Imagen de perfilLAS HORAS ROBADAS

Julia A. García Navarro 

Mamá llegó a casa con unos autos bajo el brazo. Me dijo que esa noche robaría horas al sueño para asegurar mi futuro y yo contesté que no quería futuro si ella no estaba para jugar conmigo.
Suspiró y se sentó a estudiar su caso, mientras yo terminaba deberes. Percibí algo distinto esa vez; mamá tenía miedo a perder.
Al día siguiente me dijo que tenía un plan; iríamos juntas al juicio.
Llegamos a la sala y me abandonó en el primer banco.
Presencié su lucha sin cuartel contra el demoledor testimonio de un testigo, su derrota contra las pruebas irrefutables de un decomiso y también su gloriosa batalla final frente al Fiscal.
Mi madre perdió, pero yo comprendí quien era ella: mi mamá era la guerrera del traje negro y también la amazona valiente que luchaba con palabras inventadas en mis horas robadas.
Mamá era mi héroe.

 

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