Imagen de perfilUn nuevo camino

Lidia Ramallo Sánchez 

Bajo el umbral de la puerta me miraba perpleja, no se esperaba esa respuesta. Para mi no era agradable, pero estaba segura de que era la mejor decisión. Después de tantos años la colección de maltratos se hacía insostenible, sobre todo si quería proteger a su hijo. Cerró los ojos y recordó lo que había sucedido días atrás con aquella chica del barrio. Su hijo no era inocente, sin embargo una alegación coherente lo libraría de entrar en prisión. Para ello necesitaba su ayuda, si no no aceptaría llevar su caso. Debía denunciar a su marido y enseñarle a su hijo lo que era realmente el amor.

 

 

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