Laura Sotelo

Microrrelatos publicados

  • La promesa

    "Apostamos por la energía ecológica".
    Así rezaba el titular que pretendía renovar la confianza del pueblo en una empresa sospechosa de contaminar nuestras aguas.
    Estaba en mi último año de Derecho cuando despidieron a mi madre por alertar de un vertido de residuos tóxicos.
    Una víctima asequible que sirvió para callar bocas y continuar mermando la riqueza natural de la zona.
    La toxicidad de las aguas destruyó la única alternativa de supervivencia para muchas familias. Pero los hechos no pudieron ser probados y la empresa continuó con su actividad.
    Después de muchos años recopilando testimonios e informes, tengo las pruebas necesarias para demandarles por daños medioambientales y delito contra la salud pública.
    Se lo prometí a mi madre, y aunque ya no está para verlo cumpliré mi promesa.

    | Abril 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 35

  • Compañeras de vida

    Conocí a Caridad en primero de Derecho.
    Yo era un chica sin recursos, incapaz de anteponer el precio del hambre al del suministro eléctrico; así que la luz de las velas iluminó nuestros furtivos encuentros.
    Luego llegó Pasión. Con ella viví días de crecimiento personal, dejándome la piel por proteger a los mas débiles.
    Juntas fundamos la ONG que nos llevó a recorrer el mundo levantando escuelas en lugares donde la educación no es un derecho.
    Cuando ella me abandonó, apareció Consuelo, para convencerme de que era hora de descansar y dejar mi legado en buenas manos.
    Hizo que me sintiera orgullosa de haber ayudado a muchos niños a tener un futuro. Y me recordó que mis comienzos tampoco habían sido fáciles.
    Ahora vivo con Soledad, que me da la paz que necesito y me ayuda a poner en orden mis recuerdos.
    Es la definitiva, ha venido para quedarse.

    | Febrero 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 20

  • Atando cabos

    La lentitud de la justicia me proporcionó el tiempo necesario para convertirme en abogado y asumir la defensa de la empresa familiar.
    Nuestra vieja fábrica de detergentes había sido demandada por un grupo ecologista y acusada de vertidos tóxicos y contaminación del agua, ocasionando daños irreparables en la fauna marina.
    Siempre había pensado que mi padre era un hombre honesto y comprometido con el medio ambiente; hasta que me llevó al almacén y me mostró aquellos bidones de plástico.
    Aunque intentó conservar su dignidad ocultando los detalles de cómo logró deshacerse de los residuos sin levantar sospechas, de pronto recordé mi infancia:
    - Nuestro pequeño barco, tardes interminables de domingo navegando por la ría... ¿Quién iba a sospechar de un hombre que sale de pesca con su hijo?

    | Junio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 10