V Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

Ganador del Mes

Ilustración: Juan Hervás

CAMISA DE ONCE VARAS

IÑAKI LANGA ROCHA · Bilbao 

Curioso, comienza la audiencia antes de tiempo. No celebra el juez habitual. Mejor, nos trataba cual sargento chusquero. El nuevo magistrado desconcierta. Aunque considerado con los letrados, no respeta el procedimiento. Interroga a mi cliente (pasajero de primera gravemente intoxicado en un vuelo transoceánico): “¿Qué le sirvió la azafata?”. “Arroz con bogavante”. Inmediatamente, para estupor general, acuerda como prueba para mejor proveer “degustación de marisco, en restaurante de máxima categoría, con cargo a las compañías demandadas”. En plena protesta de éstas, irrumpe en la sala el titular del juzgado con la Ertzaintza y sanitarios: “Pero Don Marcelo, ¿otra vez suplantándome?”. Mientras alguien explica que la presión del cambio de la abogacía a la judicatura le trastornó, se lo llevan al psiquiátrico entre gritos desgarradores. Entonces me zarandean. Es mi mujer: “¡Despierta!. Hoy presides tú el Tribunal. Dormías mejor cuando solo eras abogado. ¡Despierta, Marce!”.

 

Relatos seleccionados

  • El discurso

    Paola Andrea Rocca Targarona · Estepona, Málaga 

    '- Recuerdo como si fuera ayer aquel día hace cuarenta años, cuando aquel hombre de bata blanca afirmó frente al ecógrafo: abogado. (Risas). Podría haber sido cualquier otra cosa: ingeniero, arquitecto, sargento de la marina...azafato...¡qué sé yo!

     
  • El 8º Pasajero

    Carlos Brage Tuñón · Madrid 

    Siempre me gustó esa escena de “Alien, el 8º Pasajero” en la que el simpático inquilino de la nave, y del cuerpo humano, irrumpe en escena durante una comida, tan aparatosamente como lo hace el bogavante en una paella. Sin solicitar audiencia, este pequeño extraterrestre pertenece a ese nutrido grupo de seres que suelen justificar sus destempladas acciones por un bien mayor, aún a costa de terceros…Igualito que mi actual cliente, un sargento guardia civil, ya retirado, que no dudó en abofetear a un azafato en pleno vuelo, sin más excusa que salvaguardar el honor de su compañera de vuelo, objeto de las “lascivas miradas” propiciadas por el descarado auxiliar de vuelo. Algo confusa, decidí continuar con la película, a ver si Ripley me ayudaba a encontrar una escapatoria a este caso, y de paso una buena estrategia para plantear la defensa de mi querido y malhumorado padre.

     
  • De la Audiencia al cielo

    Rosa María Lorente Gil · ALICANTE 

    El azafato del vuelo nº 1245 de la Aerolíneas de la Tierra al Cielo tenía a los pasajeros atemorizados con su carácter educado pero distante. Todo un sargento del aire. “No hable con la boca llena” “Póngase los zapatos inmediatamente” “No será bogavante pero termínese el sándwich, aquí no se tira nada” .Pero lo que desconcertaba realmente a los viajeros era el Reglamento que el mismo había elaborado, dispuesto en cada asiento y de lectura obligatoria. Circulaba el rumor de que había sido primero abogado y luego magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona, que había perdido la vocación después de años de ejemplar impartición de la justicia cuando se vio obligado a tratar con políticos corruptos y banqueros sin escrúpulos. El prólogo del “Código de normas para un feliz viaje” comenzaba así: “Hay justicia y belleza hasta en las tinieblas. La vida es corta. Disfrútenla”.

     
  • RíAS BAIXAS

    Arantza Portabales Santomé · Teo- A Coruña 

    Cójase una esposa despechada. Añádase un bogavante, a ser posible, de la ría. Un marido liado con una azafata. Raticida. Agítese y sírvase. El resultado ya se lo imaginan. El marido en la UCI. La azafata desaparecida. Y la esposa rogándome que defienda lo indefendible. Sobre todo después de su confesión ante el sargento. Yo, que cuando empecé la carrera, me veía como juez estrella en la Audiencia Nacional, no puedo aceptar un caso que acabará con mi impecable reputación como penalista. Siempre rechazo los casos imposibles. - IM-PO-SI-BLE- le repito. - Lo harás. En primer lugar porque sabes que la culpa es de ese malnacido. ¡Treinta años de matrimonio tirados a la basura por un idilio pasajero! En segundo lugar porque soy tu madre. Y en tercer y último lugar…. Dirigió su mirada a mi plato. Escupí los restos de empanada de zamburiñas. De la ría. Apuesto que sí.

