Rosalía Guerrero Jordán

Microrrelatos publicados

  • UN PASO ADELANTE

    Ricardo, mi cliente, era un pobre diablo que tuvo la mala suerte de salir en la foto. De hecho, nunca antes se había quejado.
    La huelga había sido convocada por un sindicato minoritario y, en condiciones normales, no la hubiera secundado. Pero, después del accidente que casi le cuesta la vida a su compañero, le resultó imposible mantenerse al margen.
    Mientras la delegada gritaba que la empresa, que debía preservar la vida y la salud del su personal, había ignorado un riesgo a todas luces bien visible, Ricardo se colocó tras la pancarta.
    Poco después lo despidieron alegando disminución del rendimiento laboral.
    Entonces, dio un paso adelante, se afilió y denunció a la empresa por despido improcedente.
    Ganamos, por supuesto. Y desde entonces ha tejido en la empresa la conciencia de clase y el apoyo mutuo que mantienen a salvo nuestros derechos.

    | Octubre 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 10

  • UN FUTURO COMÚN

    Cuando Ardilla se plantó en medio de la asamblea, el resto de los allí congregados enmudeció. Si alguien podía salvar el bosque era ella, que para eso había estudiado Derecho.
    —Hay que promover un cambio en la conducta de los humanos —habló con la vocecilla que salía de su pequeño cuerpo—, y si es necesario acudir a los tribunales, lo haremos.
    Un murmullo de asentimiento recorrió la alfombra verde y trepó por las ramas de los árboles.
    —Sin embargo, necesitamos ayuda. Personas infiltradas que nos presten su voz.
    —¿Y cómo vamos a convencerlos? —preguntó Rana—. Humano no muerde humano.
    —Por favor, venid —dijo Ardilla, y al momento varios niños y niñas salieron de la espesura—. Os presento a nuestros portavoces. Nuestro futuro es también el suyo.
    Pocos años después se aprobará la Ley Ardilla, que garantiza la conservación de los bosques del planeta.

    | Septiembre 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 7

  • NUEVOS HORIZONTES

    Para fortalecer los lazos con mi nueva comunidad decidí asumir la defensa de sus intereses. Lo primero y más urgente fue aprenderme su legislación. También la diversidad de sus usos y costumbres, bastante diferentes a lo que yo estaba acostumbrado.
    Confieso que al principio me miraron con desconfianza. Sin embargo, no me importó: era mi responsabilidad como abogado, y además no soy alguien que se amilane fácilmente.
    Imagino que mi peculiar aspecto no les trasmitía la seguridad que se espera en un profesional. Después de todo, no les culpo: era el primer terrícola que veían.

    | Agosto 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 10

  • JUSTICIA

    Les dijeron que esa industria ya no generaba beneficios, que había que invertir demasiado para aumentar la producción, que el recorte salarial era parte de un proceso de adaptación para conservar sus puestos de trabajo.
    A pesar de todo, la fábrica cerró de un día para otro y deslocalizó su actividad en un país de salarios aún más miserables.
    Después, el dinero de las indemnizaciones fue menguando y la desesperanza se instaló como un nuevo habitante del pueblo.
    Tan solo era cuestión de tiempo que saltaran la valla y pusieran las máquinas a funcionar.
    Ahora, la fábrica es rentable y los cabecillas se sientan en el banquillo, acusados de usurpación.
    Me levanto y miro al juez a los ojos. Para defenderlos tengo de mi parte la justicia natural, y la absoluta convicción de que legalidad y justicia no siempre van de la mano.

    | Mayo 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • RECIÉN PINTADO

    Me costó demasiado tiempo decidirme, y a punto estuve de retirar la denuncia al conocer a mi abogado de oficio. Era un señor hastiado de la vida y carente de empatía hacia mi caso. Confieso que casi me derrumbé.
    Por suerte, en la asociación me recomendaron una alternativa asequible para la acusación particular. Se trataba de una joven con el pelo violeta, que compensaba su inexperiencia con la energía y la vehemencia propia de la juventud.
    La contundencia con que presentaba las pruebas y la solidez de sus argumentos hacía palidecer al mismísimo fiscal. Era cuestión de tiempo que surgiera una amistad entre nosotras de manera natural.
    Hoy, después de perder parte de mi juventud entre golpes y humillaciones, hemos comenzado a pintar las paredes de nuestro nuevo hogar.
    No se me ocurre mejor manera de renovar mi vida que hacerlo a su lado.

