Amparo Martínez Alonso

Microrrelatos publicados

  • ALGO QUE TE HAYA MARCADO

    Ir de pesca con mi padre. Disfrutar del campo, del aire, del agua llena de vida. Practicar las tres erres: respirar, reír, razonar. “Observar la naturaleza, aprender de su equilibrio y sus leyes nos ayuda a ser más humanos, libres y justos, hijo mío”, me comentaba, mientras devolvía al río la trucha que no alcanzaba el tamaño exigido. Mi padre no fue juez, ni siquiera abogado, pero supo inculcarme el respeto y sentimiento de justicia hacia lo que nos rodea. Me enseñó a valorar y conservar el medio natural... ¡Y en eso sigo! Luchando contra la contaminación; tratando de detener y eliminar los vertidos de residuos, las mareas de plásticos que ahogan nuestro planeta... Por eso elegí Derecho Ambiental, para preservar el medioambiente, la biodiversidad; para proteger los recursos naturales y evitar desastres ecológicos, pérdidas de ecosistemas…, y para que un viejo pescador sonría satisfecho al mirarme a los ojos.

    | Junio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • MEJOR QUE UNA ESTILOGRÁFICA DE ORO

    El pequeño ecosistema reúne un grácil bosque de algas, base de arena, grava turquesa, piedras volcánicas, arrecifes de coral púrpura y fuego, cuevas con musgo, raíces hirsutas y seis pececillos iridiscentes de fauna caribeña. ¡Regalo de los socios del bufete!
    Desde que el acuario entró en casa, mi miedo al retiro comenzó a difuminarse. Ahora, me ocupo de alimentar, proteger y mimar a mis pequeños compañeros. Cada día procuro que su medio acuático se mantenga en condiciones óptimas de limpieza, temperatura y luz. Estudio normativas acuícolas, requisitos zoosanitarios, hábitats… A cambio, ellos me regalan el bello espectáculo de la vida en movimiento, el brotar de un sinfín de burbujas perfectas, ascendentes. Su contemplación deleita mi espíritu y relaja mi mente. Apartado de juzgados y litigios, mi vida va tomando forma y color; las horas empiezan a llenarse de pequeños detalles y metas por conseguir. Comienzo a disfrutar de mi jubilación.

    | Mayo 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 16

  • MIS DOS AMORES

    Sus lágrimas enturbian mi despedida. Trato de consolarla, hacerle ver el lado positivo de mi marcha, pero ya no dispongo de esa oportunidad. Y, aunque nunca me faltaron las palabras, mi actual mutismo ensancha la incipiente brecha que comienza a separarnos. Mi ánima se derrumba al verla cobijarse bajo mi vieja toga. Aquella que llevaba cuando nos conocimos, en el caso sobre desigualdad salarial: la sufrida por las empleadas del laboratorio farmacéutico donde ella trabajaba. “Discriminar es un acto denunciable e inconstitucional, queremos que se conozca y se frene esta injusticia”, me requirió. Gané el caso y su amistad. Nuestra vida ha sido feliz y equilibrada entre su ciencia y mis letras. Ahora, ella llora y yo no puedo consolarla. Antes de alejarme para siempre, sonrío a mis dos amores, aunque ninguna pueda verme. Ella, a causa de sus lágrimas; la otra, por la venda que cubre sus ojos.

    | Marzo 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 28

  • UN EMPLEADO FUERA DE LO NORMAL

    Solicitaron el abogado más eficiente, serio y objetivo del bufete. Pensé en el nuevo. Su fichaje, aunque costoso, había representado una verdadera transformación de nuestro modus operandi y un desafío del propio concepto de trabajo. Le transferí toda la información del caso. Registró datos, clasificó prioridades, analizó variables, comparó resultados… y, al cabo de media hora, se acercó a mi despacho con las conclusiones impresas. Con ademán lento me tomó del brazo. Era mucho más alto que yo (realmente era el más alto del bufete). Se inclinó y me susurró de forma mecánica y artificial: “Que sea la última vez que me introduces datos sin consultarme previamente”. Y continuó: “Como experto en Derecho Laboral, Mercantil, Procesal, Civil… y considerando mis habilidades en gestión, análisis y síntesis, mañana revisaré mis condiciones laborales”. Por eso, como responsable informático del bufete, llevo en vela toda la noche, estudiando una justificación "legal" para desconectarlo.

