Miguel Ángel García Rodríguez

Microrrelatos publicados

  • SATURNO & ASOCIADOS

    Mi currículum académico era envidiable y buscaba mi primera oportunidad laboral en un mercado en el que gran parte de la población estaba buscando empleo.
    Mi primera opción: Despacho Sánchez Alonso & Asociados.
    Con la confianza del que pisaba terreno conocido, me presenté en el despacho del jefe para realizar la entrevista de trabajo.
    Todo iba bien hasta que se formuló la pregunta de qué haría en el caso de que un cliente sin recursos apareciera solicitando ayuda.
    Siempre creí en la labor social de la justicia, en que había que proteger también a la población vulnerable y en que se debería tratar de erradicar la injusticia, por lo que lo transmití al entrevistador.
    El puesto ahora lo ocupa un imberbe con menos preparación y escrúpulos que yo; y es que mi padre, Don José Sánchez Alonso, que levantó la firma desde sus cimientos, nunca compartió mis ideales.

    | Junio 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 6

  • DE VOCACIÓN: ABOGADO

    Como es natural en algunos adolescentes cuya arrolladora energía no se sabe canalizar bien, tomé la alternativa equivocada, me rodeé de compañías poco recomendables e hice cosas de las que me arrepentiré siempre.
    Tras haber estado varias veces en comisaría y haber recibido varias multas, llegó el día en que me tuve que ver delante de un juez.
    Con la desesperación de a quien le queda una última bala, mis padres contrataron a un asequible pero excelente abogado para que llevara mi causa.
    Lejos de ser el primero de los juicios que me llevarían a la cárcel, aquel voluntarioso abogado no sólo logró salvarme de prisión, sino ser un ejemplo y renovar el resto de mi vida.
    Hoy día soy yo el abogado y acabo de recibir a unos padres desesperados por su hijo. No tienen dinero suficiente para contratarme, pero ni ellos ni su hijo lo sabrán nunca.

    | Abril 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 23

  • ALICE

    Desde que Alice apareció, con exquisita educación, pero con un aire arrolladoramente innovador, revolucionó a todo un país.
    Las instituciones fueron cayendo, desde los ducados hasta la autoritaria y caprichosa monarquía.
    Un nuevo gobierno basado en la equidad, en una tierra pacífica sin el antaño numeroso ejército.
    El anterior heraldo de la extinta corte, elegido democráticamente gracias a su experiencia en labores de gobierno, pudo leer, con perfecta puntualidad, su discurso de investidura, secundado por su etéreo asesor de sonrisa permanente.
    Ella me aportó el valor para abandonar mi insustancial vida de diversión e interesarme por las leyes, logrando convertir los desquiciantes juzgados en lugares de justicia.
    En mi haber está el conseguir desterrar la pena capital del país, donde ya nadie perdería la cabeza.
    Hoy, como ministro de justicia, casi nadie recuerda los tiempos en los que me llamaban loco y llevaba un sombrero de 10 chelines 6 peniques.

    | Septiembre 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 3

  • JUSTICIA DOMÉSTICA

    Aún me dolía la brecha del otro día, pero ese pequeño percance no iba a impedir que aprovechara la oportunidad que me daba la toga para ejercer mi autoridad.
    El caso a juzgar requería resolver un problema doméstico de desigualdad en el reparto de tareas.
    Debía discriminar correctamente entre lo objetivo y subjetivo de las declaraciones.
    Un denunciante aseguraba que, tras tantas horas de trabajo, no era positivo el reparto equitativo. El otro denunciante, sin embargo, afirmaba que, aunque no realizaba tantas horas, su trabajo requería de un mayor esfuerzo físico y no era justo que asumiera tantas tareas domésticas.
    Una complicada decisión para un magistrado primerizo como yo.
    A punto de dictar sentencia, el juicio acabó repentinamente cuando uno de los denunciantes me recriminó que, aunque estábamos en cuarentena, no era excusa para no recoger mi cuarto.

    | Marzo 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 7

  • EL PRIMER ESCALÓN

    Nunca he sido muy mitómano; no le he dado importancia a la primera vez que he hecho algo durante mi crecimiento. El hecho de preocuparme por cosas poco prácticas me ha parecido siempre poco productivo y he dedicado parte de mi vida profesional a luchar para promover que los entornos de trabajo fueran más inclusivos.
    Pero, curiosamente, en el día de mi jubilación echo la vista atrás y recuerdo el primer escalón del Juzgado, con mi primer empleo recién estrenado y mil ilusiones.
    Ese primer escalón, lejos de ser un recuerdo romántico que daría paso a tantos otros, se me quedó grabado en la mente para el resto de mi vida. Ese primer escalón, contra el que chocó mi silla de ruedas en la época en la que no existían las rampas, sería el que me daría fuerzas para allanar el terreno a las futuras generaciones.

