VI Concurso de Microrrelatos sobre abogados

Ganador del Mes

Ilustración: Juan Hervás

Abogadapps

Pilar Blázquez Gómez · Madrid 

Tras meses buscando trabajo como abogada, aposté por desarrollar una aplicación. “¿Temes manifestarte pacíficamente delante del Congreso y acabar en el calabozo? ¿Ves que tus derechos civiles involucionan treinta años? ¿Ignoras cómo denunciar a tu compañía de luz por robo reincidente? ¿Te acusan de delito fiscal porque el fontanero no te cobró IVA? Ciudadano, descárgate gratis esta aplicación imprescindible y llevarás en tu bolso al mejor y más rápido abogado telemático. Tecleando tu consulta conocerás al instante qué ley te protege del antidisturbio, los artículos constitucionales que avalan tus libertades, esa figura utilizada por la hidroeléctrica para estafarte o que tu impago de IVA sólo supone falta administrativa. Además, dispondrás de la última actualización de tasas judiciales o del baremo que te excluye de asistencia jurídica gratuita. Versión PRO para asesoramiento por corrupción: 6,99 euros”. Hoy, soy una de las jóvenes licenciadas en Derecho más rica del planeta.

 

Relatos seleccionados

  • Libre

    Odila de la Torre López · Málaga 

    Llevaba mas de tres horas sin dar señal su dispositivo. Hasta ahora no habían existido anomalías en su tobillera, y el control telemático había respondido sin incidencias. Sacó un pañuelo del bolso y se secó el sudor del rostro. Pensó en cuantas veces le había dicho que su única ilusión era la de vivir entre sus vecinos del barrio como un ciudadano mas, y que su hijo pudiera verlo a cualquier hora en su casa, sin bruscas despedidas o misterios por su ausencia. Recordó sus ojos cuando, tras la consulta de su expediente y el baremo realizado por la Junta de Tratamiento, le comunicaron la resolución favorable a su solicitud... ; pero llevaba varias horas sin estar localizable. Contactaron entonces con su esposa, y ella les informó de que ya no residía en el domicilio. Habitaba desde anoche en el cementerio del pueblo. Allí habría poca cobertura... .

     
  • Hipócrita

    ESTEBAN TORRES SAGRA · Úbeda (Jaén) 

    Soy licenciada en Derecho por la Complutense, aunque trabajo como presentadora en mítines, reconozco que con desidia, pues a medida que el candidato gana adeptos en las consultas, para mí pierde valía, por hipócrita. Se pasa la tarde besando bebés, cuando sé de buena tinta que le resultan odiosos. Cada vez que saluda a un ciudadano me pide de inmediato una toallita desinfectante. Alardea de que quiere escapar a la persecución mediática y, sin embargo, si despista a la prensa deja indicios meridianos de sus movimientos. Defiende a ultranza la familia tradicional, pero a poco que me descuido se me insinúa descaradamente y me regala bolsos. Acaban de soplarme que en el último baremo telemático le otorgan la mayoría absoluta… ¡y que no tiene asesora jurídica…! ¡Señoras y señores… con ustedes el Kennedy de Aluche, el Martin Luther King vallecano, el Churchill de Manoteras …!

     
  • COMPATIBLE

    Pablo Vázquez Pérez · Majadahonda (Madrid) 

    Son las doce de la noche. Las oficinas están ya vacías. En el edificio solo queda Mario, el vigilante de seguridad. Comienza su ronda por las cuatro plantas y comprueba que todo está en orden. Saca las llaves y abre la puerta de la firma “Wenceslao Z. Abogados”. En la oscuridad, esquiva las mesas y armarios de los pasillos. Entra en un despacho, se asoma por la ventana. No ve ni a un solo ciudadano en la céntrica calle. Desenrolla la persiana de lamas. Enciende una lámpara de sobremesa, extrae su portátil del bolso. Conecta la webcam enfocando el diploma a su espalda y otros reconocimientos del Colegio de Abogados, expuestos en la pared. Se ajusta la toga que sustrae del perchero. Escribe una contraseña y sonríe a cámara, recitando - Aquí su Abogado Telemático.com. Nuestro baremo es el más económico en la red. ¿Cuál es su consulta?

