Caída Libre

ALEJANDRA TORRÓN FARIÑA · Valladolid 

Veamos… su argumento no es veraz- continué-, frunciendo el ceño con un gesto de preocupación. Había sido una ciudadana ejemplar con una carrera informática inmaculada, pero ahora, sus manos temblorosas la delataban. Todo había cambiado. Cogió el desgastado bolso de piel sintética, lo abrió y empezó a buscar entre el desorden mascullando vocablos ininteligibles. Previamente, había efectuado una consulta con los socios del bufete sobre el caso y habían estimado que existían lagunas difíciles de interpretar. Pero, a tenor literal de la ley y aplicando el baremo sancionador, en mi opinión, nos encontrábamos ante una palmaria infracción grave de suplantación de identidad, o lo que se denomina ahora en términos informáticos “Phishing”, pero… ¿por qué había mentido si había jurado decir toda la verdad y nada más que la verdad? ¿Volvería mi defendido a recuperar su confianza en la red y en los trámites telemáticos? ¿Volvería a ser él?

 

 

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