V Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

Ganador del Mes

Ilustración: Juan Hervás

EL ALEGATO ORIGINAL

Manuel de la Peña Garrido · Madrid 

'- Recurro, en tiempo y forma, la orden de alejamiento. La considero, respetuosamente y en estrictos términos de defensa, arbitraria manifestación. Ignorar las leyes no exime de cumplirlas, pero, conociendo de memoria las prohibiciones vigentes, no recuerdo esta. Además, si creasteis las estrellas, costas, océanos, forestas y bestias para nuestro deleite, ¿no destinasteis las frutas a ser nuestros manjares? ¿Fue vuestra voluntad, Supremo Juez, relegar la manzana a mero adorno? ¿No debisteis convocar un referéndum para que ratificáramos tamaña modificación de vuestros designios? Otrosí, ¿habéis valorado el mobbing sufrido por Eva? ¿Y yo…? ¿No actué acaso por obediencia debida? Como hombre, podría desobedeceros asumiendo el consecuente castigo, pero ¿cómo osaría llevar la contraria a mi Costilla?...- alega Adán en el umbral del Edén “¡En qué hora de aquellos siete días se me ocurriría modelar un abogado!”, se lamenta Dios. Pero esta escena no ha pasado al Génesis.

 

Relatos seleccionados

  • Los nuevos indignados

    Maria del Mar Suarez Sanabria · Noáin (Navarra) 

    La manifestación de las togas negras fue multitudinaria. Era intolerable, publicaron en su muro, que les redujeran un treinta y uno por ciento de la fibra de algodón utilizada en su confección, en favor del poliéster.
    El juez estrella condenó a la Ley de Tasas Judiciales y Costas por desacato y obstrucción a la justicia. No hizo ningún comentario a los medios de comunicación.
    La memoria histórica, que no quería ser menos, solicitó un referéndum. Twitter se colapsó.
    La Justicia, ante esta crítica situación, olvidó que era ciega.

     
  • Y DE REPENTE SE PERDIÓ  LA ARMONíA

    Celia Martínez Ibáñez · Alcantarilla, Murcia 

    Algo me golpea. Siento calor. Huelo a metal oxidado. Oigo voces que gritan: “¡Queremos tener derechos fundamentales!”. He caído al suelo. Estoy en la manifestación contra el proyecto de ley “defenseless”. Quieren aprobar en el Parlamento a toda costa. Gritábamos enfurecidos. Compañeros, jueces, secretarios judiciales y el grupo estrella, el más numeroso, los que antes eran procuradores. De frente recuerdo una multitud gris. Los abogados hemos perdido capacidad de actuación. Los jueces son manejados cual títeres. Queremos un referéndum; es la única vía para que se nos escuche. Me viene a la memoria por qué amaba mi profesión. Porque, a veces, podías formar parte de eso que llamaban hacer Justicia pero hace años que desapareció. ¿Por qué no empezamos antes a luchar por Ella? Si la hubiésemos defendido en conjunto como defendemos a un cliente individualmente, no hubiésemos llegado a esto. No veo. Paradójico. Ella ahora sí ve.

     
  • LECCIÓN DE HUMILDAD

    MIGUEL ÁNGEL GARCíA RODRíGUEZ · Valladolid 

    Todos encienden el ordenador y se buscan. No se encuentran. Pero uno de los nombres les resulta familiar. Al instante, todo el bufete es una esperpéntica manifestación de reacciones: el de Laboral estrella su cabeza repetidas veces contra el teclado, barajando mientras tanto la surrealista posibilidad de convocar un referéndum en la oficina para echar a aquel hombre de allí; la de Sucesiones, mirando al cielo, recita de memoria una bienaventuranza –bienaventurados los mansos, porque ellos heredaran la tierra–; el de Penal, que siempre se burlaba a su costa al verle leyendo un libro en los descansos, se pregunta si aquella situación no era de juzgado de guardia. Y es que, ellos, titulados universitarios, no solo no habían sido seleccionados, sino que el de la limpieza, al que presuponían casi un analfabeto, había ganado el concurso de relatos de ese mes.