    | Abril 2019
     Finalista
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • SECRETO PROFESIONAL

    Algo en ella me dificultaba conciliar el sueño. Tal vez su empeño por voltear alguna de mis preguntas, o ese esfuerzo suyo en desviar temas laborales, o quizás la sombra que oscurecía su mirada cada vez que le hablaba del pleito con mi ex-mujer. Ayer, durante el juicio, lo comprendí todo. La abogada de la parte contraria, luciendo su melena al viento y una de mis mejores camisas bajo la toga, expuso su defensa de forma elocuente y brillante, fulminando el alegato de mi abogado. Consiguió, para su defendida, el reparto más ventajoso de nuestra comunidad de bienes gananciales. Fuera de la sala, entre estrechamientos de manos y felicitaciones, se me acercó. “No podía contártelo. Lo entiendes, ¿verdad?”, me susurró. Yo, un hombre menos solvente que antes del juicio, la abracé. Mis miedos y sospechas habían desaparecido. Me sentí enamorado y orgulloso de ella: ¡la brillante abogada de mi ex-mujer!

    | Febrero 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 39

  • INTERSECCIONES

    Nunca fuiste el rey de la casa. Cuando entraba alguna bolsa de golosinas, erais demasiadas bocas para repartir. Solo lograste disfrutar de algún caramelo de menta (el sabor menos popular entre vosotros). Cada vez que uno de los más pequeños (repeinado y oliendo a loción de lavanda) salía de la mano de aquellas parejas, te resultaba escalofriante pensar que no le volverías a ver. Sor Juana os aleccionaba cada noche: “Tenéis que sonreír a los señores y abrazar a las señoras. Ellos pueden ofreceros un hogar, un futuro. Pero recordad que, seáis lo que seáis el día de mañana, siempre habrá alguien a quien ayudar”. Y, aunque aquello pasó hace muchos años, tú continúas defendiendo a los desahuciados, sin recursos, marginados…, como hiciste conmigo. Por eso te escribo este e-mail, para darte las gracias por haberme ofrecido un futuro y decirte que he aprobado Derecho, que ¡soy abogado, como tú!

    | Enero 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 11

  • Érase un abogado contando un cuento

    ─Los cuarenta ladrones robaban y robaban. ¡Cada día eran más ricos! Aunque sus vecinos pasaran hambre, a ellos les traía al fresco… Qué diferente hubiera sido de haber existido un Poder Legislativo que contemplase los derechos fundamentales del ciudadano, en adición a un Sistema judicial imparcial…

    ─Papá, el cuento no es así.

    ─Jaime, hoy es el aniversario de nuestra Constitución, de nuestro ordenamiento jurídico. Hoy cumple cuarenta años nuestra democracia, el Estado de derecho, el pluralismo político, la soberanía nacional…

    ─Pero, los cuarenta ladrones eran valientes y ganaban todas las peleas, ¿a que sí, papá?

    ─Escucha, Jaime, las leyes organizan, protegen y delimitan los derechos y libertades de la ciudadanía. Se pelea con la ley en las manos, no con las armas. ¿Comprendes, ahora? Los ladrones nunca pueden ser los protagonistas de un cuento porque no tienen cabida en un Estado democrático de derecho como el nuestro.

    ─¡¡¡Mamá!!!!

    | Octubre 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 9

  • ALEGATO VITAL

    “No hay enemigo pequeño… ¡Al enemigo, ni agua!”, le prevenía su padre cuando Ángela decía que una asignatura era pan comido, o cuando en el bufete algún caso parecía ganado de antemano. Por eso, ahora que litigar contra su peor enemigo se está convirtiendo en verdadera tortura, Ángela lamenta haber desoído aquellos consejos paternos.

