Almudena Horcajo Sanz

Microrrelatos publicados

  • RURALITA PRIMERIZO

    El confinamiento se encargó de evidenciar lo mal que habíamos colocado los ladrillos. Nuestros esfuerzos para fortalecer la relación resultaron inútiles. Pronto, todo se derrumbó. Los escombros nos rodearon, y tuvimos que salir corriendo. Sin apenas ahorros, me encontraba, literalmente, en la calle. Recurrí a familiares y amigos, pero lo único que conseguí fue saber que había una casa abandonada en un pequeño pueblo no muy lejos de Madrid. Vendí la alianza y, prácticamente, con lo puesto, allí me presenté. Afortunadamente, conté con el apoyo de los vecinos, cuando supieron que era abogado; todos quisieron cooperar, unos me traían leche, otros huevos... incluso, me hicieron muebles.
    Aquí sigo, pagando tanta "solidaridad". Sobre mi mesa se acumulan casos de servidumbres de paso, deslindes, herencias... Aunque noto cierta animadversión de los enemigos de mis clientes, estoy contento, progreso adecuadamente en el conocimiento del mundo rural, ya distingo, perfectamente, el tomillo del romero.

    | Agosto 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 7

  • SIN UN ADIÓS

    Al difunto Rodolfo, que en paz descanse, siempre le acompañaron los problemas. Fue un artista de enorme talento, pero también un manirroto. Su acceso a la fama, por la puerta grande, lo descontroló por completo. En no pocas ocasiones, se levantaba millonario y, a la hora de acostarse, estaba ya en la ruina. Con una vida desenfrenada, iba saltando, sin descanso, de una causa judicial a otra. Aunque nada hacía para facilitar el trabajo de Ricardo, su abogado, este siempre demostró ser un profesional eficaz. Poco tiempo después de conocerse, descubrieron que les unía algo más que los pleitos. Desde entonces, han pasado más de veinte años, en los que vivieron de todo, incluso, momentos felices; a pesar de ello, nunca se separaron.
    Ricardo no ha podido despedirse de él, desolado, maldice a este extraño virus que le ha arrebatado casi todo, pero que no conseguirá que cuelgue la toga.

    | Julio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5

  • LEGISLACIÓN CASERA

    Cuando un monstruo, invisible y silencioso, llegó a nuestras vidas y las arrasó, supimos que el mundo no tenía muros de hormigón, sino que era, en realidad, un castillo de naipes.
    La rápida propagación del maldito coronavirus nos obligó al confinamiento. Pronto, nos dimos cuenta de que esta nueva convivencia, sin normas, no funcionaba. Echando mano de mis conocimientos y experiencia en la materia, toda la familia regulamos, pormenorizadamente, horarios, tareas, ocio... y lo más importante: la forma y frecuencia del lavado de las manos, y el uso correcto de la mascarilla. Ahora, las cosas marchan mucho mejor; para resolver los conflictos acudimos a la conciliación, aunque, no descarto que, si la situación se alarga, lleguemos a celebrar algún juicio.
    Sólo el tiempo dirá si alguno de mis hijos sigue mis pasos profesionales. De momento, todos confiamos en que la ciencia encuentre pronto la vacuna que acabe con tanto dolor.

    | Abril 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 3

  • COLECCIONISMO

    Nos vendieron que la felicidad se podía comprar y me lo creí.
    Con cada caso que ganaba fui acumulando todo tipo de artilugios y cachivaches innecesarios; cuando ya no cabía ni un alfiler en casa, compraba otra y la llenaba de la misma forma. En poco tiempo, conseguí tener una buena colección de casas y cosas.
    Tuvo que llegar el asma a mi pecho para que me uniese activamente a esos ecologistas que alertan del desastre que supone para el planeta no proteger la diversidad, la degradación de los ecosistemas, el cambio climático...
    Ahora, con un hilo de voz, me desgañito en los tribunales defendiendo a un único cliente: el Medio Ambiente. Consciente de que mi estilo de vida debe ser sostenible, consumo de manera responsable; sin abandonar mi afición al coleccionismo, rebuscando en la basura logro rescatar multitud de objetos a los que queda, aún, una segunda vida.

