Anna Jorba Ricart

Microrrelatos publicados

  • Justicia y toga

    Mi primer proceso judicial comenzó con el caso de la desaparición de una colección de togas, puñetas, bordados, insignias, mucetas y birretes de un prestigioso taller. Recuerdo que nos sorprendió el botín de dicho robo.
    Estudié los detalles de las lesiones que el dueño sufrió intentando proteger su negocio, de los destrozos perpetrados, del informe del atestado policial que gracias a la coordinación de las fuerzas y cuerpos de seguridad y al visionado de las cámaras de vigilancia, los culpables pudieron ser detenidos. Se dictó sentencia firme sin dar lugar, ni antes ni después, a alegaciones o a recursos.
    Desde entonces cada vez que atravieso el umbral de la puerta para entrar en la sala de los tribunales llevo una elegante toga de alpaca inglesa, como la de mi padre, pero lo más importante es revivir la agradable sensación de impartir justicia, siendo la abogada penalista que siempre quise ser.

    | Julio 2022
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 16

  • Mala Praxis

    Al poco tiempo de tener el accidente en el que me fracturé la espalda se cayó mi madre. Para que pudieran atenderla la fui a inscribir en una residencia frente a mi despacho. Cuando tuvo plaza, ingresó. Era un día lluvioso de mayo, estaba precioso el naranjo en flor del jardín y mi tristeza era tan grande como la que sentía en mi juventud cuando colaboraba de voluntaria en el asilo del Cotolengo.
    Residencia de grandes salas, piscina, gimnasio, habitación individual… pero su estancia duró menos que mi tiempo en denunciar la negligencia que sufrió.
    Buenas palabras de cara a la galería porque en la trastienda fue presa de malos tratos y una grave falta de atención. Estoy a la espera del pronunciamiento del juez. Qué difícil se me hace llevar este caso desde mi bufete estando implicada mi madre.
    Ahora estamos las dos en casa, tratando de recuperarnos.

    | Mayo 2022
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 18

  • DERECHOS Y OBLIGACIONES

    Por ser del género femenino para un misógino autoritario en mi fracturada familia, tuve que hacer frente, sola, como hija cuidadora, a todas las necesidades.
    Bien es verdad que ello no me representó ningún problema, sino al contrario, me reconfortaba tener la oportunidad de demostrar el cariño y el agradecimiento hacia el ser que me había dado la vida. Hasta su fallecimiento.
    Después, intentar conciliar las diferencias en los temas de herencia, me hubiera sido muy difícil de no ser por la mediación de mi abogada. Mi interlocutora para salvar la barrera de la incomunicación. Fue el escudo tras el que protegerme del despotismo familiar a la hora de repartir los bienes.
    Defendió dentro de la estricta legalidad lo establecido en un testamento. Todo se repartió a partes iguales. Bueno, todo, menos las obligaciones, que para eso ya no había remedio.

    | Octubre 2017
     Participante
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  • Te llevo en mis sueños

    Con nitidez y trasparencia escuché al tomo II exponer de una manera completa la Teoría del delito, y desglosar las etapas del iter criminis, en el instante en el que, le contestaba el tomo III, describiendo punto por punto, los conceptos de culpa y dolo. El dialogo entre mis libros me trasladaba a un mundo de sueños para actualizar recuerdos de tantos procesos ejecutados en mi vida profesional.
    Al despertar, sobre mi mesa quedaban por meter en la caja de cartón para embalar, el tomo II y el Tomo III del Derecho Penal. Al verlos se me escapó una sonrisa.
    De repente se abrieron las puertas del despacho y entró una concurrencia de gente, entre familia y empleados, con mi nieta al frente saboreando una piruleta, para festejar mi jubilación.

    | Marzo 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 21