    | Febrero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 30

  • LA DECISIÓN FINAL

    Frente al teclado, empecé a escribir sobre un hombre; un buen hombre, pues nunca faltaba a su cita anual con la donación de sangre y, ante una discusión, prefería debatir a atacar. Un don muy útil en el juzgado con el que logró ganar juicios imposibles.
    La historia iba saliendo sola y las palabras fluían sin esfuerzo, síntoma de mi máxima implicación.
    Pero el relato se fue poco a poco volviendo sórdido y aquel gran abogado se iba metiendo en asuntos turbios. Una espiral de desesperación que, paulatinamente, le fue llevando hasta el final de la historia, donde acabaría adquiriendo un arma en los bajos fondos, que tan familiares le resultaban últimamente, y que le pondría frente a la decisión de si apretar el gatillo o no.
    Cuando mi mano dejó de teclear para tocar la fría empuñadura me di cuenta de que, aquel hombre del relato, era yo.

    | Agosto 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5

  • S.O.S

    "¡Urgente! Se busca abogado para barco de rescate". Así rezaba un llamativo cartel a la vuelta de la esquina de mi casa. En la parte inferior, un teléfono de contacto; sin más explicación.
    No me imaginaba para qué iban a necesitar a un abogado que salvara barcos de vela naufragados y bañistas en apuros. ¿No sería mejor un bombero, un socorrista o un marinero? ¿Qué cualidad podría tener un abogado como yo que pudiera salvar vidas?
    Después de comerme la cabeza hasta el agotamiento, casi como si un juez lo hubiera podido decretar, mi curiosidad me empujó a llamar de manera automática.
    Tras marcar los números del cartel, al otro lado del teléfono se escuchó una voz: - Open Arms, ¿Dígame?

    | Junio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • ¡ADIÓS PAPÁ!

    Lejos de alcanzar la renovación, mi despido fue fulminante. ¿La razón? Mi jefe no soportaba que mangara cremas caras contra las arrugas.
    Tras sentenciar el juez que el despido había sido improcedente, a mi jefe no le quedó más remedio que readmitirme. Desde ese momento, mis problemas con él fueron infinitos y la atmósfera, tanto en el trabajo como en casa, resultaba irrespirable. Y es que ya no sé si a mi padre le había cabreado más que su propia hija le denunciase, que hubiera empleado su dinero para pagar a mi abogado o que mangara de su tienda cremas anti-edad con apenas veintipocos años.

    | Mayo 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 1

  • ¿EN QUÉ SE PARECE UN HUEVO A UNA CASTAÑA?

    Desde mi experiencia en leyes, traté de defender el parecido entre un huevo y una castaña.
    Sin pertenecer al mismo género, era complicado buscar similitudes que pudieran conciliar ambos elementos.
    Ante tal desafío, mi alegato debía ser audaz, para poder romper la barrera que había hecho de este dilema una de las preguntas más importantes de la humanidad.
    Era consciente de la oportunidad que se presentaba ante mí, pero, lamentablemente, ni la 3/2007, ni el artículo 14 (no conseguí encontrarle sentido a: Los huevos y las castañas son iguales ante la ley...), ni ningún otro decreto logró aclarar mis dudas.
    Así pues, como letrado, al igual que filósofos y pensadores del pasado, fracasé.
    Siendo consciente de haber perdido el juicio, descubrí que, gracias a sus diferencias, cuando ambos trabajaban juntos en mi ensalada, aportaban un sabor a mi almuerzo que difícilmente habrían logrado por separado.

    | Octubre 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 19

  • ABOCATUS ABOCATO

    El joven macho de la especie abocatus abocato eleva su cabeza por encima de la linde de su territorio. Busca alguna hembra, pero, la entrada del macho dominante, que se permite la licencia de pasearse por su territorio con libertad, ejerce un inmediato efecto sobre el grupo, cuyos miembros agachan la cabeza en señal de sumisión y la jungla de teclados vuelve a ponerse en marcha.
    El joven macho es llamado por el macho dominante a su espacio personal donde, tras cerrar la puerta, ha de batirse con él en la arena.
    Esta vez no hubo tampoco suerte tras la batalla: los honorarios se quedaría como estaban.
    El macho joven debía mostrarse paciente, investigar a su rival y esperar el momento, confiando en que, acumulando méritos en territorio de caza, La Sabana de lo Penal, le hiciera subir escalafones en el grupo y convertirse en el nuevo macho alfa.

    | Junio 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2

  • EL JUICIO DE SU CONCIENCIA

    El juicio de su conciencia había comenzado tras aparecer un enorme anillo a la vez que se producía el hincado de rodilla.
    El testimonio del demandante fue crucial: ¿Quieres casarte conmigo?
    Su corazón, aún en decomiso tras ser robado por un delincuente emocional, era presentado como prueba material en contra de una respuesta afirmativa.
    El fiscal de su memoria fue implacable, sacó hasta el tema de los suegros insoportables.
    Su abogado, en cambio, planteó todas las ventajas, presentando el caso como un sueño cumplido.
    Ante el alargamiento del procedimiento sin una respuesta clara, ¿cuál era el plan? ¿Un aplazamiento, tal vez?
    La rodilla hincada en el suelo empezaba a doler y la mano con el anillo en alto empezaba a entumecerse, pero nadie dijo que la justicia fuera rápida.
    De pronto, el veredicto: Sí, quiero.
    ¿El futuro? Incierto, pero a veces la justicia también se equivoca.

    | Febrero 2015
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 1