    | Enero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • LOCURA TRANSITORIA

    Un mal día el fantasma del éxito me pilló desprevenida y me trastornó. Una sola idea se me fijó entre ceja y ceja: ganar dinero. Llevada por mi nueva situación mental, decidí dar un giro drástico a mi carrera. Dejé de ser abogada de causas perdidas, de batallar contra las injusticias, de defender a gente corriente..., y por dejar, hasta dejé de ser amable. Los nobles propósitos de cambiar el mundo quedaron sólo en papel mojado.
    Mis nuevos clientes eran gente de dudosa reputación, pero de muy buena cartera. Para gestionar sus asuntos necesitabas, al menos, tener pocos escrúpulos. Con los bolsillos llenos, salté del piso al chalé, del utilitario al deportivo, de la cocina de puchero a la de fusión, de la microeconomía a la macroeconomía y, todo ello, sin red.
    Gracias a Dios, tuve un momento de lucidez que aproveché para coger el dinero y salir corriendo.

    | Septiembre 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • DESCANSE EN PAZ

    Don Leonardo fue un cliente más que peculiar. Era tan rico como aprensivo. Aunque se hacía un reconocimiento anual completísimo, al menor síntoma acudía corriendo al hospital. Nunca le encontraban nada, pero salía convencido de que le quedaban dos días de vida. Nervioso, me llamaba inmediatamente para cambiar el testamento que estábamos redactando; soltero y sin hijos reconocidos, dividió su fortuna en numerosos lotes que distribuía entre familiares, amigos e incluso conocidos. Yo, sentado al teclado, podía pasar horas moviendo lotes como si fuesen piezas de ajedrez. Sabiendo que no era amigo de debatir nada, me armaba de paciencia y, a todo le decía amén.
    Falleció, de manera repentina, dejando un documento manuscrito en el que hacía donación de sus órganos a la ciencia y declaraba su voluntad de que el destino de todos sus bienes fuera el estudio de la enfermedad rara de la que estaba seguro que moriría.

    | Agosto 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 12

  • TONTEANDO NUEVAMENTE

    Sin apenas conocerse, pasaron de tontear en los juzgados a vivir juntos. La convivencia fue un fracaso. Detrás de pequeños detalles, como que siempre enviudaba algún calcetín después de la colada, o que el cactus estaba seco, podíamos encontrar un buen número de malos usos y peores costumbres que nada tenían que ver con el derecho consuetudinario, como muy bien sabían ellos aunque su herramienta principal de trabajo fuese la norma escrita.
    En el día a día, optaron por representar, con vehemencia y sin medir las consecuencias, el papel de acusador o defensor según su conveniencia. La relación se deterioró rápidamente. Conscientes de que la peor solución era continuar, eligieron la ruptura.
    Repartidos los bienes, en ambos ha quedado un cierto resquemor al considerarse el más desfavorecido. Afortunadamente, de ánimo andan bien, convencidos de que las cosas no siempre salen a la primera, cada uno por su lado tontea nuevamente.

    | Julio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • LECCIONES DE LA VIDA

    Por suerte o por desgracia, o por ambas cosas a la vez, nadie acudió a su rescate cuando en su juventud comenzó a frecuentar malas compañías. No necesitó mucho tiempo para terminar sentado ante la justicia. Al decretar el juez su ingreso en prisión entró en otro mundo. Lejos de derrumbarse, quiso conocer y comprender las leyes que estaban marcando su destino. Puso tanto empeño en la tarea que incluso por las noches, a la luz de una vela, repasaba los artículos del Código Penal. Cinco años le bastaron para salir de la cárcel con su flamante título bajo el brazo.
    Después de ejercer durante muchos años la abogacía, ha decidido dedicar su tiempo a dar charlas en los institutos; el cartel que las anuncia lleva un llamativo título:"LECCIONES DE LA VIDA". No gana un euro, pero se siente muy bien pagado.

    | Junio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2

  • DESPEDIDAS LABORALES

    En breve me jubilo, mi dilatada vida laboral llega a su fin. Echo la vista atrás y veo mis difíciles comienzos; trabajé con tesón, defendí a muchos clientes, pasé media vida en los juzgados...a golpes de fracasos fui fraguando los éxitos.
    La adaptación a las nuevas tecnologías supuso, y aún hoy supone, un enorme desafío, una transformación radical en la forma de trabajar, la tradicional dejó de ser eficiente. El móvil se convirtió en nuestro "amigo" inseparable, y nosotros en abogados las 24 horas al día. Aunque el cuerpo nos pide a gritos un derecho de desconexión, tenemos miedo, la amenaza tiene nombre y apellido, se llama Inteligencia Artificial.
    Había planeado todo para mi retiro, vivir en un pueblo, cultivar mi propio huerto...pero, no me quedo tranquilo, voy a prolongar un tiempo más mi actividad, quiero colaborar en la elaboración del Estatuto de los Trabajadores del siglo XXI.