     
  • Profesión equivocada

    José Montesinos García · Murcia 

    A veces creo que me he equivocado de profesión. Si tuviera una consulta de psicología, todo tendría más sentido. Pero no, soy abogado. La mujer, sentada frente a mí, con el bolso sobre las piernas, cogido con ambas manos, me habla de tristezas y amarguras, de esas cotidianas que padecen la mayoría de los ciudadanos. No. A partir de ya, las entrevistas, vía telemática; y el baremo lo aplico no por dificultad, sino por tiempo. Han pasado tres horas. La mujer sigue aquí, agarrada al bolso, y sé que busca en mí una respuesta.

     
  • Siniestralidad laboral

    Eduardo Gómara Castelar · Madrid 

    La Fiscal me contó lo que no constaba en el sumario: que sólo se oía la lluvia contra el tejado de uralita, que cuando la madre llegó soltó su bolso y corrió hacia el hijo muerto, laminado por la carga que le cayó encima y que su grito de dolor, desgarrador y primario, recorrió toda la nave. ¿En qué baremo entraban los corazones de madre rotos? En la vista, el abogado del patrón alegó que su cliente era un buen ciudadano, que ni por asomo pudo jamás azuzar a los empleados a cumplir con los pedidos aun a riesgo de incumplir las normas, que de hecho, le había formulado una consulta, por medio telemático, en la que le manifiestaba su preocupación por la seguridad ahora que tenían mucho trabajo. El correo nunca se pudo aportar. El chico tenía veintidós años, una novia, una madre, una vida.

     
  • El oráculo

    Arturo Otegui Malo · Madrid 

    La mujer está sentada en un banco, a escasos metros de la puerta de los juzgados. Viste un abrigo gastado y un sombrerito añejo. Parece una estatua —«Es la nueva asistente telemática del S.O.J., modelo ancianita2.0», bromeaban los procuradores—, hasta que te fijas en la cola de ciudadanos que espera frente a su «despacho». Incluso los más famosos letrados —con disimulo, eso sí—, acuden a ella cada día más. Porque no importa la complejidad de la consulta ni el tamaño del sumario, no parece haber caso imposible según su baremo. La mujer escucha con atención, mira a los ojos del cliente, mete la mano en el bolso y remueve como si buscase un caramelo. Instantes después sonríe mostrando un diente mellado y entrega un papelito, siempre doblado, escrito con una sola palabra: «Recurre», «Concilia», «Desiste», «Excepciona»... Llega mi turno. Dicen que, hasta hoy, nunca se ha equivocado.

     
  • El bolso de mamá

    Laura Suárez Rodríguez · Pontevedra 

    El bolso de mi mamá es especial, es enorme y tiene muchos bolsillos donde cabe de todo. Entre las llaves de casa, las del trabajo, su móvil y no sé cuántas cosas más, un día encontré un libro - creo que se llama baremo, y me parece que lo usan los "honorarios"- que me llamó la atención porque se parece a una tabla de multiplicar pero es mucho más aburrido. Mi papá siempre dice que por qué no lleva un bolso más pequeño, ya que, hoy en día, con las nuevas tecnologías todo es telemático, y cualquier ciudadano puede hacer una consulta por internet desde su móvil en un periquete, y mi mamá puede salvar el mundo desde el salón de mi casa, rodeada de invizimals y cartas de pokemon, sin separarse de mí... ¡ni de su bolso! Ah, por cierto, mi mamá es abogada.

     
  • 2024

    Guillermo Sancho Hernández · Piles (Valencia) 

    Saliendo del juzgado, recién desconectada mi toga, y ya en plena calle, recibo una llamada en el Glasslawyer, el potente dispositivo telemático de las gafas de servicio. Parpadeo voluntariamente, para atender a la comunicación, y aparece en la parte superior derecha de la lente una pequeña pantalla virtual, con la imagen de un ciudadano sonriente, de 30 años cotizados, según su propio perfil. Tras presentarse brevemente, me dice: - Verá, le he llamado porque, según el baremo de la bolsa electrónica europea de juristas, es usted un especialista en derecho tributario, ¿puedo hacerle una consulta? - Por supuesto - le respondo. Pero debo informarle que, en estos casos, la tarifa que establece la ley digital comunitaria es de 100 merquels. - ¿Cómo?, ¡pero si sólo es una consultita! - añade mi interlocutor. Entonces pienso que en la abogacía hay cosas que, por muchos años que pasen, no cambiarán nunca.