    | Abril 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 20

  • OTRA LIBERTAD

    Dice mi abogada que pronto me va a sacar de aquí, que el recurso contra la denegación de mi libertad provisional ya está en marcha. Y yo, que solo soy un pobre diablo, no sé cómo agradecerle a esta joven letrada del turno de oficio el interés que pone en mi caso.
    Ya gasté mis últimas monedas en un escaso suministro de tabaco. Ahora intento paliar el aburrimiento y el crecimiento del miedo en mi interior buscando otro tipo de libertad en la biblioteca.
    Y entonces ya no estoy seguro de querer salir, pues fuera de estos muros no hay nadie que me pueda proteger del hambre.

    | Febrero 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • APOROFOBIA

    Cuando vio aquella atrocidad en las noticias decidió que litigaría junto a sus antiguos vecinos. Ella había crecido entre esa misma pobreza pegajosa que impide alzar el vuelo en busca de una vida mejor. Si no hubiera sido por Martina, aún continuaría allí. Aquella profesora fue la primera persona ajena al poblado que la miró sin el velo de la aporofobia en sus ojos. Creyó en ella y le regaló la oportunidad que cambió su vida.
    Casi lo había olvidado, pero las imágenes que el televisor le escupía a la cara la hicieron reaccionar. Había llegado su turno, pero ¿por dónde empezar? Ojalá pudiera erradicar los abismos que separan las vidas dignas de las que no lo son, pero de momento lo más urgente era que la compañía energética global les permitiera calentarse en las gélidas noches de invierno.

    | Enero 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2

  • UN BUEN CAMINO

    En mi casa nunca se le dio valor a la educación. Quizás por eso me escondía en el callejón detrás de la chabola a leer los libros de la biblioteca escolar.
    Cuando crecí y manifesté mi deseo de ir a la universidad a mi familia le pareció demasiado innovador: una buena mujer debe casarse y tener hijos. De poco sirvió explicarles que me habían concedido una beca, y que ése un buen camino para alcanzar la equidad de nuestro pueblo con los payos.
    Y aunque mis padres tardaron un tiempo en comprenderlo, hoy se muestran orgullosos al decir que su hija es la primera catedrática de derecho penal gitana de España

    | Septiembre 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2

  • APOCALIPSIS SOCIAL

    Cuando todo empezó nos obligaron al confinamiento y a llevar mascarilla para evitar la propagación del coronavirus.
    La legislación se endureció y pronto me tocó recurrir las multas que mis clientes consideraban abusivas. Pero era una batalla perdida: no había ningún resquicio en la ley y, ante la duda y con las ciudades y los pueblos militarizados, se aplicaba la temida Ley Mordaza.
    Después de varios años de curvas de contagios y ataúdes, viviendo en el temor ineludible al otro, finalmente se sintetizó la vacuna definitiva. Entonces pensé, torpe e inocentemente, que todas las normas estrictas que nos habían impuesto se irían relajando para volver a nuestra vida anterior, a las fiestas y a las reuniones familiares cuajadas de besos y abrazos.
    Sin embargo, no fue así. El miedo, más contagioso que cualquier virus, se había instalado, tozudo y pegajoso, en la sociedad.

    | Abril 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • UN BUEN TRABAJO

    Aquel era un buen empleo, en una empresa energética en crecimiento con proyección internacional. Entonces yo era un joven ambicioso y productivo, así que pronto escalé puestos y aumenté mi salario de manera exponencial. Ahora me siento avergonzado, pero en aquel momento me pareció que expropiar terrenos a pueblos indígenas era una consecuencia inevitable del progreso, y envenenar aguas cristalinas tan solo un daño colateral. Fui el mejor defensor de mi amo.
    Hasta el día en que el jet en el que sobrevolaba el Amazonas realizó un aterrizaje de emergencia sobre sus aguas. Perdido y solo durante días, me salvó la compasión aquellos a quienes había obligado a abandonar su hogar.
    Aquello me cambió, y ahora sé que mi misión es promover el uso responsable y sostenible de los recursos del planeta, siendo inclusivo con todos los pueblos que lo habitan.

    | Febrero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 6