Nicolás Montiel Puerta

Microrrelatos publicados

  • NEGRA NOCHE

    Los dos trajes desentonan. Igual que las corbatas, los zapatos lustrados y los maletines. No es su lugar, pero sí su momento. El abogado más veterano toma la palabra frente a la concurrencia:
    -No se puede hacer nada más, salvo liquidar la empresa… No puedo decirles otra cosa… Ustedes saben que ya no hay pesca, los caladeros están agotados, el agua contaminada por los vertidos de petróleo y el plástico acumulado en la zona… No podemos conservar esta flota.
    El otro letrado observa con aprensión los rostros endurecidos de los hombres de la mar, que permanecen en silencio, la mayoría con la mirada perdida. El bar/sala de reuniones de la cofradía está atestado de indignada resignación.
    Manuel sale discretamente del edificio en dirección al muelle. No necesita oír nada más. Solo el rumor de la marea que viene y va. El mismo rumor que adormeció para siempre a su padre.

    | Junio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 33

  • PARALELEPÍPEDO

    No lo vio venir. Salía del juzgado distraído, mirando el móvil, después de asistir al enésimo detenido de su carrera. Y se topó con la manifestación de frente, y en la frente le cayó el adoquín.
    En el hospital le indujeron el coma del que acaba de despertar. Siempre ha sido un tipo con suerte; se ha ahorrado el confinamiento, la incertidumbre, el miedo; no se ha puesto una mascarilla ni se ha lavado las manos hasta casi borrarse las huellas dactilares; no ha sufrido por su familia, por sus amigos, por los desconocidos que iban alimentando diariamente las dramáticas cifras del Ministerio; no ha visto ningún informativo ni ha tenido que hacer yoga, meditación, o flexiones. No ha tenido que rezar.
    Hoy, neutralizada la propagación del maldito coronavirus, le han puesto la vacuna, y le han dado el alta.
    Mañana vuelve al despacho y amenaza con abrazarnos.

    | Abril 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 43

  • PAISAJES

    Érase una vez mi madre.
    Canturreando en la ventana mientras regaba las plantas con mimo.
    Trayéndome un Cola-Cao para que el Título V del Código Penal se me metiera en la cabeza entre sorbos y artículos.
    Levantándose para comprobar si yo me había quedado dormida en aquella lejana madrugada de mis oposiciones a judicatura.
    Orgullosa por darme, con mucho sacrificio, la oportunidad de ser alguien, de deambular por el lado positivo de la vida con la cabeza bien alta.
    Ella, en sus tiempos, casi siempre malos, caminó la senda de la desigualdad con los pies descalzos, armada con su optimismo y su mágica sonrisa, peleando por mí, y por todas las que vinieran detrás, abriendo brecha en una sociedad que conjugaba el verbo discriminar con inhumana eficacia.
    Cuando mi hija me pregunta por ella, suelo comenzar diciendo:
    Érase una vez tu abuela…

    | Marzo 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 36

  • SÍNDROMES

    Recorro la acera arriba y abajo, frente a la puerta del bufete de abogados en el que mi hijo Mateo aspira a trabajar si la entrevista que le están realizando prospera.
    - Con tu corbata de la suerte, el empleo es mío, papá – ha dicho con su lengua de trapo esta mañana frente al espejo.
    Su madre y yo hemos sonreído un instante, orgullosos de su optimismo, de su crecimiento permanente, absolutamente convencidos de que Mateo es productivo para esta sociedad. Quiere ser abogado y ya ha empezado a leer el tocho de Derecho Civil de Díez-Picazo que le he comprado en Amazon. El año que viene se matriculará en la universidad.
    Si consigue el trabajo, de auxiliar administrativo, Menéndez & Mortimer Asociados se llevarán un regalo. Mateo tiene como misión promover la alegría a su alrededor. Su Síndrome de Down es inclusivo, a diferencia del nuestro.

    | Febrero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 52

  • ENTRE UNOS Y OTROS...

    El perro no se aparta de su lado, obediente por lealtad y costumbre. El viejo, sentado en un peñasco, contempla el horizonte con tristeza, mientras su mano derecha acaricia el cuello del animal.
    El resplandor de las llamas ilumina la noche que se vislumbra eterna en un ecosistema otrora ahíto de diversidad y ahora víctima de la degradación inherente a la presencia humana.
    El pirómano es introducido en el todoterreno de la Guardia Civil a toda prisa, entre el silencio generalizado de la concurrencia. Sólo se oye la voz del abogado recomendándole no prestar declaración ante los agentes. Su prioridad, como corresponde, no puede ser otra que proteger los derechos del detenido.
    Cuando el vehículo policial se aleja, las miradas del viejo y del abogado se cruzan un instante.
    --- Buenas noches, abuelo.
    --- Buenas noches, letrado.
    El abogado piensa que lo único en verdad sostenible es el cariño.