     
  • Evasión Adictiva

    Eva María Cardona Guasch · Ibiza (Islas Baleares) 

    Todo empezó como un pasatiempo esporádico. Dice que sólo pretendía probar, experimentar con algo nuevo y relajante. Ahora aprovecha cualquier momento de calma para alejarse del mundo. Si empieza, no controla. ¡A su edad! Ella, que quiso ser abogada para vivir pegada a los problemas cotidianos de ciudadanos corrientes. Ella, que en lugar de fotos de sus nietos, guarda en el bolso un Código Civil. Me cuenta que llevaba tiempo agobiada con tanto cambio de leyes, baremos, tanto avance telemático. Necesitaba algo relajante en medio de la vorágine diaria de juicios, consultas, demandas, conflictos y relaciones beligerantes. Buscaba un recurso para aislar su mente de vez en cuando. Mejor aún, para crear una ficción alternativa con la que sobrellevar la tensión cotidiana. Finalmente dio con el remedio ocasional, que se ha convertido en adicción: primero fueron los microrrelatos; ahora dice que se atreve con una novela. Sobre abogados, claro.

     
  • DEUX EX MACHINA

    Fran Rubio Consuegra · Tavernes de la Valldigna - VALENCIA 

    Era nuestra opera prima, el primer delito, y nos pillaron in fraganti. Ipso facto fue vox populi. Motu propio, yo y alter ego, in animus confidenti, solicitamos habeas corpus. Y llegó el día del juicio, la hora de la verdad: –Culpa lata ex aequo, solicitó el fiscal. –Errare humanum est, balbucí yo sotto voce. –Corpus delicti in absentia, recitó nuestro abogado, conditio sine qua non pueden ser condenados. –Acta est fabula, profirió el juez ex abrupto. Alter ego, siempre tan sui generis, y bajo su perpetuo delirium tremens, replicó con animus iocandi: –Ergo, alea iacta est. Desde el fondo, una mujer, que a posteriori resultó ser la esposa del juez, gritó: –Mea culpa, nolens volens. Fue entonces cuando nuestro abogado soltó su célebre alegato: –Según el último baremo, el ciudadano telemático consulta frecuentemente in situ con su bolso. Toda la sala, incluyendo a su señoría, nos quedamos in albis.

     
  • AMARGA DESPEDIDA

    MARIA JOSE GONZALEZ RODRIGUEZ · Badajoz 

    Parece que la estoy viendo, con su bolso de cuero al hombro, algo desgastado por el uso y, eso sí, lleno de expediente que siempre llevaba consigo. Infatigable trabajadora, gran compañera y mejor persona. Atendía en consulta, sin mirar jamás el reloj. Su atención al ciudadano era impecable, al igual que su estilo en el vestir, el cual alcanzaba niveles de elegancia inusitados cuando llevaba puesta la toga. Sus conocimientos telemáticos nos sacaron en más de una ocasión de algún que otro apuro. Su pelea en los tribunales, siempre limpia, le hizo ganar el respeto y la admiración de todos. Humilde en la victoria y valiente en la derrota, jamás tiró la toalla, ni siquiera en la última batalla de su vida, a pesar de saberla perdida. Hoy lloramos su pérdida, pero allá donde se encuentre estará muy feliz, porque en el baremo de la vida alcanzó la máxima puntuación.

