V Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

Ganador del Mes

Ilustración: Juan Hervás

BÚSQUEDA AVANZADA

Marien Aguilera Morales · Las Rozas (Madrid) 

No la encontraba. Hacía ya muchos días que la echaba en falta. Había interrogado a colegas, escudriñado expedientes, incluso había dedicado un tiempo importante a buscarla entre las combadas estanterías del despacho. Nada. No estaba. Cierto día, a punto ya de formular su renuncia, reparó en que la suya era, en verdad, una búsqueda avanzada. Se apresuró entonces a requerir la asistencia de Mercedes: su más ocurrente y eficaz ayudante. — « ¿Sabe manejar las bases de datos tan bien como las hojas de cálculo?», inquirió nada más franquear la puerta. — «Sí», le ofreció ella por toda respuesta. Al dictado de su voz, la secretaria tecleó parsimoniosa: J-u-s-t-i-c-i-a. — «Señor, lo lamento, su búsqueda arroja cero resultados. Quizá pagando una tasa…».

 

Relatos seleccionados

  • Excelencia

    Ángel Cipriano Suardíaz Alfonso · Gijón 

    Era sobrina de un personaje de la dictadura, ministro de Justicia. Cuando el régimen cayó, cruzó el mar con su familia y se estableció aquí. La conoció en la facultad de Derecho, aunque sus asistencias escaseaban. Se la presentó un amigo y charlaron sobre las clases. Demostró falta de interés por las asignaturas. Le preguntó por qué quería ser abogada: “Para hacerme rica, como mi tío”. Repitió algún curso, la perdió de vista. Quién sabe cómo, terminó. Se incorporó a un despacho. “Destaca en el cálculo de honorarios, sabe lo que quiere”, bromeaban los compañeros. Un día la pillaron en un asunto turbio. Presentó la renuncia y regresó a casa. Pasaron muchos años y su nombre se borró de las conversaciones. Reconoció su voz mientras desayunaba. Alzó la mirada. Un rostro recauchutado clama en el televisor contra los “jerarcas preconstitucionales” e invoca “decencia política”. Debajo, un rótulo: ministra de Justicia.

     
  • LEY DE VIDA

    SILVIA VICEDO RAMÓN · ALCOY (ALICANTE) 

    Ya conocía la historia. Como todo lo absurdo, piensas que a ti no te pasará, que estás a salvo por haber sido capaz de trabajar duro consiguiendo así una existencia holgada para tus vástagos. Acabo de empaquetar mis cosas y escudriño el jardín. Mis amigos toman perezosamente el sol, mientras Eulalia, aguardando mi asistencia, mira de reojo la ventana . Me estremezco de gozo y desdicha a la vez. Me está buscando… ¡Dios, cómo la voy a echar en falta! Mi hijo dice que si sus cálculos no fallan, volveré en menos de seis meses, pero interpreto que ésta va a ser mi peor renuncia. ¡Ni cerrar el despacho de abogados por jubilación me afligió tanto! Un golpe en la puerta . “Vamos papá, anímate. Cuando nos pongamos al día con la hipoteca de casa, volverás a la residencia”. Asiento con pesar. Los hijos ante todo. Ley de vida, supongo…

     
  • Abogado y árbitro

    VICENTE CUESTA RONCERO · VALLADOLID 

    De los casos más curiosos que han entrado a mi despacho de asistencia psicológica ha sido el caso de un abogado de profesión y árbitro de segunda división los fines de semana. Su nombre era Sergio Montalvo y su falta de concentración era tan apoteósica que resultaba increíble creerle cuando me contaba que había acudido a un juicio de faltas y a una asistencia al detenido vestido de árbitro en alguna ocasión. Su despiste era reincidente cuando, el último fin de semana, en el terreno de juego se colocó la toga para decidir sobre una falta a un jugador y para interpretar si una asistencia daba lugar a un fuera de juego. ¿Qué explicación psicológica debería tener? Evidentemente no son errores de cálculo. ¿Quizá sea una manera de expresar su renuncia a pasar desapercibido? Debo encontrar una explicación ya que puede demandarme o puede sacarme una tarjeta roja.