    | Enero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 34

  • LIMBO

    Siempre se aparece en la cocina, el primer lunes de cada mes, a la hora del desayuno. Trajeado, pulcro, impecable, acostumbra a perder su mirada a través de la ventana.
    El primer día que lo vi por poco me da un infarto. Me giré después de sacar la leche de la nevera, y ahí estaba él, enarcando las cejas, concentrado en el contenido del papel que sostenía su mano derecha.
    --- Son unas notas para la vista de las diez, soy abogado --- me dijo en tono amable.
    Obviamente, dada mi torpeza para gestionar las presencias sobrenaturales, no dije ni mu. Eché a correr y me encerré en el baño. Él atravesó la pared y me contó su historia.
    No sabe por qué está en mi casa, ni hasta cuándo. Y encima, sólo yo puedo verlo. Laura no sabe que vive con un fantasma… o con dos.

    | Septiembre 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 40

  • LO IMPOSIBLE

    La flor de cactus entró en mi despacho y se quedó de pie.
    --- Mejor no le doy la mano --- me dijo.
    --- Sí, claro… ¿En qué le puedo ayudar?
    --- Quiero demandar a todas las flores del mundo.
    Me quedé perplejo y lo manifesté alzando las cejas.
    --- ¿Acaso me he equivocado de abogado?--- insistió.
    --- No, por supuesto que no.
    --- Lo celebro, me ha sido recomendado por el calcetín desparejado al que usted consiguió una pensión compensatoria después de quedar desfavorecido en el reparto de cajones.
    --- ¿Y por qué quiere demandar a las demás flores?
    --- Porque el tallo de ninguna de ellas pincha tanto como el mío… ¿Me va a representar?
    --- Por descontado, su pretensión es perfectamente legítima.
    Esa misma tarde profundicé en el proceloso mar del derecho consuetudinario y logré armar una contundente demanda por ejercicio desleal del derecho a la belleza.

    | Julio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 40

  • FADO Nº1

    Él se llamaba Manuel. Ella Mafalda.
    Él era contrabandista, ella “advogada”.
    Él cruzaba el río, ella esperaba al otro lado del puente, leyendo el cartel donde ponía “Espanha”.
    Él navegaba a vela y cada dos por tres naufragaba, ella acudía al rescate, con la sonrisa tensa, con la melena al viento, con su llamativo maletín verde, de cocodrilo blanco, repleto de artimañas.
    Y los dos se miraban a los ojos, se acariciaban, él con las esposas apretadas, ella con la toga en la mano, con el tacón afilado, desplegando su magia.
    Tan contentos, tan unidos, tan seguros, sin respetar La Raya que no los podía separar, que no era frontera, que no era nada.
    Y cuando Manuel, aquella última noche, no reapareció entre las aguas, Mafalda tuvo que decretar silencio y luto eterno en el Guadiana.

    | Junio 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • JUSTICIA POÉTICA

    Con la urna depositada sobre el tronco caído de la palmera, Evaristo efectuó el análisis de la situación: no había esperanza. Su mensaje no había calado entre sus compañeros letrados. Su competencia para comunicar su condición de imprescindible había fracasado. Qué podía hacer contra socios fundadores, asociados sénior, y demás togas ilustres. Siempre se había considerado a sí mismo como un náufrago en los pasillos de los juzgados, un pistolero solitario que cabalgaba a lomos de su agudeza jurídica. Y había llegado el momento de pagar el precio. El recuento de votos fue un paripé; por 16 votos a favor y 1 en contra, el suyo, los miembros supervivientes de MMMM Abogados decidieron que no había sitio para Evaristo en la balsa.
    Diez minutos después, remando con sus maletines, los vio alejarse desde la playa, y sonrió cuando, por encima de la lámina de agua, aparecieron varias aletas de tiburón.

    | Mayo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • CORTOCIRCUITO

    El incendio comenzó en la tercera planta, en la sala de vistas del penal número 2. El fallo habitual: la magistrada comenzó a vomitar chispas, poniendo fin al eficiente control de los interrogatorios; luego, al abogado de la defensa se le ocurrió arrojarle el agua de la botellita que portaba en su maletín. Los informáticos, verdaderos responsables de la reciente transformación del Derecho, acudieron enseguida, pero ya no pudieron hacer nada. La juez, modelo Amanda 23.0, se retorcía en su asiento sin dejar de repetir la palabra improcedente.
    En la cafetería de enfrente, los funcionarios y abogados en cuyo pecho todavía latía un corazón humano se lamentaban, entre cafés y orujos, del colapso judicial que la inteligencia artificial había agravado.
    Yo recordé mis primeras palabras como ministro: “Es un gran desafío, pero con el esfuerzo de todos, vamos a modernizar de una vez por todas la justicia de este país…”

    | Abril 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • APAGAD LA LUZ

    Mi nave se adentra en la atmósfera terrestre. Hace diez años que no vengo a la Tierra e, incumpliendo la máxima de no volver al lugar donde has sido feliz, me acerco a mi pasado. Soy el último, el único. Ya no queda nadie.
    Mi ponencia, que cierra el congreso, es un canto a la abogacía perdida, la que se daba exclusivamente entre humanos. Ellos no la entenderán; no usan togas, no sienten empatía, no se dan la mano.
    Hablaré ante ojos mecánicos, incapaces de parpadear o derramar una lágrima. No mencionaré las bondades de la capacidad transformadora de la innovación en una profesión hoy relegada a una base de datos interplanetaria; no aludiré esperanzado a un futuro que ya no me interesa.
    Voy a hablar de gente decente que conocí en lo que ahora me parece otra vida.
    Mi nombre es Jacinto, y mi número de colegiado es…