     
  • LINEA TORCIDA

    FERNANDO RODRIGUEZ ARECES · ALCALA DE HENARES (MADRID) 

    Ha llamado Vd. a línea legal directa. Si le han robado en casa marque 1. Si le han robado el bolso por el procedimiento del tirón y llevaba el móvil y las tarjetas marque 2. Si es Vd ciudadano extranjero marque 3. Si quiere consulta con un abogado marque 4. En breves momentos le atenderemos. Nuestras líneas continúan ocupadas, permanezca a la espera. En breve un agente se pondrá en contacto con Vd. por conducto telemático para atender su caso. Conteste por favor a la siguiente encuesta: En un baremo de 1 a 10 ¿qué le ha parecido la atención recibida?. Gracias por contar con nuestros servicios. ¡Anda, Raimundo!, cuelga y llama al Colegio de Abogados y pregunta por un abogado de los de toda la vida.

     
  • Caída Libre

    ALEJANDRA TORRÓN FARIÑA · Valladolid 

    Veamos… su argumento no es veraz- continué-, frunciendo el ceño con un gesto de preocupación. Había sido una ciudadana ejemplar con una carrera informática inmaculada, pero ahora, sus manos temblorosas la delataban. Todo había cambiado. Cogió el desgastado bolso de piel sintética, lo abrió y empezó a buscar entre el desorden mascullando vocablos ininteligibles. Previamente, había efectuado una consulta con los socios del bufete sobre el caso y habían estimado que existían lagunas difíciles de interpretar. Pero, a tenor literal de la ley y aplicando el baremo sancionador, en mi opinión, nos encontrábamos ante una palmaria infracción grave de suplantación de identidad, o lo que se denomina ahora en términos informáticos “Phishing”, pero… ¿por qué había mentido si había jurado decir toda la verdad y nada más que la verdad? ¿Volvería mi defendido a recuperar su confianza en la red y en los trámites telemáticos? ¿Volvería a ser él?

     
  • Adaptarse a las circunstancias

    Anna Jorba Ricart · Barcelona 

    He tenido que emigrar para encontrar un lugar adecuado donde trabajar y poder desarrollar mis conocimientos. Soy abogado dedicado al Derecho de los negocios y acepté la propuesta de una empresa afincada fuera del país, que me obliga a viajar constantemente. En lo profesional mi objetivo es que esta empresa obtenga la mayor rentabilidad, actualizando los criterios en los procedimientos concursales y societarios, minimizando riesgos y costes y mejorando así su baremo final. En lo personal, separarme de mi familia me resulta lo más difícil. Soy un ciudadano sumergido en la vorágine de la crisis y sufro un coste emocional incalculable, cuando desde la habitación del hotel, al final de cada jornada, me comunico por correo telemático con mi mujer y mi hija que me desmonta,cada vez que me consulta ¿Volverás pronto, papá? Me he de conformar con besar sus fotos celosamente guardadas en mi bolso de viaje.

     
  • Defensa siciliana

    JOSE VICENTE P¡REZ BRIS · Bilbao 

    Amanda Wallet era la mejor criminalista de Nueva York. Aunaba inteligencia, belleza y clase. Vestido de Armani, bolso Gucci y zapatos Blani. Lucía un piercing en el estómago y una automática de ocho tiros en el liguero. Costeaba su nivel de vida defendiendo a tipos duros. Servicio de consulta de mafiosos, traficantes y chulos de la peor estofa. Pero como todo buen ciudadano que se precie, la letrada actuaba pro bono para acusados sin recursos. Era su forma de limpiar la conciencia. Pero en esta vida paralela de buena conducta, encontró su Némesis. Jonathan Urman hijo superó el baremo de corrupción hasta ahora conocido. La sometió a sus vicios y caprichos como un virus somete un sistema telemático. Era su adicción. Una especie de droga que proporcionaba dolor y placer a la vez. Solo una bala de punta hueca podría romper la asociación.¡€™La defensa ha concluido su alegato, señoría?.

     
  • LADRONES DE RECUERDOS

    Mª Angeles Calvo Fernández · Madrid 

    Mi nuevo cliente resultó ser una anciana frágil, delicada, con voz firme al decirme: -Buenos días, abogado. Quiero hacerle una consulta sobre un tema de gran importancia para mí que no he podido resolver a través de ninguno de los medios telemáticos disponibles para cualquier ciudadano: ¿cree que debería presentar una denuncia por el robo de mis recuerdos? Y ¿qué baremo utilizaría la justicia para establecer la culpabilidad del ladrón o ladrones de los mismos? Ante la sorpresa e incomprensión de mi cara, la anciana abrió su bolso, sacando del mismo un documento de un prestigioso hospital en el que se podía leer: “Diagnóstico: Alzheimer”. Entonces comprendí la dureza de esta enfermedad, porque la anciana que tenía ante mí, deseosa de castigar a los culpables de la pérdida de sus recuerdos, no podía ya, sin embargo, reconocerme como a su propio nieto, sino solo como un abogado.