    Ángela maquilla vómitos, retoca ojeras, difumina rictus y dibuja sonrisas postizas. Transformada, lleva a sus hijos al colegio; luego acude al bufete a defender los derechos de sus clientes. Pero ante el espejo, a cara lavada, ensaya una explicación que le evite declarar el “mea culpa” por haber subestimado a un enemigo de doce milímetros de diámetro; un engaño piadoso, lleno de ternura; un canto a la vida, que hable de felicidad, de trabajo vocacional, de una familia maravillosa; un alegato final que reconforte al hombre que otro cáncer de mama convirtió en viudo: su padre.

    | Julio 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • LA JARDINERÍA

    Tras mi despido del bufete, por reducción de plantilla, el abuelo me exhortó a enfocar la derrota desde un prisma positivo y razonable: “Ahora podrás intentar esa renovación vital de la que tanto hablas”. Aunque no comulgaba con términos políticamente correctos, vuestro abuelo nunca alimentó lástimas ni culpas ajenas (dentro o fuera de los tribunales), en su larga carrera judicial. Desde que se jubiló, además de sopas y cremas de verduras, el abuelo masticó (hasta el infinito) multitud de recuerdos procesales. El cese de su actividad laboral no mermó su vocación por la justicia, la equidad y la razón. Por eso, tras pronunciar uno de aquellos refranes con los que solía sentenciar cada suceso que ocurría a nuestro alrededor: “¡A Dios rogando y con el mazo dando!”, mi padre salió al jardín, se agachó con dificultad, y comenzó a arrancar las malas hierbas, allanando el terreno de mi verdadera vocación.

    | Mayo 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 12

  • LOLA

    Cuando Elsa me abandonó, el ritmo de mi vida adquirió una cadencia monótona, pendular, como ese columpio oxidado que nadie quiere empujar… Además, ¡extrañaba tanto a nuestra pequeña Lola! Por eso decidí reclamar la custodia compartida.

    Elsa se presentó con su abogado de siempre: su padre, mi mentor (un señor obeso, vestido de luto, con pinta de vicario de la Edad Media o la posguerra española; uno de esos abogados que, profesionalmente, en un baremo del cero al diez, conseguirían un doce), a quien nuestro divorcio le resultó pan comido, y quien, tras el mismo, me invitó a abandonar el puesto de trabajo que ocupaba en su bufete.

    Pero, hoy, la Ley se inclinará a mi favor: Lola no es una de las muchas pertenencias de la familia de Elsa... Y, sobre todo, el cariño de un perro (perrita en nuestro caso) no entiende de méritos legales ni posición social.

    | Marzo 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 61

  • ALEGATO FAMILIAR

    En la sobremesa el corazón se me acelera. Tras los postres, mi familia presume de sus viejas victorias (un circo de payasos camorristas, acróbatas desafiantes, prestidigitadores temerarios…). Sin respetar turnos, ni definir tiempos de intervención, se jactan de cada conquista del pasado.

    Yo, espectador sospechoso, trato de desviar dudas y preguntas. ¡Hasta hoy! Hoy tengo el firme propósito de no flaquear, de confesarles mi secreto: ¡No soy otro aprendiz de camorrista, como fuera el abuelo al desembarcar en este país! Pronto, mi foto saldrá en los periódicos, y el texto que la acompañará rezará algo así: “El nieto de uno de los capos más famosos de los últimos tiempos será nombrado, próximamente, juez de la Audiencia Nacional”.
    Así que me levanto, miro a mis tíos, luego a mis primos y comienzo mi alegato: “Tenemos suerte de vivir en un país democrático, donde cada ciudadano es libre de elegir su futuro…”

    | Enero 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • DERECHO A LA DEFENSA

    No tuve oportunidad de abrir la boca. Aquel fue el careo más rápido de la historia. Mi compinche confesó ante la amenaza de irse a la cama sin cenar. Las pocas hipótesis que podían avalar nuestra inocencia pasaron a hechos probados, consumados y penados tras la testificación de mi hermano pequeño.

