DEUX EX MACHINA

Fran Rubio Consuegra · Tavernes de la Valldigna - VALENCIA 

Era nuestra opera prima, el primer delito, y nos pillaron in fraganti. Ipso facto fue vox populi. Motu propio, yo y alter ego, in animus confidenti, solicitamos habeas corpus. Y llegó el día del juicio, la hora de la verdad: –Culpa lata ex aequo, solicitó el fiscal. –Errare humanum est, balbucí yo sotto voce. –Corpus delicti in absentia, recitó nuestro abogado, conditio sine qua non pueden ser condenados. –Acta est fabula, profirió el juez ex abrupto. Alter ego, siempre tan sui generis, y bajo su perpetuo delirium tremens, replicó con animus iocandi: –Ergo, alea iacta est. Desde el fondo, una mujer, que a posteriori resultó ser la esposa del juez, gritó: –Mea culpa, nolens volens. Fue entonces cuando nuestro abogado soltó su célebre alegato: –Según el último baremo, el ciudadano telemático consulta frecuentemente in situ con su bolso. Toda la sala, incluyendo a su señoría, nos quedamos in albis.

 

 

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