Microrrelatos | carolinafashion1973 | Microrrelatos Abogados

Carolina Navarro Diestre

Microrrelatos publicados

  • Atocha

    24 de enero de 1977 y nueve abogados laboralistas sueñan con un nuevo mundo. Sueñan con elecciones y vientos de libertad; con libre afiliación y sindicatos, sueñan. Discuten sobre derechos laborales y convenios dignos cuando pistoleros fascistas irrumpen en su despacho de la calle Atocha. Disparan. Mueren cinco abogados y otros cuatro quedan malheridos. Las muestras de solidaridad y apoyo se suceden: el entierro congrega a más de 100.000 personas entre la Audiencia Nacional y el cementerio de la Almudena. El Colegio de Abogados establece la capilla ardiente en la sede de la entidad. Pero los asesinos no huyen, tan seguros sienten su impunidad. No obstante, su crimen logra fortalecer aquello que pretendían debilitar: se forjan alianzas, se consigue cooperar entre diferentes, se avanza a través de un camino espinoso. Y finalmente, en junio, ¡se convocan elecciones! ¡Las primeras en décadas!
    Un bebé envuelto en sangre, la democracia había nacido.

    | Agosto 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 12

  • Reciclaje

    Confecciono mascarillas desde mi hogar. En este confinamiento forzoso por el maldito coronavirus, elaboro precarias medidas de protección con mi máquina de coser. Para ello disuelvo en agua cientos de expedientes, sumarios y textos jurídicos hasta volverlos celulosa, que luego dejo enfriar hasta que torna manejable. ¡Demandas de divorcios y requerimientos notariales, veredictos y apelaciones, vuelven a mi mano medidas de protección! Todo sea por evitar la propagación de las gotas de Flügge, que así se llaman y fíjate tú qué cosas hemos ido a aprender con esta crisis. Los expertos dicen que la vacuna puede tardar año y medio, pero yo no me preocupo. Como documentalista y responsable del archivo de estos juzgados, calculo que tengo dossieres para cubrir los rostros de todo el país. ¡Pues no son poco engorrosas las gestiones administrativas! ¡Ay!

    | Abril 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • La brecha salarial

    —Usted sabrá, señorita, la cosa tiene diversos motivos. ¿El primero? La maternidad. No pretenderá usted una paga análoga e igualdad de oportunidades cuando previsiblemente pronto disfrutará de una baja maternal. ¿El segundo? Los roles de género, ¿o acaso va a afirmarme usted, señorita, que tiene usted la misma fuerza física que un hombre? Sabe bien que no, y no me venga con la cantinela del discriminar y patatín y patatán. Por no olvidar, señorita, que trabajo no remunerado existe con independencia de los sexos, ¿o no? Estará conmigo que aquí no estamos hablando de desigualdad ni mandangas de esas…

    El jefe de Recursos Humanos —oxímoron empresarial— declamaba su discurso aprendido con ademanes ensayados y talante positivo. ¿Cuántas veces lo habrá repetido?, profundamente asqueada preguntábase la “señorita”.

    Y cogiendo una grapadora, le abrió una brecha salarial en medio de la frente.

    | Marzo 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • Cometas

    Cuatro niños volaban sus cometas en el parque.
    —Yo seré juez —dijo el primer niño— y prometo proteger los bosques. Castigaré con sentencias severas a quienes destruyan el ecosistema.
    —Yo seré abogado —prometió el segundo niño— y defenderé la diversidad de la fauna.
    —Yo seré científico —aseguró el tercer niño— e inventaré plásticos biodegradables y modelos sostenibles para el planeta.
    El cuarto niño callaba y ondeaba su cometa.
    —Yo seré empresario —dijo al fin— y buscaré el beneficio a corto plazo. Mi único interés será el económico. La degradación del aire no será algo buscado, solo un daño colateral de mis acciones. Sobornaré a políticos e impediré cualquier legislación que acabe con mi negocio.
    Un silencio pesado cayó sobre el parque, parecía que el aire se hubiera detenido. Las cometas fueron derrumbándose una a una, todas menos la del cuarto niño.
    El humo de las chimeneas cercanas parecía sostenerla.