     
  • Acta non verba

    Diego Mourelle Barreiro · Carballo, A Coruña 

    Un nuevo escándalo de corrupción política aparecía en la televisión mientras mi madre servía el bogavante en la mesa. Mi padre, que trabajaba como sargento en la Guardia Civil, se desesperaba con el incremento de estas noticias que, tristemente, reflotaban los índices de audiencia de los medios de comunicación. Yo acababa de terminar mi carrera de derecho y, debido a la difícil situación económica de la época, había tenido que trabajar como reponedor, teleoperador e incluso de azafato de vuelo. No era una justa recompensa a mi esfuerzo pero menos daba una piedra. Además, sería algo pasajero. Ciertamente me sentía frustrado, especialmente al ver las presiones a las que eran sometidos los jueces en casos de aquella relevancia. "Verg¡enza debía de darle a ese corrupto, ojalá se pudra en la cárcel" exclamaba mi madre, mientras guardaba la paga extra que había cobrado en negro en un pequeño sobre blanco.

     
  • TRADICIÓN FAMILIAR

    Yolanda Martínez Carqués · San Agustín de Guadalix (Madrid) 

    Solo hay una cosa que tenía clara: no quería ser abogado. Así que un día de Navidad, le expuse a mi padre delante de toda la familia como testigos y de aquel bogavante que me miraba impertérrito con sus antenas, mi decisión de no seguir la tradición familiar. Mi padre alegó lo que tuvo por conveniente. Le superaba que el último vástago de la saga familiar acabara de camarero o azafato. Consideraba que la carrera militar podría ser una alternativa, al menos podría llegar a sargento. Ya han pasado quince años de aquello, y lo cierto es que cada vez que tengo una audiencia, no puedo dejar de pensar en aquel bogavante, en lo pasajero de las ideas de juventud, y en que mi padre ganó aquel pleito. Pero sería el último, a partir de entonces me tocaría a mí, ¡qué demonios! yo también era un verdadero jurista.

     
  • Realidad guionizada

    ANGELES MARIA MARTíNEZ GIL · SEVILLA 

    El azafato me indicó el lugar del plató que debía ocupar, era un programa con mucha audiencia ,el día había empezado pronto, hablé con testigos, personas de la localidad que auxiliaron a las víctimas, había estudiado velocidades, vías, trayectos, ,sistemas de seguridad, penas ,atenuantes. Antes de entrar nos sirvieron canapés y risotto de bogavante, no escatimaron en gastos, la transcendencia del suceso lo requería, peritos en distintas materias, videos. El director como un sargento gritaba órdenes por doquier de un guion perfectamente estructurado donde se analizaba cada minuto del trayecto, incluida entrevista a un pasajero, yo designada por Turno de Oficio de un cliente al que acusaban de responsable sin haber articulado una palabra, aturdido aún, ileso, anhelando ser víctima y sin datos que determinara las claves del accidente, estaba preparada, nervios, un gran despacho de abogados ocuparía mi lugar, esto es la tele, podía marcharme.

     
  • Camino de marte

    Margarita Agueras Moreno · Valencia 

    Soy Andrés, el pasajero número cinco de la nave espacial Andrómeda 15M tripulada por el sargento Padilla camino de marte. Hace cuatro años,tres meses y cinco días (igual que una condena) que acabé mi doctorado en derecho internacional con sobresaliente cum lauden.Sólo he conseguido trabajo como pasante sin sueldo, azafato de ferias, representante de muñecas hinchables y camarero de chiringuito sin contrato. En mi desesperación Llegué hasta pedirle audiencia al rey para que intercediera por mí, ni me contestó. Me salió la oportunidad de irme a marte y aquí estoy, comiendo paella de bogavante encapsulada y deshidratada, pero contento por la oportunidad que se me da de buscar marcianos para defenderlos en algún litigio inter espacial si se diera el caso. ¡Para que luego digan que a los jóvenes de este país no se no nos dan oportunidades!

