ÁNGEL SAIZ MORA

Microrrelatos publicados

  • QUIMERAS

    Secundino llega a tiempo para el informativo de la noche en su cadena de televisión favorita, nunca se lo pierde. Apenas pudo ir al colegio, trabajó hasta que sus huesos se lo permitieron. Un abogado hizo que le diesen la incapacidad permanente. Si hubiera podido estudiar habrían sido leyes, para hacer justicia y ayudar a la gente.
    Secundino, a su manera, dedica casi todo su tiempo a los demás y no se conforma con una única buena causa. Eficaz o no, pasa sus días plantado junto a la puerta del ayuntamiento, con papeles que detallan los 17 objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, que está encantado de facilitar a los transeúntes. Hablan de acceso a la educación, o del fin de la pobreza.
    Hoy, en el telediario, han dicho que es un loco romántico. Él se ha limitado a sonreír. Esa noche, como todas, dormirá lleno de paz.

    | Julio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 44

  • CAZA Y PESCA

    Me arrepentí de acompañar a un amigo a una fiesta. Había demasiada gente, sin respeto a las distancias. Él no tardó en quitarse la mascarilla. Después vació de golpe todo el alcohol vertido en un vaso dentro de su gaznate.
    Como abogado, tanta transgresión de las leyes me hacía sentir incómodo. Pasé por el baño para lavarme las manos con agua y jabón. Una joven, que también se marchaba, dijo que prefería conservar su salud y no poner en riesgo la de otros con imprudencias, añadió que estaba cansada de verse envuelta en plástico.
    Mi amigo y casi todos los presentes fueron cazados por el patógeno. Lo que a mí me sucede tiene relación con la pesca. Mordí el anzuelo de mi prudente enfermera. Ella apenas tira del hilo, yo no tengo intención de soltarme. Alguna vez sabré a qué sabe la sonrisa que imagino bajo su mascarilla.

    | Junio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 20

  • EL TOQUE JUSTO

    Su apariencia frágil contradecía el gesto lleno de decisión. Acudió a mi despacho para denunciar una irregularidad mientras participaba en un concurso de talentos. La primera fase consistió en el envío de una grabación de audio. El jurado había destacado sus rasgueos llenos de destreza y virtuosismo. La última prueba era una actuación en directo que no tuvo oportunidad de realizar, al ser eliminada por ser mujer. Le dijeron que las guitarristas flamencas son una rareza.
    Perdimos el juicio. Según la sentencia, que supuso una brecha para el ánimo, los organizadores podían elegir o discriminar a quien desearan.
    Contagiado del espíritu luchador de mi clienta, decidimos transmitir este resultado a la prensa. Políticos y asociaciones alzaron la voz contra semejante desigualdad.
    Ahora su nombre es conocido y le llueven los contratos. Yo me he convertido en su representante legal y algo más. Nunca un fracaso profesional fue tan positivo.

    | Marzo 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 42

  • CONFIANZA

    El director del bufete insistió en que fuera yo quien me ocupase del caso. Estuve a punto de renunciar al empleo, demasiado complejo para un recién llegado sin experiencia, pero mi cliente me inoculó su magia con un abrazo nada más conocerme.
    Logré que declararan su despido improcedente tras consultar directivas, reales decretos y hasta una convención de la ONU. Cuando la empresa optó por la readmisión tuve una corazonada, que no dudé en promover entre los socios del despacho: debíamos contratarle.
    El bufete es ahora más productivo, nuestro crecimiento se debe a la motivación. El nuevo bedel, con síndrome de Down y sonrisa franca, hace que todo parezca posible, como cuando el director creyó en mí pese a la tartamudez.
    Mientras preparo mi tesis sobre «La necesidad de un Derecho inclusivo y la inclusión como derecho», me he especializado en los de las personas con discapacidad.

    | Febrero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 49

  • SIMBIOSIS

    Todos pensaban que su inexplicable relación estaba abocada al fracaso. Él, de pocas palabras y muy organizado. Ella, extrovertida y caótica, deseosa de cambiar el mundo, empeñada en proteger el planeta de la degradación ambiental.
    Finalizados los estudios de Derecho se anunciaron como Sánchez & Sánchez, abogados especialistas en delitos contra el ecosistema. Pocos apostaban por dos recién graduados sin experiencia.
    Él tenía un talento natural para la redacción de demandas, alegatos, recursos y demás escritos procesales. Ella era persuasiva con su dialéctica a la hora de alcanzar acuerdos o en la vista oral.
    Muchos habían predicho, cuando decidieron adoptar niños africanos y asiáticos, que ya no podrían pleitear contra empresas contaminadoras. Sus pequeños, un ejemplo de diversidad, lejos de ser impedimento, fueron otro acicate para luchar por un mundo sostenible.
    Los agoreros presumían de conocerlos cuando aparecieron en la portada de la revista Time.

