Yolanda Nava Miguélez

Microrrelatos publicados

  • OTROS CUENTOS

    El bosque anda patas arriba. Los enanitos se han sindicado reivindicando un horario de trabajo razonable que los libre de la degradación de sus interminables jornadas. Cenicienta harta de fregar con productos abrasivos cada día, lidera una manifestación en pro de la conservación del ecosistema. El lobo ha llegado a un acuerdo con el cazador para proteger los caminos solitarios que ponen en peligro la integridad de jovencitas inocentes. La bella durmiente ha despertado y se ha prendado de Blancanieves, ambas elaboran pancartas exaltando la diversidad sexual. El Príncipe Azul, en lugar de deprimirse, ha decidido dar un giro a su vida y ha empezado a estudiar derecho, está decidido a convertir el bosque en un lugar de cuento, con un entorno respetuoso y sostenible.

    | Enero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 38

  • EN PROMOCIÓN

    “Ponga una héroe en su vida” rezaba la publicidad que me encontré en el buzón a principio de verano, entre las cartas del banco y el catálogo de helados; iba a echarlo a la basura, pero llamó mi atención el glosario que enumeraba las lindezas de sus poderes por una módica cuota. Decidí probar y, como medida cautelar, opté por la opción de “prueba sin compromiso durante un mes”. Estoy más que satisfecha. Ha resuelto los pleitos con mi ex, ha logrado que agilicen mis trámites con la devolución de la cláusula suelo de mi casa y, aunque no lleva un vistoso traje aerodinámico como me gustaría sino túnica negra y bonete, me atrevo a sentenciar que se quedará mucho tiempo conmigo.

    | Agosto 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • EL ELÍXIR

    Las cuatro p.m., para el año nuevo se hace el firme propósito de pasar en casa la sobremesa, dedicarle más tiempo a la familia y reducir el trabajo en el bufete; en mitad de sus cavilaciones le anuncian la visita de un cliente. Consulta su agenda antes de hacerlo pasar. Se trata de un payaso de circo sospechoso de asesinado, dicen que utiliza la flor de plástico de su solapa para, previa presión en la misma, doblegar a sus víctimas. Si resulta ser demasiado evidente su culpabilidad y de mucha ruindad renunciará a su defensa, también se propone para el 2018 definir el estatus de sus clientes, después de diez años de duro trabajo puede permitírselo. En cuanto entra y lo saluda siente un cosquilleo en la nariz, se rasca y al momento una corriente de simpatía lo empuja a jurarle que pondrá todo su empeño en lograr su inocencia.

    | Enero 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 9

  • DE CORAZÓN

    El pleito se inició por un dibujo en la arena. Era un corazón atravesado por una flecha y al pasarle por encima la tabla de surf de un tipo enorme que no respetó la linde fijada por la toalla, quedó partido por la mitad; las protestas de la pareja no fueron bien acogidas por el grandullón y rápidamente se formó un corrillo alrededor. Por fortuna, se ofreció a mediar el vigilante de la playa: "soy abogado" proclamó, y la gente le abrió paso para que pudiera investigar y resolver. Pero los concurrentes en el litigio dijeron no tener solvencia para afrontar los honorarios del joven, pese a no ser muy elevados. El letrado pidió que le concedieran la licencia de mediar gratuitamente. Logró la reposición del dibujo y una disculpa; como pago, los enamorados le invitaron a un helado de fresa, aduciendo que la pensión no les daba para más.

    | Junio 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5

  • LA AMENAZA

    Algo se mueve entre los cartones. Amanece. La luz de abril es transparente y limpia. Espera con la botella cogida por el cuello, expectante. Hace un par de noches le arrebataron su libro de leyes. Lo siguiente puede ser la vida. Los cartones siguen moviéndose. Se prepara. Pero la supuesta amenaza tiene la boca teñida de rojo fresa y en la mano sujeta el palo de la piruleta que ha desayunado. Un instante preñado de silencio, gemelo a esos que preceden los grandes actos de la humanidad en los que una numerosa concurrencia calla en señal de respeto, los envolvió. Comprendió que debía actualizarse y volver. A los madrugones, a los cafés cargados y a su toga; y comprar otro libro de leyes nuevo, aunque las leyes fuesen viejas, para luchar por vaciar las calles de niños así, con las bocas huérfanas de risa y los ojos llenos de tristeza.

    | Marzo 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 10

  • EL COLLAR

    A la letrada que me recomendaron para llevar mi divorcio le precede una estela del noventa por ciento de casos ganados. Después de muchas horas preparando el juicio hemos tomado confianza y me ha explicado el origen de su vocación. Se remonta a su infancia, al desengaño sufrido con el juramento de amor eterno que un niño le hizo a los doce años. Asegura que le regaló un collar de margaritas precioso, idéntico al que vio en el cuello de su mejor amiga ese mismo día en la biblioteca. Desde entonces no cree en el amor y menos en el que lleva una firma de por medio. Para ella es un privilegio contribuir a separar lo que nunca debió unirse. La escucho intrigado. Había echado al olvido el incidente y no consigo recordar cuál de las niñas a las que les regalé el collar ese día, es ella.

    | Febrero 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 18

  • THE END

    La sala se me figura un espejismo. Una panorámica difusa de una película de abogados en la sobremesa de un sábado cualquiera.
    Comienza el juicio y todos adoptan cierta rigidez en sus poses. Yo sigo relajado.
    Las partes se posicionan, se pierden en exposiciones demasiado gráficas, con una jerigonza que no entiendo.
    Hago memoria. Había un tipo en mi casa. En mi cama. Con mi mujer. Recuerdo haberme sentido inmerso en la oscuridad de un eclipse total.
    Pero dicen que el hombre sufrió un disparo y que el arma estaba en mis manos.
    Después de una eternidad la jueza golpea con su martillo, -como en las películas- y dicta sentencia, las miradas que todos me dirigen, revelan que soy el protagonista de la última escena.

    | Julio 2016
     Participante

  • LA PRUEBA

    Soy un fenómeno, el mejor en lo mío, pese a las medidas de seguridad robé la pieza más valiosa del museo; todo habría sido perfecto si no se me hubiera caído el calendario de bolsillo, me lo había dado ese mismo día mi abuelo, horas antes paseamos por el jardín del asilo y se empeñó en que lo guardase de recuerdo, que me traería suerte, dijo; era de veinte años atrás y aparecíamos juntos en él, yo vestido de marinero en mi comunión, él, con su toga y su bonete.
    En un momento de lucidez me abrazó y me deseó suerte allende los mares, sentenciando de forma breve: tendrás éxito en tu carrera grumete. Después perdido en las brumas de su consciencia se alejó.
    Letrado, ha de sacarme airoso de esta, desarmar la acusación del fiscal, mi abuelo no merece errar, a estas alturas, en sus juicios.

    | Enero 2015
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 21