Microrrelatos | Julia A. | Microrrelatos Abogados

Julia A. García Navarro

Microrrelatos publicados

  • Apocalipsis 2050

    El mar vomitaba plástico y la inteligencia artificial hizo la competencia a la gente hasta ganarle la partida.
    El gobierno, sin mucho análisis, dio carpetazo al asunto con decreto de jubilación obligatoria sin pensión a los 40. Fue entonces cuando un hombre publicó un mensaje en YouTube para comunicar que iba a quitarse la vida si no encontraba trabajo antes de las campanadas; como era abogado, también demandó al Ministerio reclamando su derecho a una muerte agradable mas gastos de entierro.
    Se armó revuelo y el Presidente lanzó referéndum digital sin urna y se aprobó la ley de eutanasia gratuita para parias sin empleo.
    Todo acabo bien porque las agencias hicieron el agosto ofertando cruceros a la otra vida y aquel abogado encontró al fin empleo.
    Fue en el más allá, donde ejerció como abogado de oficio de espíritus acusados de suicidio con premeditación, a la carta y sin copago.

    | Mayo 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 3

  • LOS DOS LADOS DEL COLUMPIO

    La temperatura entre los dos oscilaba del baremo helado de la cama al más cálido ambiente, si un éxito en estrados les reportaba una buena minuta. Compartían hijos, casa y despacho pero habían olvidado que decirse y los votos que hicieron ante el vicario estaban rotos.
    Si no estaban demasiado cansados los días de fiesta, se ignoraban amigablemente haciendo excursiones a buen ritmo con los niños.
    Apenas discutían y no sufrían.
    Una tarde de domingo se encontraron frente a frente en el parque. Espolearon por turnos la barquilla de hierro colorado que iba y venía, como un péndulo que alojara la ilusión y las cosquillas de sus dos niños.
    Se miraron.
    - ¿Compartida? - Preguntó ella.
    - Porque no… - respondió él pensativo - Esa es la custodia que recomendamos casi siempre. Será bonito compartir desde ambos lados del columpio.
    Se sonrieron cómplices y continuaron empujando.

    | Marzo 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 3

  • EL SENTIDO DE LA VIDA

    Al viejo abogado le gustaban los miércoles. Se afeitaba y se perfumaba con una toalla empapada de loción. Después sacaba de la carpeta alguna notificación de los autos polvorientos y cambiaba la fecha original con tipex y bolígrafo. Antes de salir empaquetaba lo único que sabía cocinar; un pastel que alguien dijo que a ella le gustaba - mouse de yogur con nuez -.

    Su clienta había sido condenada y los recursos se agotaron años atrás, pero él seguía acudiendo y ella atendía las explicaciones sobre el incidente judicial con el mismo interés que si un tribunal acabara de tramitarlo.

    Antes de despedirse, el abogado prometía hacer lo imposible para localizar la llave de su inocencia y la presa daba las gracias por el dulce.

    Él estaba jubilado y ella no necesitaba abogado por lo que aquellas visitas carencian de sentido, aunque dieran un sentido a la vida.

    | Agosto 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 11

  • Oficio

    La administración de justicia funciona ágil, precisamente ahora que la necesito lenta al cuadrado. Ando sin fuerza por las sesiones de quimioterapia y no cuento con coartada creíble para desmontar la acusación.

    Sé que moriré este año bisiesto y ojalá que sea rápido. Quisiera despedirme en libertad, pues he pasado media vida preso.

    Ya no queda nadie a quien le importe, aunque una curiosa mujer me visita de vez en cuando.

    Es joven y guapa pero me pone nervioso que llame al timbre y entre en tromba, insistiendo que trabajemos juntos la defensa. Me armo de paciencia y le explico que debe aceptar perder este caso mío del turno de oficio. Ella se enfada, responde que hizo juramento de ser fiador de mi inocencia y se pone café en la cocina, sin pedir permiso.
    Después se sienta a mi lado en la mesa camilla, empeñada en cumplir lo prometido.

    | Febrero 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 10

  • MENSAJE EN UNA BOTELLA

    Querida madre,
    Estoy en una barcaza, frente a la frontera.
    Los guardacostas son extraños: nos amenazan con altavoces y fusiles de guerra, pero llevan comida y mantas para nosotros. Parecen confusos: como si sus jefes les ordenaran salvar nuestra vida y al mismo tiempo obligarnos a volver.
    Los que viajan conmigo cuentan leyendas. La mejor es la de una banda de hombres y mujeres que luchan como defensores de los que no tienen derecho ni país donde regresar.
    Los llaman abogados.
    No creo que sea cierto, sobre todo eso de las mujeres en sus filas, pero he tirado mi nombre al mar y los buscaré. Si existieran, les pediré asilo y te traeré conmigo.
    No queda agua, pero tengo la mejor botella para enviarte esta carta.
    Hace frío, las olas son altas y la luna ilumina una playa que se ve desde aquí.
    Adiós madre. Voy a saltar.

    | Octubre 2015
     Ganador
     Votos recibidos por la Comunidad: 26

  • LAS HORAS ROBADAS

    Mamá llegó a casa con unos autos bajo el brazo. Me dijo que esa noche robaría horas al sueño para asegurar mi futuro y yo contesté que no quería futuro si ella no estaba para jugar conmigo.
    Suspiró y se sentó a estudiar su caso, mientras yo terminaba deberes. Percibí algo distinto esa vez; mamá tenía miedo a perder.
    Al día siguiente me dijo que tenía un plan; iríamos juntas al juicio.
    Llegamos a la sala y me abandonó en el primer banco.
    Presencié su lucha sin cuartel contra el demoledor testimonio de un testigo, su derrota contra las pruebas irrefutables de un decomiso y también su gloriosa batalla final frente al Fiscal.
    Mi madre perdió, pero yo comprendí quien era ella: mi mamá era la guerrera del traje negro y también la amazona valiente que luchaba con palabras inventadas en mis horas robadas.
    Mamá era mi héroe.

    | Febrero 2015
     Participante