     
  • DELIRIOS QUIMÉRICOS

    Israel García Fernández · Parets del Vallés (Barcelona) 

    “Honorables e imparciales jueces de la Corte de Justicia Selkath, tengo el privilegio de representar, al que según el baremo de cualquier ciudadano, es un venerable miembro de la Orden Jedi, acusado sin fundamento de tenencia ilícita de armas. Hace tres Klekket, entró con su sable láser en la consulta médica propiedad de Lord Darth Tasash, sin intención de perturbar el orden, como quedará ampliamente demostrado con el visionado de la grabación remitida a través del Servicio Telemático Galáctico. Estimados magistrados, los caballeros Jedi están legitimados…” - ¿Qué le parece? - Mezclar Star Wars con Ally Mc Beal, no sé… no lo veo claro muchacho. La Bolsa nos está machacando, necesito un blockbuster de primera y no un proyecto arriesgado que posiblemente acabe de hundir la compañía, quizás más adelante. El joven guionista salió del despacho del productor cabizbajo, pensando que probaría suerte en el Concurso de Microrrelatos.

     
  • BIPOLAR

    ISABEL FRAILE SANCHEZ · ARUCAS (LAS PALMAS) 

    Cada sábado desde bien temprano acudo a una ONG de atención jurídica al ciudadano. Paso consulta como abogada. Gratis, claro. En mi enorme bolso, casi una maleta, llevo desde folios hasta el material telemático que necesito. En mi baremo personal anoto la cantidad de gente que acude a mi reducido espacio. Trato de contener la emoción ante una familia desahuciada, con los ancianos engañados por la entidad bancaria, con las mujeres maltratadas, con los mendigos que arrastran historias tan malolientes, como ellos mismos, en busca de beneficios sociales… El resto de la semana me maquillo, me visto de marca y acudo a mi gran despacho en el centro de la ciudad. Atiendo, con cita previa, a defraudadores, a banqueros y políticos corruptos, a narcotraficantes… Con ellos también trato de contener la emoción.

     
  • El silencio

    Rocío Souto Iglesias · Ordes, A Coruña 

    En la terraza no queda una mesa libre. Pareciera que todos los ciudadanos de Madrid han decidido salir a disfrutar de los primeros rayos de sol. Distraídamente rebuscas en tu bolso, finges interés en lo que estoy comentando sobre el baremo de tráfico y estrujas el recibo del pago telemático del párking antes de echarlo en el cenicero. Suspiras y me miras de reojo. Sé que no te atreves a hacerme la consulta, siempre dices que todos los abogados somos iguales. Ahora revuelves el café ensimismada en el movimiento de la cucharilla. Tras un rato en silencio extiendo el brazo y, con delicadeza, te saco las enormes gafas de sol que no consiguen esconder tanto como querrías. Sorprendida, haces ademan de intentar recuperarlas, sin conseguirlo. Me miras rabiosa, y luego derrotada, en silencio; digna. Es verdad, dicen tus ojos. Me ha pegado.

     
  • LA MADRASTRA

    IGNACIO JESÚS GARCÍA VIEJO · SEVILLA 

    La querella de Blancanieves contra la madrastra causó gran revuelo en el reino, no hubo ciudadano ajeno al juicio. Los hechos eran bien conocidos: la madastra estaba acusada de asesinato, en grado de tentativa, para lo cual la querellante solicitaba la pena máxima (y la correspondiente indemnización, según baremo, por responsabilidad civil). La imputada aguantó impertérrita los encendidos discursos de la acusación, las preguntas severas del fiscal; su hieratismo quedaba interrumpido brevemente cuando abría su bolso para sacar los polvos y reafirmar, aún más, su belleza de talco, aparte de esto, nada, ni el más mínimo gesto ni un amago de consulta a su abogado defensor, nada. Por ello, sorprendió sobremanera su reacción cuando el fiscal reprodujo en la sala, mediante un artilugio telemático, la escena donde el sicario confiesa ser incapaz de matar a la joven. Era la prueba definitiva, mas ella tan sólo exclamó con desdén: ¡aficionado!.

