Lidia Ramallo Sánchez

Microrrelatos publicados

  • Entre fantasmas

    Hoy don Gonzalo se ha sorprendido al ver al joven abogado interesarse por él. Después de tantos meses acudiendo al bufete con su traje de tejido impecable, por fin se ha vuelto visible para alguien. Es un gran paso. No lo conoce, pero decide correr el riesgo y explicarle qué hace allí. Está tan nervioso que no consigue acordarse contra quién y por qué quiere interponer una demanda, solo sabe que busca preservar la justicia. El muchacho sonríe y se ofrece para acompañarlo a casa, aunque no lo sepa son vecinos desde hace un tiempo. Otro día estudiarán con detenimiento su causa. Al llegar se despiden con cariño. Mientras don Gonzalo se pierde bajo el panteón familiar el chico se dirige hacia los nuevos nichos del camposanto. A pesar de alegrarse por haberlo conocido, no puede evitar sentirse decepcionado: antes de empezar, el suyo es ya un caso perdido.

    | Octubre 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • Musas

    Por él he vivido juicios interminables, noches sin dormir preparando alegatos, rencillas entre colegas y hasta algún ajuste de cuentas que, afortunadamente para mí, no tuvo los efectos deseados.
    A punto de disfrutar de unas merecidas vacaciones recibí su mensaje. No me lo pensé dos veces y me personé en el despacho. ¿Qué nuevo caso tendría preparado para mí? ¿Un asesinato en las altas esferas? ¿Vertidos ilegales que atentan contra la conservación del océano? Nada más lejos de la realidad.
    Nunca me había imaginado un futuro sin él, pero ha llegado la hora de promover un cambio en mi vida. Así que meteré en la maleta la toga verde que uso en las buenas novelas y me iré a vivir en la mente de otro escritor. Yo no tengo la culpa de que se haya quedado sin ideas y quiera convertirme en un aburrido abogado de derecho mercantil.

    | Septiembre 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 6

  • El reencuentro

    Entro de nuevo en la sala diez años después. Ya no tengo miedo. Por fin sé con seguridad que no fue mi culpa. Me siento flotar, elevarme sobre ese monstruo que me mira fijamente desde el banquillo de los acusados. Esta vez no podrá conmigo. Desde la tribuna aguanto su mirada sin pestañear. La toga es mi coraza y me hace fortalecer. Una gran responsabilidad recae sobre mis hombros, pero estoy preparada para asumirla. Diversidad de mujeres esperan de forma urgente su turno para declarar contra él. También aprendieron a no tener miedo. Como jueza, ahora es mi turno para emitir el fallo. Declaro al acusado culpable. Algunos pueden creer que me mueve la venganza ante el hombre que hace años abusó de mí. Nada más lejos de la realidad. Es simplemente justicia.

    | Agosto 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 6

  • Un gran ejemplo

    Mi mamá trabaja en el centro, en un lujoso bufete de abogados.
    Cada día se levanta antes de que salga el sol. Como nuestra vivienda está a las afueras debe coger dos autobuses urbanos para llegar.
    Tiene un despacho muy cómodo, con todo el material preparado para empezar la jornada.
    Cuando a papá lo despidieron del trabajo porque ya no tenían más edificios que construir, mi mamá no se lo pensó dos veces y ofreció sus servicios a otros bufetes. Es tan buena en lo que hace que la contrataron sin dudarlo.
    Ayer la profe Mercedes nos explicó qué significaba ser una persona resiliente y preguntó si conocíamos a alguien así. "¡Claro!", contesté emocionada. " ¡A mi mamá!".
    Por eso cuando ella me dice que le gustaría que yo sea abogada siempre le contesto que sí, pero realmente pienso que no me importaría ser como ella: una valiente limpiadora.

    | Marzo 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 15

  • Superhéroes

    Dobla con cuidado su traje y lo guarda en el desván junto al escudo y la capa. Echará de menos proteger el suministro de los recursos en aquel lugar, pero necesita un descanso. Por la tarde llegará su sustituto. Espera que sea capaz de evitar el crecimiento de la desigualdad y que el pueblo pase hambre. No puede evitar estar nervioso. ¿Quién ocupará su lugar? ¿Qué poderes tendrá? ¿Podrá alzar el vuelo contra las adversidades? ¿Conseguirá volverse invisible ante los chantajes? ¿Tendrá una fuerza sobrehumana para luchar contra el mal? Sumido en sus tribulaciones se sobresalta al oír el timbre de la puerta. Al abrirla comprueba con satisfacción que su sucesor los tiene todos: Es abogado.

    | Febrero 2021
     Participante

  • Cerrado por vacaciones

    Echó un ultimo vistazo al despacho y cerró la puerta para siempre. La humanidad había fallado de nuevo y él ya no tenía edad para vigilar y proteger el planeta sin ayuda. Su salud se resentía. Después de tantos años luchando como abogado tiraba la toalla. No había acceso a la justicia, gobernantes y magistrados estaban comprados, así que tendrían lo que se merecían. Los árboles desaparecerían, las aguas se secarían y la tierra se partiría en pedazos.. La vida dejaría de existir. Se fue a casa y se sentó en su sillón favorito. La música de un arpa empezó a sonar. ¡Estaba en el paraíso! Llamó a su incondicional amigo Pedro y le pidió que cerrara las puertas a cal y canto. La tierra se estremeció. Mientras la observaba desde el cielo telefoneó a su vecino de abajo.
    – Satanás, tú ganas.
    Y descansó.

    | Octubre 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 7

  • La sentencia

    Recuerdo con amargura cómo todos abandonaron el parque cuando las fuerzas de seguridad aparecieron. Solo Elena y yo tuvimos el valor para quedarnos, para enfrentarnos a don Amaro. Queríamos que nos explicase el innovador e ilegal proyecto con el que pretendía convertirlo en un centro comercial, pero prefirió esconderse en la inmunidad que le otorgaba la alcaldía.
    Basándose en el principio de equidad un juez decidió enseñarnos educación condenándonos a recoger los escombros que las excavadoras dejaron cuando hicieron desaparecer el parque.
    Díez años después Elena sigue a mi lado. No puedo dormir. Mañana me volveré a enfrentar a don Amaro, esta vez como juez, y podré leer el veredicto que lo declare culpable. "Por fin se hará justicia", me asegura Elena. Y con mi cabeza apoyada en su hombro sueño con ese momento, mientras las luces de neón del centro comercial bañan nuestra habitación.

    | Septiembre 2020
     Participante

  • Toda una vida

    Sentada en su despacho redacta el alegato final. En cuanto lo acaba me invita a tomar asiento para escucharlo. Lleva puesta la toga apolillada que guarda en el armario. Defiende la causa de un pobre hombre que se enfrentó en solitario a una multinacional que atenta contra el medio ambiente. Sabe que tiene las de perder, pero facilitar el acceso a la justicia de todas las personas le ayuda a dormir en paz. La forma más eficaz de actuar sería llegar a un acuerdo antes de la vista, pero a pesar de los años que trabaja como abogada sigue siendo una soñadora. Un hombre vestido de blanco entra en la habitación. Con cuidado le quita la toga y la prepara para ir a cenar. El reloj de la residencia marca las ocho en punto y yo, su orgulloso marido, le ofrezco mi brazo para acompañarla al comedor.

    | Julio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4