MARIA PILAR MARTINEZ DE LA LLANA

Microrrelatos publicados

  • Adivina, adivinanza…¿Quién soy?

    Llevaba años fraguando mi plan. Había llegado el momento de entrar en acción. Únicamente necesitaba una vivienda en la que hospedarme. No era fácil menester pero, finalmente, había encontrado una de un material inmejorable. No necesitaba solicitar permiso para construir en suelo urbano. No tenía contactos, pero había llegado a este mundo de forma ilegal y así pensaba continuar el resto de mi existencia. Soy lo que hoy llamáis okupa, pero yo no ocupo inmuebles. Mi vivienda son vuestros cuerpos, humanos imperfectos. Soy el que consiguió confinaros, separaros de vuestras familias y amigos, el que pensó que acabaría con todos vosotros. Una lástima haberos subestimado. Nunca pensé que el ser humano sería tan resiliente y me conseguiría ganar la batalla. Ahora entiendo las últimas palabras del Juez de lo Penal nº 13 antes de llevármelo conmigo: “Se dicta Sentencia in voce: condenado a desaparecer”. Me voy. Ya me voy…

    | Marzo 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 7

  • EN MI LENGUA SE LLAMA VENGEANCE

    Había solicitado incinerar a su esposa. Ella lo habría querido así.
    El viudo abrazaba con fuerza la urna con las cenizas.
    Como abogado penalista, este caso me resultaba atractivo. Como ser humano, me resultaba del todo desagradable. Mi reconocido prestigio y competencia en asuntos de este tipo, no lograría que borrara jamás de mi retina las espeluznantes imágenes de aquel cuerpo sin vida bañado en sangre. El escalofriante asesinato de aquella bella mujer francesa era difícil de digerir.
    De pronto, llegó la policía. Mientras detenían a mi cliente, me dijeron que me tenían que comunicar el resultado de unos análisis. Mi cara de incredulidad fue magnánima, pero nada comparable con la de mi cliente cuando descubrió aquel mensaje sobre las cenizas:
    “¿De verdad creías que era yo la que estaba aquí dentro? Solo es todo tu dinero y tu Ferrari carbonizados. Au revoir mon amour”

    | Mayo 2019
     Participante

  • BIENVENIDOS A LA ERA DE LA RECONQUISTA

    Habían transcurrido más de dos siglos desde que el mundo del Derecho cambió por completo. La transformación no fue gradual, sino que de un día para otro los robots sustituyeron a los abogados. El Ministerio de Justicia dictaminó que un robot era más eficiente que un humano. La inteligencia artificial nos había conquistado.
    Y ahí estaba yo, con mi alta tecnología última generación serie 3. Una ciber de primera con tal diseño exterior que podía mezclarme con el resto de los mortales sin ser descubierta. Mi mayor desafío había sido estudiar a la perfección sus gestos, reacciones y hasta sus más vulgares expresiones.
    Tal había sido mi aprendizaje, que en mis dos años de ejercicio en la abogacía, todavía nadie había conseguido detectar que entre su ejército jurídico de robots, se les había colado una humana…Bienvenidos a la era de la reconquista.

    | Abril 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2

  • CÚMULO DE DESPROPÓSITOS

    Siempre había sido la torpe de la clase, pero aquel era mi primer juicio y quería que todo saliera perfecto. Mi ensayada forma elegante de caminar no evitó que tropezara, cayendo de mis manos el expediente estrepitosamente en mitad de la Sala.
    Tras mi “gran entrada”, tomé asiento y el tape de mi bolígrafo salió de repente disparado a traición golpeando en la cabeza del juez. Las risas de los presentes fueron inevitables. La rojez de mis mejillas también.
    En mitad de mis conclusiones, una rueda de mi silla se partió, y a punto estuve de estrellarme contra el suelo.
    Cinco años hace ya de eso. Y este martes, el Juez de lo Penal nº 2 (mi marido desde hace tres), me dijo en la intimidad que solicitó una copia del video de aquel juicio para reírse de vez en cuando al ver cómo conoció a su mujer.

    | Abril 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 6

  • Me llamó compañero

    Anselmo dio la vuelta a su antiguo reloj de arena. Era momento de comenzar a investigar.
    Por diferentes circunstancias de la vida, no pudo estudiar una carrera universitaria y lograr así su sueño de ser abogado penalista. Pero ello no le impidió conseguir la licencia de detective y perseguir delitos a su manera. El linde entre ambas profesiones era extenso pero no sus honorarios que, tras una brillante trayectoria profesional, había logrado forjar una gran fortuna con su reputado negocio.
    Esta vez aquel abogado necesitaba de sus servicios. “Compañero” le dijo al contratarle. Vocablo que llenó de orgullo al detective.
    Una hora de constante flujo de arena era lo que se marcaba Anselmo para hacer su esquema de pruebas y conclusiones previas. En aquella ocasión, las conclusiones se tornaron en definitivas cuando descubrió al culpable al mismo tiempo que éste le apuntaba con compañerismo con el cañón de su pistola.

    | Junio 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2

  • RESISTENCIA

    Año 2092. La raza humana ha sufrido una considerable disminución en los integrantes de su pueblo. Una de sus especies incluso se ha extinguido: la de los abogados.
    Hace años que los asuntos jurídicos los tramitan aparatos electrónicos con una tarifa de precios directamente proporcional a su falta de emociones, educación, profesionalidad y respeto por el cliente.
    Ahora ya sólo queda constancia de la existencia de la abogacía en los libros antiguos, la cual, es definida como el arte de resolver problemas judiciales y extrajudiciales mediante el uso de una potente especia llamada "conocimiento".
    Enciendo mi holograma-televisión y en todos los canales están dando la misma noticia: ¡han encontrado a un abogado! Una auténtica revolución mediática. Parece ser que el poder del Derecho sigue vivo...

    | Septiembre 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 12

  • Un burka que dió la libertad

    Mi madre siempre quiso ser abogada, pero ni su cultura ni su religión se lo permitía...
    Llegó la guerra y con ella la famosa palabra "refugiado" en todos los telediarios.
    Dejamos atrás nuestra vida en el campo para cambiarlo por eternas y tortuosas noches en la mar.
    Nunca entendí por qué mi madre me puso aquel burka antes de abandonar nuestro hogar.
    Cuando trepé por la alambrada y vi caer abatidos los cuerpos sin vida de todos los hombres y niños, comprendí que mi madre llegaría a ser una gran abogada.
    Ocultar mi rostro masculino bajo aquella tela para engañar a nuestro enemigo fue, sin duda, su primer juicio ganado de muchos. Pero aquel, con sentencia de vida.

    | Junio 2016
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 2