Jorge Luis González Castro

Microrrelatos publicados

  • Las diferencias de los seres iguales.

    Quiso el destino que cinco abogados acordaran el confinamiento en su despacho. No saldrían hasta que se inventara la vacuna contra el coronavirus. Para evitar la propagación de la enfermedad y los conflictos en la convivencia trazaron líneas que denominaron fronteras. Como la mascarilla ocultaba parte del rostro se distinguirían unos de otros hablando cinco idiomas diferentes. Una noche se desató un incendio. Nada pudieron hacer mientras intentaban atravesar las fronteras sin poderse comunicar entre ellos. Ante las cenizas de lo que fue su despacho convinieron mudar la sede. Tras un esfuerzo mancomunado lo reinauguraron en un edificio cercano. Para no cometer los errores del pasado volvieron a delimitar las fronteras, pero esta vez dejaron pequeños espacios que llamaron pasos fronterizos. Luego distribuyeron extintores contra incendios en sitios estratégicos. Junto a los extintores colgaron pancartas con las instrucciones para su uso. Por supuesto, redactadas en cinco idiomas diferentes.

    | Abril 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 10

  • El hallazgo

    Estoy nervioso, siempre me pasa antes de hablar en público. Cierro los cinco ojos. Mis recuerdos vuelan a los días de la expedición. Una hazaña arqueológica. El clima era fatal para la vida. Un residuo radiactivo casi nos impedía respirar. Entre las ruinas de un tribunal hicimos el hallazgo. Una pieza reveladora de los últimos días. Preparé el artículo científico en el viaje de regreso. Los detractores atacaron. ¿Para qué acudió a la justicia si reinaba el caos? También lo he meditado, quizás era su única arma. La lógica humana siempre ha sido un enigma. Sin embargo, el resultado de mi investigación es sostenible con el descubrimiento. Anuncian mi turno en la Conferencia de Abogados Interplanetarios. Vuelvo a la realidad. Levito hasta la tribuna. Apagan las luces, proyectan la diapositiva con el hallazgo y comienzo: «Con esta demanda un abogado intentó frenar el desastre nuclear en la Tierra».

    | Octubre 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 21

  • Gajes del oficio

    Del barco naufragado sobrevivimos quince personas en una isla desierta. Sin esperanzas de rescate afloraron las miserias humanas. Hubo banqueros atesorando pescado, periodistas falseando noticias y generales sin ejército. Incluso fue electo un presidente vitalicio con fraude en la urna. Yo planté mi despacho bajo un cocotero. Repartí consejos y frené pasiones. Desarrollé mi competencia mediando en los conflictos de aquella caricatura de sociedad. Me sentía útil hasta que una mañana descubrí que todos fueron rescatados sin avisarme. Me abandonaron. Tras varios años llegó un mensaje en una botella para comunicar el inicio de un expediente sancionador. Según el Ministerio de Hacienda no había declarado los rendimientos de una actividad profesional en la modalidad normal. La ley no establecía dentro de los servicios exentos de tributos, los de asesoramiento jurídico durante una catástrofe. Luego de un profundo análisis concluí que es muy peligroso ser abogado en un mundo de locos.

    | Mayo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • Shakespeare forever

    «No les asiste el derecho, el suicidio excluye el seguro de vida», sentencié mirando a los clientes que desbordaban mi despacho. Sus rostros sufrieron una transformación ante el desencanto. Sin embargo insistieron en la demanda y acepté el desafío. Un mes atrás, el suicidio de Romeo y Julieta enlutó la ciudad. Desde tiempos inmemoriales sus familias, Montescos y Capuletos, se consideraban enemigos acérrimos, ahora por arte de magia se unían contra la aseguradora. Vivir para ver. El borrador de la demanda me resultaba artificial comparado con la pureza de los jóvenes fallecidos. Así que enfilé los cañones hacia el tercero que suministró la engañosa pócima: Fray Lorenzo. Con lástima lo culpé de ser la causa eficiente de la muerte. Espero que si alguien escribe la tragedia de Romeo y Julieta no aparezca mi nombre y ciertos detalles del proceso. Es demasiado bella para empañarla con escándalos y subterfugios legales.