     
  • LEYENDA DE FELPUDO

    LOURDES ASO 

    En el felpudo del segundo pone “mi vecino es moroso, yo pago”. Ante la proximidad de la Junta General, el señor Presidente repasa el párrafo cuarto: otorgar poderes para nombrar abogado y procurador... que medien en el conflicto. Parece que cuando la derrama amenaza los bolsillos, la asistencia está asegurada y la falta sin delegar en otro, otorga la renuncia al derecho de pataleo. El despacho con quince días da pie para mucho. Corren apuestas vecinales sobre cuanto aguantará la alfombrilla en su sitio antes de que el indignado la lleve al contenedor. Y también qué pasará en el capítulo de ruegos y preguntas. El del quinto plantea una demanda por el estrés que le causan las broncas de pasillo. Dice entra el seguro comunitario los daños colaterales del cálculo renal exacerbado. “Urge juez a prueba de bomba” aparece en el portal. Me apunto.

     
  • Con la toga por montera

    Lidia Molina Gómez · Benidorm (Alicante) 

    Sudor frío. Voz carraspeante. Taquicardia galopante. Desde que emprendí la ardua senda del jurista había tratado irremediablemente de posponer este momento. Mi primera asistencia como letrada. Y aquí estoy, en sustitución de un compañero de despacho, efectuando un minucioso cálculo de mis posibilidades de éxito. Imaginaba que la labor del abogado en Sala era como la que enfrenta un torero: ¡cuestión de coraje! Allá vamos, me lanzo al ruedo ataviada con un traje de luces que no me transmite la entereza que esperaba. Sujeto mis códigos con tal firmeza que se tornan extensiones de mis manos. Me esfuerzo por esquivar las embestidas del contrario mientras la tensión se desdibuja de mi rostro dando paso a un semblante circunspecto. Culmino la faena. Abandono el estrado sin la certeza de haberme ganado el derecho a salir por la puerta grande. Poco importa. Nadie renuncia al “paseíllo”, yo tampoco. Ni falta hace.

     
  • NECIO IMPUTADO

    Mª Belén Mateos Galán · ZARAGOZA 

    El comisario cornuales, entro en mi despacho sin previo aviso, sin los toques de cortesía y sin un: buenos días. Su falta de educación transformo mi sonrisa en una mueca algo frívola y apática. Escuche por mera cortesía profesional aquello que brotaba, de manera irracional, por su boca. Un mal cálculo a la hora de contar el dinero confiscado en una redada de narcotraficantes, le señalaban como culpable de quedarse una pequeña fortuna y no estaba dispuesto a renunciar a su placa tras veinte años de insufrible servicio. Fui asintiendo a cada una de sus palabras y sin casi parpadear, le sugerí, como supuesto futuro abogado suyo, que en su primera audiencia ante el tribunal, su asistencia fuera puntual, pero privándose del rolex que tan radiante salía de su manga y del descapotable, que aparcado de manera imprudente, tapaba la salida del utilitario del juez.

     
  • Mi gran ilusión

    susana cabezudo garcia · ldaia, Valencia 

    Sentada una tarde más en el sillón, disfrazada de ratón de biblioteca, sobre un folio en blanco hago el cálculo de cuánto tiempo me falta para poder formar parte del turno de oficio. Mirando las estanterías llenas de libros,códigos,apuntes,horas de trabajo imagino cómo sería mi primera asistencia como letrada,cómo vestiría,cómo miraría a la cara a mi futuro cliente,cómo lo defendería.Fantaseo con tanta ilusión, alegría,motivación, que mi mente renuncia a pensar en el lugar donde me encuentro y empiezo a volar en una nube sintiéndome grande, preparada y valiosa. De repente el canto de mi canario en el salón me hace bajar a la realidad pues realmente seguía sentada en mi querido sillón, compañero de largas horas de mi entrañable despacho. Miro el folio y escribo "aún 2 años y 4 meses querida".

