Margarita del Brezo

Microrrelatos publicados

  • DE CRISTALES Y OTRAS CONTRADICCIONES

    Nunca imaginé que mi empleo como abogada consistiría en promover el lenguaje inclusivo en el bufete que me contrató por un salario muy inferior al mínimo interprofesional. Superviso que informes, autos y sentencias redactados por mis colegas incluyan a «todos y todas». Y así todos y todas hemos conseguido entrar a formar parte del afamado club de «Empresari@s por la igualdad», que entrevisten a mi jefe en televisión y un crecimiento de clientes exponencialmente productivo.
    Como recompensa yo recibo palmaditas en la espalda y palabras de agradecimiento casi a diario. Y un diccionario enciclopédico en cada cumpleaños que no dudo en cargar hasta la azotea y lanzar con fuerza contra el techo de cristal del despacho, a ver si se rompe de una vez. La señora de la limpieza refunfuña mientras recoge los tomos descuajeringados, aunque cuando cree que nadie la ve, golpea enérgicamente el cristal con la fregona.

    | Febrero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 39

  • LA LEY DE LA SELVA

    Sí, ya sé que en el turno de oficio podemos encontrar una amplia diversidad de clientes, pero jamás imaginé que me toparía con él.
    —Vosotros no proteger los bosques —lanza como saludo nada más verme entrar. Me quedo paralizado en la puerta, con la boca abierta y los ojos como platos—. Degradación tierra culpa de hombre blanco —agrega poniéndose en pie. Me saca más de una cabeza—. Mucho desierto —y enfatiza con las manos las palabras de su limitado vocabulario—, ecosistema no sostenible, tribus hambre, animales morir… —en ese momento su voz se quiebra y comienza a sollozar sin consuelo.
    Saco el pañuelo bordado con mis iniciales y me enjugo yo también las lágrimas.
    —Tranquilo —trato de animarle—, litigaremos, lograremos parar la tala, recuperaremos los magníficos escenarios naturales de tus películas.
    Aunque a quién quiero engañar, sin Chita ya nada volverá a ser lo mismo.

    | Enero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 72

  • SÁLVESE QUIEN PUEDA

    —No se levante, Señoría, que volcamos.
    —¿Os habéis fijado? Hay residuos por todas partes, ¡qué asco!
    —Estamos como sardinas en lata, ¿de quién fue la idea de traerse también al jurado?
    —Si al menos el clima fuera propicio… Esta lluvia cala hasta la médula.
    —¿Seguro que esta patera es sostenible? Mira que pesamos mucho, ¿eh?
    —Tengo frío, ¿alguien sabe qué hacemos aquí?
    —¡Se callen, coño, que aquí no hay quien duerma!
    —Alguien dijo algo de empatizar.
    —Me cago en el abogado defensor y en sus grandilocuentes ideas de justicia para todos.
    —No saques el pie, inconsciente, que puede haber alguna bolsa de Mercadona merodeando.
    —¿Empatizar no era ponerse en el lugar del otro?
    —El truco para relajarse es respirar lentamente, ommm.
    —Pues venga, te cambio el sitio y nos vamos a casa ya.
    —¡¡Quietos!!
    —Joder con los experimentos.
    —¡Eh, que nos estamos hundiendo!
    —Socorrooo
    —¡¡¡Ayuda!!!
    —¡¿Hay alguien ahí?!
    —¡!

    | Octubre 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • BEST SELLER

    En el primer capítulo Ella aparece sentada en la cocina, con gesto amable, garabateando deprisa sobre un trozo de papel manchado de harina mientras un sabroso guiso borbotea en el fuego. Él la sorprende al final del segundo capítulo. Le parte primero una ceja, después todas sus historias, las que Ella escribía en secreto y las que el destino había escrito para Ella. A partir de ese párrafo las lágrimas diluyen la tinta y el argumento es ininteligible. Hasta que, a través de un margen roto por la fuerza del oscuro líquido, consigue colarse el abogado del editor para gestionar el sinsentido de esta ficción narrativa que parece sacada de la realidad. Con la ley en la mano a Él lo envían a sacar brillo a los artículos del código penal. Y Ella recupera de nuevo el protagonismo de unas páginas en blanco que aún está a tiempo de escribir.

