De la Audiencia al cielo

Rosa María Lorente Gil · ALICANTE 

El azafato del vuelo nº 1245 de la Aerolíneas de la Tierra al Cielo tenía a los pasajeros atemorizados con su carácter educado pero distante. Todo un sargento del aire. “No hable con la boca llena” “Póngase los zapatos inmediatamente” “No será bogavante pero termínese el sándwich, aquí no se tira nada” .Pero lo que desconcertaba realmente a los viajeros era el Reglamento que el mismo había elaborado, dispuesto en cada asiento y de lectura obligatoria. Circulaba el rumor de que había sido primero abogado y luego magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona, que había perdido la vocación después de años de ejemplar impartición de la justicia cuando se vio obligado a tratar con políticos corruptos y banqueros sin escrúpulos. El prólogo del “Código de normas para un feliz viaje” comenzaba así: “Hay justicia y belleza hasta en las tinieblas. La vida es corta. Disfrútenla”.

 

 

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