     
  • JUSTICIA POPULAR

    Gloria Arcos Lado · Madrid 

    La abogada se convirtió en la estrella del juicio cuando salió al estrado a defender a su cliente, un presunto estafador que había perjudicado a la Banca. Entonces empezó a exponer de memoria hasta diez artículos del Código Civil, con los que podría eliminar la inculpación de su defendido. Aún a costa de ser malinterpretada, la letrada aludió a la manifestación de esa mañana de los estafados por la banca con las preferentes, para presentar su alegato. Y casi sin venir a cuento solicitó a los poderes del Estado que permitieran celebrar un referéndum para preguntar a los ciudadanos sobre las ayudas a bancos, la dación en pago, o los juicios a estafadores de guante blanco. Entonces, concluyó la abogada, los ciudadanos justos condenarían a la banca y absolverían a ciudadanos, como mi cliente.

     
  • Un sentimiento

    Lucía Domínguez Bóveda · Vigo/Pontevedra 

    Miro a mi alrededor. Encuentro caras conocidas. Al final, siempre estamos los mismos. Sonrío a Paco, que con una mano sujeta una pancarta. La otra aprieta con fuerza la mía. La gente se mueve como si solo fuera una persona, en un gran bloque. Intento hacer memoria y recordar mi primera manifestación. Quizás de aquella estudiar derecho solo era un proyecto futuro. En aquel momento, mi mano no la sujetaba Paco. Y en la otra quizás tenía una bandera con una estrella roja. Pero eso no era lo más importante. Lo importante era el sentimiento. ¿Quién recuerda qué pedíamos de aquella? ¿Tal vez un referéndum sobre el Estatuto de Autonomía? Han venido muchas después, pero esta es la primera en la que nos vestimos con la toga.

     
  • El novio perfecto

    María Isabel Camacho García del Pozo · San Pedro y San Pablo, Tarragona 

    '-Papá, he conocido a un chico. -Bien Lupita. ¿Y cómo es? -Trabaja los veranos en una discoteca de la costa. -Mmmmm. -Y es activista. El otro día se fue a la manifestación que se hizo para pedir el referéndum y lo detuvieron. -¡Mmmmmm! -Y le gusta enseñarme las estrellas. -¡¡Follonero y romanticón!! -Es muy listo. Se sabe el listín de teléfonos de memoria. -¡Menudo bicho raro! Quiero que lo dejes inmediatamente. -¡Ah!, y es licenciado en Derecho. SILENCIO. -Bueno, bueno, bueno… ¿A qué esperas para invitarlo a comer?

     
  • LO PUBLICO

    JESUS DE JORGE GARCIA · Madrid 

    ERA DOMINGO Y LLEGO EL GRAN DIA, ME DIRIGI A VOTAR POR LO PUBLICO, LA MAí‘ANA ERA PRECIOSA, TIPICA DE UN LUGAR DE COSTA DEL MEDITERRANEO ESPAí‘OL, DESPUES DE TANTA MANIFESTACION POR LUCHAR POR NUESTRA SANIDAD, LOGRE CON UN GRUPO DE COMPAí‘EROS ABOGADOS Y DESPUES DE COGER MIL FIRMAS, EL ANSIADO REFERENDUN POR VOLVER A UNA SANIDAD PUBLICA, ME VINO A LA MEMORIA COMO UN ESTADO DE DERECHO COMO EL NUESTRO HABIA SIDO CAPAZ DE TODO LO GANADO EN NUESTRA JOVEN DEMOCRACIA, EN CUANTO HA ESTADO DE BIENESTAR HABIA DESAPARECIDO, ME CONSIDERABA UNA AUTENTICA ESTRELLA POR HABER ECHADO ABAJO ESA LEY QUE PRIVATIZABA TODA LA SANIDAD.

     
  • INFARTO

    FERNANDO RODRIGUEZ ARECES · ALCALA DE HENARES (MADRID)ALCALA DE HENARES (MADRID) 

    Habitación 211, Hospital Central: allí estaba, en el balcón de mi memoria. En semivigilia, se agolpaban en mi mente los pleitos, los recursos, los plazos, las reconvenciones, las pruebas, las diligencias, las conclusiones, las apelaciones, las quejas, los incidentes, las medidas cautelares, las costas, las tasas?Sí, todo aquéllo habia tenido su manifestación en forma de infarto. Desde aquél mar revuelto no alcanzaba a ver la costa. En esos instantes me pareció vislumbrar una estrella, a través del reconocimiento de la voz de mi mujer, pidiéndole a la enfermera que revisara la via y comprobara el nivel de la botella de suero. Enseguida comprendí que habia habido un referéndum en casa sobre mi continuidad al frente del despacho, aunque fuera en falso. Nada más despertar, pregunté por el caso que me habia ocupado los últimos meses. Supe, entonces, que moriría con la toga puesta.

