LA MADRASTRA

IGNACIO JESÚS GARCÍA VIEJO · SEVILLA 

La querella de Blancanieves contra la madrastra causó gran revuelo en el reino, no hubo ciudadano ajeno al juicio. Los hechos eran bien conocidos: la madastra estaba acusada de asesinato, en grado de tentativa, para lo cual la querellante solicitaba la pena máxima (y la correspondiente indemnización, según baremo, por responsabilidad civil). La imputada aguantó impertérrita los encendidos discursos de la acusación, las preguntas severas del fiscal; su hieratismo quedaba interrumpido brevemente cuando abría su bolso para sacar los polvos y reafirmar, aún más, su belleza de talco, aparte de esto, nada, ni el más mínimo gesto ni un amago de consulta a su abogado defensor, nada. Por ello, sorprendió sobremanera su reacción cuando el fiscal reprodujo en la sala, mediante un artilugio telemático, la escena donde el sicario confiesa ser incapaz de matar a la joven. Era la prueba definitiva, mas ella tan sólo exclamó con desdén: ¡aficionado!.

 

 

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