Imagen de perfilPASAR A MEJOR VIDA. O NO

Margarita del Brezo 

Me disponía a regar mi árbol del paraíso con agua recién exprimida de una nube cuando los pájaros dieron la voz de alarma. Lo dejé todo y salí volando. Tanta prisa llevaba que a punto estuvo de atropellarme un avión. Tardé unos segundos en recomponerme del susto y casi no llego a tiempo de ver cómo centenares de almas en pena saltaban la valla y conseguían entrar. Presentaban heridas de diversa índole y consideración, jadeaban por el esfuerzo y apenas podían sostenerse en pie. Pero en cuanto San Pedro cogió las llaves que colgaban de su cinturón y abrió las puertas para devolverlas, comenzaron a implorar piedad con fuerzas renovadas. Habían cometido un delito de allanamiento, según el marco legal vigente en el cielo desde hacía una eternidad.
—Eh, alto ahí —grité—, soy abogada.
Y aquí estoy, con el argumentario preparado, esperando que llegue el día del juicio final.

 

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