     
  • El Turno de Oficio es más Humano

    MARÍA JOSÉ REGALADO BLANCO · Gijón, Asturias 

    En el año 2.140 cuando la administración te llama a consultas puedes ponerte a temblar. Empiezas a cubrir formularios y, si no te fijas bien, una página patrocinada emerge entre las demás y firmas tu sentencia de muerte, un contrato con una empresa de telefonía o, incluso peor, una hipoteca. Todo ello bajo la inquisitiva mirada de un funcionario telemático de voz robótica. Por ello, es conveniente acudir con jurista. Y así hizo la ciudadana Justine. Una duda en un documento con un complicado baremo lleno de cifras y la voz metálica apremiante en el monitor monocromo. Miró a su abogado, rogándole asistencia, pero estaba petrificado. Sacó entonces un cargador del bolso, enchufó al letrado a la red y éste reaccionó finalmente: "Fir-me, sin pro-ble-ma". Con la cabeza gacha, obedeció mientras se lamentaba. Debería haber pedido ayuda en el turno de oficio: al menos allí los abogados todavía eran humanos.

     
  • El bolso de la Justicia

    Maria Teresa Ganfornina Rus · Jaén 

    El bolso de mi novia es un objeto sin igual. No hay cosa tan pequeña que tanto pueda albergar. Yo le pido cosas complicadas para verlo errar, pero aún no lo he conseguido por mucho empeño que ponga en la consulta a realizar. Y es que, además de esas cosas que toda mujer suele en él guardar, el de mi novia resuelve casos jurídicos con solo un botón apretar. Es telemático, me dice ella cuando me ve sorprendido con la cara de babear. ¿Ha de resolverse el contrato cuando la cláusula es de imposible final? Le pregunto. Y el bolso emite un mensaje -a modo de fax- respondiendo: “Querido ciudadano, hay vicio en el objeto y en la voluntad. Ha de resolverse sin más”. No sé qué baremo usa, ni cómo osa sentenciar, pero lo cierto es que lo hace y no lo hace mal.

     
  • Ritual trimestral

    Elena Dopico López · Narón. A Coruña 

    Me gustaba el ritual. Cuando llegaba el día me ponía mi mejor traje, el mismo que compré para mi acto de graduación. Siempre, antes de guardarla en el bolso, comprobaba la documentación dos veces. Esa minuciosidad, después de todo, es la que me convirtió en la primera de mi promoción de Derecho. Aunque no tenía prisa, le imprimía buen ritmo a mis pasos. Casi inconscientemente, uno camina diferente si dispone de un objetivo que cumplir. Una vez en la oficina, disfrutaba hablando con la responsable, a la que me dirigía por su nombre de pila. Conozco bien la legislación correspondiente, pero solía hacerle alguna consulta para poder así alargar un poco la conversación. Desgraciadamente, todo eso se acabó. Según el baremo que manejan, soy la candidata idónea para acogerme a su nuevo servicio ciudadano. A partir de ahora tendré que usar el trámite telemático para renovar la tarjeta del paro.

     
  • Empatía

    ALMUDENA TORRES LÓPEZ · GUADARRAMA (MADRID) 

    Salí de la Comisaria, me había entretenido realizando una consulta telemática del baremo del colegio de abogados y ahora corría hacia el parking pensando que no encajaba en el turno de guardia. Era como si no bastara con sentirme un ciudadano más. Como si tuviera que experimentar lo que se siente al ser detenido. Metí la llave en la cerradura del coche, me introduje dentro e intenté arrancarlo, pero la llave se resistía bloqueada. Unos chillidos me hicieron levantar la vista, dos policías corrían en mi dirección junto con una mujer que agitaba frenéticamente un bolso gritando -¡me roban mi coche!- Sin entender nada fijé la vista en el vehículo de enfrente, idéntico al mío, con el mismo adorno colgando de su retrovisor. Como un fogonazo me vino a la mente un consejo de mi madre “Ten cuidado con lo que deseas no vaya a ser se haga realidad…”.