     
  • BLANCO INMACULADO

    MARIA LUISA VENTURA SANCHEZ · Talavera de la Reina (Toledo) 

    '-Este tipo está loco, ¡Renuncio a su defensa! – me soltó mi socio con rostro belicoso. Le miré perplejo. Aquel caso podría dejarnos una buena minuta, que tal como estaban las cosas, buena falta nos hacía. En cambio, su renuncia, haciendo un breve

     
  • PARADOJAS DE LA VIDA

    MARíA ELENA SANCHEZ ALVAREZ · MADRID 

    Primero, fue el repelente niño de los Soriano quien con sus prácticas pianísticas me impedía estudiar, aún así acabé Derecho con sobresaliente. Lo peor vino después, éstos vendieron el piso a un matrimonio sin hijos, lo que me sugirió tranquilidad, mas no fue así. Los recién llegados, inagotables entusiastas de Camilo Sesto, bombardeaban mis oídos incesantemente, pero jamás tuve en mente la renuncia de mis sueños. Consideré denunciarles, conocía al dedillo los artículos 45 y 325, pero desistí. La oposición fue dura, lo sabía, combinaba la asistencia a clase con el estudio en casa, mis cálculos fueron precisos, un tema diario fue suficiente. Por fin llegó el día del examen, y para satisfacción mía cayeron los susodichos artículos, y no hace falta decir que lo bordé. Conseguí plaza, me hice fan de Camilo y siempre que puedo pongo al límite los decibelios, he montado un karaoke en mi sonado despacho.

     
  • Error de cálculo

    Cristina Jover Acosta · MURCIA 

    Por un simple error de cálculo el delito se convirtió automáticamente en una falta. ¿De verdad que costaba 299 euros? Preguntó por tercera vez consecutiva. Ya sabía la respuesta, pero estaba tan decepcionado que le costaba creerlo. Miró desesperado a su abogado, el letrado le brindaba asistencia gratuita gracias a una asociación. Desde que llegó a su despacho le aseguró que la palabra renuncia no estaba en su vocabulario y que lucharía hasta el final. Había cumplido su promesa. Lo que no sospechaba es que su defendido quería pasar otra temporada entre rejas. Al fin y al cabo no conocía otro hogar.

     
  • Plátano de las indias

    Carlos Brage Tuñón · Madrid 

    Mi falta de atención se debe al golpe que recibí en la cabeza cuando era niño. Un mal cálculo al asomarme por la ventana del autobús de ruta, hizo que impactara con violencia contra un plátano de las indias. Sin embargo, este desgraciado accidente, debido a la falta de seguridad existente en el transporte escolar, derivó en mi primer juicio ganado y la consiguiente indemnización económica. Cierto es, que dicho juicio motivaría que intentaran expulsarme del colegio, amparados en mi disoluto comportamiento en clase, lo que derivó a su vez, en una segunda sentencia a mi favor, por intento de discriminación escolar. Durante mis años venideros, fui citado al despacho del director en innumerables ocasiones, debido a mi más que evidente dispersión en las aulas. Y juntos pactábamos, tanto mi renuncio a futuras demandas, como su complicidad con mi alocada actitud, impropia de un profesor de secundaria.