     
  • La rutina equivocada

    NATALIA MARTíNEZ LÓPEZ · CORDEDA CULLEREDO-A CORUÑA 

    Cansado de la rutina, abandonó su trabajo de azafato de crucero, para dedicarse a la abogacía, ¡Era lo que había estudiado! Tras años de comida rápida en el barco, oliendo a menudo el bogavante con el que era obsequiado el capitán y el sargento, pensó que ahora, con esa profesión de abogado, que todos consideran de élite, podría catar los mejores manjares; pero no, se equivocó. Cayó de nuevo en otra rutina, quizá menos agradable que la anterior. Durante años había pensado en lo apasionante que sería ese mundillo, codeándose con los mejores juristas, yendo a comer a los restaurantes más caros, pero nadie le avisó de que existía otra parte de la profesión. Su vida transcurrió desde entonces, audiencia tras audiencia, resolviendo los problemas ajenos, sin conocer más mundo que el que gira alrededor de la mesa de su despacho, cual pasajero de la justicia.

     
  • UNA SIESTA INOPORTUNA

    GLORIA CUTILLAS PRIETO · JAEN 

    “Necesito unas vacaciones!”….sí, por fin, ha salido de mi boca la dichosa frase; llevo meses pensándola, diciéndosela mentalmente a mi jefe en el bufete donde curro como un desesperado día tras día. La mirada del mandamás es como la de un sargento de caballería…, a pesar de lo cual continúo, flaqueando: “sólo unos días, un poco de sol, el azul del mar, unas cervecitas, el chiringuito aquel donde ponen ese magnífico arroz con bogavante…”, se me hace la boca agua…Me muevo, me agito, quizá ya voy en el avíón, con el resto de pasajeros…, me zarandean…”Azafato!”- grito con ansiedad….”Letrado, por favor, que se ha dormido usted en mitad de la Audiencia, y deje de llamarme azafato, coño, que soy el agente judicial”!!

     
  • Mi falda

    Montse Prat i Boada · Girona 

    Soy abogado por vocación. Soy azafato por necesidad. Soy pasajero de la vida por devoción. Soy sargento de un ejército de bogavantes incrédulos. Soy yo, el abogado idealista, el azafato sin destino, el pasajero insomne, el creyente libre, el vagabundo sin rutina, el que le pide a su excelencia y a esta audiencia por qué mis compañeras de trabajo deben llevar una falda un palmo por encima de las rodillas y yo he perdido el trabajo por ponérmela.

     
  • Clientes y bogavantes

    Félix Fernández-Maqueda · Madrid 

    El derecho me ha aportado una visión enormemente práctica de la vida. Su conocimiento generalista derivado del sentido común me ha aportado una visión muy útil sobre las relaciones humanas, su pragmatismo me ha llevado a una forma de vivir conformista, hedonista e inmutable y el sentido de su retórica me ha servido en unos casos para doblegar voluntades y en otros para conquistarlas. Lo pienso en esta audiencia en la que el abogado oponente concluye su tedioso alegato sobre la custodia compartida de los gemelos adoptados por un sargento de la policía municipal y mi cliente, un azafato de Iberia, que me contó su problema cuando iba como pasajero a Ginebra. A la salida me zampo varios bogavantes en Kabuki mientras reflexiono sobre mi verdadera pasión: la literatura y una frase que me viene ahora a la mente. “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”.

     
  • VERGONZOSA IDENTIDAD

    ROCíO CASTRO MARTíNEZ · LOS MOLINOS, MADRID 

    ¿Sr. Letrado Bogavante? –Acompáñeme, por favor- me dijo el azafato de La Cubana de Aviación, un mulato imponente que trabajaba en el aeropuerto, cuando me disponía a volver de unas maravillosas vacaciones. Le seguí, mientras escuchaba la risita de otro pasajero de la cola de facturación y su cruel comentario, - ¡y encima está rojo reluciente!-. Aún no he logrado superar el trauma que me producen, desde niño, las reacciones jocosas de los otros ante mi apellido-marisco. Odio al sargento que, en las prácticas de tiro de la mili, me gritaba -¿quieres coger bien el rifle con las pinzas, Bogavante?- Además ¿Os imagináis mis tarjetas de visita? ¿Y cuando me nombran en una audiencia? -Yaniel Castro a su servicio- susurró el espectacular azafato. -Sr. Bogavante- continuó diciendo con respeto, -quisiera cambiar mi identidad por la suya. Aquí se necesitan abogados… y yo necesito salir de la Isla- No lo dudé.