     
  • Te recuerdo olvidando

    ELENA RODELLAR GONZÁLEZ · Madrid 

    Desde que nos conocimos, han caído demasiadas lunas. Recuerdo su vieja ropa y descuidado aspecto en aquella manifestación de los 70 reivindicando un referéndum o alguna subvención.Su sonrisa esquiva y su pícara espontaneidad para salir del paso en situaciones difíciles le habían servido para esquivar más de uno y dos problemas; se decía que tenía estrella. Fue esa estrella fue la que le guió durante más de 26 años y nos hizo compartir los sinsabores de nuestro pequeño despacho en Gijón. Ahora, buscando el calor que la vida no le brindó, pasa los días en su silla observando como el sol de la costa de Cádiz inunda de color su ropa y sus tardes, mientras la memoria le abandona y el olvido me borra a mí, y a esa estrella que siempre le acompañó, apoderándose de sus recuerdos, y de las lunas que han caído desde que aquel abril.

     
  • El sudor de la muerte

    Margarita Agueras Moreno · Valencia 

    Me despertó el sonido insistente del teléfono. Noté la boca seca,fruto de la resaca de la noche anterior. Abrí los ojos y vi la estrella polar por entre las cortinas. Salté de la cama y descolgué. -Tienes mala memoria abogado ¿qué día es hoy? No tenía ni idea de lo que me estaban diciendo. Colgué,me duché, tomé café y salí a la calle. Una maldita manifestación paró el tráfico y yo llegaba tarde a los juzgados. Las paredes,empapeladas de carteles,recordaban el día del referéndum. De pronto recordé a Amancio Costa.Me entró el sudor de la muerte, no oía los cláxones de los coches avisando que había vía libre. Me bajé del coche y salí corriendo. Amancio Costa prometió que me mataría al salir de la cárcel y ahora corría detrás de mí con algo entre las manos.

     
  • Abogado estrella

    LETICIA IBAí‘EZ CAí‘AS · CUENCA 

    Su ávida memoria rememoraba aquellos tiempos que parecían haber sido mejores, entre reformas, apelaciones, sobreseimientos y archivos su vida parecía evaporarse, soñando con ese momento que saciara sus ansias de protagonismo. Llego su oportunidad, el macrojuicio, el que parecía otorgarle una oportunidad a sus ambiciones de convertirse en el abogado estrella que siempre había soñado. La crueldad del destino y un giro repentino hicieron que fuera el principal imputado, blanqueo de capitales, obstrucción a la Justicia,... su suculenta inteligencia no podía armar defensa alguna, la huida como vía más fácil, la prisión como destino final. Desde la costa evitando la extradición, observaba con envidia como en las noticias, su socio y compinche había eludido su imputación, convirtiéndose en líder de masas, convocando la manifestación y adoctrinando con mítines vacíos de contenido pero llenos de ideales que hacían creer que un referendum y la independencia les harían tener un futuro mejor.

     
  • Juicio final

    Juan Manuel Chica Cruz · ébeda (Jaén) 

    Nunca tuvo estrella. Siempre fue un buen cliente de nuestro despacho a su pesar. Pero perdía todos los pleitos. Aunque le asistiera la razón. Siempre había algún resquicio legal al que, exitosamente, se aferraba la otra parte. ¡l lo asumía con resignación cristiana. Estando en curso su último pleito y para remache de su desgracia perdió la batalla por la vida que todos, más tarde o más temprano siempre perdemos. Dejaba pendiente una deuda con nosotros y con el juzgado a la que debería hacer frente su afligida y desconsolada esposa. Testigo y sufridora de sus cuitas judiciales sin consuelo. Hubo revuelo entre los compañeros, manifestación y finalmente referéndum. El gran jefe accedió. En su memoria se decidió condonarle la deuda y sufragarle su última costa.

