JESÚS BERMEJO LECUONA

Microrrelatos publicados

  • Intrépido manitas

    Una intensa ola de calor se había apoderado de la provincia a comienzos de abril. Se hacía difícil cualquier actividad; en su caso, asistir a las vistas y permanecer en Sala. Quien comparecía se mostraba abotargado, con deseo evidente de ver sobreseído su asunto con premura. Y aunque como letrada de la Administración había puesto de manifiesto la situación ante la Junta de Gobierno, nadie parecía tener verdadero interés en atenuar los efectos de aquella.
    Hasta que el letrado defensor de una empresa, demandada por el defectuoso funcionamiento de un artículo que fabricaba, solicitó la práctica de prueba in situ.
    Se descolgó hasta el alféizar para instalar uno de sus sistemas de climatización. Sencillo de programar, decantaría a su favor el caso.
    Todos los presentes mantenían una actitud distante mientras el abogado calibraba el termostato. Instantes después el aire acondicionado comenzó a hacer efecto. Caso ganado.

    | Agosto 2022
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  • Honor impropio

    Dispuesto a una agradable jornada estival sobre un suave manto de arena, le sobresaltaron unos
    gritos de dolor que emergían del agua. En ropa interior, salía una mujer árabe mientras su presumiblemente marido increpaba a aquella colección de curiosos europeos, atraídos por los aspavientos de su cónyuge. Aparentemente se adentró entre las olas cubierta por una túnica oscura, que entonces flotaba a lo lejos ajena al incidente. Tras su encuentro con varias medusas, se desembarazó de su atuendo para nadar más deprisa y alcanzar la orilla. Su consorte no atinaba a tapar la visión de quienes se aproximaron a socorrerla, y fue detenida por escándalo público. Su alegación letrada, salvaguardar la integridad de la damnificada, acusada a ojos de su cultura. Ante el umbral de la sala de vistas, el abogado veraneante, citado como testigo, reflexionaba sobre si hacía falta aquel despliegue procesal para proteger la reputación del pueblo ofendido.

    | Julio 2022
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  • Deformación profesional

    Esperaba con ilusión contenida nuestro aniversario. Habíamos quedado en ese restaurante que tanto me gusta y tan buenos recuerdos nos traía. Llegué puntual, y esperé a mi cita bajo el cenador de cristal esmerilado.
    Pasaba el tiempo y no daba señales de vida. En lugar de preocuparme por él, mi mente comenzó a escuchar fundamentos con los que acusar su indigno comportamiento en semejante fecha. Al cabo de un rato recibí una llamada del centro penitenciario más cercano comunicándome su reciente ingreso en el mismo. El infeliz de mi marido, cleptómano, se había saltado las medidas cautelares dictadas tras su penúltimo incidente. Al parecer había desmontado el panel de un comercio para acceder a unas baratijas.
    Ante tales circunstancias no me quedó más remedio que dictar el sobreseimiento del almuerzo. Es lo que tiene ser magistrada del Orden penal, que al final te traes parte del trabajo a casa.

    | Junio 2022
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