    Antes de nada, debo aclarar que mis padres se conocieron durante unas maniobras militares. Un día, mamá, revestida con un aire marcial más acentuado de lo habitual, confeccionó una guía de normas (y sus penas correspondientes). A partir de ese momento sería imprescindible no infringir más de tres normas para poder recibir la paga semanal. Además, deberíamos reparar cualquier falta cometida (o “perpetrada”, según el término utilizado por mamá) realizando un servicio a la comunidad familiar (limpiar nuestro cuarto, sacar la basura, poner la mesa). Y, todo sin rechistar. ¡Sin alegaciones!... Que por qué quiero ser abogado, me preguntas.

    | Septiembre 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 13

  • EL ORIGEN DE UNA VOCACIÓN

    Las preguntas de mi hijo, los baches del camino y el meneo del vehículo me transportan a otra pradera, otro tiempo, otro mundo… ¡aquel que cambió mi vida y enderezó mi juicio! Un lugar donde palabras como “damnificados”, “carencias”, “muerte” o “pandemia” surgían conforme las terribles inundaciones asolaban el país… Mientras, a miles de kilómetros, esa agua embarrada ayudó a lavar mi conciencia y enjuagar el ADN de nuestra acomodada e indolente familia. Porque al unirme al convoy humanitario (con la egocéntrica inteción de solventar mi aburrimiento existencial) lo que conseguí fue encauzar mi futuro…

    —Papá, cuando trabajaste de voluntario en aquella inundación, ¿ya sabías que ibas a estudiar Derecho? ¿Por qué supiste que querías ser abogado? ¿Cómo te diste cuenta que querías luchar por los derechos de los demás? Yo también quiero defender a la gente. ¡Voy a ser abogado como tú!… Papá, ¿por qué sonríes, en qué piensas?

    | Mayo 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 24

  • ENTRE JUICIOS ANDA EL JUEGO

    La bibliotecaria es una chica joven, me acerco a ella.

    —Hola, soy Marta…

    —¿Tienes el collar?

    —¿Eh?... ¡No!

    —Entonces, ¿cómo sé que eres Marta?

    —… Hace años nos reuníamos tres amigos en esta biblioteca. Leíamos y, luego, en la rebotica (ellos eran hijos del farmacéutico), recreábamos algunos casos (“El traje nuevo del emperador”, utilizando mi collar invisible) o construíamos finales más justos (el juicio de la Reina de Corazones en “Alicia en el país de las maravillas”)… ¡Fueron tiempos felices! Un privilegio que pasó al olvido. Hasta que recibí esta nota:

    “Marta, te esperamos en la biblioteca, como hace quince años.”

    Soy abogada, el membrete del mensaje me dio confianza y despertó mi curiosidad.

    —Un alegato convincente, Marta. Puedes acceder al país de las maravillas.

    —¿A la rebotica?

    —¡No! La vieja farmacia es ahora el bufete de mis hermanos… ¡Te esperan para defender la Ley en el mundo real!

    | Febrero 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • HECHOS, NO PALABRAS

    Dicen que el dolor, la decepción, el fracaso… te marcan. Pero a mí, lo que realmente me marcó fue tu tatuaje, tu vocación a flor de piel. Nunca imaginé que un joven abogado cobijaría el lema que iba a cambiar mi vida.

    Todo comenzó tras aceptar una apuesta: “A que no te atreves a quitarle la cesta a esa vieja”. No me lo pensé dos veces. Era un reto fácil para un chico de la calle: dar un tirón y echar a correr con el botín. Pero aquella anciana, aferrada a su posesión de mimbre, desparramó por tierra cada uno de mis planes, sentenciando la fecha de caducidad de mis correrías.

    Hoy estreno puñetas sobre mi toga y, como entonces, aquella leyenda de tu muñeca, “Res non verba”, continúa iluminando mi camino. Por eso, en cada juicio trato de volver del revés algún caso perdido, como tú hiciste conmigo.

    | Enero 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 19

  • ACTIVIDAD EXTRAESCOLAR

    -¿Reconoce esta caja?

    -Si —respondo mosqueado.

    -¿Podría decirnos qué contiene? —me interroga el fiscal con ademanes de mago engreído, mostrando mi caja vacía al jurado.

    -…Ultrasonidos…

    -¿Puede repetirlo alto y claro para que conste en acta?