    | Marzo 2019
     Finalista
     Votos recibidos por la Comunidad: 7

  • CINCO FAROLAS

    Era su último expediente. Y después de archivarlo se jubilaría. Por fin dispondría de tiempo para su familia, para sus amigos, para sí mismo, recuperando esa intimidad durante años postergada por las premuras y las cuitas profesionales. Toda una vida siendo abogado, ejerciendo la profesión con honradez, compañero leal y bienhumorado, elegante en la disputa, prestidigitador de fundamentos jurídicos contundentes y atinados. El listón en todo lo alto.
    Y voy yo, educado en sus enseñanzas, y la pifio a las primeras de cambio; además, sin posibilidad de enmienda. Su confianza, precipitada visto lo visto, vapuleada por mi traición. Extravié la documental, esencial para el caso que nos ocupaba, y él asumió la responsabilidad.
    Ahora trabajo en la tasca Cinco Farolas, y algunas mañanas lo veo caminar por la acera de enfrente. Si nuestras miradas se cruzan, él siempre me muestra una leve sonrisa.
    Fue nuestro último expediente.

    | Abril 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 11

  • RUNRÚN

    --- Todos acaban aquí. Como los elefantes, saben donde tienen que morir. Va en su ADN. Llevan viniendo a la Gran Pradera desde el principio de los tiempos, para que su espíritu encuentre el camino de la Verdad. Pero ahora, fíjate, esto está desbordado. Como si una pandemia hubiera devorado las togas y los legajos, arrasando audiencias y juzgados. Y los abogados errantes, perdidos en el laberinto de leyes y sentencias, de pruebas y presunciones, expuestos a cualquier meneo de la norma procesal, en un último intento de solventar lo que no supieron solventar en su día. Hallar la paz.
    --- ¿Están locos, padre?
    --- Cómo no habrían de estarlo, hijo mío, si lo que buscan es Justicia.
    --- ¿Por eso hablan solos?
    --- Claro, le dan vueltas y vueltas a la cabeza, y nunca descansan.
    --- Yo no quiero ser abogado, padre.
    --- Amén a eso.

    | Mayo 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2

  • JORNALERO DE LA TOGA

    No conduce un bemeuve, ni luce corbatas de seda sobre camisas con sus iniciales bordadas. Sus desgastados zapatos corren del juzgado a la comisaría, de la notaría al registro. Sus días están regidos por la premura de defender los intereses de clientes que no le pagan, que no le pueden pagar. En su despacho de la asociación benéfica para la que trabaja no caben más de tres personas juntas, incluido él.
    Es un tipo duro. Nos ha ganado siempre. A la hora de litigar su resistencia es infinita. Cuando creemos que lo hemos tumbado, que ha besado la lona, se levanta de un salto esgrimiendo un argumentario correlativo demoledor, definitivo.
    Podría ganar mucho dinero con nosotros. Mucho. Cuando se lo decimos, proponiéndoselo por enésima vez, él nos mira y se limita a sonreír. Es un mentecato.

    | Abril 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • RUMBO DE DERROTA

    --- No existe la verdad, existe el procesal, y nuestra obligación es conocerlo con el automatismo de una oración aprendida en la infancia.
    El orador giró el puro entre sus dedos y, ante el asentimiento del resto de comensales, prosiguió:
    --- Nuestra independencia radica en nuestra fuerza, y nuestra fuerza no se basa en la verdad ni en otras zarandajas por el estilo, sino en el conocimiento de las grietas de la Ley… Así los sacamos de la cárcel.
    Los socios sonrieron y el aspirante a serlo se levantó para volver a poner el disco de Ella Fitzgerald, que debía amenizar la puesta de sol que se dibujaba en el horizonte de la terraza de la décima y última planta.

    | Marzo 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • EN UNA GALAXIA MUY LEJANA

    Cada vez que se ponía la toga se sentía como un Jedi, y no dudaba en recorrer todo el universo de la jurisdicción contencioso-administrativa para enfrentarse a cualquier administración del Imperio. Era su destino y nada podía hacer para cambiarlo. En su juventud, en la Luna de Endor, donde cada año era siempre bisiesto, su padre y maestro, críptico por costumbre, se lo dejó muy claro:
    --- Éste es tu cuadrado, todos tenemos uno, y nos acompaña toda la vida. No permitas que nadie te avasalle y lo pise, y nunca pises tú el de otro… Recuérdalo.
    Años después, cuando él mismo se convirtió en ejemplo y fiador de sus propios aprendices, su padre aún solía aparecérsele en forma de colorido holograma, caminando circunspecto por encima del arco iris para insistirle:
    --- Eres abogado, cuidado con el reverso tenebroso de la fuerza.

    | Febrero 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5