Antonio Presencia Crespo

Microrrelatos publicados

  • Harambee

    –¿De dónde vienes?– le preguntó el abogado al joven subsahariano.
    –De lejos– dijo la traductora.

    –¿Qué buscas aquí?
    –Tu solidaridad.

    –¿Y cuándo lo consigas?– inquirió divertido
    –Haremos una alianza con los otros pueblos de mi región, para cooperar entre nosotros– tradujo la mujer

    –¿Eso significa que pretendes volver a tu país?
    –Yo soy mi país.

    El abogado, sorprendido por la respuesta, fijó su mirada en la profundidad de sus ojos. Allí vio una nación completa, con todas sus razas y un gran anhelo por fortalecer su tierra.

    Se recompuso y pregunto intimidado:
    –¿Qué apoyo quieres de un sencillo abogado de oficio?

    –Que me ayudes con la primera piedra- y allí mismo le entregó un gastado y mugriento folleto de la ONU sobre los objetivos mundiales para el 2030.

    El abogado leyó con asombro su propio nombre, escrito con bolígrafo, junto al objetivo número 16: paz, justicia e instituciones sólidas.

    | Agosto 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 22

  • TODO PASÓ MUY RÁPIDO

    Todo pasó muy rápido. El horizonte dio lugar a un paisaje artificial. Trasformación brutal de todo lo que nos rodeaba. Estallidos. Luz cegadora. Gente corriendo. Espectáculo apocalíptico. Estoy intentando asimilar la catástrofe y ya hay un juicio rápido. No hay derecho, todavía estamos en shock.

    Noto como mi abogado tira suavemente de mi brazo con la intención de llevarme a mi lugar en la macrosala. No recuerdo nada de nada, declarar será todo un desafío. No sé ni a quién se juzga. Ha debido ocurrir durante una celebración de fin de año o carnaval pues veo a mucha gente vestida de época. Mi abogado, tipo eficiente, me sienta a su lado. En la sala hay miles de personas, quizás cientos de miles.

    –Ya empieza el juicio- dice mi abogado de aspecto angelical

    –¿Qué juicio? – intento aclararme

    – ¡El Juicio Final! – dice sonriendo mientras despliega sus alas.

    | Abril 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 19

  • Romance jurídico de los devaneos de la Justicia

    Con ojos tapados impartía justicia la dama
    Pero, ay, cayó la venda o le fue quitada
    Perdió con ella su imparcialidad
    Escalofriante resultó la diosa con espada y la balanza inclinada
    Parecía disfrutar de beneficios infames que a su bolsa metía
    Los súbditos acudieron al rey amedrentados
    ¿Quién nos salvará de una Justicia inicua?
    ¿Quién tapará nuevamente su visión?
    El soberano respondió:
    No preocupan los ojos de la Justicia
    Ni sus ropas, ni el olor de su loción
    Inquieta la venda de los ojos que en la boca ha caído
    Y en mordaza la tela se ha transformado
    ¡Vayamos a los jueces!– gritaba el gentío
    ¡No! –contestó el monarca– ellos son el aire y su respiración
    Pero su voz pertenece al letrado
    ¿Dónde está ese abogado?– replicaron
    Erráis si buscáis un solo mediador–objetó
    Los argumentos de la Justicia pertenecen a toda la profesión
    A su libertad y su tesón

    | Enero 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • GRUPO DE CONVERSACIÓN JUICIO RÁPIDO 367/18 . JUZGADO PENAL N. 15

    –Tiene la palabra el fiscal

    –Con la venia señoría, ratificamos las acusaciones respecto al sospechoso

    –¿Qué acusaciones?

    –¿Usted quién es?

    –El abogado de la defensa

    –¿Quién le ha dado la palabra?

    –Nadie señoría, pero en la conversación de whatsapp no constan acusaciones

    –No es posible definir todo por mensajes. Además, ya fueron informadas a este propósito todas las partes

    –¿Usted quién es?

    –El secretario, señoría

    –¿Es necesario todo esto?

    –¿Quién interviene ahora? Tengo que dar la palabra

    –Soy Manuel Gutiérrez

    –El acusado. Mi defendido, señoría

    –¿Quién le ha dado la palabra?

    –Si no querían que hablara no haberme añadido al grupo

    –Tiene usted derecho a asistir a la conversación, pero no puede intervenir hasta que se le diga

    –Con saber por qué estamos montando este circo me basta.

    –No hay presupuesto

    –Más que un juicio parece una tertulia de sobremesa

    –¿Quién es usted?

    –El ujier, señoría

    (señoría abandona el grupo)

    | Enero 2018
     Finalista
     Votos recibidos por la Comunidad: 54

  • El peso de la injusticia tiene límites

    A esas alturas del proceso no me alarmó que la otra parte presentara un testigo falso. Tampoco me asusté demasiado cuando vi el neceser, el pasaporte y las otras pruebas manipuladas.

    Lo que verdaderamente me produjo una profunda sorpresa y desamparo fue percibir que la balanza de la Justicia representada en el tapiz que presidía la Sala de vistas, hecha de trozos de tela, se iba inclinando del lado de mi adversario, el encausado.