    | Enero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 49

  • CONOCIMIENTO DE CAUSA

    Como estudiante de Derecho soñaba con asistir a un juicio, pero nunca en calidad de acusado. El juez determinó que había desatendido mis obligaciones electorales. La abogada de oficio hizo que la sanción económica no fuera demasiado gravosa. Nadie sabía, ella tampoco, que las dos vocales que un sorteo puso en la mesa en la que yo debía ser presidente, junto a la misma urna, eran sendas novias que ignoraban que vivían en competencia. Una situación embarazosa y, quizá, un mensaje vital digno de análisis. Hui antes de que me viesen.
    Caí simpático a la letrada, nos dimos el teléfono y no tardó en comunicar conmigo. También recibo llamadas de una atractiva vigilante que conocí ese mismo día en los tribunales. A veces no recuerdo con quién estoy citado. Solo tengo claro que mi trabajo de fin de grado será sobre la bigamia en el Código Penal.

    | Mayo 2019
     Finalista
     Votos recibidos por la Comunidad: 23

  • EN EL AIRE

    No era el único hijo de una pareja rota, pero pocos tenían ambos padres abogados, especializados en divorcios. En aquel contencioso, al dolor por la situación familiar se unía la rivalidad profesional.
    La custodia del muchacho fue motivo de litigio. El chico, desamparado, solo hallaba consuelo con sus abuelos y en un columpio de barras rígidas. A medida que sus progenitores incrementaban la pugna él subía el ritmo y se atrevía a ponerse de pie, a soltarse una mano y hasta a dar vueltas completas. Se acostumbró a vivir sin apenas apoyos, en permanente acrobacia.
    Sus abuelos desempeñaban un papel vicario fundamental al sustituir a sus padres, demasiado ocupados en destrozarse. Ellos le apuntaron a una escuela de circo. Cuando, años después, un periodista le preguntó cómo había superado el baremo más exigente, hasta convertirse en el mejor trapecista del mundo, dijo que se lo debía a su familia.

    | Marzo 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 49

  • COMO ESTE. COMO ELLA

    Mis padres cumplían una máxima de forma rigurosa y sin género de dudas: dar a su hija pequeña lo mismo que al mayor. Empeñados en que fuésemos iguales, me apuntaron a baloncesto, igual que a él, pese a que no soy hábil con el balón. Solo concebían que llegase a ser ingeniera, como el primogénito, pero lo mío son las letras. Vivía traumatizada, incapaz de conciliar mi singularidad con sus deseos.
    La tía Luisa me regaló una mascota. Mis padres se empeñaron en que, igual que al perro de mi hermano, debía sacarlo a pasear con correa. Cuando un gato callejero destrozó a Ricky, mi hámster, la tía vio una oportunidad de romper la barrera intolerante de mis progenitores. Logró que un juez les retirase la patria potestad para adoptarme, bendito el día.
    Quiero ser escritora. En muchos de mis relatos, como este, aparecen abogados, como ella.

    | Octubre 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 22

  • Darwin

    Al salir del colegio encontré un curioso lagarto. Papá, que dice que adoptar animales forma parte de mi ADN, permitió que me lo quedase hasta que mamá regresara de viaje. Ella es cariñosa, lista y abogada. Solo tiene dos defectos: odia a las mascotas y ve demandas por todas partes.
    Mamá volvió antes de tiempo porque un juicio no se celebró. Al encontrarse a Darwin imaginó enfermedades y una pandemia –a saber qué es eso-, denuncias de particulares y requerimientos de la autoridad sanitaria. Escoba en mano, amenazó con propinarle un “meneo mortal” si no me lo llevaba –mamá combina palabras cultas y vulgares-. Tuve que soltarlo en una pradera lejos de casa.
    Darwin me ayudaba con los problemas de química, que tanto me cuesta solventar en mi camino para ser bióloga naturalista, pero sé que estará bien con los suyos, que vinieron a buscarlo en una nave diminuta.

    | Mayo 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 27