¡Lo logramos!

José Antonio Mochón García-Oliveros · Almería 

Podría decir sin jactancia que, desde enero, trabajaba intachablemente en ese despacho. Satisfecha, después de una nueva jornada de trabajo esforzado, recibí un mensaje de mi jefe, socio del despacho. Inmediatamente, consulté diferentes diarios digitales, buscando más detalles… Sí: nuestra firma había alcanzado la máxima puntuación en el baremo de despachos especializados del país. Satisfecha, cerca de la media noche, apagué la única luz que aún seguía encendida, cogí mi bolso y cerré la oficina. Ya en la calle, podría parecer un ciudadano gris y taciturno más, de no ser por el orgullo de saberme pieza clave en el logro alcanzado por nuestro despacho. Aunque estuve tentada en llamar, contesté de modo telemático a mi jefe: “Enhorabuena por la gran noticia. Estoy orgullosa de ser parte de este equipo”. A la mañana siguiente, me dirigí a la consulta de un conocido pediatra, donde también desempeñaba mis labores de limpieza.

 

 

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