Aman L. Lordén

Microrrelatos publicados

  • SOMBRAS DEL PASADO

    María repasaba mentalmente sus alegaciones recostada en el sofá, mientras esperaba que la mascarilla de yogur y pepino hiciese su efecto.
    Hacía unos días las había preparado con su abuela, la oyente más fiel y crítica de toda su carrera, aunque ahora ya ni siquiera pudiera reconocerla. Sin embargo, las visitas a la residencia eran su vacuna contra el desánimo, una cura para el alma. Se convertía en personajes diferentes cada vez, imaginando otras vidas, mientras le hablaba de los juicios que llevaba entre manos. Cuanta mayor complejidad tuvieran, mayor claridad le transmitían las palabras inconexas de su querida abuela.
    Pero a veces, sin querer, alteraba la paz del confinamiento de su confundida mente, avivando la propagación de extrañas fantasías y conspiraciones. Por ejemplo, ahora, repetía como una cantinela que a sus padres se los había llevado un tal coronavirus.

    | Abril 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 9

  • HOJA POR HOJA

    El ambiente de la Sala estaba enrarecido. La situación no parecía sostenible por mucho tiempo. El revuelo era mayúsculo, el juez intentaba poner orden y proteger los derechos de todas las partes. Se estaba juzgando a la Humanidad, acusada de una gran diversidad de crímenes contra el medio ambiente, la biosfera y cada ecosistema de nuestro Planeta. Los argumentos de los prestigiosos abogados no parecían suficientes para salvarla. La degradación de la calidad del aire era cada vez más evidente. Según avanzaba la vista los presentes fueron desplomándose como fichas de dominó. La Naturaleza había decidido tomarse la justicia por su mano. Cambiar el ciclo de la fotosíntesis en las plantas de interior tan sólo era el primer paso.

    | Enero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 53

  • ÉXITO RELATIVO

    Aquel caso, caído del cielo, parecía perfecto para hacer sostenible la precaria situación de mi bufete. El cliente, diagnosticado de cáncer hacía unos meses, pretendía querellarse contra el planeta, la humanidad y la distribuidora de aguas. Achacaba la acumulación de arsénico en su organismo a la continua ingesta del agua canalizada, presuntamente insalubre, según los análisis. Como sus debilitados pulmones amenazaban con dejarle sin respirar antes de conseguir justicia, le aconsejé enfocarnos en demandar por daños y perjuicios a la empresa.
    Aún así, antes de pactar un jugoso acuerdo con la compañía demandada, mi cliente falleció. No obstante, perseveré hasta conseguirlo, ocupándome de sus asuntos con tanto celo que acabé casado con su viuda.
    Ahora, mi vida transcurre en un clima de gran prosperidad, pero a veces se me remueve un antiguo residuo de sospecha cuando ella, solícita, deposita en mi mesilla de noche un vaso con agua.

    | Octubre 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • DAMAS EN ACCIÓN

    Llegar al bufete y ver a Luis aporreando el teclado era síntoma de que algo no iba bien. Seguramente el caso que llevaba entre manos habría dado un giro inesperado y tendríamos que debatir nuevas estrategias. Litigábamos contra un apuesto ejecutivo acusado de apropiación indebida por nuestras clientas, señoras adineradas de cierta edad, que le habían confiado la gestión de su peculio. Él sostenía que los montos reclamados eran donaciones anuales por servicios especiales. Hasta ahora, nuestra defensa se basaba en la desprotección e inocencia de aquellas pobres mujeres frente a depredadores financieros sin escrúpulos. Cuando entramos en la sala de reuniones y vimos todas aquellas fotos de ellas sodomizando al ejecutivo, nuestra línea argumental se derrumbó como un castillo de naipes.

    | Agosto 2019
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 11