    | Septiembre 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 9

  • REINVOLUCIÓN INDUSTRIAL, TECNOLÓGICA Y LEGAL 6.0

    Tras el balance anual de cuentas, los números no cuadraban ni triangulándolos por lo que, para reducir gastos, los socios decidieron prescindir de mis servicios sin debatir siquiera. Justificaron tamaña injusticia aduciendo haberme pillado tonteando con el teclado del de Penal. Por un momento pensé que se les había cruzado algún cable o que algún virus agresivo les confundía, pero me duró la esperanza lo que tardó en imprimirse mi despido. De nada había servido estudiar tanto obviando cualquier síntoma de fatiga y graduarme en la primera promoción de androides abogados gracias al empuje y la donación de mi excéntrico mentor, el cual, se rumoreaba, había perdido un tornillo al injertarse demasiados terabytes de inteligencia artificial. Inocente de mí llegué a pensar que las cosas podrían cambiar, pero esto del avance de la ciencia es pura ficción: digan lo que digan me echaron por ser una simple robot de cocina.

    | Agosto 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 25

  • POBRE FAMILIA RICA

    Entra en mi despacho con un llamativo vestido, sandalias de tacón y un cartel enrollado en sus manos de dedos kilométricos que extiende muy lentamente sobre el escritorio mientras aguanta las ganas de llorar. En él, puedo leer, se ofrece una cuantiosa recompensa por el rescate de un joven desaparecido meses atrás cuya foto no le hace justicia. Aun así no cuesta reconocerlo debajo del maquillaje de la mujer que tengo delante. Hay por delante un arduo trabajo, días muy largos y noches en vela, pero al final, ante las pruebas presentadas, el juez solo puede decretar que mi cliente tiene razón. Después del fallo, la familia se resigna a dejar de buscarlo. A cambio, lo desheredan inmediatamente. Y a mí también. Nunca me han perdonado que siempre la haya defendido.

    | Junio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 10

  • ILETRADO (2ª parte)

    El Congreso ha sido un éxito. He puesto en práctica todo lo aprendido allí y tanto mi despacho como yo hemos sufrido una auténtica transformación. Menudo desafío conjugar Derecho y Tecnología: navegar con la toga por la red sin mancharla, hacer copias de seguridad en una nube que ni tiene lluvia ni parece de algodón y traer el futuro hasta hoy sin hacerle «spam» al mañana, casi nada. Pero lo he conseguido y ahora yo soy mucho más eficiente, mi despacho con tanta lucecita parece una nave espacial y mis clientes alunizan. La que sigue sin hacerme demasiado caso es mi mujer, y eso que me he hecho un injerto de inteligencia artificial y ahora parezco más alto y apolíneo. Está claro que el progreso tampoco es la panacea.

    | Abril 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • ILETRADO

    Desde que me apunté al XII Congreso de la Abogacía Transformadora, me siento una persona nueva, como sin estrenar. Lo malo es que con eso de que ahora soy futuro y ayer fui presente, no sé dónde diantres he dejado mi pasado, con lo lleno de recuerdos que lo tenía. Me he acercado a la Feria Tecnológica a preguntar y me han dicho que si hubiera abierto antes las puertas de mi despacho a la innovación podría haber hecho una copia de seguridad, pero de nada sirve ya lamentarse y muy amablemente me están buscando una solución eficiente y productiva. Mientras la encuentran, voy a tomarme una píldora de 45 minutos de estas que reparten por aquí porque tanta evolución empieza a levantarme dolor de cabeza. Con el tal Networking si eso hablaré mañana, a ver si la fama es merecida y consigue que afiance la relación con mi mujer.

    | Marzo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 11

  • VIÑETAS, PUÑETAS Y DESAHUCIOS

    La escalofriante noticia apareció en la portada del Chafardero Indomable: «Un rey sin camello llegado de Oriente con la bolsa repleta de oro compra el edificio de la Rue del Percebe, 13». El muy regio pretendía echarlo abajo alegando que era vetusto y albergaba arañas y otras alimañas en las entrañas. En su lugar levantaría apartamentos de lujo con «sensitive cool after shave» de serie en los aseos; vamos, la loción de toda la vida, pensé, y en eso sonó el teléfono. Era Rompetechos para, con mucha vista, ofrecerme el caso. Acepté encantada. Se lo debía a todos los vecinos por lo que me habían hecho disfrutar con sus tropelías, las mismas que me empujaron a ejercer la abogacía. Ganar resultó fácil al contar también con la ayuda de la T.I.A. Aunque cuando lo único que puedes contar es la mísera pensión de la abuela, difícilmente te salen las rimas.

