sé perfectamente lo que dirán de mí. Ellas, mientras cuchichean mostrando muecas despectivas, comentan que parezco tonta, que soy una trepa o una pelandusca, que he de renovar mi vestuario y que nunca pisaré una sala de vistas. Ellos, con sus sonrisas burlonas, dirán exactamente lo mismo, pero añadiendo que soy asequible y una apuesta sobre quién me llevará primero a la cama... Hasta que terminen de cincelar mi nombre en la placa que adorna la puerta del despacho del Director. Entonces, todos palidecerán para, acto seguido, ofrecerme, luciendo una amplia sonrisa, un café con croissants. Lo de siempre.

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  • Imagen de perfilRenovare animi

    José I Baile Ayensa 

    Debemos fallar y fallamos… decía la sentencia. Y nunca mejor dicho, fallaron y mucho. Mis dotes de abogado no fueron suficientes. Defendía una causa loable, la de una familia que había decidido producir toda su energía eléctrica de forma asequible, natural y alternativa, mediante placas solares instaladas en el tejado de su vivienda; pero la norma era clara, debían pagar un peaje a las grandes compañías suministradoras, no podían ser independientes del sistema, era una clara limitación a una posible autonomía energética. Perdimos. No valieron argumentos relativos a la necesidad de promover una producción y un consumo de energía responsable, o cómo nos comprometían a todos los objetivos por un desarrollo sostenible, si realmente deseábamos un futuro mejor. Sin duda, hay que renovar, pensé, pero si es urgente hacerlo con las formas de producir energía, más lo es con la mente y acción de legisladores y juzgadores.

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  • Imagen de perfilNO LO PUEDO NEGAR

    ÁNGEL SAIZ MORA 

    Acababa de entrar en el bufete y aquel primer caso fue un reto enorme. Pese a mi falta de experiencia, me resultó más asequible reunir información, buscar leyes y la defensa ante los tribunales que digerir la realidad de aquella joven rota, sometida en contra de su voluntad una mala noche. El proceso judicial fue largo y doloroso, pero los malnacidos pagaron por sus abusos. Más difícil parecía que a la pobre muchacha le quedase alguna energía para rehacer su vida.
    Dicen que soy un soñador por creer que el Derecho ayuda a renovar esperanzas en un mundo mejor, que es una alternativa para enmendar atropellos. Esas mismas personas aseguran que me cuesta poner distancia profesional con quienes buscan un poco de justicia. Es natural que piensen así porque es cierto, como también que soy feliz junto a mi mujer, mi primera clienta.

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  • Imagen de perfilCUESTIÓN DE FE

    JUAN CARLOS MONTERDE GARCĺA 

    Ante tus ojos, Madre Santísima, rememoro en esta ''madrugá'' a quien, como Tú, sufrió la pérdida de un hijo natural. Vacunada de Covid, llegó al bufete una tarde lluviosa en demanda de mis servicios. Me confesó que mi presupuesto de minuta no le era asequible, pero como hermana de Cofradía, le dije que no se preocupara por ello si denunciaba a su pareja. Antiguo drogodependiente, su agresor había golpeado letalmente al retoño de ambos cuando defendía a su progenitora. Le aconsejé que se cargara de energía y fuera a Comisaría. No le quedaba otra alternativa sino quería correr igual suerte que su pequeño. Por nuestro pasado sentimental, le pedí renovar su confianza en mí, y que me hiciera caso. Así lograríamos su condena por homicidio y violencia en ámbito familiar. Lacrimógena, abandonó rápidamente el despacho. Horas después, la encontraron asesinada en su domicilio.

    Madre celestial, acógela en tu seno. DEP.

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