     
  • Juro que…

    CALA · PUERTOLLANO (CIUDAD REAL) 

    Desde la costa, deseaba acercarme hasta la manifestación de Madrid contra el referéndum por la media jornada laboral. Quedarme cambio mi estrella. Encontré, no casualmente, cerca de casa a Carolina; antaño número uno en mi vida, y mi promoción; portaba un currículum de abogado. -Si no me falla la memoria-, dijo- tú no has tramitado ni ganado, estos últimos meses, seis nuevos casos aplicando las leyes ómnibus y las paraguas.- Por supuesto que no, contesté, estoy en periodo convulso de desempleo. – ¡Esto que dices es buenísimo! pero increíble; Enrique, mira aquí.- Coinciden tus apellidos, edad, nombre y dirección; aunque… perdóname… cualquier parecido con tu curriculum; ¡pura coincidencia! Desde recursos humanos me notificaron “Avisa a este cerebro” ¡A ti! “Mañana mismo debe prestarnos sus servicios, de momento, sin límite de contrato ni sueldo”. Juro ante Dios que defenderé vuestros intereses a muerte. Prefiero mil veces ser impostor, que parado, u opositor.

     
  • Estamos en huelga

    José Miguel Perlado Villafruela · Madrid 

    ¡Otra manifestación a la puerta de los juzgados por la subida de las costas! Antes, de camino, una manifestación nudista a favor del uso de la bicicleta en el carril bus, una sentada a favor del referéndum por la independencia catalana, con los asistentes envueltos en la bandera con la estrella, y una cacerolada por la recuperación de la memoria histórica. Como si no fuera bastante no tener listo el caso por haber salido de farra todas las noches de esta semana… No puedo hacer este ridículo, ni ante el secretario, ni ante el juez ni, sobre todo, ante mi anciana clienta, que está a esto de palmarla. Me tengo que inventar mi propia huelga, algo original pero creíble, que no desentone y no provoque el infarto en una viejecilla de salud endeble. Ah, no hace falta. El juez se está manifestando contra el derecho a manifestarse, o algo así.

     
  • Abogado laboralista

    MARí–A GARCí–A DE ARRIBA · León 

    ¡Se armó el Belén!, vaya si se armó. Hasta donde alcanza mi memoria no recuerdo una manifestación tan variopinta: lavanderas, pastores, herreros y un largo etcétera de profesionales, precedidos todos por un ángel, se presentaron un buen día en mi bufete buscando asesoramiento en temas laborales. Hartos de interminables jornadas de trabajo, de falta de ergonomía y del enésimo aumento de su jornada laboral, la supresión de la paga de Navidad decretada por Herodes había colmando su paciencia. Por todo ello y para compensar la brusca bajada de su poder adquisitivo, querían promover la celebración de un referéndum para introducir una modificación en su Convenio Colectivo que recogiera el reparto equitativo de los presentes que en breve llegarían de Oriente. Debí haberme negado a toda costa, pero al advertir que la Estrella ya asomaba por el Este, no quise cargar sobre mi conciencia una huelga en fechas tan señaladas.

     
  • Tema de referéndum

    LITA RIVAS FOLGAR · Teo (La Coruña) 

    Dicen por ahí que hay algunos transgresores de la ley, virtuosos del engaño, que se ríen a mi costa. Muchos piensan que tengo mala memoria por no castigar con más rigor al delincuente reincidente y que, en ocasiones, soy incapaz de reparar en lo que es obvio. También comentan que suelo recurrir a encabezar alguna manifestación, como un recurso para lograr mis fines, aunque alguno de ellos, lamentablemente, sea una estrella inalcanzable. Y en definitiva, la mayoría de la población opina que la tan mentada y socorrida igualdad ante la ley no existe, que tan sólo es una falacia. Quizá sea porque llevo los ojos vendados y eso me impide ver el punto de equilibrio entre los platos de la balanza. Cambiarlo, y no solo por el vendaje, podría ser un interesante tema de referéndum.

     
  • Referéndum

    Alexander Bunkenburg · Barcelona 

    “A ver, ¿el cámara le pide la mano, interrumpiendo su reportaje? ¿En directo, en medio del referéndum?” “Así es.” “Y por eso usted pierde el trabajo. Hmmm. ¿Sabía algo? Haga memoria, ¿alguna manifestación de sus intenciones? “No, me sorprende totalmente. ¿Quién hubiera dicho que me persiguiese así, a toda costa? ¿Verdad que es despedido improcedente?” “Sí, sí, el caso es claro. ¿Qué le ha contestado?” “Juan cortó a publicidad --- por problemas técnicos. El público riendo. Los políticos descolocados. Lo vió todo el país. Me he convertido en una estrella de los programas de zapping. Vergüenza máxima. El redactor nos montó un follón y nos echó a la calle.” “¿Pero qué le ha dicho?” “Gana el sí”.