    Sin embargo, fue tal la cantidad de abusos de la parte demandada que el platillo de la balanza se descolgó por el peso y cayó al suelo. El estruendo del enorme platillo de paño, convertido sorprendentemente en hierro, sacó de su temporal letargo al tribunal, y los jueces pusieron freno a los desmanes. También yo recuperé al instante el color del rostro, el calor del cuerpo y la esperanza en la Justicia.

    | Agosto 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 24

  • La tutela jurídica

    El juez me miraba silencioso y pensativo, con la cabeza ladeada, entrelazadas las manos y las puñetas de ambos brazos de la toga.
    De pronto, empezó a explicarme que no tenía derecho a la acción judicial porque no me podía otorgar la tutela que yo solicitaba.
    Grité, con decepción, que sólo pretendía justicia contra aquella bestia, que me sonreía burlescamente desde el otro lado de la sala, mientras se le retorcía el tatuaje de su mandíbula.
    –No hay justicia sin derecho tutelable,… del que usted carece- sentenció el juez.
    Apenada, cogí la cesta de mi difunta abuelita, con la comida que ya mostraba señales de caducidad. Me puse mi capucha roja y comencé a avanzar, perseguida por el lobo tatuado, hacia el libro abierto del que habíamos salido.
    –Ella es un personaje, pero el derecho a la tutela efectiva no es un cuento- oí decir a mi abogado mientras corría.

    | Enero 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 94

  • La polémica patente

    El letrado se acercó a su cliente y le susurra:

    –Ha llegado el momento de testificar. Ni caso a la prensa.

    –Sigo sin entender este revuelo– respondió el cliente apesadumbrado –. Se trata simplemente de recurrir un fallo injusto de inadmisión de patente

    –Lo dices como si se tratara de patentar una caja de zapatos– le respondió el abogado sonriendo, mientras avanzaban hacia la sala.

    –Pues, más o menos. Este aparato de ultrasonido no es mucho más grande.

    –Pero lo quieres utilizar para detectar la veracidad de las declaraciones penales. Dejarías sin trabajo a los jueces y fiscales.

    –Pero el aparato solo detecta la culpa, no la gestiona.

    –¿Y quién separará la culpa del delito? ¿Quién distinguirá al inocente que se siente culpable?

    Ambos se paran en el umbral de la sala de vistas. El cliente mira a su letrado, y dice:

    –Para eso ya estáis los abogados.

    | Octubre 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 29

  • UN TALENTO INNATO

    Ni lo elegí, ni lo busqué. Tenía esa capacidad desde niño y puse empeño en fomentarla, nada más.
    Al principio la gente me contaba sus cosas. Yo no podía evitar mirarles con atención, y de repente, ocurría. Pronto se convirtió en un hábito. Mis padres y vecinos me decían a menudo: ¡Cuánto ayudas!
    Fui creciendo y seguía viniendo gente a verme: amigos, personas ancianas e incluso niños. Me hice cooperante mientras estudiaba Derecho. En los campos de refugiados la gente me contaba sus sufrimientos en el mar, las ilusiones que se quedaron en las alambradas. Entonces, sin darme cuenta, ocurría. Me salía natural.
    Ahora soy abogado. Sigue pasando. Las personas vienen a mi despacho, me cuentan sus problemas. De primeras simplemente les oigo, pero luego, les miro más detenidamente, me acerco a ellos, pongo un poco de atención, y de pronto, ocurre; sin saber cómo… escucho con toda el alma.

    | Junio 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 13

  • Abogado de familia

    Mi hermano solloza, mientras repite que fue un accidente, que no pudo evitar atropellarla, que temía que la gente le diera una paliza, le entró pánico, y huyó.

    –¡Lo siento mucho!– repite desencajado por el dolor. Le acompaña su hijo Jaime, mi sobrino, callado y con rostro sombrío. Ahí estoy yo, el abogado de la familia.

    Cuando ya se ha calmado un poco, le digo:

    –Tranquilízate Paco, no te van a condenar.

    –¿Cómo qué no?– continúa, alzando la voz– ¡Si se lo reconocí al guardia, luego ante la policía, y ahora ante la jueza!

    –Pero ninguna de las pruebas apunta hacia a ti. Tu confesión se va a desestimar.

    –No entiendo– me dice desconcertado– ¿Por qué gozo de impunidad?

    –Lo siento Paco, pero no es posible el intercambio de culpabilidad, aunque seas su padre-. Miro a mi sobrino que empieza a llorar. Entra la policía, y nos abrazamos los tres.

    | Abril 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 20

  • Ella

    Empezó la vista hace rato. Llevo cuatro años, con su bisiesto, trabajando como ujier del juzgado número 2, y ella nunca ha faltado, pero aun así no me acostumbro a sus retrasos.

    Además, el acusado de hoy me da pena. Con esos ojos tristes, abrumado por un lío que no entiende. Pero es la ley, y la administración no perdona. Firmó como fiador documentos de su hijo, guiado por la fuerza del amor paterno, como dice su abogado.

    Por fin, ya está aquí, me sonríe. Hoy hay mucho trabajo, dice. Nadie la mira mientras ocupa su lugar en el cuadrado central. La perciben sin verla. El abogado se calla de pronto, y por fin parece entender. El juez se incorpora en el asiento, viendo las cosas claras. Todo se endereza, pero yo no me acostumbro, ni siquiera a ella. Me desconcierta su aspecto, su extraña balanza y sus ojos tapados.

    | Febrero 2016
     Finalista
     Votos recibidos por la Comunidad: 16