     
  • Cartelera

    Rubén Gozalo Ledesma · Salamanca 

    De los creadores de Pasajero 23 y de la película de terror Todos funcionarios. De los productores de Azafato del carajo y Bogavante para el sargento Romerales llega el film más esperado del año. Una obra maestra avalada por la crítica en Cannes y Sundance. Cuando la maldad se adueña de los juzgados, cuando los delincuentes se burlan de la ley y se ríen de la justicia es cuando actúa El tío de la toga. Con su supermazo y su sabiduría es capaz de destruir a cualquier villano. Más poderoso que Batman, más fuerte que Supermán y más inteligente que Mortadelo. ¡Qué tiemblen los jueces corruptos, los fiscales sin escrúpulos, los letrados negligentes y los políticos que se creen impunes! Nadie estará a salvo de su furia este verano. El tío de la toga es la película con más audiencia de la década. Próximo estreno en tu juzgado.

     
  • Cliente de cordura y altura

    José Antonio Ruiz Conde · Sanlúcar de Barrameda. Cádiz 

    Cumpliendo fiscales obligaciones trimestrales, como todo profesional, oí por la ventana: “Soo, bravo Rocinante”. Será el calor, pensé. Pero dijo: -¡Abrid puertas deste vuestro palacio!, que buena fama de vuestras artes en leyes atraviesa la península. Que por vizcaínos vengo recomendado, y aquí he venido, a las playas de Sanlúcar, tierra del buen noble que otrora me armara caballero. ¡Mas no a comer bogavantes, sino a exigiros audiencia!. Sorprendido, escuché: -Encomendaros dar legal forma escrita dela ínsula que por liberalidad dejaré a mi escudero, próximo gobernador della. Ese es vuestro donoso fin conmigo, y hágase tal cosa con altas autoridades que tocaren, llámense sargento, alcalde o escribano. Que es sabido que no existe caballero bien llamado tal, si no tuviere fiel escudero; no como los ahora mal llamados azafatos en pájaros de hierro, donde van tantos pasajeros como de maleantes cuenta he dado sobre mi rocín. Pase vuestra merced, respondí.

     
  • Arroz con bogavante

    Miguel Ángel Moreno · Madrid 

    El azafato trató de aclarar al pasajero de la fila 13, de muy buenas maneras, que en ese vuelo no estaba previsto servir arroz con bogavante, ni siquiera para los viajeros de clase vip. El hombre, sin embargo, siguió en sus trece durante buena parte del trayecto, hasta que las turbulencias obligaron a todo el pasaje, incluida la tripulación, a acomodarse en los asientos. Fueron minutos de zozobra que, por fortuna, no pasaron a mayores. Al rato, el individuo, alardeando a voces de su condición de sargento del Ejército, exigió audiencia con el comandante de la nave. Tanto insistió que logró su propósito. Nadie sabe qué le dijo el piloto. Eso sí, fue detenido en la misma pista de aterrizaje. Dicen que en Soto del Real también ha reclamado arroz con bogavante.

     
  • SOY ASI Y PUNTO

    Lorena García Fernández · Vitoria-Gasteiz 

    En la vida, hay cosas que no se aprenden, ni se pagan con dinero, son así y punto. Eso nos decía un sargento en aquellos tiempos en los que se hacía el servicio militar. Y en el fondo tenía razón. Mi padre, intentó por todos los medios que acabara la carrera de Derecho.! Quería que llegara hasta la Audiencia Nacional! Pero eso no era lo mío... Mi sitio es otro, por las nubes,sobrevolando parajes insólitos. Rodeado de pasajeros guapos, frikis o recién casados. Cuando despegamos siempre anuncio sonriente por el altavoz: - !Bogavante para todos, invita el azafato!

     
  • Léxico a juicio

    Marta Trutxuelo García · Andoain (Gipuzkoa) 

    —El día de autos el sargento... —Suboficial, mejor dicho —interrumpió una voz entre el público. —...seleccionó entre el menú que ofrecía la compañía aérea el plato principal: bogavante... —Marisco a lo sumo —matizó la voz en tono jocoso. —El azafato... —Auxiliar de vuelo, hay que ser políticamente correcto —corrigió el espectador insolente. —...atendió con gran diligencia la petición de dicho pasajero... —Cliente, hombre, ahora el marketing dice que somos clientes —se carcajeó el interviniente. —Por lo tanto, señoría, estimamos que no ha lugar la celebración de la audiencia... —Vista, tribunal... ¡busca otro sinónimo, abogaducho! —matizó el concurrente. —¡Orden en la sala!— intervino el martillo del juez—. Se levanta la sesión hasta mañana a las nueve... —Mejor a las diez —solicitó la voz anónima. —¡Condenado por desacato! —Por grosero, por descaro... pero, por desacato... —subsanó el respondón. —¡Desalojen a ese tipo de mi sala! —Vista, tribunal... —corrigió la voz.

