POR EL ARO

ANGEL MUÑOZ TRAPERO · CIUDAD REAL 

Estaba inquieto, con la sensación de que había cometido alguna falta de bulto en la demanda recién terminada. Me puse a ver un partido de baloncesto en el ordenador, sin salir del despacho, y fue en una extraordinaria asistencia de Llul a Reyes, una virguería, cuando, quizás por obra de esa luminosa jugada, caí en la cuenta: había, sin duda, un error de cálculo en la hoja de Excel, en la fórmula de porcentaje. Minimicé la página web y me fui derecho a la celdilla donde se agazapaba el disparate. Después de corregirlo, volví a deleitarme con un triple soberbio de Sergio Rodríguez. Como si se tratase de una causa-efecto otro chispazo me desveló una errata. Abrí el procesador de textos y enseguida la hallé: había escrito renuncia en vez de denuncia. Entonces tuve la certidumbre de que el juez iba a pasar por el aro.

 

 

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