Laura Sotelo

Microrrelatos publicados

  • Atando cabos

    La lentitud de la justicia me proporcionó el tiempo necesario para convertirme en abogado y asumir la defensa de la empresa familiar.
    Nuestra vieja fábrica de detergentes había sido demandada por un grupo ecologista y acusada de vertidos tóxicos y contaminación del agua, ocasionando daños irreparables en la fauna marina.
    Siempre había pensado que mi padre era un hombre honesto y comprometido con el medio ambiente; hasta que me llevó al almacén y me mostró aquellos bidones de plástico.
    Aunque intentó conservar su dignidad ocultando los detalles de cómo logró deshacerse de los residuos sin levantar sospechas, de pronto recordé mi infancia:
    - Nuestro pequeño barco, tardes interminables de domingo navegando por la ría... ¿Quién iba a sospechar de un hombre que sale de pesca con su hijo?

    | Junio 2020
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