     
  • MAR DE ESTRELLAS

    CRISTINA LÓPEZ RODRíGUEZ · LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 

    Mi memoria sabe que fueron ciento una estrellas de mar las que salvamos de la recogida masiva en una playa dibujada por la Costa da Morte, donde turistas y vecinos de la localidad las arrancaban de la arena bañada por las olas, en un enfervorizado arrebato por disecarlas y convertirlas en un “souvenir” gallego. No olvido la impotencia que sentí siendo niña por no haber podido salvar personalmente a los ciento un dálmatas de las garras de Cruella De Vil; motivo por el cual estudié leyes, para abogar por los derechos de los animales. Y fue esa misma rabia la que me impulsó a organizar un espontáneo referéndum, que resultó un éxito rotundo tras mi manifestación infantil sobre los dibujos animados que marcaron mi destino. Desde entonces, mi cartera de clientes cuenta con ciento una estrellas famosas, y la sala de espera de mi despacho parece el Arca de Noé.

     
  • El confidente ideal

    Montse Rubiales Méndez · San Pedro y San Pablo, Tarragona 

    Un taxista y su cliente. -¡Atasco por una manifestación! Y todo por un referéndum¡€™No llegará a tiempo?dice el taxista. -No me importa. No tengo prisa. Ahora lo que necesito es que alguien me escuche. -Necesita un amigo. -Un amigo acaba contándote sus problemas. -Una mujer. -¡Todas te traicionan! -Entonces un psicólogo. -¡Nada de eso! Saldría de su consulta con más problemas. Busco a alguien que no me juzgue. -¡¨Su madre¡€™-¡Mi madre no me entendería, y nunca me daría la razón! -Un camarero le escuchará, le dará consejos y nunca le traicionará. -¡Un camarero! Un camarero no se implica. Necesito a alguien que esté conmigo hasta el final, alguien que crea en mí a toda costa. -Así que necesita a alguien que le escuche, que sea resolutivo, que no le juzgue y que siempre le de la razón. -Exacto. -Entonces lo que necesita es un abogado.

     
  • Una consulta

    Jerónimo Hernández de Castro · Salamanca 

    Quiero hacerte llegar mi pretensión sincera de modificar la relación entre los socios del bufete. Desde que tengo memoria siempre he considerado que sería lo mejor para García & Cubells, aunque tú seas la estrella de la firma. En virtud de la igualdad de derechos que nos une considero innegociable plantear un referéndum en el que mi voto es rotundamente afirmativo. Tuyo. García. Decididamente tu empeño en procurar la felicidad de los socios a toda costa no tiene precio y no seré yo quien impida ni el quórum, ni la unanimidad. Así pues, te ruego que no convoques - como otras veces - una manifestación individual frente a mi despacho, pues sólo queda decidir si se opta por el régimen de gananciales o de comunidad de bienes; un detalle menor a incluir en la consulta. Yo también te quiero. Cubells.

     
  • REDENCIÓN

    Francisco Javier RODRíGUEZ BARRANCO · TORREMOLINOS (Málaga) 

    Les aseguro que, entre Serrano y Velázquez, mientras repasaba una memoria rutinaria sobre desahucios, la grabación metálica que anuncia las estaciones carraspeó ligeramente y se disculpó, aunque los demás pasajeros no lo oyeran, o fingieran no oírlo. Otro día susurró que prefería la costa a la montaña; en cierta ocasión me previno de una manifestación en la Castellana, pero siguieron luego mensajes vagos en jornadas sucesivas (“In dubita pro referéndum”, “Pacta sunt servanda”: incongruencias por el estilo). Inseguro por naturaleza, temí que hubiera desaparecido mi buena estrella, pero ayer, por fin, tan ansiada voz propuso planes: “¿Nos vemos este finde, Pedro?”. Ahora, cuando ya es viernes, las cuestiones del bufete me parecen irreales, camino ilusionado desde el Cercanías de Recoletos hacia el metro en Colón y me pregunto si preferirá un vegetariano u otro de la nouvelle cuisine. La soberbia estatua de Valle-Inclán me guiña un ojo al pasar.

