ANA Mª GARCÍA YUSTE

Microrrelatos publicados

  • ALGUIEN

    Había algo especial en la tierra cuando mi padre la cogía entre sus manos y desmenuzaba los terruños, quitando malas hierbas.
    -¿Qué quieres ser de mayor?- me preguntó.
    -Igual que tú, agricultor- respondí con orgullo, aunque sé que en su interior algo se removió.
    -Vivir de la tierra da dignidad, pero poco dinero- arguyó triste-. No, tú serás alguien, no como yo- me fue imposible entender que se creyera tan poco, cuando para mí él lo era todo.
    Cincuenta años han pasado. Desde mi despacho de abogado cierro un expediente acabado, bajo la persiana y respiro por última vez el aroma que dejan los pliegos de condenas, absoluciones y los recuerdos de conciliaciones en mi vida privada insoportables de encajar. Celebro mi almuerzo de jubilación y luego conduzco hacia el labrantío que heredé de mi padre; no sé por qué, pero es allí donde me siento alguien de verdad.

    | Marzo 2022
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • LA SENCILLEZ

    Hola. Soy anarfabeto, y aún con el riesgo de hacer el redículo hay que ser agradecido; asín me educaron, por eso escribo estas letras. Desde chico hice el campo y no estudié para alludar en casa a comer, y cuando nos quisieron quitar la granja, que lo llaman espropiar, mi compadre dijo que pidiera un abogado con ese oficio. Me lo dieron sin pagar, y el hombre les cortó el paso con una labia que no entendí nada pero acojonaba, y no pudieron edificar. Fue visible que se emocionó; soltó el moco cuando mi padre le abrazó por preservar lo que ganó con sudor y cuando le regaló un niqui tejido por él con lana de nuestras ovejas (le mando a usted otro porque mi cadera anuncia frío). Le pido con respeto que le pague algo por su trabajo, que se lo merece por buen pofesional.
    Al Ministro de Justicia.

    | Octubre 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 30

  • CON LAS BOTAS PUESTAS

    Nunca creí que me jubilara. Uno se hace mayor pensando en lo lejano que queda llegar a viejo. Cómo los entiendo ahora, cuando venían a mi despacho en busca de orientación, vulnerables, con sus bastones remendados y la soledad a su lado; con fotos de unos hijos que de niños sonreían y ahora los dejan abandonados. Necesitaban mi defensa; se la di, pero aun siendo profesional jamás pude evitar sentir pena por asistir a juicios donde una sola familia se sentaba en dos bandos. Ahí nadie perdía ni ganaba; todos perjudicados, todos beneficiarios. Ahora soy yo el viejo. Me pregunto si alguien entiende lo que pienso, que aunque anciano y retirado jamás haya dejado de ser letrado. Miro mis manos, tan arrugadas como mis códigos y legajos, y siento orgullo de haber plegado mi piel junto a ellos con el tiempo.
    Me llamo Luis, tengo ochenta años y soy abogado.

    | Julio 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 39

  • PURA JUSTICIA

    Hace tiempo que olvidé por qué estudié Derecho.
    Madrugada. Cuesta creer lo que cobra un abogado por guardia pero aquí estoy, defendiendo a un tipo que acaba de matar a un hombre. De edad indeterminada, falto de salud, se mece presa de la abstinencia sin dejar de vigilar el suelo. Le pregunto; calla. No tengo acceso a su mente aunque a simple vista parece obvio; por un par de euros sería capaz de vender a su madre. Al irme llega una policía con un menor, su hermano, testigo de lo ocurrido, y es cuando recuerdo por qué me hice letrado: creo que alguna vez este yonqui que defiendo fue niño y alguien debió quererle, como él ahora a su hermano pequeño al que quiso proteger del camello que insistía en venderle droga y convertirlo en lo que odiaba ser. Yo sería incapaz de sentenciarlo. Qué difícil trabajo el del juez.

    | Octubre 2020
     Finalista
     Votos recibidos por la Comunidad: 11

  • EL ORDEN DE LOS FACTORES SÍ ALTERA EL PRODUCTO

    “El clima será sostenible cuando la Justicia haga reciclar los residuos que nos impiden respirar y avanzar en la profesión de Letrado”.
    -Demasiado correcto. A ver éste…
    “No es justo sentirse como un residuo porque uno no se pueda mantener con el sueldo de abogado de oficio; este clima de angustia continua casi no nos deja respirar”.
    -No sé..., quizás ñoño. Probemos de nuevo.
    “Cuando se respire un clima de Justicia cobraremos las guardias como merecemos, y podremos sostener a nuestras familias sin la sensación de ser un residuo de la sociedad”.
    -Más rotundo.
    “¡Estoy hasta los…, harto de recibir dos duros después de veinticuatro horas pateándome los pueblos que me toquen por ejercer mi trabajo en la justicia gratuita, y encima pagarme la gasolina y el bocata, me cago en to…!”.
    -Manolo, hijo, ¿qué haces?.
    - ¡Ensayo, mamá!. Tengo cita con Hacienda.

    | Octubre 2019
     Participante
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