     
  • LA FUGA

    Joaquín Valls Arnau · Barcelona 

    Todavía no me lo explico. Tantos años prestando asistencia jurídica al empresariado local en eso que llaman “optimización fiscal”, y un insignificante error de cálculo dio al traste con mi reputación. La cuota defraudada por don Amancio, el de las industrias cárnicas, no excedía por muy poco la cifra que según he comprobado le indiqué erróneamente por correo electrónico: 1.200.000 €. Siguiendo mi consejo, él actuó convencido de que si lo pillaban no podrían imputarle un delito sino una mera falta administrativa. Lo malo fue que a dicha cantidad le sobraba un cero. En cuanto supe que el juez decretaba contra él prisión con fianza, me faltó tiempo para clausurar el despacho, hacer la maleta y tomar un vuelo a Brasil, donde enseguida conseguí una identidad falsa. Alguna renuncia me he visto obligado a asumir, es cierto. Pero confieso que no importaría en absoluto terminar mis días aquí.

     
  • Coartada perfecta

    LAURA Betancort Carrasco · Arrecife 

    El enigma se había convertido en una cuestión de Estado. ¿Milagro? ¿Suerte? ¿Gracia Divina o Mefistofélica? Nadie conocía la naturaleza del mágico subterfugio que empleaba aquel individuo para sortear impecablemente a la Justicia. Ausencia completa de pruebas. Fiscal tras fiscal, renuncia tras renuncia, la leyenda del joven asesino se iba acrecentando, al igual que el favor del público, que lo consideraba una víctima más de una conspiración. Sólo yo tenía la clave. Y un cálculo perfecto. Pedí venia a su Señoría. Trajeron desde el despacho del Juez un cuadro cubierto con una sábana de seda. Falta de aire. Susurros en la asistencia. Al retirar la sábana, el susodicho se volvió pálido y el público enmudeció. En mi mente, el eco de su voz treinta años antes en el parque de nuestro facultad: -¿Cuál es tu novela favorita? –El Retrato de Dorian Gray.

     
  • ¿Un sueño?

    María Luisa Planet Vicente · Barcelona 

    Todo empieza con un sueño. ¿Un sueño? Una mierda de sueño. Eso que nos inculcan desde pequeños, ser felices y comer perdices. Nadie te dice que tendrás que aguantar que tus hermanos te fastidien toda tu infancia, no te preparan para la asistencia a interminables clases de la carrera que han decidido que estudies porque “tiene futuro”, no te hacen el más mínimo comentario sobre los cálculos que deberás hacer mes sí y mes también para no endeudarte más de lo que ya estás. Y no digamos nada sobre la falta de tiempo para hacer, no digo todo, tan solo algo de lo que te gusta. Pero, lo peor, lo peor, es la tortura malaya de levantarse cada mañana para ir al despacho, ¿cómo pueden olvidarse de advertírtelo? Presento la renuncia a este sueño, señor juez. ¿Dónde tengo que firmar?

     

     
  • PARTIDO DE IDA

    Angel Tormes Alberdi · Donostia-San Sebastián 

    Mi equipo sigue atacando. No renuncia a la victoria aunque el partido se complica con esa inexistente falta que nos cuelan por la escuadra. Cálculo milimétrico de nuestro cerebro inventando una asistencia antológica, anulada incomprensiblemente por el árbitro, enfrascado en una sinrazón obtusa, sordo al clamor de la grada y ciego a lo que todos los demás ven. Termina el partido pero nos queda la vuelta para intentar remontar. Tasa 1- Despacho Abogado 0. Esperemos que no vuelva a pitarnos el colegiado Ruiz Gallardón.

     
  • Robolawyer

    Jesús Urbano Sojo · Silla - Valencia 

    De los creadores de la Termomix 54030 y del robot limpiar 3454, llega... ROBOLAWYER, el abogado del futuro. ¿Tiene usted multas sin pagar? ¿Le van a embargar? El Robolawyer le aconseja sin que haga falta que le pague. De igual manera, es un genio en cálculo, puede ayudar a sus hijos con matemáticas y química. Esta máquina nunca renuncia a defenderlo en un juicio. Y entre sus muchas prestaciones incluye que él le dará asistencia sanitaria, si se atraganta con un hueso de aceituna. Existen ciento un motivos para comprar el Robolawyer. Llame ahora y le regalamos este despacho portátil para que lo coloque en su hogar, donde el Robolawyer colocará su portafolios y descansará. Una oferta irrepetible. Advertimos que el Robolawyer no es legal en muchos países. Antes de comprar uno consulte a un abogado de verdad.