     
  • Héroe Anónimo

    Ceferino Gómez Delgado · Puerto de Santa María (Cádiz) 

    Pese a su ajada toga y aquella mirada desencantada siempre me pareció un ciudadano especial, siempre ofrecía su consulta a los más desfavorecidos, nunca quiso utilizar baremos espurios ni supo manejar odiosos aparatos telemáticos pero el bolso de su memoria, aunque roto y deshilachado, acumulaba besos de niños huérfanos, abrazos de ex-convictos, miradas tiernas de adolescentes rescatados del naufragio, gracias susurradas de viudas, tiernas miradas de pobres pensionistas estafados e infinitos suspiros de alivio de mujeres maltratadas, por todo eso nunca tuvo rival en tribunal alguno aunque a simple vista sólo se tratara del compañero enajenado.

     
  • No quiero regalos

    Lidia Molina Gómez · Benidorm (Alicante) 

    Querido papá. Mañana cumplo diez años y me gustaría que este año pasases la tarde conmigo. Sé que tienes mucho trabajo en la oficina y que llevas muchos días sin poder llegar pronto a casa para cenar. Mamá dice que los clientes son muy importantes y que tienes una reunión con un ciudadano inglés mañana. Que se te hará muy tarde. Y que no puedes faltar. ¡Pero yo también soy importante! Así que estoy preparando mi bolso para hacerte compañía yo en el despacho. Iré después del cole. Prometo portarme bien y no jugar con tus papeles. Mi profe me dijo que a esa gente le gusta el té, así que podemos invitarle a merendar con nosotros. O podrías pedirle que deje su consulta en el formulario telemático. O decirle que es un día especial. Mamá siempre te deja notas sobre el baremo. Espero que la leas. Muchos besitos. Yo

     
  • Mal fario

    Nicolás Jarque Alegre · Albuixech (Valencia) 

    Existen las casualidades, los días lluviosos, la mala suerte, ¿sí, verdad? La semana pasada irrumpió en mi despacho una mujer, aprovechando que mi secretaria se había ausentado. Tras presentarse, me indicó que el servicio telemático del portal “Buen ciudadano” le había asignado mi dirección para realizar su consulta. Dudé, aunque por la escasez de clientes que sufrimos, asentí y le solicité que me contase. No vaciló y disparó su pregunta. «Si asesino al amante de mi marido, ¿cuántos años me corresponderían?». Sonreí incrédulo, pero sus ojos inquisitivos me insistieron y, tras un silencio incómodo, mi profesionalidad le contestó. «Se contempla un baremo de penas que oscilan de diez a quince años, dependiendo de atenuantes…». Su aparatosa salida del despacho me detuvo, y me dejó frente a su bolso olvidado. Confieso, que dada su espantada, profané sus pertenencias y entonces descubrí, horrorizado, mi fotografía en medio de una diana.

     
  • ¡Lo logramos!

    José Antonio Mochón García-Oliveros · Almería 

    Podría decir sin jactancia que, desde enero, trabajaba intachablemente en ese despacho. Satisfecha, después de una nueva jornada de trabajo esforzado, recibí un mensaje de mi jefe, socio del despacho. Inmediatamente, consulté diferentes diarios digitales, buscando más detalles… Sí: nuestra firma había alcanzado la máxima puntuación en el baremo de despachos especializados del país. Satisfecha, cerca de la media noche, apagué la única luz que aún seguía encendida, cogí mi bolso y cerré la oficina. Ya en la calle, podría parecer un ciudadano gris y taciturno más, de no ser por el orgullo de saberme pieza clave en el logro alcanzado por nuestro despacho. Aunque estuve tentada en llamar, contesté de modo telemático a mi jefe: “Enhorabuena por la gran noticia. Estoy orgullosa de ser parte de este equipo”. A la mañana siguiente, me dirigí a la consulta de un conocido pediatra, donde también desempeñaba mis labores de limpieza.