Imagen de perfilEl inquilino

Antonio Presencia Crespo 

-Me temo que tendrá que abandonar esta vivienda -me dijo el abogado intentando construir un relato convincente con sus débiles argumentos.

-El plan urbano vigente ha modificado la calificación de este suelo, además el material de la edificación está muy deteriorado- sentenció con la cabeza gacha, un poco avergonzado.

– No se preocupe, soy un tipo resiliente, sobreviviré- le animé con mi mejor sonrisa.

Levantó rápidamente su cabeza, con sorna en los ojos, y añadió:

-No sé si sobrevivir es el verbo que yo aplicaría a… un fantasma.

Tras escuchar aquella impertinencia empecé a desaparecer, mientras le decía con decisión:

-Pues ahora,… ¡me quedo!

Y cuándo solo quedaba un reflejo de luz como tenue testimonio de mi presencia, le solté:

– ¡Nos veremos en los tribunales!

El abogado se puso rojo de ira antes de evaporarse.

Dos fantasmas son demasiados para una casa.

 

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