     
  • LA ESTILOGRAFICA

    José Luis Gómez Gusí · LLEIDA 

    El cadáver de una mujer fue descubierto sin una sola gota de sangre y todo apuntaba a que su amante –mi cliente- la había asesinado por una cuestión de celos. La renuncia de su primer y afamado abogado a falta de escasos días del Juicio había determinado que el presunto asesino requiriera la asistencia profesional de mi despacho en tan mediático asunto. Su declaración fue elocuente, los testigos lo exculparon, el forense incurrió en relevantes errores de cálculo sobre la hora de la muerte y el Jurado declaró su inocencia por unanimidad. Mi cliente sacó del interior del blazer su estilográfica y firmó la notificación de libertad; el trazo rojo escarlata del plumín se extendió sobre el papel dejando tras de si una estela de perfume ferruginoso. Le miré con incredulidad y él me devolvió una mirada sonriente mientras, con gesto preciso, enroscaba el capuchón de la pluma y la tendía hacia mí.

     
  • Dudas

    Víctor Manuel Martín Fernández · MADRID 

    Última promoción de licenciados en Derecho. En el escenario, el decano de la facultad repitiendo el mismo discurso de cada año, con una salvedad: “Ustedes son los últimos licenciados, pero recuerden, los últimos serán los primeros”. Esta frase hace que un alumno naufrague en un mar de pensamientos: ¿y ahora qué? Podría trabajar en un despacho de abogados, para algo ha hecho la carrera y además la asistencia jurídica gratuita siempre le había llamado la atención, a pesar de las críticas de un profesional que en alguna ocasión dio una ponencia en su Facultad; o quizás podría entrar en una gestoría. Sonríe. Por mucho que una gran profesora les enseñara a liquidar impuestos durante el último año el cálculo no había sido nunca su aliado. Mientras renuncia a esa idea con otra sonrisa escucha su nombre, se levanta y se dirige al escenario. Ya falta poco. Pronto descubrirá su camino.

     
  • UN BUEN CLIENTE

    Eva María Cardona Guasch · Ibiza 

    Ramírez se convirtió en el mejor cliente del despacho. Ya era un empresario exitoso cuando confió en mi, un recién licenciado de sobresaliente expediente académico pero notable falta de experiencia. Gracias a mis consejos ganó mucho dinero. Tanto que me resulta imposible hacer el cálculo. Durante años le asesoré en grandes contratos, negocié para él buenos acuerdos. Con mi asistencia letrada consiguió sentencias favorables en todos los pleitos. Ramírez fue un buen cliente porque me proporcionó mucho trabajo y sustanciosos ingresos. Era de los que pagaba y además agradecía. Por eso no puedo presentar mi renuncia a cumplir un último encargo: una demanda por la negligencia médica que le arrebató la vida. Y estoy tentado de hacerlo. Porque aunque gane el caso y sus herederos me paguen y me lo agradezcan ninguna sentencia me devolverá la compañía del amigo.

     
  • EL SEÑALAMIENTO

    ANTONIO PEREJON MAS · BRUNETE MADRID 

    Despertó bruscamente, con el rostro perlado de sudor. Era temprano, todavía se podía descansar. Pero la angustiosa visión del juez expulsándole de la sala por acudir con bermudas y chanclas bajo la toga, le abocó a una renuncia al sueño. Le resultaría extraño no acudir de punta en blanco al despacho, y sería una intolerable falta en cualquier asistencia a tribunales. Camino del juzgado, con un perfecto cálculo del trayecto, conducía despreocupado repasando mentalmente el caso, cuando hubo de detenerse ante una retención de tráfico. Tras veinte minutos, y escasos metros ganados, empezó a inquietarse. Su generoso margen se consumía. Llegando a las inmediaciones del juzgado la hora expiraba. Escaló hasta la sexta planta volando sobre los peldaños. Embocando el pasillo, observó como el agente judicial hablaba con su cliente. Al alcanzarlos, fatigado, en la puerta de la sala el funcionario le espetó: “tranquilo letrado, se ha suspendido”.