    | Abril 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 9

  • El encuentro

    Aprovechando una reciente innovación tecnológica, el abogado Manuel se teletransportó veintiséis años al futuro. Atrás quedó sufriendo su esposa embarazada. Casi sin vida llegó al Congreso de Abogacía, un joven de corbata azul disertaba en la tribuna. Su tesis era fresca y transformadora: «Los retos legales del viaje en el tiempo». La semejanza entre ambos era innegable. Durante el receso Manuel le invitó a un café. «¿Nos conocemos?», preguntó el joven. «Llevas la profesión en el ADN», dijo Manuel. «Supongo que sí», opinó el joven. «Hermosa corbata», observó Manuel adivinando la respuesta. «La favorita de papá; murió enfermo sin conocerme», contestó el joven. «Lo siento, por favor besa a tu madre, dile que eres como soñé», suspiró Manuel desapareciendo. El joven quedó desconcertado. De regreso al pasado, Manuel lloró de felicidad antes de morir. Por una extraña razón el amor eclipsa a la muerte, el derecho y el tiempo.

    | Marzo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 16

  • Justicia de otro planeta

    Corría el año 2865 en la Tierra. Un abogado estaba harto de recibir sentencias inmotivadas, omisas y contradictorias. Deseaba un viento de renovación en los tribunales terrícolas y tomó una decisión: buscaría la justicia para su pleito en otro planeta. Conseguir el tribunal utópico fue bastante complicado, pero lo encontró en una comunidad de planetas de la Galaxia de Andrómeda. Contaban con un modelo procesal modernísimo. Redactó un contundente recurso y cargado de esperanzas lo envió por correo interplanetario. Varios años después le notificaron la respuesta. Nervioso leyó varias veces la sentencia y la guardó en el bolsillo de la camisa: "Su recurso ha sido admitido y rechazado con éxito. Con costas", dispuso el tribunal galáctico. Esa noche no pudo conciliar el sueño atormentado por el enigmático fallo. Tan parecido a los que recibía a diario, y que le habían impulsado a buscar infructuosamente la justicia de otro planeta.

    | Febrero 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 11

  • Yo defiendo a un vampiro

    Mi cliente es un vampiro de largos colmillos, helado aliento y peculiar acento extranjero. Parece emergido de un glosario de criaturas infernales. Le iban a sentenciar por chuparle la sangre a un candidato presidencial corrupto. No sé si fue su magnetismo seductor o que el juez estaba harto de la deshonestidad imperante, lo cierto es que le absolvieron, convirtiéndose en una especie de héroe de las tinieblas. El éxito fue breve porque el político literalmente se levantó de la tumba y con la atención mediática ganó las elecciones, persiguiendo implacablemente a sus antiguos enemigos. Por eso, mi cliente ha solicitado una medida cautelar para evitar la deportación a Transilvania, mientras que el juez de la causa protesta en las calles debido a que le aumentaron, por decreto, la edad de jubilación. Yo, por mi parte, llevo siempre un crucifijo en el bolsillo y una estaca debajo de la toga.

    | Agosto 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 16

  • La ruta de la seda

    No me considero un abogado escrupuloso, aunque confieso que me disgustó la frivolidad de aquella mujer, hablaba mirándose su monumental anillo, le importaba poco el resultado del caso, temiendo solo a los titulares de la prensa rosa: “Multimillonaria compra un hijo-robot falsificado”. La firma demandante pretendía la destrucción del modelo falso fabricado en China. Sin esperanzas no quedaba más remedio que abogar sobre la base de la buena fe, alegando que el albarán redactado en idioma inglés parecía auténtico al igual que el modelo. Luego de un proceso espinoso la sentencia corroboró mis peores predicciones. Llegué descorazonado a casa y mi hija-robot me abrazó sonriente, dibujamos juntos y luego se durmió suspirando mientras acariciaba su imperfecto cabello. Mi hija también era una falsificación china, pero nadie me podía censurar con juicios morales de consumidor responsable, a fin de cuentas ella amaba tan intensamente como un modelo original.

    | Junio 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 17

  • Con la venia, Don Miguel

    Yo, como Juez Correccional pensaba que lo había visto todo. Cierta vez juzgaba a un joven que llenaba las paredes del pueblo con poemas a su amada. Su abogado era desconocido en mi tribunal; delgado y de rostro aguileño. La toga raída anunciaba su caminar por medio mundo, venía acompañado por un asistente legal barrigón. De oratoria elegante, logró con su informe un ambiente de intimidad en los asistentes al juicio. Su tesis: la defensa a ultranza de la poesía; invocó como doctrina a Bécquer y a John Lennon. Tenía decidido castigar al vándalo pero, conmovido, le absolví. Condenarlo hubiera sido una traición a mi juventud donde casi abandono la universidad para escribir poesía. Deslumbrado por su defensa reviso su personería en el expediente: “Ante Usted, Don Quijote de la Mancha del ilustrísimo Colegio de Abogados de las Nobles Causas (…)”

    | Abril 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 6