Y DE REPENTE SE PERDIÓ  LA ARMONíA

Celia Martínez Ibáñez · Alcantarilla, Murcia 

Algo me golpea. Siento calor. Huelo a metal oxidado. Oigo voces que gritan: “¡Queremos tener derechos fundamentales!”. He caído al suelo. Estoy en la manifestación contra el proyecto de ley “defenseless”. Quieren aprobar en el Parlamento a toda costa. Gritábamos enfurecidos. Compañeros, jueces, secretarios judiciales y el grupo estrella, el más numeroso, los que antes eran procuradores. De frente recuerdo una multitud gris. Los abogados hemos perdido capacidad de actuación. Los jueces son manejados cual títeres. Queremos un referéndum; es la única vía para que se nos escuche. Me viene a la memoria por qué amaba mi profesión. Porque, a veces, podías formar parte de eso que llamaban hacer Justicia pero hace años que desapareció. ¿Por qué no empezamos antes a luchar por Ella? Si la hubiésemos defendido en conjunto como defendemos a un cliente individualmente, no hubiésemos llegado a esto. No veo. Paradójico. Ella ahora sí ve.

 

 

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