    | Abril 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 1

  • AMORES IMPOSIBLES

    Se conocieron en el último Congreso anual de la Abogacía. Lo suyo no fue un amor a primera vista, al contrario, sólo cruzaron miradas de desconfianza.
    En sus intervenciones, D. Futuro, moderno de los pies a la cabeza, hizo una defensa apasionada de Dña. Tecnología, demostró su labor transformadora y su eficiencia aportando pruebas como el expediente electrónico o las bases de datos digitales. En todo momento abogó por seguir invirtiendo en innovación. Por su parte D. Pasado, con un estilo más clásico, confesó que le apenaba despedirse de su compañero de fatigas D. Papel, y visiblemente emocionado, recordó que valores como la honestidad, la lealtad o la dignidad, entre otros muchos, deben acompañar siempre a los abogados.
    Después de varios encuentros un idilio entre ellos parece imposible, pero puede que sea el comienzo de una buena amistad.

    | Marzo 2019
     Participante

  • TERAPIAS JUDICIALES

    Quiso la casualidad que, después de muchos años, me encontrase con una amiga de la infancia. En la terraza de un bar, hablamos del presente y del pasado, recordamos a compañeros y a profesores del colegio. Cuando, con desenfado, comenté su fama de rebelde y sus frecuentes visitas al despacho del director, ella enmudeció. Su cara se convirtió en la viva imagen de la desolación. De un trago bebió un vaso de agua y, como un volcán en erupción, expulsó toda la tortura que llevaba dentro. Consternada, me reproché no haber visto el engaño, e inmediatamente le ofrecí mis servicios. Aceptó sin dudarlo.
    Sin demora, presentamos la demanda, recopilamos pruebas, localizamos testigos...preparé a conciencia su defensa.
    Declarar ante el juez ha resultado ser su mejor terapia. Han desaparecido las manos extrañas que perturbaban su sueño.

    | Julio 2018
     Participante

  • TENTACIONES

    Cuando le llegó la fama no supo caminar con ella y acabó dando tumbos. Deslumbrado por el lujo, se entregó a una vida frenética llena de excesos. Dinero que ganaba, dinero que gastaba en un abrir y cerrar de ojos.
    Pronto acumuló numerosas causas con la Justicia. Para su defensa, contrató a un joven abogado de brillante expediente académico, al que pagaba tarde, mal y nunca. Al letrado le tentaron en numerosas ocasiones poniendo sobre la mesa cifras astronómicas, a cambio de desvelar secretos de la intimidad de su afamado cliente. Siempre se negó. No podía... No debía... No quería. Vender una traición no era una forma ni legal ni elegante de cobrar los honorarios.

    | Abril 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • EN CASA DEL HERRERO...

    Presumíamos de ser unos profesionales de éxito. No teníamos secretos, era imprescindible trabajar a fondo cada caso. Con total dedicación, perdidos entre libros, devorábamos el tiempo estudiando leyes y procedimientos, redactando recursos, asistiendo a juicios... Siempre pendientes de resolver los conflictos ajenos, los de casa se resolvían a golpe de silencio, y aunque por lo bajini nos convertíamos en severos jueces del otro, nunca tuvimos ni un simple careo.
    Ahora que tú has sido más rápido en marcharte, rescato de los recuerdos, risas y llantos, los pongo en la balanza y el resultado es desolador. Aunque lo nuestro ya no se pueda reparar, me estoy planteando escribir una guía práctica para la vida privada de los abogados.

    | Septiembre 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 3

  • SALVADO POR LA CAMPANA

    El terrible asesinato había conmocionado a la ciudad. El juicio levantó una enorme expectación y la sala estaba abarrotada. Allí estaba yo, solo, sentado en el banquillo, era el encausado. Hacía un calor asfixiante y el sudor corría desbordado por mi cara; para secármelo vacié mi neceser, pero no encontré pañuelos. Empapado, vi como la acusación presentaba pruebas tan extravagantes como contundentes; la principal, un trozo de piel de la víctima con un tatuaje en el que se podía leer mi nombre y debajo la palabra asesino. Mi abogado enmudeció. El bullicio era enorme, el juez se afanaba en restablecer el orden golpeando la mesa con un enorme mazo de hierro, mientras miles de dedos acusadores me señalaban. La angustia me resultaba insoportable... Por fin, ¡qué alivio! La melodía que tanto aborrezco, hoy se convertía en salvadora, arrastrándome como un temporal de viento hacia la luz del día.

    | Agosto 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 1