    | Enero 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 24

  • METAFÓRICAMENTE LITERAL

    En el Colegio de Abogados montamos un equipo de fútbol, y entre partidos, entrenamientos y reuniones tácticas en el bar, los días pasaban deliciosamente. Hasta que mi mujer me denunció por deslealtad. Fue una vista rápida. Solo me dio tiempo a declarar que no había intención de engaño en mi actitud, únicamente amor al deporte, a nadie más, por lo que el juez, compañero a fin de cuentas, me impuso una condena leve, o eso pensaba yo, y me fui tan feliz. Sin embargo, jugar esa tarde fue horroroso, y eso que los compañeros me perdonaron que fallase varias ocasiones claras de gol. Además, siguiendo los consejos del portero, experto en derecho de familia, había echado crema y mojado con agua los tacones de mi mujer para que se ajustasen mejor a mis pies grandes, pero ni por esas. Ponerme en sus zapatos está resultando ser una auténtica tortura.

    | Julio 2018
     Finalista
     Votos recibidos por la Comunidad: 18

  • ABOGADO CUENTISTA

    El juez solo necesitará mirarte para sentenciar que el despido es procedente. ¡¿Pero a quién se le ocurre depilarse, hacerse un tratamiento de ortodoncia y echarse crema hidratante con aroma de vainilla?! ¡Qué eres el lobo, por Dios! Además, enamorarte de la abuela de Caperucita no te va a ayudar. Ni tampoco haberles pedido a los tres cerditos que sean tus damas de honor. Mira, no voy a engañarte, ahora mismo sería más fácil que yo consiguiera resolver un logaritmo de esos que tienden a infinito que encontrar algún argumento en el que sustentar tu defensa. Me temo, amigo, que a partir de ahora vas a tener que estar pendiente de que no se te pase la fecha de renovación de la tarjeta del paro. Y yo contigo como en el próximo juicio no consiga convencer al jurado de que a la Bella Durmiente la drogaron.

    | Mayo 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • SOLTEROS Y ENTEROS

    A pesar de los años seguimos pareciéndonos como dos gotas de agua. Él algo más delgado y con las ojeras más pronunciadas, probablemente por su ligera afición a los productos destilados tonificadores del ánimo. Y es que caminar separados no resulta fácil para ninguno de los dos después de haber compartido la intimidad del vientre materno. Las divergencias comenzaron cuando ambos empezamos a competir por la misma mujer y ambos consideramos un acto de traición imperdonable lo que hacía el otro para conseguir sus favores. Hoy hemos vuelto a coincidir en la Sala. Él está muy elegante vestido de fiscal, aunque ha vuelto a pasarse con la colonia. Yo dejo caer con fuerza el expediente sobre la mesa para marcar mi territorio de abogado defensor. Es una pena, pero a estas alturas todavía no hemos aprendido que la Dama de la Justicia no se casa con nadie.

    | Abril 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 12

  • CONCURSO DE MÉRITOS

    Como niños entusiasmados que esperan impacientes su turno para montarse en el columpio. Así estamos nosotros cada vez que se acerca el momento de arrancarle otra hoja al calendario. Y antes de que caiga al suelo nos ponemos a discurrir con un ritmo salvaje, apasionado, trepidante. «¿Y si esta vez…?», pensamos sin atrevernos siquiera a terminar la frase. Después esperamos y desesperamos mientras nos encomendamos a la Diosa Fortuna o a la Divina Providencia, y siempre hay algún «espabilao» que le encarga los rezos directamente al vicario, que tiene línea directa, para que se obre el milagro. Sin embargo, a pesar de lo que pueda parecer, en ningún momento descuidamos la Justicia que tenemos en custodia, ¡eso nunca! Por encima de todo somos abogados. Pero que levante la mano el que en el baremo de sus éxitos personales no le gustaría que figurase también haber ganado este concurso.