     
  • Ilustre manifestante

    ANTONIO DOMINGO LLISO · Valencia 

    Viernes por la tarde de una semana plagada de juicios. Salía del despacho, llevando el portátil, con la intención de descansar y adelantar trabajo en el apartamento recién comprado en la costa. Repicaban en mi memoria las palabras que esa mañana, en tono displicente, me dirigió una joven Juez: “¡Concluya ya, Letrado!”. Vi aproximarse una manifestación por la convocatoria de un referéndum. Tumulto de gente, pancartas, banderas. Súbitamente todo se agitó. Carreras, gritos, policías, golpes. Una chica herida cayó sangrando al suelo, me acerqué a socorrerla y, de repente, sentí un fortísimo impacto que me hizo perder el sentido. Tras las tinieblas vi una tenue luz que titilaba como una estrella. Estaba en una apacible sala de reanimación. A mi lado, envuelta en vendas, pude reconocer a la joven maltrecha en la manifestación y ella, con un hilito de voz, sorprendentemente, dijo: “¡Gracias Letrado! y ... disculpe lo de esta mañana”.

     
  • El ultimo derecho

    ROSA DIAZ MARTINEZ · Gijón (Asturias) 

    En el salón de actos de aquel geriátrico de la costa, no faltaba nadie. Los que se valían por sí mismos , los que iban en silla de ruedas, los que habían perdido la memoria.No fué necesario referendum ni convocar ninguna manifestación.Todos se lo agradecerían de manera simbólica , mediante la entrega de un galardón con forma de estrella.Aquel anciano demente, que continuamente amenazaba a la dirección con ejercitar ante los tribunales una supuesta acción "de recuperación de dignidad" si no se mejoraba el trato y cuidado a los residentes, había conseguido una sentencia firme que condenaba a su restitución. Para él, sólo fué un asunto más del turno de Oficio, para el resto, el reconocimiento del último y más importante de sus derechos.

     
  • LA JUSTICIA DEL MAÑANA

    Joan Iglesias · HOSPITALET DE LLOBREGAT 

    Mi abuelo fue abogado, y le encanta contar batallitas de cuando era joven. Después del Referéndum del 26 se hizo heladero: empujaba su carrito por los pueblos de la costa: “Helaaado de limón… Al rrrico helado…”. Un día me llevó al Museo de la Justicia: había cientos de vitrinas exhibiendo los discos de leyes. Al fondo de la sala, la estrella del Museo: la máquina de la Justicia. Forzando la memoria aún escucho en mis oídos las palabras del abuelo: “Sustituyó a los jueces tras el referéndum. Por esta ranura introducíamos la Ley, por aquella la documentación del caso y nuestras manifestaciones; por aquí salía la sentencia. Éste es el último modelo de la máquina: la de la ranura para la tarjeta. Sin la tarjeta de crédito no iba: fue el final de la Máquina de la Justicia y el principio de mi carrera de heladero”.

     
  • Realidad física- mental

    Antonio Carmona Gil · Barcelona 

    Soy entusiasta de los microrrelatos. Creo, que leer los últimos me ha relacionado la¡€™memoria¡€™con hechos físicos y mentales, vividos cuando joven en el campo, en esta ciudad de mayor y, más mayor, como consecuencia del conocimiento adquirido, que justifica esta¡€™manifestación,¡€™resultando: 44)
    Que este hecho ha ocurrido en un pueblecito de Sierra Nevada (LAROLES) este verano. Salgo a dar un paseo a la zona que cultivábamos una finca en alquiler. A¡€™costa¡€™ de la sequía el recorrido me abruma y, la desolación configura el camino. -43
    Soy entusiasta de los microrrelatos. Creo, que leer los últimos me ha relacionado la “memoria” con hechos físicos y mentales, vividos cuando joven en el campo, en esta ciudad de mayor y, más mayor, como consecuencia del conocimiento adquirido, que justifica esta “manifestación,” resultando: 44) Que este hecho ha ocurrido en un pueblecito de Sierra Nevada (LAROLES) este verano. Salgo a dar un paseo a la zona que cultivábamos una finca en alquiler. A “costa” de la sequía el recorrido me abruma y, la desolación configura el camino. -43 Una finca lindante presenta un aspecto “estrella”, con terreno bien cultivado que en el “sueño” decido adquirir. Acudo al Notario para documentar y, un momento después, entra en la oficina un señor, jubilado de taller vecino, con folios precintados. El Notario no pone a “referéndum” desprecintar. Interesante, dice, procede otorgar la escritura. Yo decido leer también. Crédito concedido por tratarse de finca rustica. 63

     
  • Réquiem por la justicia.

