Jerónimo Hernández de Castro

Microrrelatos publicados

  • Homo iuris

    Agazapado tras el escritorio de madera, con la espalda cubierta por un muro de Aranzadis, aún es posible detectar su presencia en la penumbra del bufete. Es una criatura extraña en la menguante diversidad del ecosistema, cuyas muñecas se asientan firmes con gesto profesional sobre su carpeta de piel, mientras entrecruza unos dedos que jamás pulsaron teclado alguno. Libre de actualizar un equipo informático del que carece, se nutre de la edición anual actualizada del código civil, con el que atiende a plena satisfacción a los pocos clientes que le requieren expresamente.
    Para la dirección es el último ejemplar de una especie a proteger, aunque crece la incertidumbre sobre lo sostenible de su existencia y si será posible salvar de la degradación una herencia profesional tan valiosa como la suya, próxima a la extinción por falta de relación con otros congéneres.

    | Enero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 25

  • SERENDIPIA

    Encerrado en la cocina no ceja en su empeño. Trabaja demasiado y el consejo familiar se convirtió en orden del cardiólogo encargado de gestionar su último infarto. Con gesto amable contempla las preparaciones que bullen ante él, vestido de blanco en lugar del negro de su toga de letrado.
    No piensa en su papel habitual, ni el juicio en curso y su atención se centra en una esferificación de verduras y cítricos. Una vez fría, la mezcla se captura con una jeringa especial para depositarla, gota a gota, en una solución de alginato que precipita en frágiles esferas, parecidas a un caviar de tonos rojizos.
    Observando ese suave viaje al fondo del recipiente todo encaja: la extorsión generalizada, la red de narcotráfico y la violencia desatada después. Quiere volver al despacho y al portátil con sus colaboradores, pero deberá esperar hasta que pase ese dolor característico en su brazo izquierdo.

    | Septiembre 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • Virgen y mártir

    Debí golpearme cuando buscaba un calcetín bajo mi cama. Un incidente consuetudinario abocado a la tragedia. Dos días en el suelo y noto crecer mi barba, hirsuta como un cactus, sobre un cuerpo paralizado y maloliente. No resistiré mucho más...
    Ni siquiera Samanta, o como se llame, podrá informar de mi estado al tribunal. Yo había contratado por primera vez sus servicios a domicilio y ella acudió puntual. No pude responder y casi quemó el timbre antes de marcharse airada, gritando al chulo que la apremiaba por el móvil.
    Pero mi muerte será útil. La incomparecencia de un fiscal como yo suscitará nuevas sospechas. El despreciable mafioso del banquillo no será absuelto de nuevo, tras representar su papel de desfavorecido, arropado por abogados brillantes; y, bien probada su relación con sicarios confesos, mi autopsia certificará una contusión tan precisa en la región occipital, que solo puede ser obra de profesionales.

    | Julio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 24

  • Insomnio

    Resulta llamativo que un jurista de su experiencia, veterano ministro de Economía, llevara tantas noches en vela.
    La situación no era muy distinta de la vivida por sus antecesores: quiebra técnica mantenida durante décadas, con una patria en bancarrota demasiado acostumbrada a la inflación galopante.
    Lo peor de todo era la solución inminente que estaba a la vista, sin necesidad de decretar nuevos planes condenados al fracaso, ni mendigar la usura de los organismos internacionales.
    La reunión definitiva a la que anhelaba no acudir, se había convocado para el día siguiente y todo apuntaba a un eficaz rescate, a cargo del cartel más poderoso del país.

    | Junio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 11

  • Los siete magníficos

    No se llevaban bien. Un grupo heterogéneo de tipos dispares, desde el enclenque de constitución débil al robusto de anchas espaldas; del apacible de talante sosegado, al atrabiliario capaz de cantarle a cualquiera las cuarenta. Eran siete y tenían una misión. Un encargo peliagudo encomendado por un pueblo temeroso.
    Sus destinos se unieron para zanjar una etapa que abriera las puertas de un futuro, hoy casi pretérito; para ponerse de acuerdo por una vez y construir juntos algo tan imperfecto como imprescindible, recordado cada aniversario. Una estructura frágil de títulos, capítulos y disposiciones, que a duras penas se mantienen derechos, apuntalada por los parches que afirman el edificio de la ciudadanía, erigido por Jordi, Gabriel, Gregorio, Miquel y Miguel; Manuel y Jose Pedro.

    | Octubre 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • Pequeñas satisfacciones

    Siempre resulta grato el reencuentro con los antiguos discípulos, aunque sea en la sala de vistas y yo sea el acusado. El fiscal, no cabe duda, es de mi escuela y de los mejores. De mí aprendió que la justicia es la prioridad y a repudiar distracciones sentimentales. Ahora, ante su verbo insolente que me apremia a contestar en interrogatorios y careos, debo hacer gala de todos mis recursos dialécticos para paliar lo inevitable.
    En unos días saldrá victorioso y ello me permitirá saldar mi deuda con la sociedad, a la que ya hace tiempo dejé de servir. Solo cabe aprovechar la oportunidad de una nueva etapa. Como un enfermo, con una larga convalecencia por delante.

    | Septiembre 2018
     Participante

  • La llamada

    Nada más confirmarse la gravedad de su dolencia, la jueza redactó un escrito motivado a la autoridad competente solicitando que, a su muerte, el mazo de madera de la sala de la que era titular se guardara en su ataúd. Sus colegas consternados no objetaron nada y el decano del colegio de abogados se lo entregó ceremoniosamente a su esposo antes de las exequias.
    El viudo fingió cumplir la última voluntad, pero sin declarar su intención, enterró un estuche vacío para conservar la apreciada reliquia. Nadie se percató del engaño.
    Cada noche, antes de acostarse, retira el vaso con agua de la mesilla y golpea con el instrumento robado para convocar a su amada. Así alivia la tortura de su ausencia, esperando que ella acuda con una admonición por el hurto o, al menos, que se cuele alguna vez en su sueño intranquilo.