    | Marzo 2018
     Participante

  • TODAVÍA

    Hace tiempo que trabajo como abogada de mujeres víctimas de violencia de género. Cada día observo sus cuerpos maltrechos y sus almas marchitas y trato de tenderles una mano firme, fuerte, perseverante, que les ayude a demoler esa pesada barrera, construida con las piedras que les lanzan y con las que tropiezan, tras la que se oculta la vista panorámica de su futuro. Desgraciadamente eso de que «Todos somos iguales» es todavía una falacia, y son demasiadas, también todavía, las que deciden dar a su pareja otra oportunidad. No me extraña. Sé bien que conciliar el miedo a la soledad con la necesidad de estar sola no es tarea fácil. Cuando vuelvo a casa, me desmaquillo ante al espejo y descubro lentamente la cicatriz que me parte la frente. Una marca, una señal luminosa que me recuerda cada día, desde hace tiempo, que sí se puede.

    | Octubre 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 23

  • RECAPITULACIONES MATRIMONIALES

    Terminamos juntos la carrera antes de casarnos. Los niños llegaron rápido y ella se quedó en casa para criarlos. Entre biberones, visitas al médico y reuniones de padres, siempre encontraba tiempo para ayudarme con mis litigios. Tenía la habilidad de reparar en algún detalle que a mí se me escapaba y que resultaba imprescindible para la defensa de mis clientes. Pero últimamente estaba muy rara, así como melancólica, y yo la necesitaba concentrada, así que le pagué unas vacaciones en la costa. Ha vuelto con un llamativo bronceado, un guía turístico que habla cinco idiomas y una solicitud de careo debidamente cumplimentada para que aclaremos, dice, nuestras versiones discrepantes de los últimos veinte años.

    | Septiembre 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 31

  • INTERCAMBIO CLIMÁTICO

    Aunque estamos en agosto, llevamos un par de meses soportando un temporal que empezó días antes de que aquel hombre apareciese en mi despacho con una nube sobre su cabeza y arrastrando un pesado neceser de Pedro del Hierro.
    —Necesito un abogado —espetó antes de sentarse. Y sin dejarme tiempo para reaccionar, se lanzó a hablar compulsiva y desordenadamente. Pero yo no le escuchaba. Atónito, miraba cómo la nube se evaporaba con el calor de la calefacción y comenzaba a llover. Él, sin inmutarse, continuaba explicando:
    —Tuvo que darme el cambiazo al apearnos en la estación, seguro. Este no es mi neceser. Está lleno de centellas, ventisca y granizo. Compruébelo. Y encima tiene el móvil apagado el muy... ¡Es injusto que sea yo el encausado por reventar las vacaciones a millones de turistas!
    No fue difícil demostrar la inocencia del verano, pero el maldito invierno sigue sin responder al teléfono.

    | Agosto 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 12

  • DUDA RAZONABLE

    Mi esposa repite a menudo que defender a asesinos y malhechores es como caminar borracho sobre la linde borrosa que separa su lado de la cama del mío. Ella es así, metafórica de la cabeza a los pies, inteligente, minuciosa y la mejor ayudante que un abogado criminalista pueda tener. No escatima tiempo en investigar a cada nuevo cliente que llega hasta estar segura de que su historia es interesante, sin farsas, con elevadas posibilidades de ganar el juicio, y, además, de que el susodicho puede pagar nuestros honorarios. Trabajar con ella es estimulante, grato y productivo. O al menos lo era antes de que llegara el repeinado ese con licencia para matar y nombre de explosión de tebeo. Se citaron cuando el reloj de arena marcaba las 00:7 del lunes y no han vuelto todavía. No sé por qué, pero intuyo que este caso lo voy a perder.

    | Junio 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 37

  • ALEGATO

    Acreditadas investigaciones demuestran que un alto porcentaje de jóvenes eligen sus estudios mediatizados por las series del momento. No es de extrañar, pues, la pandemia de médicos y abogados que abarrotan actualmente nuestras calles en busca de empleo. Pero lo suyo, lejos de ser vocacional, no es más que una mera mutación en el ADN producida por la repetida exposición a los rayos catódicos emitidos desde las entrañas del televisor. Esto es intolerable para el prestigio de una profesión como la nuestra que siempre se ha caracterizado por su afán de servicio a la sociedad.
    En aras de solventar estos problemas, y los que acarrearán las próximas generaciones, que, permítame la expresión, Señoría, pintan fatal, solicito darles un buen meneo a las cadenas y condenarlas a sustituir sus series, y muy especialmente las de vampiros, lobeznos y mutantes, por Verano azul y La casa de la pradera.