    Ignacio Solsona Fernández-Pedrera · La Salzadella (Castellón) 

    De pronto levanté la vista y allí estaban, una nueva manifestación en memoria de tiempos mejores, cuando la justicia era efectiva, y la Constitución era más que una mera declaración de buenas intenciones. ¡¨Quiénes eran esos lobos sedientos de sangre que engordaban a costa del rebaño?, y lo que resultaba más inquietante ¡¨por qué agredían a la justicia?. Tenía que unirme a ellos, a fin de cuentas yo era jurista. No entendía, cómo un Licenciado en Derecho podía menoscabar a sus propios compañeros. No íbamos por buen camino. Nuestra insensatez pronto nos obligaría a promover un referéndum. ¡¨Cuándo perdí mi identidad como jurista¡€™Tal vez el poder la había relegado a un segundo plano. Ahora soy Ministro de Justicia, pero tengo muy presente, que por grande que parezca, el Sol no es más que otra estrella.

     
  • Sin título

    Alba Mª López López · Madrid 

    Un “No hay moros en la costa” y pasos de bailarina sobre botas de media caña abrieron la noche. La unidad de Paco giró en la calle Zorrilla, hacia Marqués de Cubas, evitando encontrarse de frente con los populosos restos de la manifestación de aquella tarde. Las masas clamaban por un referéndum, pero Farruco –así le llamaba su madre- no sabía muy bien por qué éstas tomaban las calles ni en qué consistía el proceso. Eso sí, como una estrella en medio de la nada, la palabra “oclocracia” apareció en su mente, para desvanecerse rápidamente bajo el casco. Agotado el plazo autorizado, las calles debían volver a la calma dulzona de las noches de septiembre. El exoesqueleto henchido; la respiración contenida. Carrera, carga y el silencio roto. Ojos vidriosos e impacto de vidrios. Memoria de todos y otros tantos días. A medianoche un abogado penalista responde al teléfono.

     
  • Levantamiento

    JAVIER SALAZAR CALLE · Madrid 

    Había que acabar con esto a toda costa. Hasta donde alcanzaba mi memoria nunca había ocurrido algo así. Bregado en mil juicios, superviviente de largos litigios, triunfador de pleitos imposibles, estrella de los Juzgados y tenía montada la de San Quintín en mi propia casa. La acusación: trabajar demasiado dentro y fuera del hogar y no dedicar tiempo a mi familia. Por lo visto, tras un democrático referéndum entre mis tres hijos y mi mujer, habían decidido tomar medidas expeditivas. Cada noche, cuando llegaba a casa y me metía en el despacho para seguir trabajando, me encontraba con una manifestación formado por mi propia familia que daba vueltas a la habitación gritando consignas como “más hogar y menos trabajar”, “fuera del Despacho trabajar es un empacho” o “Despacho Sánchez & Asociados a nuestro padre tiene secuestrado”. ¡Si hasta habían hecho pancartas!

     
  • Elogios a una abogada

    Angeles Sáenz Ortuondo · Agurain( Alava ) 

    '-Yo solo tengo dos amigas que no son árabes ; una eres tú ,mi abogada. Me dijiste aquel día revisando tu desahucio en mi despacho de la costa gallega . Cuando veo en la tele las manifestaciones en contra y a mujeres blancas ,negras, viejas ,niños o cojos y pobres de solemnidad, arrastrados a la fuerza por las fuerzas vivas ,doy gracias a mi buena estrella que me guió a buscarte , a confiarte mi caso ……¡Y lo ganaste ! Eso otro día .Y esto otro : -Siempre estarás en mi pensamiento . Pasada una semana me viniste eufórica:-Hoy he vuelto a mi casa y me ha recibido una manifestación de vecinos . ¡Qué gente más maja he conocido ! Y a ti te prometo que si un día organizáis un referéndum en pro de lo gallego lo apoyaré por ti , en memoria de haber dado contigo.