Arroz con bogavante

Miguel Ángel Moreno · Madrid 

El azafato trató de aclarar al pasajero de la fila 13, de muy buenas maneras, que en ese vuelo no estaba previsto servir arroz con bogavante, ni siquiera para los viajeros de clase vip. El hombre, sin embargo, siguió en sus trece durante buena parte del trayecto, hasta que las turbulencias obligaron a todo el pasaje, incluida la tripulación, a acomodarse en los asientos. Fueron minutos de zozobra que, por fortuna, no pasaron a mayores. Al rato, el individuo, alardeando a voces de su condición de sargento del Ejército, exigió audiencia con el comandante de la nave. Tanto insistió que logró su propósito. Nadie sabe qué le dijo el piloto. Eso sí, fue detenido en la misma pista de aterrizaje. Dicen que en Soto del Real también ha reclamado arroz con bogavante.

 

 

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