    | Enero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 19

  • Nadie me toca

    Una noche la bibliotecaria se despertó, levantó la cortina y escuchó un sollozo. Era de madrugada y la pieza de la biblioteca que le servía de dormitorio estaba sombría. Venciendo el miedo, echose encima un gabán y, armada con una vela, salió en busca del sollozante. Los estantes a esa hora asemejaban balaustradas terribles, los carteles estrechos pasadizos. Al fin lo encontró en la sección jurídica: ¡quien gimoteaba era un libro! Concretamente un llamativo ejemplar de Derecho Mercantil del siglo XIX.
    —Nadie me lee nunca —repetía—. Estoy muy solo.
    —¿Cómo puedes decretar eso—inquirió la bibliotecaria— si precisamente los libros salváis de la soledad?
    —Nadie me toca —se lamentó.
    Y la bibliotecaria sintió un escalofrío al rememorar sus años encerrada entre polvo y papel, la última vez que alguien la tocó, aquel amor antiguo y la vida posterior olvidada del tacto, páginas sin rescate.
    Llorando, se comenzaron a leer.

    | Junio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • Lección de zoología (capítulo 7: advocatus communis)

    Fuera de su hábitat, el advocatus communis tiene serios problemas de supervivencia. Sus mil veces ensayados movimientos para engatusar a los jurados no sirven de nada a la hora de comunicar, por ejemplo, sus sentimientos amorosos. ¿Cuántos advocatus communis, auténticos expertos de la dialéctica, han balbuceado frente a la persona amada? ¿Cuántos en esa tesitura han demostrado una completa falta de competencia léxica? Y no solo en aspectos reproductivos tiene problemas el advocatus. Si nos detenemos en su morfología, si realizamos un minucioso análisis zoológico, advertiremos su característica piel cenicienta por carencia de luz solar, su pintoresco culo de urna, sus ojeras como dos medias lunas negras de tanto hojear interminables sumarios. Os lo aseguro, sin duda estamos ante una especie en peligro de extinción. Por eso elevo hoy este mensaje: ¡salvemos al advocatus communis! Ni tan grandes como ballenas ni tan vistosos como linces, pero sin duda fauna necesaria.

    | Mayo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • El verdadero final del cuento

    Supongo que creéis saber el final de ese cuento de Tolstoi: el de la camisa feliz. Dicha camisa era necesaria para salvar la vida del zar, enviaron emisarios a los cuatro vientos, ¡y resultó que el único hombre feliz que hallaron no vestía camisa! El cuento intenta dar una lección sobre cómo conciliar humildad y felicidad —supongo—, pero de lo que no habla es del verdadero final. ¿Sabéis? Antes de morir, el zar interpuso un pleito contra sus médicos, un juicio cuya sentencia les dejó arruinados de por vida. También levantó un edicto por el cual toda la comunidad bajo su mando, del primer al último ruso, estaba obligado a llevar camisa. ¡Por decreto zariano! “Casacas”, denominaron a la nueva prenda, tan popular fue a partir de entonces. ¿Y la felicidad? El zar falleció sin hallarla, mucho me temo.
    Pero de esto no nos habla Tolstoi. Menudo pájaro.

    | Febrero 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 12

  • ¡Esto es un hit!

    Hola, hola, hola… aquí vuestro amigo Joaquín Luqui desde los Cuarenta Principales… ¿y qué tenemos hoy?... un auténtico hit legal, el aniversario de nuestra Carta Magna… ¡la Consitución cumple años!... uauh, un diez absoluto… un texto que no envejece y que emociona como la primera vez que lo leímos, aquella que protege y da amparo a toda la ciudadanía… HAPPY BIRTHDAY TO YOU, CONSTITUTION!… sí, soplemos las velas por la fuente fundamental de todos los derechos, la norma suprema del ordenamiento jurídico español… y que cumplas muuuuchos más… oh, yeah, pedazo obra… tú y yo lo sabíamos… besitos para ella… abrazos para todos... bye, bye, happy, happy…

    | Octubre 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 6