     
  • AUDIENCIA

    ISABEL FRAILE SANCHEZ · Arucas (LAS PALMAS) 

    Sr. Juez: Gracias por concederme esta audiencia para explicar lo ocurrido. Soy mariscador desde niño. En el pueblo me conocen de toda la vida y saben que soy buena gente. Por eso me extraña todo este revuelo. Mis hijos me invitaron a pasar las Navidades con ellos, que se fueron a la capital porque tanto esfuerzo en la mar, pues como que no… ya ve, uno de ellos es mi abogado. Yo quería llevarles lo mejor. No me imaginaba que los mariscos rompieran la caja donde los había colocado, y se pusieran a caminar por el avión. Ni que el azafato gritase de aquella manera y los pasajeros corrieran por los pasillos... Yo intentaba calmarles, explicarles, con un bogavante en la mano, que tenían sus pinzas amarradas. Fue cuando aquel sargento me tiró al suelo. Le juro que no soy ningún terrorista.

     
  • Máster Lex

    Mikel Aboitiz · Berlín (Alemania) 

    Los abogados concursantes irrumpen en la Audiencia Nacional con sus fiambreras, dispuestos a participar en el evento gastronómico del año. Hileras de mesas enmanteladas les esperan frente a la tarima, donde un miembro del jurado ordena con voz de sargento: ¡®¡A emplatar!¡¯. Ramiro Ledesma, mercantilista, extrae un incómodo pasajero de su tartera: un bogavante vivo, que exhibe a la vista de Valentina Santos, penalista frenéticamente empeñada en peinar un bigote de cigala a ritmo de Presuntos Implicados. Fermín Encierro, criminalista con aires de azafato, revela el nombre de su plato: Salmón al Habeas Corpus, sin reparar en que a su lado, Martín Barcenilla (Derecho Tributario) remata una imposible Fondue fría denominada Nuevas Evasiones. El tiempo corre y, en breve, los miembros del jurado se pasearán por entre las mesas, juzgando dispares creaciones como el mero imputado o la lubina divina. Permanezcan atentos al fallo. Pero antes, pasemos a publicidad.

     
  • Era necesario

    Cala · Puertollano (Ciudad Real) 

    Me lo comunicaron la misma mañana que hice mí penúltimo examen en la facultad de derecho; trabajaría en zona militar de pasante sin licenciatura ni título. Aunque alegué, sin éxito, ser sargento, dispusieron darme de alta como soldado. Revisando condiciones, artículo por artículo, sin resolverlo y lleno de dudas pedí audiencia al rector azafato; anda siempre por las nubes. Fingía leer. —Está claro…, murmuró, efectivamente serán prácticas supervisadas. Mi consejo muchacho; aprueba cuanto antes Filosofía del Derecho de quinto; termina la carrera,… y esta pasantía será algo pasajero—. Asentí desanimado. El convenio, internacional, exigía incorporarse de forma inmediata a la operación bogavante, y firmar contrato laboral bajo juramento de no revelar información reservada. Valoré la posibilidad de pedir carta de recomendación a mi prestigioso teniente. Me condujeron a su despacho; tenía media botella de ginebra encima; sin reconocerme me llamó a su lado; lloramos juntos nuestros problemas, e impotencia…

     
  • Asesinato a la marinera

    SONIA MENDEZ CARRASCO · Gerona 

    Habían conseguido la máxima audiencia de la temporada; un éxito pasajero y fugaz. Aquel era el último capitulo de “Cocina al cocinero” y como plato estrella: Bogavante a la marinera. Sucedió todo durante la culminación del plato -explicaba perplejo el sargento- Se apagaron las luces, el público enmudeció durante unos segundos y se oyó un ruido fuerte y seco, seguido de un gran estruendo. Se encendieron las luces y encima el escenario, yacía el cuerpo sin vida del atractivo azafato del programa. Y a la espera que se esclareciera lo sucedido, restaba inmóvil y paciente su cuerpo, rodeado de restos de comida, de platos rotos y como bogavante por sombrero. Quinientos testigos de público, una grabación en directo, tres personas sobre el escenario, seis cámaras, tres focos y sin embargo, tenía ante mí, uno de los asesinatos más complicados de mi carrera.