    Se nota que Gómez disfruta en su papel de fiscal.

    -¡Ul-tra-so-ni-dosss! —silabeo, sin un solo fallo.

    Provengo de una larga familia de juristas. Estoy familiarizado con expresiones como “jurisprudencia”, ”inmunidad jurídica”, “enajenación mental” o “inadmisión de pruebas” (de lo que trata la actividad de hoy).

    Yo quería interpretar al abogado defensor (como mamá o los tíos Lucas y Miguel), también me presté para el papel de fiscal (como papá, el abuelo Alejandro o tía Úrsula), incluso para el de juez (como el abuelo Marcial). Pero me tocó hacer de testigo. Y voy a testificar, pero alterando el guión para que rabie el pelota de Gómez:

    -¿No me cree, señor letrado?... ¡interrogue a mi perro!

    | Octubre 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 27

  • LA HONRADEZ COMO LEMA

    El abuelo recuerda, emocionado, cuánto tiene que agradecerle al zarandaja del Braulio... A su regreso de las Américas, el Braulio vino convertido en don Braulio: ¡el mecenas del pueblo! Gracias a sus donativos construyeron el centro cultural, restauraron la capilla mudéjar y terminaron de esculpir los discos gremiales de la plaza mayor. Pero, ante todo, don Braulio era admirado y querido por fundar la beca “Independencia procesal”. La famosa “Beca brauliana” (como la llamaban en el pueblo) consistía en hincar los codos para entrar en la Facultad de Derecho. A quien lo lograba, don Braulio le sufragaba los gastos de la carrera (incluyendo la pensión completa en un hostal de Madrid). Mi abuelo fue el primer aspirante en conseguirla. Hoy, el abuelo todavía recita con nostalgia y convicción el “Lema brauliano”, el principio que guió su carrera: —Un buen abogado nunca devuelve favores… Aunque tenga mucho que agradecer.

    | Marzo 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2

  • FALTAS DE ORTOGRAFÍA

    “¡Aquí tienes la prueba!”, me recrimina mi mujer mientras señala el papel que cuelga del frigorífico. Y frunciendo el ceño, cual fiador estafado, sentencia con fuerza: “¡Debes solucionarlo ya!”. No entiendo su enfado. Es un dibujo precioso… Aunque Martita nos haya dibujado junto a una casa azul, cuadrada, con una ventana en el centro y sin puerta (más parecida a cualquier administración de lotería). Sobre la figura de Superman (con capa roja y todo) ha escrito: “papa”, y debajo: “Mi papa es avogado y salva a la jente”… Sonrío orgulloso. ¡Mi hija valora mi trabajo y me ve como un superhéroe! (ya aprenderá ortografía, todavía es muy pequeña)… Continúo leyendo: “Quiero mucho a mi papa aunque solo juega con migo los años bisiestos”… Entonces se me borra la sonrisa (la mía, no la de superman), y comprendo el disgusto de mi mujer: ¡no es tanto por las faltas de ortografía!

    | Febrero 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 10

  • MUTIS POR EL FORO

    Todos coincidían en que el niño tenía madera de jurista, como el abuelo Saúl. Observarlo jugar —cumpliendo las reglas y mediando en discusiones o peleas— confirmaba esas dotes heredadas. Sabía escuchar y explicarse, respetaba las normas y aprendía deprisa. ¡Sería un gran abogado!... Hoy, aquellos recuerdos infantiles le parecen ajenos, casi irreales. Acurrucado en el refugio, ya no mira con intención de analizar, evaluar, valorar o peritar la situación, como hiciera las primeras semanas. “¿Cuánto tiempo aguantaremos, rabí?”. Ahora, el miedo, el silencio, el ahorro de agua y comida han esquilmado los ánimos del grupo. Cierra los ojos: el jurado atiende, comienza su alegato, con la ley en la mano, brillante, caso ganado, inocentes. Entonces, una fugaz sonrisa recompone su rostro: “¡Somos inocentes. La razón y la ley nos amparan!”... Excepto, cuando la sinrazón campa a sus anchas, la justicia se atrinchera y la ley hace mutis por el foro.

    | Septiembre 2015
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 3