Wibo Sefeld

Microrrelatos publicados

  • Hormigón o calabacines

    Empieza el juicio y me cuentas con una gran sonrisa que acabas de sembrar una nueva hilera de calabacines. Tu caso está complicado pero tu actitud resiliente es inspiradora. Un día, al salir de la oficina me vendiste unas frutas ecológicas y empezamos a hablar. Cuando supiste que era abogado me enseñaste todos los expedientes amontonados en tu vivienda de material orgánico. Una poderosa maquinaria administrativa estaba detrás de las misivas con el objetivo de construir pisos en tu propiedad. Sin embargo, tu huerto urbano, un pequeño oasis en medio del asfalto y hormigón lleva años incrementando la calidad de vida de la gente de la ciudad y beneficiando el equilibrio de los ecosistemas. Aprovecho este resquicio para convencer al juez para que no te expropien. Contra todo pronóstico ganamos el juicio y al salir del juzgado me comentas que el mismo juez te compra cada semana calabacines.

    | Marzo 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • Código de barras

    Mi padre controlaba mi crecimiento mediante unas marcas de grafito sobre la pared de la casa. Cuando se cortaba por enésima vez el suministro eléctrico, acercaba la lámpara de aceite para señalar mi altura que durante las épocas de hambre y miseria, solo se elevaba poquito a poco. Comenzó como abogado del pueblo, oficio que ejercía con vocación genuina aunque mal remunerado. Sin duda su fuerte era la retórica, un recurso literario que aún hoy conserva. Gracias a ello ganaba muchos juicios, lo cual no pasó desapercibido en la gran ciudad. Empezó a tener cierta fama aunque nunca olvidó sus orígenes humildes. De hecho, años más tarde volvió al pueblo para defender y proteger a los más necesitados. En casa aún se conserva el código de barras en la pared y cada vez que mi padre lo ve, me explica con lujo de detalles los altibajos de su vida.

    | Febrero 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 21

  • Los peligros del chocolate

    Los árboles muertos y blanquecinos otorgan al paisaje una apariencia fantasmal. Entre la maleza, niños de corta edad abriendo vainas de cacao. Hoy, apenas queda una ínfima parte del bosque protegido. Las grandes multinacionales alegan sutilmente que han sobreestimado su abundancia. Sus abogados cobran grandes emolumentos mientras su honor se cuela por las rendijas de la ley. Hasta ahora, nadie ha podido de forma eficaz pararles los pies y a los grupos ecologistas nunca les han querido facilitar el acceso a las plantaciones. Como abogado en ciernes, iluso y comprometido, me habían erigido como firme defensor de la causa. Nadie podía imaginar que el juez fallara a nuestro favor. Hoy, me planto delante de los abogados contrarios, levanto mis minutas y con mucha parsimonia las voy rompiendo. La paz interior que siento es inmensa.

    | Julio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 12

  • El triunfo de los peces gordos

    El ambiente era asfixiante. Las pruebas de muerte y destrucción nos parecían concluyentes. Por suerte, pudimos ahorrarles a sus señorías el olor nauseabundo. Desde el estrado, la contaminación visual resultó ser inapreciable. Tuvimos una vista despejada entre la marea de fiscales, procuradores y toda la pesca. Allí estaba, grande y poderoso rodeado de su sequito de abogados adheridos como rémoras. La sentencia nos cayó como un jarro de agua fría. La insignificante multa por haber realizado sistemáticamente los vertidos tóxicos durante años nos pareció insultante. Lentamente, vimos desaparecer nuestras esperanzas para conservar el río en el enorme mar de plástico, incapaz de cubrir las vergüenzas del acusado.

    | Junio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 22

  • GRETA MORFOSIS

    Aquel día triunfó su credo a la desesperanza, clavando con rabia su dogma sobre las puertas inexpugnables de la ONU, buscando justicia para un planeta moribundo donde hoy, respirar es fantasía. El mundo esquivó la tragedia con el único fin de ufanarse de su utopía sostenible. Por suerte, en Marte ya respiramos todos, un clima envidiable; avances de la ciencia como se suele decir. Desgraciadamente, la herencia yacente de la Tierra perdurará indefinidamente, ya que los únicos titulares que la reclaman son montañas y montañas de residuos.

    | Octubre 2019
     Participante