     
  • Y LA CRISIS LLEGÓ AL DESPACHO

    PILAR AÑÍBARRO AGUADO · VALLADOLID 

    El número de clientes que requerían su asistencia jurídica se fue reduciendo. Grave error en el calculo de los ingresos para el mantenimiento del bufete .Comenzó vendiendo los libros de la Universidad .Los tomos de civil, administrativo, penal y laboral descansaban en la librería denominada “Segunda Lectura” y su portátil en el mostrador del comercio “Compro Todo”. Continuaba la crisis asentada en su empresa, la falta de solvencia le llevó a la renuncia de su orla que lucía escondida en una galería de arte bajo un poster de diseño. La toga fue a para a una tienda de ropa vintage. Al final un anuncio “Se vende despacho”.

     
  • MI LEGADO SOLIDARIO

    Juan José Gavira Lozano · MALAGA 

    Sucedió una jornada más en el sueño del mundo hasta volverme a encontrar de nuevo en aquella escribanía fedataria. Entretanto mi acervo se conmovía y mi tacto se desdoblaba, yo redactaba mi más íntima sucesión. Aún parpadean aturrullados esos momentos en las aristas de mi designio, esperando que mis preferencias deserten otra vez a mi despacho de asistencia letrada. La tinta ocupa su lugar y renuncia su falta de proclividad, despreciando saber; y espera remordimiento en el tiento de su pluma afilada por la itinerancia. Rebozos de sensaciones en la bandeja de lo transitorio, entre el murmullo de quiméricos jurisconsultos ante el cálculo de su apelación, acaudillan mi estancia. Y yo, sólo aguardo ser mi heredero con la venia de mi eco vacante y ocupar ese escaño vacío en mi propia memoria defuncti ¡Que tengas suerte romano prudente… !

     
  • Lo nuestro ha prescrito

    David Ruiz de Agustín · Pekin 

    Ramón volvía a casa, tal y como solía hacer, tras una jornada de trabajo sin pena ni gloria. Hambriento como nunca y sin tiempo como siempre, fue a la cocina a la caza de las sobras de ayer. En la puerta del frigorífico había una nota. El mensaje era claro: “Lo nuestro ha prescrito”. No fue necesario ningún examen grafológico. La letra y firma eran de su todavía cónyuge. Esta vez le tocaba sufrir al abogado las consecuencias de tantas faltas de asistencia en eso que se llama “ser persona”. Si el último caso que ganó nuestro protagonista fue por desistimiento ahora la renuncia le tomaba a él como víctima. Su mujer quería calor en el hogar, él sólo se mostraba hogareño en la trinchera que tenía por despacho. El cálculo fue claro: Lo que en su día el hombre unió, lo iban a separar los tribunales.

     
  • LA SECRETARIA

    MIQUEL IVARS BAÑULS · Sueca (Valencia) 

    No le importó nunca que algunos la llamasen solterona. Tenía una mirada dulce, tierna, que, sin embargo, echaba en falta en mi madre, siempre tan severa conmigo. Recordé nuestros juegos en la sala de reuniones, mientras esperabamos que mi padre finalizara su última asistencia, y las aburridas clases de cálculo, sentado sobre sus rodillas. Más tarde vino la universidad y, después, mi incorporación como abogado al despacho. Aquel día sus pequeños ojos azules irradiaban felicidad. Sin embargo, el divorcio de mis padres sacó a la luz viejos rumores de adulterio, que, lentamente, la fueron consumiendo. Ayer me dijo, llorando, que no podía más y presentó su renuncia. Cuando cerró la puerta, dejo atrás un revelador silencio. Levanté la cara, miré en el espejo mi reflejo y ví .. sus ojos.