    | Mayo 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 35

  • FALLO

    Mi cliente era un escritor acusado de maltratar a sus personajes. Me pareció un caso atractivo por su excentricidad en el que litigar adquiría una connotación como de folletín de ciencia ficción.
    Preparé un buen argumentario con frases fantásticas de sus cuentos y extractos correlativos de los interrogatorios que realicé, entre otros, al pirata Barbarrosa, a hadas, sirenitas y huérfanos que encontraban en América a sus mamás. Finalmente añadí las plumas y las huellas de las patas encontradas en las páginas como pruebas irrefutables de que eran ellas las que cambiaban las tramas que escribía mi cliente por otras tristes, tortuosas y lamentables mucho más acordes a sus intereses. Pero dio igual. El juez leyó el veredicto de culpabilidad y abandonó la sala con premura.
    Fui un mentecato al no darme cuenta de que, mientras las perdices volaran libremente sobre nuestras cabezas, esta historia no podría tener un final feliz.

    | Abril 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 24

  • VOCACIÓN

    No olvido la pequeña furgoneta cargada de libros que martes y viernes aparcaba delante de la iglesia. La visitaba con tanta frecuencia que pronto me gané la confianza de Damián, el conductor, además de sus entusiastas recomendaciones literarias. Años después me marché a estudiar derecho y, cuando regresé, en el barrio había una biblioteca de ladrillo. No volví a verlo. Hasta esta mañana, en el despacho. Lo reconocí al instante. Sus manos arrugadas sostenían «El collar de la reina», el primer libro que me prestó. La noticia de un concurso de microrrelatos sobre abogados que gané le puso sobre mi pista. Hemos hablado de la vida, la suya y la mía. También de la que no está escrita todavía. Y de que poder redactar contratos y alegaciones, recursos e impugnaciones en mi trabajo es todo un privilegio. Tanto que a veces no sé bien si soy abogado o escritor.

    | Febrero 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • HISTORIAS INFANTILES

    Fue el día que cumplí ocho años. Mi madre me regaló una carpeta y una copia de las llaves de casa. Cuando llegué del colegio la encontré tendida en el suelo. Cubierta tan solo con una pequeña toalla, quedaban a la vista sus numerosas cicatrices y los moratones más recientes. El incidente que desencadenó la brutal paliza fue un trozo de cáscara de nuez en la ensalada.
    –¡Quería que muriese atragantado, la muy puta! –vociferaba mi padre mientras la policía se lo llevaba esposado.
    –¡Seré juez! –grité entre lágrimas para que pudiera oírme–. ¡Y meteré en la cárcel a la gente como tú!

    Sobre los autos, sentencias y procesamientos que abarrotan la mesa de mi despacho reposa la carpeta que ella me regaló. Sus amarillentas tapas custodian las historias de otros niños que, como yo, tuvimos que aprender a caminar haciendo equilibrios entre la memoria y el olvido.

    | Agosto 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 35

  • INOCENTE

    Ha llegado un niño nuevo al colegio. Apenas sabe leer, pero se le dan muy bien las divisiones llevando. Dice que antes vivía al otro lado del mar, en una casa con jardín, y que sus padres trabajaban en el campo. Hace mucho que no los ve, a lo mejor por eso parece tan triste. A veces, en clase, se le escapan palabras raras, como baobab, matoke o refugiado; entonces nos reímos y la maestra nos riñe. Ayer le conté que yo de mayor quiero ser futbolista. Él dijo que será abogado. Claro, es que no puede correr bien con esa cicatriz tan fea que tiene en la pierna; se la hizo jugando con una alambrada o algo parecido. Hoy me ha ayudado a hacer una división y yo le he enseñado a escribir horizonte con h. Dice la maestra que hacemos un buen equipo.

    | Junio 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 10