LEY DE VIDA

SILVIA VICEDO RAMÓN · ALCOY (ALICANTE) 

Ya conocía la historia. Como todo lo absurdo, piensas que a ti no te pasará, que estás a salvo por haber sido capaz de trabajar duro consiguiendo así una existencia holgada para tus vástagos. Acabo de empaquetar mis cosas y escudriño el jardín. Mis amigos toman perezosamente el sol, mientras Eulalia, aguardando mi asistencia, mira de reojo la ventana . Me estremezco de gozo y desdicha a la vez. Me está buscando… ¡Dios, cómo la voy a echar en falta! Mi hijo dice que si sus cálculos no fallan, volveré en menos de seis meses, pero interpreto que ésta va a ser mi peor renuncia. ¡Ni cerrar el despacho de abogados por jubilación me afligió tanto! Un golpe en la puerta . “Vamos papá, anímate. Cuando nos pongamos al día con la hipoteca de casa, volverás a la residencia”. Asiento con pesar. Los hijos ante todo. Ley de vida, supongo…

 

 

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