MONICA CRISTOBAL ALVAREZ

Microrrelatos publicados

  • HOMENAJE A LAS PRIMERAS JURISTAS. GRACIAS

    Deja su elegante traje y se viste de hombre para ir de oyente a la facultad de Derecho, como todas las tardes, sin hablar con nadie, mirando siempre hacia el suelo al caminar.
    Cuando recogen los trabajos de fin de semestre, el suyo, “Sobre la condición jurídica de la madre”, no lo ubica el profesor en ningún expediente. No tiene matrícula abierta, pero es extraordinariamente brillante. La Universidad lo descubre y le recrimina la traición a las labores propias de su sexo, prohibiéndole volver al siguiente curso.
    Pero ella recurre y practica su alegato en la intimidad de su cuarto, porque tampoco puede, sin la licencia de su marido, comparecer en juicio por sí o por medio de Procurador.
    En sus sueños gana el juicio. Ninguna prohibición legal había para soñar. Y en 1890, con hilos de esperanza y bordados de vocación, ella cose paciente, la primera toga de mujer.

    | Abril 2018
     Participante
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  • EL PROPÓSITO DE LA JUSTICIA

    - Y para terminar, Señoría, solicitar también la custodia compartida de la tortuga, que a mayor abundamiento fue un regalo de boda de este letrado.
    El Juez suspira profundamente y alza los ojos al cielo.
    No puede más. Está harto. Está cansado de repartir niños, estirar sueldos, definir lotes equitativos con coches, joyas, juegos de café de sobremesa…
    Le conozco tan bien, desde mi sitio de agente judicial, que en ese momento puedo masticar la tragedia.
    El silencio en la sala es espectral, salvo el intermitente moqueo sospechoso de la esposa. Salgo sigilosamente para ir pidiendo el carnet a las partes del siguiente juicio. No quiero escuchar el final de este circo.
    Cuando se abren las puertas, veo avanzar al abogado solicitante con la cara desencajada y la tortuga entre sus brazos.
    Y aprendo, una vez más, que el propósito de la justicia es dar a cada quién lo debido.

    | Enero 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • POR FIN SOY LIBRE

    Yo tenía mi argumentario para los clientes que me mandaban consultas por whatsapp:
    "Pide cita porque, como el médico, para valorar la fractura debo ver la radiografía”.
    “Por este medio no contesto asuntos profesionales”.
    Pero era inútil. Hasta que un mentecato me mandó: “k hago con sto?”, y una foto adjunta. Abrí el archivo y vi al socio del sujeto, a pie de obra, con una pala incrustada en la cabeza y los ojos abiertos a la muerte.
    Le contesté con la foto de una tumba que, como correlativo, encontré “on line” con el móvil a la palabra fallecimiento. Y con la premura de mi respuesta, el sujeto hormigonó el cuerpo.
    A él acusaron de asesinato y a mí de encubrimiento. Desde la cárcel, intenté litigar contra el atosigamiento que estamos sufriendo los abogados con las nuevas tecnologías y perdí.
    Pero aquí no hay cobertura.
    Por fin soy libre.

    | Abril 2017
     Participante
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  • LAS OTRAS SENTENCIAS

    Llevo muchos años ejerciendo, esperando siempre de cada procedimiento una sentencia favorable y con el mismo entusiasmo que el primer día. Pero hoy no. Hoy el fallo que tendré que escuchar me genera un sudor frío impermeable y un miedo intransitable, mucho miedo. Cuando me pasaban el otro día el ultrasonido por el pecho, en una prueba rutinaria, andaba yo pensando en unas conclusiones, en mis recursos, en mis clientes... Y luego el médico entró a testificar. Malditas palabras. Quiero pedir ahora y a gritos, en esta sala de espera, la inadmisión de la prueba. Soy una persona sana, como bien, hago ejercicio y me estreso lo que la toga provoca, nada más. No quiero terminar en una caja de pino, me quedan muchos juicios que celebrar. Escucho mi nombre en la boca de esa enfermera, como si fuera el auxiliar de justicia, y entro acusada a escuchar la sentencia.

    | Octubre 2016
     Participante
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  • LAS ARMAS DEL DERECHO

    En las bodas estoy harta que en la mesa en la que te colocan, normalmente entre desconocidos ya que eres una persona muy sociable y dicharachera, en cuanto saben que eres abogada, todo el mundo te pregunte por su herencia, su alquiler, su despido…
    En la última boda hice renuncia de mi profesión y en cuanto me preguntaron, solté que era ingeniera agrícola, pues del trigo y sus genéricos la población urbana apenas sabe y, efectivamente, me dejaron en seguida en paz.
    Lo que pasa es que cuando el guapo que estaba sentado a mi lado quiso ligar conmigo, yo no tenía apenas tema de conversación. Respondía con mi asentimiento a su monólogo como una tonta, sin saber de qué hablarle…
    Entonces me di cuenta del poder que te da el saber de herencias, alquileres y despidos…
    Nunca volví a renunciar y ya voy muy satisfecha por el tercer matrimonio.

    | Mayo 2016
     Participante
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