María Carmen Caamaño López

Microrrelatos publicados

  • Orígenes

    El declive de la abogacía nos animó a poner en marcha el experimento. Necesitábamos un ecosistema propicio y que además nos permitiera proteger nuestra identidad. Por eso elegimos aquel bosque olvidado, cuya fauna se había extinguido hacía años. De los árboles más fuertes colgamos las crisálidas, primorosamente replegadas sobre sí mismas. Las habíamos alimentado con lo básico: la Constitución, el Código Civil… Los primeros especímenes que salieron podían resolver sin dificultad algunas particiones de herencia, procesos monitorios o divorcios de mutuo acuerdo. Para la siguiente remesa decidimos tener en cuenta la consabida globalización e introdujimos en su dieta algunos tratados internacionales y directivas europeas. Esta generación tardó más en brotar y nos brindó unos profesionales magníficos. Sin embargo, esa visión ampliada del mundo hizo que quisieran conocerlo y se fueron, sin más, poco después de su eclosión. Muchos no regresaron. Los que lo hicieron ya nunca fueron los mismos.

    | Mayo 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 11

  • Bajo un cielo rojo

    Los científicos fueron los primeros en desaparecer. Lo mismo había ocurrido antes con los profesores, catalogados como prescindibles al irse los últimos niños. También con los músicos, cuando las canciones se sustituyeron por el estruendo de las bombas, cornetas y sirenas. Hasta los pájaros callaron el día que tuvieron que elegir entre respirar y cantar, y las flores murieron marchitas en sus propios capullos, que luchaban por abrirse bajo un cielo rojo. Muchos culparon a las inclemencias del clima. Otros mencionaron la falta de un modelo de desarrollo sostenible, la pobre gestión de residuos o el aumento de la toxicidad. Pero todos querían que se hiciera justicia y con ese fin una muchedumbre famélica y enfermiza jaleaba al juez cada vez que entraba y salía de la sala en el juicio más mediático de todos los tiempos.

    | Octubre 2019
     Finalista
     Votos recibidos por la Comunidad: 15

  • Los de antes

    Volvimos a vernos veinte años después, en aquel congreso de abogacía al que te habían invitado como ponente. Ya no tenías melena y todos te decían “señor” con un tono de admiración. Desde el estrado nos hablabas de innovación, del mundo digital y de la fuerza transformadora del futuro. Sin embargo, desde el palco de asistentes, yo sólo pensaba en el pasado, en aquellos años juntos en la universidad, en tu sueño de ser cantante y el mío de convertirme en escritora. De tu boca salían palabras pero yo escuchaba canciones. Las de Silvio Rodríguez. Las de Joaquín Sabina. Las de antes. Mi mano fingía tomar notas en un cuaderno aunque en realidad hilaba un poema que bien podría ser la letra de tu música. Al final el público aplaudió con ganas y yo, al igual que tú, me puse en pie e hice una reverencia para dar las gracias.

    | Marzo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5