    | Julio 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5

  • Proyecto de futuro

    El niño se balancea con el ritmo cadencioso que disfrutaba en el columpio del parque, pero esta vez en el sillón de cuero de una sala del juzgado de familia. Le hace gracia ese chirrido solo audible para él en medio de la bronca que explota a su alrededor. Sus padres acaparan todos los decibelios, retorciendo hasta el infinito el baremo que designará al beneficiario de su custodia. Con ellos sus representantes legales que buscan en vano una pizca de cordura en medio del caos.
    Él lo absorbe todo. Es una muestra genuina de aprendizaje vicario, en el que las conductas se adquieren por mera observación. No abre la boca. Acaba de descubrir que de mayor quiere ser abogado.

    | Marzo 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 17

  • Buried

    Mi licencia de abogado debería contener un apartado más: prospector geominero, técnico de túneles, excavador… Hasta la mili la hice en zapadores. Todo me ha arrastrado a la tierra, a hurgar en ella sin importarme los honorarios. Desde la exhumación de cadáveres a aquel éxito mediático cuando ganamos el pleito a una multinacional que envenenaba los arrozales. Siempre hundido en el barro para conseguir pruebas o verificar cartografías espurias de desaprensivos que desplazan mojones o vértices geodésicos.
    Ahora me he detenido a investigar junto a la linde de un hacendado de ingresos sospechosos. Llamó mi atención la textura de la arena removida, de color tan diferente al suelo circundante. Sin duda algo se oculta aquí. Debe ser importante porque solo sicarios profesionales podrían dejarme inconsciente así. Ahora espero con impaciencia que alguien me rescate de este ataúd maloliente en que me han enterrado, antes que el oxígeno se termine.

    | Junio 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 19

  • Genoma inhumano

    Lo de su hijo era un buenismo ingenuo de personaje de “La casa de la pradera”. Él tuvo que solventar dificultades desde muy joven y la primera la de su propia economía. Pocos juristas amasan una fortuna tan inmensa en tan poco tiempo. Tenaz, expeditivo, un tiburón de cuello blanco con instinto destructor ¿Cómo podía haber engendrado un heredero así? Pura carne de colleja necesitada de un meneo constante para ponerse a funcionar.
    Exhaustivas pruebas de paternidad le condujeron al divorcio y a confirmar sus temores. No había duda: era suyo. Entonces apareció su obsesión por financiar un proyecto para encontrar los genes del ADN de abogados como él, ausentes por completo en la herencia de su vástago, pero algo falló.
    Una muestra del material genético hizo mutar el retrovirus que originó la pandemia: la enfermedad letal que destruye a quien la contrae y a todos los que tiene cerca.

    | Mayo 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 12

  • A flor de piel

    ¡Qué decepción tan grande! Y en un momento tan delicado en la Audiencia… Dos grupos enfrentados por la exhibición de los símbolos de dignidad judicial y ahora esta tensión innecesaria. Como funcionario más antiguo en la oficina de administración se sentía responsable. Él, siempre tan escrupuloso con las fechas de caducidad de los productos, solo quiso ser creativo con un regalo sorpresa en la cesta de Navidad. Aquellos vales de descuento en el centro de belleza fueron la causa. La mayoría de los miembros del organismo optaron por un corte de pelo o un tratamiento facial pero, ¿quién podía pensar que tantos juristas pintarían puñetas de henna cubriendo sus antebrazos, o que la propia presidenta exhibiría en el cuello un tatuaje con el emblema de la Orden de San Raimundo de Peñafort?.

    | Enero 2017
     Finalista
     Votos recibidos por la Comunidad: 43

  • Chamusquina

    El hombre con aspecto de loco se sentó de nuevo frente a mí, con su cartapacio rebosante. Sudoroso, con una mirada desquiciada que se afana en escudriñar todos los rincones del bufete, desde hace meses solo quiere hablar conmigo de su invento. De hecho me ha otorgado el poder de representarle. No tiene ningún problema con la tarifa. Sabe que se hará rico muy pronto. Su patente es un ingenio electrónico para detectar olores desde la especia más exótica al tóxico más sutil. Todo está al alcance de su nariz. No quiere nada para él. Los beneficios deben destinarse a los habitantes de su pueblo, una aldea perdida de la montaña. Es una lástima que su instrumento de precisión sea inútil para olfatear la astucia y el dolo que su abogado está a punto de cometer.

    | Septiembre 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 3

  • Ley y orden

    El bufete ofrecía una panorámica desoladora. Un amorfo planeta de papel era el causante del eclipse total del mobiliario. La abogada y su secretario se afanaban en lo imposible, temiendo que las medidas a adoptar llegaran demasiado tarde.
    Tanto revuelo por un simple gráfico, impreso furtivamente desde una memoria USB destruida al instante. Sin copia de seguridad en el servidor ni en la nube. Un sencillo cruce de ordenadas y abscisas, reflejo de la absorción del tóxico administrado a su cliente durante años, la prueba definitiva de culpabilidad del envenenador.
    Dos gritos simultáneos ahogaron la sucesión de reproches mutuos y se quedaron mudos e inmóviles, con la mirada fija en la trituradora de papel.

    | Julio 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 7