     
  • LA SECRETARIA

    MERCEDES DAZA GARCíA · GRANADA 

    No me importan sus faltas de asistencia, ni sus errores de cálculo, ni tan siquiera su vestimenta anticuada. Iustitia siempre permanece sentada, pensativa, en la silla de mi despacho, compensando la balanza entre mis equívocos y la realidad jurídica que me abarca. A menudo me desahogo con ella en un tono de protesta, especialmente cuando contemplo mi rostro cansado en el reflejo de la espada que empuña. Le comento que son muchos años ejerciendo mi carrera, que son demasiadas las injusticias que impregnan el día a día en mi mundo envuelto en leyes. Pero ella aguarda paciente, silenciosa, observándome con su ciega mirada, pues sabe que jamás oirá de mi parte una renuncia a la profesión que guía mi camino. Entre delirios la contemplo y rezo porque esta dama no me falte nunca.

     
  • POR EL ARO

    ANGEL MUÑOZ TRAPERO · CIUDAD REAL 

    Estaba inquieto, con la sensación de que había cometido alguna falta de bulto en la demanda recién terminada. Me puse a ver un partido de baloncesto en el ordenador, sin salir del despacho, y fue en una extraordinaria asistencia de Llul a Reyes, una virguería, cuando, quizás por obra de esa luminosa jugada, caí en la cuenta: había, sin duda, un error de cálculo en la hoja de Excel, en la fórmula de porcentaje. Minimicé la página web y me fui derecho a la celdilla donde se agazapaba el disparate. Después de corregirlo, volví a deleitarme con un triple soberbio de Sergio Rodríguez. Como si se tratase de una causa-efecto otro chispazo me desveló una errata. Abrí el procesador de textos y enseguida la hallé: había escrito renuncia en vez de denuncia. Entonces tuve la certidumbre de que el juez iba a pasar por el aro.

     
  • Clin, clin, clin, caja…

    Rut Santa Teresa Roncero · Valladolid 

    El demacrado aspecto que presentaba el cadáver parecía indicar que la causa de la muerte había sido una sobredosis..., pero de qué. ¿fármacos? No, ¡Avaricia!. Antes que la renuncia a un solo asunto y con ella a un céntimo, la vida. Esa máxima llevada al delirio, lo había llevado semanas antes, a encerrarse en el despacho trabajando a destajo sin tiempo para todo lo que no fuera trabajar y facturar, lo que unido a la falta de descanso y alimento, resultó letal. Llevado por el agotamiento cometió un error de cálculo; cuando detectó que el mismo le había privado de varios miles de euros, le sobrevino el colapso, y aun cuando pudo llegar hasta el teléfono y marcar el número de emergencias pidiendo auxilio, la rápida asistencia de los servicios de urgencia sólo pudieron certificar su fallecimiento.

     
  • Abogada de guardia

    Elena Bretos Palomera · Huesca 

    Suena el teléfono en la mesilla. Son apenas las cinco de la mañana, pero estoy de guardia. Contesto la llamada entre bostezos y me aseo rápidamente para salir disparada rumbo a la comisaría. A las nueve y media ya he terminado las asistencias a los tres detenidos. Uno de ellos culpa a los otros dos, así que voy a tener que presentar la renuncia a alguno, por incompatibilidad. Entro en una cafetería a desayunar antes de ir al despacho. Hago cálculos y decido que me quedo con los otros dos. Miro la agenda, aunque sé que tengo señalado un juicio de faltas a las once. No me apresuro. Sé que el juicio empezará tarde y que acabará aún más tarde. Y que su señoría del juzgado 2 ni me mirará ni me escuchará. No. No es el día de la marmota, pero hay cosas que siempre son iguales…